Hola de nuevo, estoy de regreso con una historia mas espero no me hayan olvidado ya…jajaja. La idea original es de una fan del anime su nombre es Katy Sofía quien me compartió los dos primeros capítulos que había escrito pero que por razones personales no siguió escribiendo por lo que me pidió ayuda en terminar de escribirla acto que hizo sentirme feliz el saber que puedo ayudar; así que para mi será un honor escribir algo mas completo, eso si…no quiere decir que deje de escribir los minific que tanto me gustan y que comparto con ustedes; volviendo al tema por lo que para mi esta es una versión no tanto diferente a las que existente actualmente pero tiene el mismo objetivo que todas deseamos que Candy logre ser feliz quien después de sufrir tanto tuviera una recompensa por su valentía y su amor al prójimo, espero este fic sea de su agrado recuerden dejar sus reviews saben que sus opiniones y comentarios son importantes para mi, que la disfruten…empezamos. Se les quiere !

Solo me queda recordarles el anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi, este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; pero la historia es de mi total inspiración.

DOS ALMAS, UN CORAZON

CAPITULO I

NOTICIAS

Chicago

Aquella ciudad que alberga los más lindos y tristes recuerdos, la familia, los amigos que significan mucho para nuestra querida Candy. Han pasado dos meses después de que Candy había descubierto quien era el tío Abuelo William, estaba feliz y sorprendida el saber que era Albert su amigo, su confidente, su hermano; el que siempre ha estado ahí en las buenas y en las malas aun no creía que era esa persona que tan gentilmente la nombro parte de su familia. Candy se libro del compromiso matrimonial con Neal luego de que Albert arreglara esa situación con la Tía Elroy quien insistía en ese matrimonio. Desde entonces siguió viviendo en su humilde apartamento y haciendo lo que mas le gustaba, trabajar en la Clínica Feliz al lado del , a pesar que Albert había logrado que fuera aceptada de nuevo en el hospital Santa Juana pero prefirió quedarse en la clínica.

Una mañana como todas se levanto temprano para ir a trabajar, tomo un baño, preparo su desayuno y salio pero tenía un presentimiento que la invadía, no comprendía que podría ser.

Candy – algo me preocupa hace mucho que no se de Albert como estará? –dijo mientras salía de su departamento y de camino a la clínica pensó en llevar algunos dulces para los niños, pasó por un puesto de periódicos y para su sorpresa se encontró con un titular que le dio la respuesta a su inquietud, lo tomo en sus manos sorprendiéndose de lo que leía: "El misterioso William Albert Andrey cabeza de una de las familias mas importantes de Chicago se presentara ante la sociedad en una fiesta de gala en su honor"– creo que Albert ya esta listo para asumir su rol como cabeza de los Andrey –dijo sonriendo- quiero ver la cara de Elisa y Neal cuando se den cuenta que mi amigo como dicen ellos el vagabundo es ni mas ni menos el tío abuelo William…creo que ese momento me lo reservare para mi –dijo sonriendo y así siguió su camino entre recuerdos y risas.

Lakewood

Mientras tanto Albert se encontraba en su despacho verificando unos documentos juntamente con George, desde aquel día que se presento ante Candy prefirió hospedarse en dicha mansión mientras llegaba el día de su tan anunciada presentación ante la sociedad lo que para el significaba estar atado a un compromiso que no le permitiría hacer lo que siempre ha querido.

George – tengo listo los documentos que tiene que firmar -dijo sin terminar la frase quedándose en silencio mientras lo observaba detenidamente porque se dio cuenta que sus pensamientos estaban en otro lugar- esta bien señor?

Albert – olvidas que te pedí que por favor me llames por mi nombre tu eres mi amigo, mi maestro y además no hay nadie mas en esta casa si eso es lo que te preocupa.

George – esta bien como tu digas, pero recuerda que ahora ya has tomado tu lugar en esta familia tienes muchas responsabilidades, que es lo que te preocupa? El que no puedas realizar bien tu trabajo o que ya no puedas tener la libertad que tanto anhelas?

Albert - nada de eso, se que tengo que velar por el futuro de mi familia a quien amo sobre todas las cosas y tomar el papel que me ha sido entregado desde muy joven –dijo levantándose de su silla observando a través de la ventana del jardín- pero siempre seguiré siendo el mismo, con la diferencia que ahora no podré escapar tan fácilmente –dijo sonriendo de lado, mientras recordaba sus viajes, aventuras y de como conoció a Candy quien cambio la vida de la familia desde su llegada- sabes George preferiría hospedarme en esta casa permanentemente, sobre todo por el recuerdo de Rosemary y Anthony; talvez pueda convencer a Candy que regrese y viva conmigo, ya que pienso heredarle a ella esta mansión, para que en un futuro pueda vivir aquí con su propia familia.

George – me parece buena idea, además ha sido tan buena con todos y ha logrado que la Señora Elroy empiece a quererla como parte de la familia aunque no lo haga saber, y creo que la señorita Candy será muy feliz aquí teniendo el recuerdo de Anthony y sus dulce candy.

Albert – es lo que mas deseo –dijo sonriendo- oye George enviaste lo que te pedí.

George – Si Albert, pero creo que no fue necesario que.

Albert – no hay de que preocuparse -dijo interrumpiéndolo- además se sabe que entre ellos no hay nada mas que una amistad, espero no haberme equivocado esta vez.

George – seguro que no lo harás.

Albert - tu sabes cuan importante es ella para mi y es algo que he querido hacer desde hace tiempo darle un poquito de todo lo que me ha dado porque ella se lo merece, solo espero que todo salga bien.

George – así será –dijo sonriendo.

Albert – y bien continuamos –dijo volviendo a su lugar.

New York

Después de aquella despedida en una noche de invierno, pasaron muchas cosas que cambiaron sus destinos. Terry siguió acompañando a Susana mientras se recuperada del fatal accidente que casi le costo la vida, del cual el se sentía culpable y comprometido a la vez en estar cerca de ella. Durante meses Susana fue recuperándose poco a poco, decidió tomar las terapias para recuperar el movimiento de sus piernas y mas tarde la colocación de una prótesis que le ayudo a caminar por si sola, durante este proceso siempre contó con el apoyo de Terry, y a pesar de las atenciones de Susana hacia el, ella nunca pudo ocupar un lugar en su corazón como siempre quiso; porque aun queda el recuerdo de aquella enfermera que vive como una sombra entre los dos y no le gustaba verlo sufrir, por lo que finalmente Susana decidió que era tiempo de romper su compromiso con el y no atarlo mas a su vida, algo en lo que nunca estuvo de acuerdo la Señora Marlow pero acepto la decisión tomada por ella; podía ver que Susana era feliz y eso la hacia sentirse tranquila, al final todo termino como una linda amistad y cariño fraternal.

Una tarde como cualquiera, saliendo de un famoso teatro en Broadway un joven de cabellos castaños y ojos azul zafiro caminaba por las calles de la ciudad, habito que hizo suyo a partir de la decisión que tomo tiempo atrás; Terry se dirigía como todas las tardes a central park a recordar los momentos vividos junto a su único y verdadero amor, el cual aun tenía en su corazón y en su mente; siempre llevando consigo una pequeña y vieja armónica que lo hacia suspirar con solo interpretar su melodía favorita.

Terry – mi tarzán con pecas –dijo sonriendo al recordarla- que será de ti te extraño tanto, tu sonrisa tus dulces palabras –dijo suspirando dirigiendo su mirada hacia el horizonte- aquellos días en Escocia –dijo cerrando sus ojos- no volverán -dijo trepando el árbol como lo hacía en el colegio, mientras hablaba con el viento pensando así en que Candy escucharía sus palabras.

Más tarde Terry se dirigía a su departamento, el mismo lugar sencillo y calido que lo albergaba día y noche; ahora siendo un actor tan famoso podría vivir cómodamente en un lugar elegante y decente según muchas peticiones de su madre; pero prefirió quedarse en su sencillo departamento y vivir como el quisiera sin decir que debía o no hacer; llego a la puerta del edificio subió las gradas, tomo las llaves de su bolsillo las cuales cayeron al suelo, por un momento dirigió su mirada hacia abajo pudo notar que un sobre blanco con un escudo singular se encontraba ahí cosa que no paso inadvertida para el.

Chicago

Una tarde saliendo de la clínica, Candy se dirigía a su departamento cuando vio que alguien la seguía, no pudo ver el rostro del hombre pero cuando se percato que estaba tan cerca de ella quiso correr pero el hombre hábilmente la agarro del brazo y la llevo hacia el.

Candy – ahhh auxilio…suélteme abusivo –dijo y empezó a pegarle con su bolso al hombre.

Albert – ehh basta -dijo sonriendo- así es como saludas a tus amigos?

Candy – Albert! – dijo inmediatamente al reconocer la voz- que susto me diste pensé que era un ladrón –dijo abrazándolo.

Albert – jajaja creo que tú hubieras asustado al ladrón antes, con una golpiza así quien no –dijo sin dejar de sonreír.

Candy – muy gracioso, que haces por aquí no se supone que debes de andar en el anonimato –dijo silenciosamente.

Albert – se supone, pero no te preocupes por eso, quise venir a invitarte a cenar y ha decirte algo importante.

Candy – esta bien vamos, de que se trata.

Albert – no seas curiosa ya lo sabrás, y dime a donde iremos, mmm ya se –dijo sonriendo.

Candy – Albert – al café de la esquina –dijeron al unisonido mientras reían.

Caminaron varias cuadras hasta llegar a una pequeña cafetería que solían frecuentar, misma que una vez le dio empleo a Albert cuando estuvo amnésico, conversaron de todo lo que les había sucedido en los últimos días que tuvieron sin verse entre risas y recuerdos; llegaron al lugar se ubicaron en una mesa.

Albert – toma Candy –dijo extendiendo su mano entregándole un sobre muy singular.

Candy – para mi –dijo sorprendida, para lo que Albert solo hizo un movimiento con la cabeza y le indico que lo abriera, ella tomo el sobre en sus manos perdiendo su vista en el escudo de la familia Andrey, luego lo abrió y saco una pequeña tarjeta y la leyó- tu presentación.

Albert – Si, la tía Elroy se encargo de que todo sea perfecto para ese día –dijo sonriendo de lado.

Candy – no te veo contento por tu fiesta –dijo levantando la ceja.

Albert – tú sabes que ese tipo de fiestas no son de mi agrado y menos cuando soy yo el anfitrión –dijo sonriendo- quisiera preguntarte si puedes ser mi compañera esa noche a tu lado me siento mas seguro.

Candy – ohhh Albert por mi encantada, pero espero no incomodar a la tía Elroy.

Albert – desde cuando te importa lo que opinen los demás de ti? Y no te preocupes eso ya se lo hice saber a ella y esta de acuerdo porque tu eres parte de la familia.

Candy – Como? –dijo sorprendida- estas seguro que no habrá problema.

Albert – claro que no, además como te dije tu eres parte de la familia; y no estarás sola también estarán Archie, Annie e invite a Paty también.

Candy – que bien que alegría será verlos a todos reunidos de nuevo, como en el colegio –dijo sonriendo- muy bien iré contigo.

New York

Terry conducía por las calles de Manhattan a casa de su madre, como era su costumbre acompañarla a cenar los días que no tenia función en el teatro; pero en su mente aun recordaba el misterioso sobre recibido días atrás; el cual leyó sorprendiéndose, no podía creer lo que sus ojos veían, como era posible esto -dijo así mismo. Momentos mas tarde llego a casa de Eleanor quien ya lo esperaba, entro saludo a su madre con un beso y se dirigieron a la sala.

Eleanor – cuando vas a aprender a ser puntual.

Terry – vamos Eleanor no pasa tan a menudo, además si me invitas para regañarme mejor me marcho.

Eleanor – no, espera te pasa algo, estas diferente hoy…es Susana –dijo levantando la ceja.

Terry – no mama, tú sabes que entre ella y yo esta todo aclarado, encontré esto debajo de mi puerta léelo –dijo entregándole el sobre en las manos.

Eleanor – ohh comprendo como conoces a este señor le - dijo mirándolo a los ojos sorprendida.

Terry – lo conoci en Londres en circunstancias que no vienen al caso explicarte.

Eleanor – no me hables así recuerda que soy tu madre – dijo levantando la ceja- y has decido ir cierto.

Terry – después de pensarlo mucho estos días, he decido que vayamos ya hable con Robert y accedió a darme unos días de vacaciones -dijo con una sonrisa.

Eleanor – vayamos que quieres decir? –dijo levantando la ceja.

Terry – que la invitación es para dos – dijo sonriendo de medio lado- el realmente sabe que es lo que hace – dijo así mismo, fijando su mirada en la pequeña tarjeta que se encontraba en las manos de su madre.

Chicago

El gran dia ha llegado, un lujoso automovil se estaciono en las afueras de un sencillo edificio de departamentos, un chofer de la familia Andrey llego por Candy quien había prometido estar en la mansión de Lakewood a primera hora, durante su trayecto muchos recuerdos pasaron por su mente mientras ingresaba por el camino de las rosas, pronto llego a la entrada principal bajo del automóvil, al subir por las gradas fue recibida por Dorothy.

Candy – Dorothy que alegría verte de nuevo –dijo dándole un abrazo.

Dorothy – bienvenida Srita. Andrey por favor vamos adentro sígame a su habitación –dijo señalando el camino.

Candy – porque tanto formalismo –dio siguiéndola- te he pedido que me llames por mi nombre recuerda que somos amigas –dijo guiñando el ojo.

Dorothy – recuerda que estoy para servirte y si lo nota nuestra confianza la señora Elroy me retara.

Candy – esta bien –dijo subiendo las gradas- todo esta igual como la última vez que estuve aquí –dijo sonriendo notando un hermoso ramo de dulces candy que se encontraban en la mesa.

Dorothy - esto lo envía el como un obsequio de bienvenida -dijo sonriendo- y de parte de la Señora Elroy estos vestidos -dijo señalando el ropero.

Candy – como dices? –dijo sorprendida no podía creer lo que había escuchado, la Tía Elroy los había enviado para ella.

Dorothy – te pasa algo Candy? -dijo al ver la expresión en su rostro.

Candy – eh…nada, no puedo creer que la Tía Elroy haya esto por mi siempre ha sido conmigo tan apartada.

Dorothy – aunque no lo demuestre te ha empezado a querer y no te preocupes todo estará bien, confía en mi –dijo sonriendo- luego regresare para que te arregles para la fiesta.

Candy – esta bien –dijo sonriendo, se quedo sola en su habitación, camino hacia el balcón y sintió el aroma de las rosas que le traían dulces recuerdos de Anthony, Stear y Archie- cuanto había extrañado este lugar –dijo cuando suspirando, el sonido de la puerta la hizo volver a la realidad.

Albert – toc, toc.

Candy – adelante.

Albert – hola pequeña como estas.

Candy – maravillosamente –dijo abrazándolo.

Albert – esta todo bien?

Candy – si.

Albert – te tengo una sorpresa –dijo guiñando el ojo.

Paty – Candy! –dijo con lagrimas en los ojos.

Candy – Paty! Que alegría volver a verte –dijo corriendo hacia ella.

Albert – creo que las dejare un momento a solas –dijo cerrando la puerta tras de si.

Paty – no has cambiado nada.

Candy – tu tampoco.

Paty – tengo mucho que contarte –dijo sonriendo.

Candy – yo también, aun tenemos mucho tiempo para charlar antes de la fiesta –dijo guiñando el ojo.

Ambas chicas conversaron por varias horas, recordando sus pasadas aventuras; momentos mas tarde la hora de arreglarse para la fiesta había llegado, para lo cual Albert envío un hermoso vestido como obsequio a Candy en tono verde esmeralda haciendo resplandecer mas sus ojos, el cual se ajustaba perfectamente a su silueta mostrando sus atributos delicadamente y en su cabello coloco una hermosa peineta de esmeraldas que jugaba con sus rizos sueltos.

Dorothy – pareces una princesa de cuento –dijo quedando impresionada- voy por los chicos.

Candy – gracias –dijo tímidamente, mientras se veía el espejo y preguntándose como se había convertido en una hermosa dama en tan poco tiempo- si el me viera…donde estarás? –dijo para si misma suspirando- si tu y yo –dijo con lagrimas en los ojos recordando aquel fugaz beso en Escocia un tono rosado se poso en sus mejillas- puedo gritar que aun…pero el sonido de la puerta la interrumpió sacándola de sus pensamientos.

Albert – toc, toc…Candy puedo pasar.

Candy – si, adelante.

Albert – te ves hermosa pequeña -dijo observándola de pies a cabeza quien inmediatamente hizo sonrojar a Candy con su mirada.

Candy – gracias, tu también-le dijo tímidamente.

Albert – jajaja si seguro, es lo mínimo que podía hacer el día de hoy usar uno de estos aburridos frack-dijo sonriéndole- he venido a darte esto –dijo abriendo una hermosa caja negra de terciopelo que contenía adentro una hermosa gargantilla de esmeraldas.

Candy – ohh es hermosa Albert –dijo al mismo tiempo que el se la colocaba en su cuello.

Albert - este es un recuerdo de mi hermana quiero que tú lo conserves desde hoy.

Candy – Porque me las das?

Albert – sabes Candy esto lo pidió Anthony antes del accidente, insistió mucho en regártelo, pero en ese momento no estaba seguro en entregárselo, el te quiso mucho - dijo cabizbajo- así que he decido cumplir su petición, porque ahora se que tu eres la persona ideal que debe de poseer este objeto tan valioso, así que no te puedes negar en llevarlo y tenerlo contigo.

Candy – Albert yo.

Albert – no digas nada, no acepto un no como respuesta -dijo acercándose a ella depositando un dulce beso en su frente.

Candy - te aseguro que lo cuidare mucho -dijo tocando con sus manos tan preciosas piedras.

Albert - bueno estas lista para empezar con este espectáculo –dijo guiñando el ojo mientras que le ofrecía su brazo.

Candy – si –dijo con una sonrisa aceptándolo.

Continuara…