"Siempre estaré allí para ti"

Disclaimer: Los personajes de la Saga Harry Potter son propiedad de J. K. Rowling, yo solo los he tomado prestados para complacer a mi corazoncito Harmony.

Summary: Hermione necesita ayuda y Harry esta allí para ella. Pero lo que parecía un plan perfecto se convierte en algo más cuando los mejores amigos, contra todo pronostico, se enamoran.


Capitulo uno

Hermione tiene un secreto

La Madriguera bullía de actividad. Tal como hiciera en tiempos no tan lejanos. Esa noche los Weasley celebraban que el menor de sus hijos, Ronald, al fin se había convertido en Auror, luego de haber pasado algunos años ayudando a su hermano George con la tienda que él y su fallecido gemelo habían fundado, Ron había decidido que era tiempo de un cambio. Para todos fue una sorpresa que el pelirrojo decidiera aplicar para Auror. Para todos, excepto para Harry Potter, él conocía desde hacía tiempo las intenciones de su amigo.

Molly Weasley se sentía sumamente orgullosa ¡un hijo Auror! A pesar de que sabía los peligros que implicaba un empleo como aquel, no podía evitar sentir como su abundante pecho se hinchaba de orgullo ante los logros de su hijo. La mujer sonreía mientras agitaba su varita para revolver la mezcla de pastel de calabaza, en un rincón de la cocina, su nuera, Fleur Weasley, intentaba que su hija Victoire, de tres años, terminara de comer sin manchar su vestido nuevo; Ginny entretenía al pequeño Fred y a Molly, la hija de Percy, contándoles sobre su ultimo partido con las Arpías de Holyhead, los niños la miraban con la boca entreabierta entretenidos en escuchar a su tía, quien, en opinión de ellos, tenía el mejor empleo del mundo.

Hermione Granger se encontraba ajena al cálido ambiente de familiaridad que envolvía a La Madriguera. Había consultado a la señora Weasley si deseaba ayuda en la cocina, pero la mujer había declinado amablemente la oferta dejándola sin nada más que hacer que observar a las mujeres de la familia. Los hombres se encontraban fuera terminando de ordenar la larga mesa y las sillas necesarias para la celebración. La joven bruja suspiró, estaba cansada. Se llevo una mano hacía el antebrazo y se frotó con suavidad la piel cubierta por la manga larga de su vestido. Se recordó que debía sonreír, estaba en casa de los padres de Ron, iban a celebrar que este se había convertido en Auror… Sin embargo, ella no podía sentirse contenta por los logros del pelirrojo, últimamente, las cosas entre los dos estaban saliéndose de control.

Si bien ellos siempre habían discutido. Las banales discusiones de los tiempos en Hogwarts habían dado paso a los celos, los cuestionamientos y a palabras sumamente hirientes que el tiempo no lograba borrar. Desvió la mirada para ver como Fleur sonreía a su hija antes de acariciar su apenas abultado vientre. La mujer se veía hermosa, pensó. Suspiró antes de corresponder a la sonrisa que la rubia le dedicó al descubrirla observarla.

Debía tomar una decisión y pronto. Pero no se sentía con el valor necesario para dar el siguiente paso, tal vez, si ella contaba lo que hasta hacía poco había descubierto, las cosas mejorarían. Solía pensar eso, pero, una parte de ella, esa parte racional y lógica que últimamente no escuchaba tanto como debía, le decía que se engañaba a si misma y que las cosas jamás iban a mejorar. Se levantó del sofá en el cual se encontraba y caminó por la estancia hasta quedar junto a la ventana.

—Ya deben estar por llegar—comentó Ginny, quien había logrado alejarse por unos minutos de sus sobrinos.

La castaña intentó esbozar una sonrisa antes de asentir.

—¿Crees que sospeche algo?

—No creo, Harry dijo que se encargaría de todo.

—Espero que lleguen pronto. ¿Crees que Harry se sorprenda al verme? Le mentí diciendo que aun faltaban unas semanas para volver. Quería darle una sorpresa—comentó alegremente.

—Por supuesto que estará sorprendido—respondió Hermione. Hubo algo, tal vez en su tono de voz, tal vez en su rostro, que hizo que Ginny la mirara con el entrecejo fruncido.

—Hermione…—comenzó, bajando el tono de voz—. ¿Pasa algo? ¿Está todo bien… entre mi hermano y tú?

—Si, Ginny, todo va perfectamente bien. Simplemente estoy cansada, últimamente he estado trabajando horas extra en el ministerio.

Hermione trabajaba en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica hacia cerca de un año después de su paso por el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas en donde había logrado fama por su promoción de los derechos de los elfos domésticos. Si había algo que Hermione adorara, aquello era su trabajo, allí era capaz de olvidar por unas horas sus problemas y concentrarse en asuntos de gran relevancia para el mundo mágico. Allí, lograba pasar unas horas de soledad y tranquilidad, horas que pronto, terminarían.

—Deberías tomarte unas vacaciones, Herm. Trabajar sin parar no es bueno. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste unas vacaciones, después de todo?

—Hace tres años.

—Es demasiado tiempo sin un descanso—acercó su mano para tomarla de un brazo, Hermione reprimió el gesto de dolor que le provocó la suave presión—. No creo que el Mundo Mágico este en peligro porque tú te tomes un par de día libres.

—Puede que tengas razón, Gin. Lo pensaré, te lo prometo.

La pelirroja sonrió viéndose aun más guapa. Algo pasaba ese día, todo el mundo parecía estar alegre a su alrededor, se preguntó porque esta felicidad eran completamente ajena a ella. Debería estar contenta, Ron había conseguido algo muy importante, se había convertido en Auror, tal como él le había dicho que deseaba hacer. Pero Hermione solo podía sentir que se agotaba lentamente, que había cosas que ya no podía soportar pero… que se sentía incapaz de dejar atrás. Ahora más que nunca, o tal vez, ahora era un buen momento para escapar.

La señora Weasley terminó de levitar los platos de la cena hacía el patio, donde estos se posarían sobre la mesa. Una vez concluida su tarea apremió a las chicas para que salieran de la casa y se unieran al resto de la familia en el patio trasero. Hermione se encaminó hacía la puerta de salida, recordándose mentalmente que debía mejorar su sonrisa e interpretar su papel de novia radiante de felicidad.

Harry Potter y Ron Weasley se aparecieron en el interior de La Madriguera pocos minutos después. La estancia se encontraba a oscuras y en silencio, ninguna luz provenía del exterior tampoco. Ron miró a su amigo, el Jefe de Aurores más joven en la historia del Mundo Mágico, con un gesto entre irónico e impaciente. Harry había estado dándole largas todo ese día, decidido a mostrarle todas y cada una de las secciones de la Oficina de Aurores y luego del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, ¡Por poco y le hace un recorrido por todo el Ministerio! Y cuando, Ron, fatigado después de semejante día, decide que ya es tiempo de volver al departamento que él y Hermione compartían desde hacía unos meses en el centro de Londres. Harry decide que sería bueno ir y hacerles una visita a los padres del pelirrojo.

—No hay nadie, Harry—comentó luego de mirar en derredor. Seguro el señor y la señora Weasley habían ido a visitar a Bill, o a Percy, o a George… o a, no, a Charlie, no, seria algo desquiciado ir hasta Rumania solo por la cena.

El hombre reacomodo sus gafas redondas sobre el puente de su nariz antes de responder.

—Tal vez deberíamos echar un vistazo afuera ¿no? —sugirió.

—¿Fuera? Dudo que mamá haya decidido pasar tiempo fuera en plena noche, Harry.

Él se limitó a encogerse de hombros y dirigirse hacía la puerta trasera, ubicada en la cocina. Ron lo siguió con un par de zancadas, pensando seriamente que su mejor amigo había perdido la cabeza. En cuanto la puerta se abrió, unos pequeños farolitos se encendieron y la familia Weasley en pleno sonrió a un sorprendido Ron. Su madre fue la primera en adelantarse a los demás para abrazar y felicitar a su hijo, mientras Harry se escabullía y se unía a los demás.

—¡Sorpresa! —exclamó Ginny en cuanto él la vio. Harry no supo muy bien como reaccionar y se limitó a sonreírle.

—Pensé que no volverías hasta dentro de unas semanas…—dijo.

—Pues, te mentí. Quería darte una sorpresa y parece que lo conseguí. Ni siquiera me has dado un beso de bienvenida.

—Ahora no, Ginny—respondió un tanto avergonzado. Si había algo que aun no lograba superar, era la necesidad de la pelirroja de las muestras de afecto públicas.

—¡Tú lo sabías todo! —exclamó Ron, acercándose hasta donde su hermana y Harry se encontraban, luego de haber recibido las felicitaciones de toda su familia, incluidos sus pequeños sobrinos. Hermione venía junto a él, su rostro se veía levemente compungido.

Harry sonrió y Ron liberó a Hermione del agarre de su mano para abrazar a su amigo y cómplice del plan de su familia. Por algún motivo desconocido, la mirada de Harry fue hasta su amiga, quien se había mantenido callada durante todo el intercambio. Había algo en su mirada que parecía extraño. Que no parecía correcto, diciéndose que más tarde hablaría con ella, Harry soltó a Ron para que este pudiera recibir las felicitaciones de su hermana.

—¿Va todo bien?—inquirió.

Hermione dio un pequeño salto, había estado completamente perdida en sus pensamientos cuando Harry le habló.

—Eh, si, si. Claro, solo estoy algo cansada.

—Ayer estuviste hasta muy tarde en el Ministerio—le dijo.

—Había unas cosas que quería terminar antes de ir a casa. Además, tú también trabajaste hasta tarde ayer.

Harry se encogió de hombros.

—Había unas cosas que quería terminar antes de ir a casa—respondió del mismo modo que ella, provocando en la castaña la primera sonrisa verdadera en todo lo que iba de la noche. Pero esa sonrisa pronto desapareció de sus labios. Ron, los observaba con el entrecejo levemente fruncido. Y ella sabía muy bien lo que significaba esa mirada.

En ese momento la señora Weasley decidió que era hora de que todos se sentaran a la mesa antes de que la comida se enfriara y todos obedecieron con rapidez. La cena transcurrió sin incidentes entre risas, conversaciones a voz de grito y los chillidos alegres de los más pequeños ante las morisquetas que el tío Ron realizaba. Luego de la deliciosa cena preparada por la señora Weasley y a pesar de las afirmaciones de todos de que serían incapaces de tomar un bocado más en lo que restaba de semana, nadie se pudo resistir al penetrante aroma del pastel de calabaza que la señora Weasley había preparado para el postre. Cuando tuvieron todos una porción en sus platos comenzaron a comer con rapidez a pesar de sus anteriores afirmaciones. Todos, excepto Hermione quien de pronto adquirió una tonalidad levemente verdosa al sentir como el aroma del pastel de calabaza ascendía hasta penetrar sus fosas nasales. Murmurando una rápida disculpa la castaña se levanto de la mesa y con pasos rápidos y decididos ingreso en la casa. El resto de los comensales miró en dirección hacia donde la joven había desaparecido pero al poco rato continuaron comiendo el delicioso pastel y comentando lo excelente cocinera que la señora Weasley era. Solo Ron y Harry seguían mirando el lugar desde donde la castaña había desaparecido. Cuando ya habían pasado cerca de quince minutos y Hermione aun no regresaba, Ron se levanto de la mesa y fue hacia el interior de la casa. Harry lo siguió sin decir palabra, preocupado por la salud de su amiga, últimamente había estado trabajando muchísimo y esa noche se veía especialmente pálida y cansada.

Hermione alzó su rostro desde el retrete, limpiándose la boca con el dorso de la mano, se levantó tambaleante y camino hacía el lavamanos, enjuago su boca con el agua que salía del grifo y después se refresco el acalorado rostro. Esperaba que su repentina ausencia de la mesa no despertara muchas sospechas. Aun no se sentía preparada para revelar lo que sabía desde hacía una semana. Debía tomar unas cuantas decisiones primero.

—¿Hermione? —inquirió la voz de su novio, amortiguada por la gruesa madera de la puerta—. ¿Hermione estas allí?

—Si.

—¿Estas bien?

—Perfectamente, creo que tanta comida le sentó algo mal a mi estomago.

—¿Estas segura?

—Absolutamente, vuelve a la fiesta, Ron. Yo estaré allí en unos minutos.

Esperó unos minutos hasta que finalmente oyó como los pasos de Ron se alejaban de la puerta. Suspiró. Luego de un rápido vistazo a su cabello y rostro, decidió que era tiempo de salir del baño y unirse a los demás.

—¿Estas bien?

Hermione saltó llevándose una mano al corazón, no esperaba encontrar a nadie allí. Se sorprendió al ver a Harry frente a ella.

—Si, pensé que eras Ron…

—¿Y por eso te asustaste?

—No, claro que no, pero es que le dije que volviera con los demás. No pensé que encontraría a alguien más dentro de la casa.

Harry asintió con gesto ausente, se llevo las manos a los bolsillos de sus pantalones y observó en derredor antes de hablar.

—Hermione… soy tu amigo, ¿sabes que puedes contarme cualquier cosa, cierto? —la joven asintió—. ¿Qué esta pasando entre Ron y tú? ¿Va todo bien?

Los ojos castaños de ella se abrieron con sorpresa. ¿Acaso tan evidente era? Preocupada en acallar las sospechas de su mejor amigo, tomo aire antes de responder.

—Todo va perfectamente bien, Harry. No hay nada de que preocuparse. No sé que te hace pensar que hay algo…—pero su voz se extinguió antes de acabar la frase, sus ojos bajaron hasta donde la mirada de Harry se posaba. Descubrió que se había dejado enrolladas las largas mangas del vestido dejando al descubierto las líneas violáceas que los largos dedos de Ron habían dejado impresas en la delicada piel de sus antebrazos.

—Hermione…—su voz era forzada. Harry se adelanto y antes de que ella pudiera evitarlo tomó su antebrazo, la muchacha se encogió por instinto, temerosa de lo que pudiera pasar—. Oh, Hermione—exclamó con tristeza mientras uno de sus dedos reseguía con cuidado la alargada marca. La muchacha hizo una mueca de dolor—, dime por favor que no es lo que estoy pensando porque…

—Harry. No es…—incapaz de seguir adelante con esa mentira, un sollozo escapó de los labios de la castaña desmintiendo lo que ella deseaba decir—. Fue un accidente, discutimos y bueno… Ron a veces no es consciente de la fuerza que posee.

—¿No es la primera vez que sucede?—inquirió su amigo, aun con la mirada fija en el antebrazo de Hermione—. Hermione, ¡por Merlín! ¿Por qué nunca me dijiste nada de esto? ¿Cómo puedes permitir que te…? Ron me va escuchar, ¿me oyes? No permitiré que siga haciéndote esto.

El soltó el antebrazo de ella, que rápidamente se lo cubrió para evitar que alguien más viera las marcas, Harry era mucho más rápido que ella y ya llevaba cierta ventaja pero logro alcanzarlo. Lo detuvo, su pequeña mano sobre su brazo, lo miró suplicante.

—Harry, no. Por favor, no lo hagas—le pidió sin aliento—. No hagas un escándalo por esto, de verdad, Ron me prometió que no volvería a pasar. Fue un accidente…

—No lo fue—reclamó furioso.

—Claro que lo fue, por favor, Harry. Déjalo así, no te entrometas.

—Hermione—dijo ahora más calmado—, soy tu amigo, no puedo quedarme de manos cruzadas mientras veo que…

—Por favor, por mi… No lo hagas.

El joven mago suspiró con pesadez y se sacudió del agarre de su amiga. Mil pensamientos poblaban su mente. Parte de él creía incapaz a su mejor amigo de hacer algo semejante a golpear a una mujer, más si esa mujer era Hermione. Hermione, su mejor amiga, la mujer de la cual el pelirrojo decía estar enamorado y aun así… Desde hacía mucho tiempo Harry no sentía tales deseos de golpear a alguien como sentía ahora. Jamás podría perdonar a su mejor amigo el haber hecho algo tan abominable.

—Harry, por favor—insistió la castaña al verlo callado. No le gustaba la expresión que se había apoderado de las facciones del moreno.

—Está bien, Hermione—se rindió—. Pero, por favor, si esto vuelve a suceder prométeme que me lo dirás. No tienes por qué aguantar esto, ¿de acuerdo? —la joven asintió—. ¿Sabes que puedes contar conmigo, no? Cualquier cosa que necesites, yo siempre estaré allí para ti. No lo olvides—agregó extendiendo sus brazos hacía la castaña. Hermione no pudo resistirse y se entregó a la extraña sensación de seguridad que le entregaba el abrazo de su amigo. Por unos minutos pensó que las cosas seguían igual que antes.


Bueno, este es el primer fic largo de H&H que escribo en mi vida. Aunque confieso que comencé imaginando giros en la historia de esos dos desde hacia años, pero nunca antes me había animado a ponerlos por escrito pero hace un par de días… esta idea llego a mi mente y no he podido sacármela de la cabeza y bueno, aquí esta el resultado. Espero que les haya gustado, advierto que evidentemente Ron no queda bien parado en este fic porque esta historia es entre Harry y Hermione. Punto.

Antes de despedirme, quiero agradecer a ManneVanNecker quien ayer me ayudo a ordenar mis ideas para comenzar a escribir esto. ¡Gracias amiga!

Esperando saber que les pareció esta nueva historia, me despido.

K