Bien, aquí les tengo otro capítulo de Luna Maldita. Cómo ya les dije, no es un fic largo. Así que tampoco falta mucho para terminarlo, tal vez unos tres capitulos más aparte del epilogo.

Bueno, les dejo aquí el capitulo 3, disfrutenlo!


Luna Maldita

III

"Sensaciones"


Ese año había sido el más movido en Terra, el príncipe heredero fue obligado a tomar posición del mando por un accidente de sus padres y con ello, se convirtió en el responsable de todo acto terrestre.

Sus cuatro guardianes, se pusieron en total disposición para ayudarlo con las tareas. Jadeite, Nephrite, Zoisite y Kunzite, cooperaban en todo lo que podían. Pero había cosas que sólo podía hacer él.

—¿Qué? —exclamó con un movimiento de su capa—, ¿es necesario que vaya?

—Nosotros no podemos ir en su lugar —respondió el hombre de cabellos blancos—, si queremos mantener la buena relación con los Selenitas debe ir a la fiesta de los dieciséis años de la princesa.

—¿No estoy demasiado ocupado para una fiesta?

—Sí, lo está. Pero mínimo debe ir a presenciar la coronación. No le tomará más de una o dos horas a lo máximo.

—¡Mi príncipe! —una voz sonó tras él, los dos hombres presentes voltearon hacia la mujer de cabellos rojos que apareció con un tazón de jugo—. Le traje algo para que beba.

—Gracias —tomó el vaso y lo olfateó—, no me agrada el aroma que emite tu brebaje Beryl.

—¡Tómelo con confianza! —ante la insistencia, se bebió todo el contenido. La mujer sonrió para si misma al notar como la nuez de Adán de su cuello se movía a medida que bebía la fórmula —. ¿Ve que no le paso nada? —continuó hablando mientras tomaba el tazón de aluminio.

—No, y era una buena infusión, me ha quitado la molestia de la garganta.

—Sólo quiero su vida eterna —le hizo una reverencia para despedirse—. Con su permiso —se retiró.

—¡Príncipe! —los cuatro caballeros se le acercaron rápidamente asustados—. ¡¿Cómo se bebió el brebaje de esa mujer?!

—No creo que me haga daño, al contrario —preguntó confundido.

—Beryl es una conocida hechicera —condenó Nephrite.

—No vaya a embrujarlo con uno de sus brebajes.

—¡No sean así con la pobre mujer!

—No es por nada —Kunzite apoyó la mano derecha en el hombro izquierdo de su príncipe—, pero háganos caso, no beba nada más de esa mujer.

—Está bien —suspiró—. Y confirmen mi asistencia, voy a ir a la Luna a la fiesta de la princesa.

—Nos alegra oír eso.

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Aquel baile de máscaras había tomado por sorpresa al príncipe Endymion, la princesa se le presentó con curiosidad compartiendo con él todos los bailes de la fiesta. Algo había en aquellos ojos azules que lo incomodaba, tanto y más como ella se sentía.

¿Qué sería esa sensación? No tenía ni la más remota idea.

Pero algo se removió en él cuando se dio cuenta que lo había seguido. Verla en la tierra le afectó de sobremanera, no era la inocente princesa que se imaginó, era una mujer de armas tomar.

—Príncipe —Kunzite lo reverenció—, ya deje a la princesa en el palacio lunar. Les pedí a sus guardianas que la cuidaran mejor.

—Gracias —agradeció tomando asiento en el gran salón del Palacio Elysion—, ¿algo más?

—No, eso es todo.

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Los días siguientes fueron tranquilos, aunque no podía quitarse la sensación de estar siendo observado, giraba constante mente su rostro en toda dirección. Sentía que se estaba poniendo lunático…

Un terrestre lunático… ¡Vaya paradoja!

No podía sacarse de su mente los ojos azules cubierto por esa máscara en la fiesta, la cara de desafío cuando le pidió venir a Terra; desesperado batió sus cabellos entre las manos. ¡Tenía que calmarse!

Abandonó el reino Dorado hacia la superficie terrestre para visitar los pueblos, las celebraciones eran el pan de cada día. Brindaban por lo prosperidad que cubría al planeta azul y a sus habitantes.

Había comprado un pan amasado a una anciana cuando sus ojos de un profundo azul se cruzaron con otro par de iris azules. ¿Realmente ella estaba en su planeta? ¿O la estaba viendo en todos lados?

La visión fue tan rápida que no pudo cerciorarse de que Serenity estuviera presente, mas la voz de Beryl indicándole las variaciones del mar lo preocuparon.

Había cosas más importantes en ese momento.

El mar se había puesto muy bravo, las olas golpeaban con fuerza en la costa y se salvó por poco de un beso de la bruja Beryl…

—¡Debemos avisarle a todos que se preparen!

Las inundaciones no tardaron en invadirlo todo, las cosechas cubiertas de agua, casas inundadas… todo era un caos. Se quitó las botas, la capa y se puso él mismo a ayudar a su gente.

—¡No pierdan la calma por favor! —les pidió a todos que se tranquilizaron para oír a su soberano—. Tenemos que ordenarnos para poder solucionar todos los problemas. Primero, lleven a las mujeres, a los ancianos y a los niños a un lugar seguro. Segundo, necesito que vayamos a la costa a ver como logramos calmar las marejadas.

—¡¿Príncipe?! —la voz de Kunzite llamó su atención.

—Ya, lleven a un lugar seguro a la gente que les pedí, y enseguida nos reunimos. —se despidió de los ciudadanos y se acercó a su comandante, llevándose una gran sorpresa.

Cinco jóvenes mujeres vestidas con diminutas faldas de colores eran rodeadas por los cuatro generales. Las recorrió a todas con la mirada y se sorprendió de que la princesa también estuviera ahí… y con que vestimenta… Sacudió su cabeza y miró a Kunzite:

—¿Qué sucede? —preguntó haciendo un gesto para que bajaran las armas.

—Las mujeres dicen venir de la luna a ayudar —le informó Jadeite.

—Perfecto —dijo—, hace falta ayuda así que no hay que despreciar cinco pares de manos.

—¿Qué podemos hacer?, príncipe. —preguntó Venus, adelantando un paso hacia él.

—A ver, dividámonos. —miró a Serenity, no pudo evitar perder la mirada en las largas piernas de ésta—. ¿Puedo ordenarles a tus guardianas? —cohibida por la sensación de aquella mirada penetrante, le afirmó con la cabeza.

—Sí, ellas son Venus, Mars, Júpiter y Mercury —las presentó.

—Gracias—respondió mirando a sus generales—. Jadeite, ve con Mars y revisa la región Oriente. Nephrite, ve con Júpiter a la región americana. Zoisite, ve a la región europea con Mercury. Cómo ustedes son los lideres, Kunzite, Venus, deberán estar pendientes de la funciones de los otros tres grupos desde el polo Norte.

Cuando las cuatro parejas se dispersaron, Endymion volvió a tomar la palabra tensando completamente a Serenity.

—Nosotros —la rubia volteó a verlo—, nos quedaremos aquí para ayudar a la gente. ¿Le parece bien?

—Claro —afirmó con la cabeza—. Príncipe Endymion.

—Dígame —giró sobre sus pies para ponerse a trabajar.

—Lo siento. —soltó con la mirada baja, así que volteó a mirarla.

—¿Por qué lo siente?

—Yo cause las inundaciones… esto es todo por mi culpa.

—¿Su culpa? —se acercó a ella intrigado.

—Sí —Endymion se atrevió a levantarle el mentón para mirarla a los ojos—, por —cuando ambas miradas se conectaron, el rubor se marcó con fuerza en las mejillas blancas de la princesa— enojarme en la tierra… Mi enojo alteró las mareas. Lo… siento.

—¿Y —la soltó sutilmente— qué le causó el enojo en mi querida Terra?

—Esa mujer… —respondió sin quitar los ojos de encima, él notó el reproche en ellos—, la de los vestidos largos… en la costa… —no aguantó más y corrió la mirada apretando los puños—. Esa que usted besó…

Endymion la miró confundido y empezó a notar como la marea empezaba nuevamente a azotar con fuerza en las costas. Sin duda, esa pequeña era muy poderosa. Aunque no entendía a que se refería, le sonrió.

—No sé bien a qué se refiere, pero si quiere revisar la Terra debería avisarme. Yo podría enseñarle los lugares más bellos.

Sorprendida volvió a mirarlo—. ¡Pero… si usted me ha echado!

—Pero ya está aquí —fingió toser para acomodar su voz—, una princesa no merece estar escondiéndose como una ladrona en vez de disfrutar el paseo.

—¿De verdad —preguntó emocionada—, de verdad sería mi guía?

—Claro, si me ayuda con el caos que cubre la Terra. Sería un honor. —le dijo con una sonrisa.

Aquella sonrisa casi derrite por completo a Serenity, quien le devolvió de forma automática la sonrisa.

—¡Bien! —recuperó la energía y lo traspasó—. Lléveme hasta la costa, tengo trabajo que hacer.

—Está bien —la guío hasta la costa y cuando llegó la rubia hizo aparecer el cetro lunar entre sus manos.

—Es la primera vez que usó el cetro lunar —respondió con una sonrisa nerviosa—. Mi madre dijo que debería poder usarlo a un mínimo nivel, pero el suficiente para calmar el mar.

—Entonces —Endymion se paró tras ella y observó el embravecido mar—, confié en usted misma. Yo ya lo hago.

—Gracias —sonrió de lado, apretando con fuerza el cetro—. Aquí vamos —cerró los ojos—, poder de la luna hazte presente —elevó el cetro en la mano derecha cuando éste se empezó a iluminar, regresándole la vestimenta de princesa—. ¡Intensificación Curativa Lunar*! —llevó su otra mano al cetro mientras éste emitía una cálida energía que cubría todo el mar a medida que las grandes olas se eliminaban de la superficie marítima.

—¡Lo logró! —dijo sorprendido, al ver como el agua se retiraba de la tierra—. Eso fue sorprenden… —no pudo terminar de hablar, Serenity bajó los brazos cansada y cayó de espaldas en sus brazos—. ¿Estás bien?

—Sí —afirmó agitada—, sólo necesito… —tomó aire—, descansar un momento.

—Serenity —dijo con voz firme, el tenerla tan cerca le estaba llenando de sensaciones inexplicables.

—Dime que no… —lo miró fijamente bajándose de sus brazos—, dime que no la besaste aquí.

—¿Yo? —preguntó sorprendido—. ¿Besar a quién?

—A —bajó la mirada—, a la pelirroja.

—¡¿A Beryl?! —exclamó espantado y empezó a reírse, la princesa lo miró de reojo—. No, no la besé —le sonrió—, ¿por eso estaba enojada? —invadida por la vergüenza, afirmó con un movimiento de su cabeza. Él la miró, el movimiento de su cabello, su traje de Sailor… su vestido de princesa…era totalmente una diosa.

Estaba claro ahora porque últimamente no podía dejar de pensar en ella. Se sentía atraído por la diosa de la Luna. ¡Rayos! Eso no podía ser… ¡No podía sentirse atraído por ella, era un pecado!

—¡Si me enoje por eso! —le gritó haciéndole salir de sus pensamientos, la observó y esperó que hable—. Yo no sé lo que pasa, usted es muy amable con todo el mundo pero conmigo se comportó de una manera tosca y fría. Lo he observado por semanas a escondidas y ese día cuando lo vi con esa mujer yo…

¡Rayos! Ella sentía lo mismo que él… eso no estaba bien…

—Princesa Serenity —se acercó a ella—, es consciente de que nosotros no podemos ser ni siquiera amigos.

—Lo sé —ella también se acercó y apoyó su mano derecha en la mejilla masculina.

—Esta atracción no está bien, ya no deberíamos vernos —le susurró ante el contacto.

—¿Por qué no?

—Porque no se permite este tipo de contactos —él también puso su mano en la mejilla femenina—, entre los habitantes de Terra y de la Luna. No podemos amarnos…

—Lo sé también —cerró sus ojos con pena—, no podemos amarnos… pero ya es muy tarde, ¿verdad?

—Me temó que sí… es una sensación inexplicable la que me recorre.

—Yo siento lo mismo —afirmó mirándolo—, pero no me importa. Yo quiero explorar esa sensación…

—Princesa…

—Serenity —lo interrumpió con los labios a punto de rozarse.

—Serenity —repitió tomándole el rostro entre ambas manos.

—Endymion… —con la misma atracción que la Luna ejerce sobre la Tierra, sus labios se encontraron.


Aclaración:

*"Intensificación Curativa Lunar" Es la traducción literal del "Moon Healing Escalation" No quería usar "Curacion Lunar" ni el término en inglés.


Nos leemos

Aquatic~