Death Note no me pertenece.

Para todos aquellos a los que les guste el MelloxNear, les traigo un fic de ésta pareja. Algo corto, lo sé, pero dentro de lo que cabe no creo que esté del todo mal. Aunque eso lo juzgareis vosotros :))

Near estaba sentado en su habitual pose, en el salón de juegos, completando un puzzle totalmente blanco con una L inclinada a uno de los lados. También se estaba aburriendo un poco, pues habia completado aquel juego como unas diez veces antes, y tenía memorizadas todas la piezas y el lugar en el que hubicarlas.

Un chico que estaba jugando con algunos niños antes que con él, le cogió una de las piezas sonriente, y la colocó en el lugar correcto.

-¡Ey, mirad, ahora soy el número uno en la lista de sucesión de L!- El niño observó al impassible albino con sorna, burlándose de él, y dió una leve patada al marco de madera que rodeaba el juego, haciendo que todas las piezas cayeran al suelo desorenadas.- Eres un payaso.- Volvió a reir con ganas y se alejó del lugar.

Cierto rubio estuvo observando desde el marco de la puerta toda la escena protagonizada por el peliblanco, y no pudo evitar una mueca de desagrado al ver que alguien se burlaba de Near. Al menos, que no fuera él quién lo hiciera.

-No vayas a montar un espectáculo.- Matt seguía jugando con su maquinita, aunque era consciente de que ésta seria víctima de Mello al haberse atrevido a darle una órden. Pero no fue así.

El rubio soltó un bufido y se acercó al chico que se habia burlado de Near.

-¿Hum?- Dijo éste al ver a Mello de pie frente a él.- ¿Mello?

No terminó la frase.

El puño del chico alcanzó la barbilla del joven y lo tumbó de un solo golpe seco en el suelo, provocando que varios de los presentes soltaran un grito de alteración y se alejaran de la escena lo suficiente como para no recibir ningún daño ellos también.

-¿Qué haces?- Dijo el golpeado, acariciándose el lugar dónde le habia alcanzado el puño de Mello.

Éste no dijo nada, y se dirigió de nuevo al chico para rematar lo que habia hecho, pero un par de chicas le sujetaron por ambos brazos.

-¡Ya basta Mello!

Él escupió con sorna al suelo y miró frío a aquellas personas que se atrevian a frenarle e interponerse entre ellos.

Asustadas, las chicas lo soltaron y salieron corriendo buscando refugio entre la multitud que comenzaba a acumularse en la puerta y alrededor de ambos.

-Vas a morir aquí mismo, enano.- Mello se preparó para apalizarle, e iba a hacerlo, cuando notó un leve tirón en su manga. Giró su cabeza y se topó con Near, retorciéndose como de costumbre un mechón de pelo, que lo miraba con sus grandes e irresistibles ojor grises.

Dejó que el albino tirara de él a regañadientes hasta la puerta, desapareciendo de la vista de todos, y entonces Mello lo cogió con ambos brazos y entró en su habitación de golpe, soltandolo entonces con gran falta de tacto encima de la cama.

Cerró con cerrojo la puerta y se sentó en la cama que estaba ocupada por Near, y comenzó a despotricar.

-¿Qué ha sido eso? ¡No vuelvas a hacerlo! ¿Y por qué eres tan débil? ¡Tsk...!- Mordió su tableta de chocolate cogiendo un trozo demasiado grande, y el albino se acercó y mordió el otro extremo, provocando un gran sonrojo por parte del rubio.

Saborearon en silencio el dulce y, luego, Mello se avalanzó contra Near como si fuera algo mucho más deseable que el chocolate.

Cuando separaron sus cuerpos (y sus bocas) Mello observó al chico.

-No quiero que nadie salvo yo pueda hacerte daño.- Sonrió algo macabra al observar a su debilidad más detenidamente, y se apuntó para sí mismo que seria suyo.- Tú solo puedes ser mío.

Y Near entreabría los labios, esperando pacientemente a que él se dignara a besarle de nuevo. A diferencia del albino, Mello era mucho más impulsivo. Y no tardó en complacer al más pequeño.