Calle de Dos Direcciones

En cada ruptura hay dos caras.

Ellos son Fredward Benson y Samantha Puckett, completamente enamorados. Aún más después de haber superado un primer rompimiento. Es cierto, eran una pareja poco corriente, extraña. Pero encajaban; funcionaba. Incluso van a ir a la misma universidad, y van a cruzar el país, juntos para llegar. Entonces Freddie deja a Sam... Por una chica que conoció en Internet.

Es demasiado tarde para un cambio de planes, así que siguen adelante con el viaje por carretera. Sam tiene el corazón roto, pero da por hecho que podrá soportarlo durante unos días. La, la, la... - Esta es Sam fingiendo que no le importa.

Pero en un giro inesperado en la historia, a Freddie le importa. Y mucho.

Resulta que tiene un par de secretillos que le está ocultando a Sam. Y estos tienen todo que ver con el por qué rompieron, por qué no pueden volver a estar juntos, y cómo, a pesar de todo, la ama…


iCarly y ninguno de sus personajes me pertenece... Solo soy un chica que solo puede soñar...


El viaje – Sam.

Día Uno, 8:07 a.m.

Soy una traidora a mi generación. A mi familia. A mi misma. En serio. No hago más que alardear de que hay que ser mujeres fuertes y luchar por nuestros derechos, y mira tú lo que acabo de hacer. Debería ser una de esas historias de la vida real de ese programa que le gusta a mi madre Mujeres Desesperadas, o algo así… Acepte construir mis sueños alrededor de un ñoño, y ahora me arrepiento… Aunque si no fuese por el ñoño en cuestión, es probable de jamás hubiese llegado a la universidad, ni me hubiese permitido soñar las cursilerías que toda mi vida desprecié…

― Vas a estar bien. –Me dice Pam, removiendo el café junto al fregadero. ― De hecho, creo que estás actuando de forma algo ridícula.

― ¿Yo ridícula? ¿Yo ridícula? –La miré enfadada. ¿Cómo puede decir eso? No tiene nada de ridículo el estar disgustada por irte de viaje con tu ex novio, cuando dicho ex novio te rompió el corazón y te dejó tirada por alguna tonta, idiota, ofrecida de Internet. Aunque en realidad no puedo decir que sepa con seguridad que sea una ofrecida. Pero estoy bastante segura de que lo es. Quiero decir, ¿coqueteando con chicos por internet? Creía que eso sólo era para cuarentonas (como mi madre) divorciadas que retocan sus fotos con Photoshop en un esfuerzo por parecer más jóvenes y más delgadas. Por no mencionar ¿en qué estaba él pensando? ¿Un chico de dieciocho años que con una linda novia, teniendo que recurrir a citas por Internet?

― No dije que fueras ridícula. –Aclaró. ― Dije que estás actuando de forma ridícula.

― En realidad no hay diferencia. Es como si alguien dijera "Actúas como un tramposo", eso es porque estás haciendo trampas. Lo que significa que eres un tramposo. –dije enfadada.

Como Freddie. Aunque supongo que él técnicamente no me engañó, porque rompió conmigo antes de empezar a salir con la chica de internet. En mi mente, aún pienso en él como en un tramposo.

― Sam, insististe, regañaste, griuniste, arañaste por hacer este viaje. -Dijo mi madre rodando los ojos.

― ¿Y? –Cuestioné mientras masticaba furiosamente unas costillitas que tenía en las manos. ¿Esa es su gran justificación para llamarme ridícula? ¿Está de broma? Los adolescentes suplican y suplican todo el tiempo: por piercings en la nariz, tatuajes… Ninguna buena idea. Se supone que los padres tienen que ser la voz de la razón. Obviamente estoy muy mal… como podría esperar un poco de razón en Pam, mi madre, la mujer que cambia novio cada semana. Supongo que no me sorprende por haber aceptado este loco plan, en primer lugar. Quiero decir, ¿en qué estaría yo pensando? ¿Haciendo planes para conducir miles de kilómetros hasta la universidad con un nerd con meses de anticipación? Todo el mundo sabe que la duración promedio de una relación de escuela es más corta que un episodio de la vaquita. ― Tú eres la madre. –murmuré con la boca llena ― Deberías haber sabido que esta era una idea horrible.

Tengo la esperanza de que las culpas recaigan sobre ella, pero sé que eso no pasará…

― Oh, por favor. –Dijo, poniendo los ojos en blanco. ― ¿Cómo se suponía que iba yo a saber que iba a romper contigo? No soy adivina. Ni tampoco conozco las costumbres de las salas de chat de internet.

― No era una SALA DE CHAT. –Gruñí ― Era Facebook… aunque según el ñoño todo inicio en unos de los foros de iCarly. –Ya nadie entra en las salas de chat. Aunque no entiendo por una chica iba a querer salir con Freddie basándose en su página de Facebook…

Pam sólo se encogió de hombros, bebiendo un sorbo de su café. Creo que esta tratando de enseñarme algún tipo de lección. No creen que sea bueno que tengan que pagar más de quinientos dólares por un billete de avión de última hora desde Seattle a Massachusetts, cuando fui yo quien insistió para que me dejaran ir en coche. Además, mi madre cree que todo esto no es más que la típica angustia adolescente, una de esas situaciones representadas en las comedias adolescentes que se resuelven en media hora de risas y contratiempos. Ya sabes, cuando dejan a la chica, pero después ella se da cuenta, hacia el final del programa, de que está mejor sin él, y luego se enrolla con algún otro chico bueno que es mucho mejor para ella, mientras el chico que le rompió el corazón termina solo y deseando volver a estar con ella. Eso es algo que definitivamente no está pasando aquí. De hecho, es más bien todo lo contrario. Fredward Benson se está divirtiendo muchísimo con su chica de Facebook, mientras que yo estoy aquí sentada, deseando estar con él… espera, yo no he pensado eso jamás… Sólo estoy sentada aquí esperando a que un rayo justiciero lo haga añicos. Yo podría haberlo hecho añicos, pero el amor me transformo en una blandita, intente golpearlo cuando supe de su nueva chica, pero no fui capaz… simplemente me reí en su cara, le dije "patético" y luego me puse a comer jamón mientras miraba con Carly "America Canta".

Suspiré y observé por la ventana de la cocina, buscando el coche azul de Fredtonto (Regalo de su loca madre). Son las 8:07, y se suponía que iba a estar aquí a las ocho, lo que me hace pensar que:
a) llega tarde por que se está vengando de todas las veces que él tuvo q esperar por mi
b) está actuando como un idiota y me está dejando tirada
c) se ha visto envuelto en un horrible accidente de coche que lo ha matado.

La opción más probable es la A. (Fuimos juntos al baile de graduación, y la limusina tuvo que esperar en mi puerta media hora. Al final de la noche nos cobraron una hora extra. Él –léase: su madre- la pagó, pero aún así.) Aunque yo me quedo con la opción C. Ok, puede que sin la parte de él muerto. Sólo una pierna rota o algo así. Quiero decir, siento un poco de pena por la loca soñara Benson y me sentiría fatal si perdiera a su hijito sabelotodo. Incluso aunque sea un mentiroso y un tramposo.

― ¿Quieres café? –preguntó de pronto mamá, lo que es ridículo porque ya estoy lo bastante tensa. Colarme con cafeína no es, definitivamente, una buena idea.

― No. Quiero un grasito. –Respondí a sabiendas de que ayer por la noche me había comido el último que quedaba en casa. Sentí un nudo creciendo en mi garganta y lo ignoré. Él no me dejaría tirada, ¿verdad? Quiero decir, eso es muy retorcido. Aunque si lo hiciera, eso significaría que no tendría que ir con él. Lo que sería fantástico. Si me plantara, mi madre (o uno de sus novios) no tendría más opción que dejarme comprar un billete para Boston. Que es lo que deberían haberme dejado hacer desde el primer momento. Inspiré profundamente. Sólo son tres días. Podré superarlo, ¿verdad? Tres días no es nada. Tres días es… Me devano los sesos, intentando pensar en algo que dure sólo tres días. ¡Las vacaciones de Navidad! Las vacaciones de Navidad duran diez días y siempre pasan volando. Tres días sólo es un tercio de eso. Además, lo tengo todo planeado en cuanto el viaje se torne insoportable, abandonaré a Freduardo por ahí desnudo, o lo atropellaré, para asegurarme de que dejará de atormentarme. Por supuesto, las vacaciones de Navidad son divertidas. Y esto va a ser insufrible.

Melanie entró en la cocina, vistiendo un vestido gris y bebiendo un vaso de leche con sabor de frutilla. Y tarareando una canción de Lady Gaga. Le gusta el pop. Y en los últimos meses estuve obligada a soportarla, por que estaba de vacaciones. Unas demasiado largas para mi gusto… Aunque creo que puede estar pasando por una ligera crisis o algo así, ya que últimamente ha empezado a comprar ropa rara. Y sospecho que está tras un chico, porque definitivamente se le ve algo más arreglada que de costumbre.

― Buenos días. –Saludo, dirigiéndose hacia Pam que está sentada en la mesa de la cocina y plantándole un beso en la cabeza. Abrió la alacena y sacó una caja de cereales. ¿Comenté que desde que llegó esta boba, mi madre se ha encargado de mantener comida en casa?

– Mmm... –respondí pensativa.

― ¿Preparada para la universidad? – Preguntó, sonriente.

― Sí, supongo. –respondí indiferente. Melanie ha intentado acercarse mucho más a mí desde que fredestupido y yo rompimos. Se ha pasado horas intentando alegrarme a base de decirme que conoceré a alguien mejor, que hay más peces en el mar, que nunca le agrado mucho Freddie para mí, etc. Además me compró toneladas de ropa para la universidad. También me pasó una copia de "Simplemente No Le Gustas Tanto", que supongo pensó que sería fortalecedor. De hecho sí que es algo fortalecedor, porque habla de cómo no deberías deprimirte por un chico que no quiere estar contigo. Por otra parte, darte cuenta de que al chico que te gusta "simplemente no le gustas tanto" no es demasiado bueno para tu amor propio. Además estaba leyéndole partes a mi amiga Carly una vez, y me interrumpió para decir:
― De hecho, si necesitas un libro como ese para que te diga que simplemente no le gustas tanto, probablemente no seas tan dura como pareces…

No la golpeé por que es mi mejor amiga, pero aún así….

― ¿Aún no ha llegado Freddie? –Preguntó Melanie…

―Nop…–Respondí mirando el suelo, luego miré a mi madre –Eh, y si no aparece, ¿entonces qué?

― ¿Crees que no aparecerá? –Preguntó la entrometida de Melanie. ― ¿Por qué no iba a hacerlo?

―No sé… Pero ¿y si no lo hace? –Empezaba a tener esperanza. No hay forma de que mi mamá y ninguno de sus novios puedan o quieran llevarme allá en coche. ― ¿Entonces qué? –Insistí. Pero nadie tuvo que responder a ello, porque el sonido de la gravilla crujiendo fuera. Miré afuera, y la luz reflejada en el parabrisas del coche de Freddo me dio en los ojos.

Algún tipo ridículo de música clásica estaba llegando a todo volumen desde el coche, lo que me puso aún más enfadada de lo que ya estaba. Odio lo clásico. Ignoré la sensación rara en mi estómago y corrí afuera para poder gritarle por llegar tarde.

― ¿Dónde has estado idiota? ¿Crees que me levanté temprano sólo por esperarte a ti? –Grité mientras salía del coche. –Me hubieses avisado que llegabas tarde para que siguiera durmiendo.

― Yo también me alegro de verte. –Sonrió.

― Bueno, da igual. –Dije despreocupadamente –Empecé a entrar en la casa, y Fredtonto vaciló. ― ¿Vas a ayudarme con mis cosas o no? –Pregunté.

―Oh, sí, claro. –Alcé las cejas. ― Por supuesto. –Repitió con más énfasis, siguiéndome hacia el interior, y sé que me está mirando el… Pervertido.

― Freddie. –Saludó Melanie, sonriendo ampliamente. Fredbobo la saluda con la cabeza, pero no le dijo nada. Espero que esté asustado de entrar en territorio Puckett. Si no lo está, debería. No es que Fredito sea debilucho. De hecho, en el último tiempo su cuerpo se ha tornado más robusto, tiene estos brazos realmente alucinantes que… Uh. No voy a pensar en ninguna parte del cuerpo mentiroso, tramposo, ñoño, estupído de Fredward Benson, sean brazos o similares.

― ¿Excitado por ir a la universidad? –Preguntó Pam con educación. Muy raro en ella.

― Da igual. -Interrumpí, llevándome las manos a las sienes como si ya no pudiera soportarlo más. ― Vamos muy atrasados. –Dije, frunciendo el ceño. Freddie se agachó y recogió una de las bolsas que está en el suelo cerca de mi… y me pasó a llevar…

― Ten cuidado. Tonto. –Me queje, mientras él sonreía

―Lo siento, princesa Puckett. –Se disculpó antes de dar la vuelta y salir hacia el coche antes de que pueda responder. Inspiré profundamente. No voy a empezar a pelearme con él. De ningún modo. Si empiezo a pelearme con él, va a saber que me está afectando, y no puedo permitir que eso suceda. Lo último que necesito es que crea que estoy disgustada porque haya roto conmigo. Quiero decir, antes de que mutuamente rompiéramos. He pasado las últimas dos semanas decidida a enseñarle que no me importa, y no lo voy a fastidiar ahora.

Por supuesto, es mucho más fácil fingir que no te importa alguien cuando no está contigo, pero puedo hacerlo. Sólo tengo que reunir todo mi autocontrol. Desconectar y despegar es mi nuevo lema.

Me di cuenta de que mi corazón está latiendo a una velocidad ridículamente anormal, y tomé aire de nuevo, profundamente. Puedo hacerlo, me dije. Empiezo a pensar en todos los chicos lindos que voy a conocer en la universidad. Chicos que escuchen música de verdad, como rock, metal, rap... Cualquier cosa excepto música clásica. Eso me hace sentir mejor, pero sólo durante un segundo.

Asumámoslo: no importa cuántas veces te digas a ti misma que has superado a alguien, tu corazón conoce la verdad.