iCarly y ninguno de sus personajes me pertenecen. Solo soy una pobre chica que sólo puede Soñar...


Antes – Sam IV

33 Días Antes del viaje, 6:58 p.m.

― Esta casa es asombrosa. –Murmuré emocionada mientras me dirigía inmediatamente a la nevera, saqué un refresco y me serví en un vaso, sentándome en la barra. No puedo creerlo, estoy en Malibú, una de las más hermosas playas de los Angeles. Se siente exótico, por alguna razón, sólo diciéndolo.

― Es bastante imponente. –Dijo Freddie, sentándose a mi lado en la barra.

― ¿Y qué te gustaría hacer esta noche? –Le pregunté.

Freddie, Gibby, Carly y yo vamos a ir a la playa, luego a una importante cena (parte del premio concedido a iCarly como el WebShow del año) y quiero asegurarme que voy apropiadamente vestida.

― ¿Qué quieres decir? –Me preguntó.

― Quiero decir… ¿Hay que ir bien vestido?

Compré un asombroso vestido negro que no puedo esperar a que Freddie me lo vea puesto. No es que a mi me gusten mucho los vestidos, pero me encanta la cara del idiota, cuando mira mis piernas embobado, o la forma en la que sus manos acarician suavemente las curvas de mis costados, o me abraza por la cintura con sus enorme brazos… O la forma descontrolada en la que me besa cada vez que muerdo sus labios. Pero siempre intenta ser cuidadoso conmigo, aún cuando sé que me desea, siempre mantiene una distancia prudente, manteniendo el control de la situación. Quizá este vestido me ayude a descontrolarlo un poco.

― No tienes que ir elegante. Pero puedes hacerlo si tú quieres. –Me dijo distraído examinando la cocina.

― ¿Y qué haremos después? –Dije inclinándome sobre él. En un intento de ser seductora con mi voz muy suave. ― ¿Qué es lo que quieres que hagamos después?

― ¿Qué quieres decir? –Preguntó él, completamente interesado, sonriendo abiertamente. Volteó en su silla y se movió cerca de mí.

― Quiero decir ¿Salimos a algún club o algo? –Dije no muy segura de como ser seductora.

― ¿Un club? –Volteó su cabeza riendo. ― ¿Quieres ir a un club?

― Por supuesto. ¿Por qué no querría? Estamos en Los Angeles, Hollywood… -Dije pensativa, le sonreí coquetamente. –Además quiero bailar. –Dije meneando levemente los hombros

Inclino su cabeza hacia mi lado, entonces me besó ligeramente en los labios. Me sonrió mirando mis ojos y las mariposas revolotearon con fuerzas en mi vientre. Nuestras miradas se fundían en la mirada del otro. Y entonces descubrí por que me gustaba tanto el color marrón. No tenía nada que ver con la salsa barbecue, como siempre creí. Eran los ojos de Freddie los que me gustaban tanto, los que convertían el Marrón en un color fascinante para mí.

― Okay. –Dijo besándome otra vez. ― Pero debes prometerme que no bailaras con nadie más que no sea yo.

― ¿Nadie más? –Arqueé mi ceja, mientra inclinaba mi cabeza pretendiendo considerarlo. ― ¿Pero qué pasa si algún chico realmente lindo me lo pide?

― No. –Respondió serio. Y luego me volvió a besar, más enérgicamente esta vez. ― Te quiero toda para mí.

― Que aburrido eres… –Dije como si lo lamentara. El inclino su cabeza en mi hombro y lo empujé jugando, pero él sujetó mis brazos. Y esta vez, lo besé yo. Él correspondió el beso ansioso, sus manos acariciaban mi cabello, mi rostro. Y mis manos se aferraron a su camisa, como si temiera que se separara de mí.

― Tenemos que parar. –Dijo después de unos minutos, separándose. Pero yo no estaba dispuesta a ayudar, porque pensaba en que sucedería si no nos detuviéramos, si sólo siguiéramos besándonos. Si sólo nos dejáramos llevar, sin detenernos.

― No quiero. –Dije rápidamente, tomando con más fuerza el cuello de su camisa atrayéndolo hacia mí otra vez.

― Deberíamos… -Me dio otro ligero beso en los labios. –Parar…

― Esta bien. –Me separé de él como si ya no me interesara en absoluto besarlo. Me estaba levantando de la silla dándole la espalada ¿Qué? Tampoco le iba a suplicar.

Pero antes de que pudiera dar un solo paso… Sus labios colisionaron con los míos, mientras sus manos se apoderaban de mi cintura, mis caderas. El tiempo se detuvo, me olvidé de como respirar, no me dí cuenta de como termine acorralada entre la encimera de la cocina y su cuerpo. No entendía muy bien que estaba sucediendo, pero amaba este momento, lo amaba a él, lo bien que se sentía que me besara así, como exigiendo más de mis labios, de como su lengua se enredaba con la mía. Mis manos acariciando sus hombros, su cuello… su cabello entre mis dedos. Y de pronto lo sentí estremecerse levemente, y fue como si de su cuerpo se liberara electricidad y me la traspasara a través de sus labios, y sus caricias. Y sin poder contenerme, se me escapó un gemido...

–Lo… lo, lo siento… –Susurré agitada, intentando recuperar la respiración. Apenas me atreví a mirarlo, me sentía un poco avergonzada, pero él no me miraba. Sus manos seguían alrededor de mi cuerpo y no nos habíamos movido ni un centímetro, pero él parecía esforzarse aún más que yo en recuperar el oxigeno, su mirada era extraña, brillante de una forma que jamás había visto. Y que me hizo sentir fascinada de alguna forma. – ¿Freddie? –Pregunté en voz baja, tomando suavemente su mentón y mirándolo directamente a los ojos.

–Pe... Per.dón Sam… -Dijo apenas. Me miró avergonzado, pero en sus ojos aún se podía vislumbrar ese brillo. Y yo quería verlo así toda mi vida.

–Tranquilo cariño. –Dije besando la punta de su nariz. –Estaba un poco asustada. –Le confesé en tono de broma, mientras lo abrazaba y podía sentir su corazón agitado en mi oído. –Pensé que te había matado, o que estabas sufriendo un infarto. –Dejé de abrazarlo para mirarlo directamente a los ojos. –Prometo que seré más cuidadosa la próxima vez. –Le guiñé un ojo.

Él se río. Besó mi frente y suspiró.

― No te preocupes cariño, creo que podré acostumbrarme… O lo intentaré. –Me guiñó un ojo. –Se supone que vamos a la playa con Carly y Gibby ¿Recuerdas?

― Sí. –Dije suspirando.

― Y si no vamos ellos terminaran probablemente, por matarse el uno al otro. –Me dijo Freddie divertido.

― Cierto. No quiero ser responsable de la muerte de nuestros amigos. –Y cuando dije eso me pareció tan irónico. Seguramente Carly decía lo mismo de mí y Freddie antes de estar con Gibby y ahora, ellos son casi tan problemáticos como nosotros.

― Entonces vamos. –Dijo él y me ofreció su mano. ― Ya veremos que pasa más tarde. –Susurró en mi oído.

No tienes idea, pensé.

Lo seguí felizmente hacia arriba de las escaleras donde Carly y Gibby nos esperaban.


Que opinan?

Sé que dije que estaba escribiendo un capitulo especial. Y definitivamente no es este... pero fue como una iluminación de último momento. Fue como Woow, debo escribirlo antes de que se me olvide la idea. Sí, por que soy muy propensa a que se me olviden las cosas. Mis amigos dicen que tengo un sopita en mi cabeza.

Espero amen este capitulo tanto como yo amé escribirlo...

Nos leemos!

(Seguiré trabajando en mi capitulo especial)