Hola a todos, mi nombre es Valgreys y este es el primer fanfic que hago para el fandom, así que no sean muy duros conmigo por favor T_T Con esto dicho, les dejo el capítulo único de esta historia.

Protagonista

Una nueva mañana comenzaba y con ella, la misma rutina de siempre. De camino al trabajo, Takeo y Tao caminaban frente a él y como todos los días desde que su "equipo" había sido formado, iban conversando con los niños, riendo sin preocupaciones pues las peleas, los miedos y la tristeza experimentada durante la época en que servían a la Unión había quedado atrás; él sin embargo, se mantenía lejos, en silencio, observando como todos se burlaban de Shinwoo y este último se desquitaba con Rai, recibiendo luego regaños de parte de Ikhan mientras que las chicas reían. Sí, era el mismo escenario de todas las mañanas repitiéndose una y otra vez, salvo por pequeñas variaciones que en poco o nada afectaban aquella rutina; simultáneamente, la suya también se repetía.

Conocida solo por él, su particular rutina comenzaba con los primeros rayos del amanecer, una en la que solo dos personas participaban aunque uno de ellos ni siquiera estuviese consiente de ello.

Todos caminaban, conversaban y reían entre sí, sin embargo, consciente de ello o no, su mirada se desviaba siempre a una sola persona. Manteniendo siempre una distancia prudente y con cuidado de no ser descubierto por los demás, detallaba cada facción del rostro ajeno; cada sonrisa, cada detalle cada gesto que ella realizaba quedaba grabado en su memoria, preservando así el recuerdo matutino que lo acompañaría hasta que pudiese verla nuevamente.

La observaba todos los días, caminaba a su lado y —aunque contadas— las ocasiones en las que sus miradas se cruzaban, ella le dedicaba una tímida sonrisa; él por su parte, solo atinaba a desviar ligeramente la mirada en un intento por ocultar aquello que llevaba guardado desde hace tiempo: un sentimiento incorrecto que no debería estar presente él y contra el que luchaba cada día.

En un principio se negó a aceptarlo. Dada la realidad en la que tanto él como sus compañeros vivían, ella podría ser usada en su contra durante las batallas, como había sucedido ya en ocasiones anteriores; aquel temor no lo dejó en paz, por lo que tomó la resolución de enterrar aquel sentimiento. Tiempo después, sin embargo, cuando el conflicto con la Unión termino y fueron capaces de tener una vida "normal" aquel sentimiento enterrado surgió nuevamente y con más fuerza de la que haría querido admitir.

Tenía una vida "normal" ahora, un trabajo, un futuro, y sin embargo, había decidido callar sus sentimientos por ella, después de todo y a pesar de haber redimido todos su pecados, él no se sentía alguien digno de ella, no después de todo lo que había hecho para sobrevivir ¿Cómo podría pensar en tocarla siquiera con esas manos manchadas de sangre inocente? No, él no podía mancharla de esa forma, estaba demasiado sucio y ella merecía algo mejor, "alguien" que le diera estabilidad que necesitaba y le mostrara el lado bueno de la vida, no "algo" que ni siquiera era del todo humano.

Inevitablemente sus labios se curvaron en una imperceptible sonrisa ante este pensamiento. Matizada con un toque de tristeza, la sonrisa en su rostro se acentuó ligeramente al pensar en lo irónico de su situación, es decir, él siempre había querido experimentar y vivir las emociones humanas que le fueron negadas como "experimento fallido" pero ahora, en medio de aquella situación, hubiese preferido no haberlo hecho.

De no haber conocido aquel sentimiento que los humanos llamaban "amor" estaría tranquilo. Sabía que era injusto pensar así, pues estaba disfrutando de la libertad que M-24 y los otros habían anhelado desde siempre, pero no podía evitar que ese pensamiento cruzara por su mente, después de todo, la palabra "amor" se había convertido para él en un sinónimo de tristeza, melancolía, impotencia, rabia y dolor.

Tristeza, al saber que ella jamás podría corresponder a sus sentimientos. Melancolía, al pensar en como hubiesen sido las cosas si el fuese un ser humano normal. Impotencia, al verse incapaz de confesar abiertamente sus sentimientos por ella. Rabia, al verla reír con las bromas de Shinwoo, logrando que mostrase una sonrisa que él jamás sería capaz de obtener de ella; "Lo perros son territoriales" había sido la brillante frase de Tao en alguna ocasión y aunque odiaba admitirlo, su compañero tenía razón. Por último, estaba el dolor, aquel que sentía al anhelar a una mujer que nunca podría tener.

Podría sonar pervertido para muchos, pero en varias ocasiones soñaba con ella. La veía siempre con una sonrisa en el rostro tomada de su brazo mientras caminaban por las calles de la ciudad sin preocupación alguna, sin sentimientos de culpa o dudas de por medio, eran solo ellos dos atrapados en su propio mundo. Ella hablaba y él se limitaba a escucharla en silencio, mientras una imperceptible sonrisa se dibujaba en sus propios labios al oír el tono alegre de las palabras ajenas. Sí, todo era perfecto, demasiado como para ser real. Era entonces —cuando tomaba conciencia de la inverosímil de aquel escenario— que despertaba de su agradable descanso, solo para encontrarse de golpe con su dura realidad: ella no caminaba a su lado ni sonreía para él; jamás podría tenerla.

Le tomaba un par de minutos el despertar completamente de aquel agradable sueño; no quería hacerlo, pero tenía obligaciones que cumplir. Se levantaba entonces de la cama y procedía a alistarse para ir al trabajo, reuniéndose como cada mañana con sus compañeros y —minutos después— con los niños, entonces su día de cierta forma se "alegraba" al verla frente a él, esperándolos como siempre junto a los otros. Se permitía entonces sonreír ligeramente, en un vano intento de enterrar aquel sentimiento prohibido.

Caminaba a su lado algunas veces, reprimiendo de alguna forma aquel deseo de tenerla para sí, después de todo, había elegido la opción de amarla en secreto y de tener algún beso suyo solo en sueños. La había convertido en su "princesa" sin que lo supiese.

Ella encontrará a alguien a quien amar, de eso estaba seguro. Ese alguien la amará también y él, a la distancia, se asegurará de que no la lastimen; la protegerá siempre. Para ese entonces, probablemente "Ajussi" se habrá convertido un lejano recuerdo que no valdrá la pena mencionar; ella lo olvidará, se casará y formará una familia. Yuna tendrá una nueva vida en la que él ya no tendrá cabida.

"Es lo mejor para todos" Solía decirse cada mañana mientras se miraba al espejo y observaba su reflejo en el. Notaba entonces aquella cicatriz que no hacia mas que recordarle su doloroso pasado y las manchas que habían en el; sus crímenes, sus peleas, aquellos momentos dolorosos que a pesar de los años no había podido olvidar volvían a él y era entonces, cuando la oscuridad amenazaba con invadirlo, que el rostro de aquella muchacha surgía en su memoria nuevamente, recordándole que aún tenía una razón para seguir. Cerraba entonces con fuerza los puños y miraba nuevamente su reflejo, esta vez, con firmeza y decisión, dispuesto a enfrentar aquel tormentoso pasado que lo aquejaba solo por el hecho de permanecer a su lado, de cuidarla, de protegerla de aquellos que quisieran dañarla. Sí, ese era motivo suficiente para impulsar a un ser como él.

Ya no era sorpresa el hecho de que llegaran a los terrenos de la escuela sin que él lo notase; dada su fijación por ella y el conflicto interno en el que se sumergía cada mañana, el trayecto a la escuela se hacía realmente corto. En más de una ocasión se había quedado allí, de pie frente a la puerta, reprochándose mentalmente por su despiste; en otra época, aquello le habría costado la vida.

-Ajussi… ¿Se siente bien?

La voz de Yuna resonó en sus oídos y solo entonces notó que ella estaba a su lado, viéndolo claramente preocupada ¿Cuán distraído estaba como para no notarlo? Definitivamente debía prestar más atención a su entorno. Emitió entonces un imperceptible suspiro y se limitó a responder de manera escueta; no quería preocuparla más.

-Estoy bien —Dijo al cabo de unos segundos— No tienes que preocuparte.

-¿Seguro? —Insistió la menor. M-21 no pudo evitar recriminarse mentalmente al ver la genuina preocupación en los ojos de la estudiante— Ha estado muy callado hoy, es decir, más de lo normal… Sé que no debería entrometerme, pero…

Lo que ella le quiso decir, M-21 no tuvo forma de saberlo. La voz de Shinwoo, aunque lejana, fue lo suficientemente fuerte para captar la atención de ambos, quienes posaron la vista en el pelirrojo que se acercaba a paso rápido mientras continuaba vociferando.

-¡Date prisa Yuna! ¡No te quedes ahí parada, las clases van a comenzar!

-Sera mejor que vayas. —Fue lo único que dijo antes de marcharse del lugar, dejando a la estudiante con el recién llegado pelirrojo—

Con los puños cerrados ocultos en los bolsillos de su pantalón, M-21 se tragó los celos que sentía y los guardó para si mismo mientras se alejaba en silencio; segundos después, pudo oír los pasos de Yuna alejarse en dirección contraria a los suyos. Percibió entonces mientras caminaba, la mirada del anciano barrendero de la escuela sobre él, notando a su vez cierto aire de tristeza en los ojos del mayor, optó sin embargo por no prestarle atención, después de todo, él había decidido que las cosas fueran así.

La amaría en silencio, cuidaría de ella y la protegería mientras estuviera en sus manos hacerlo, todo a la distancia y en el más absoluto secreto, después de todo, en esa historia él no era el protagonista.

Ella era la princesa del cuento, aquella que seria rescatada por su príncipe. Yuna era la muchacha que tendría siempre un brillante futuro, mientras que él, dada su naturaleza, no era más que una bestia, algo inhumano que había cometido el error de enamorarse de la protagonista de la historia, y como tal, debía permanecer en las sombras, sin esperanza siquiera de tener un "final feliz".

Y así como un lobo aullaba anhelante a la imponente luna sin poderla alcanzarla, el cuidaría de ella anhelando el amor que nunca podría tener.

¿Fin?

Notas de la autora

Y hasta aquí llegamos con este pequeña historia XD muy pequeña en verdad y algo melancólica creo yo, pero el tiempo no me dio para mas y quería sacarme la espinita de escribir sobre estos dos.

La verdad es que esta historia seria algo así como un prologo para un fic mas largo que tengo pensado poner, no se ustedes, queridos lectores, que opinan al respecto, ¿Debería continuar esta historia o la dejo tal y como esta? ¡Espero sus opiniones al respecto!

Y ya sin más que decir, me retiro. ¡Hasta la próxima!