Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a Maroon-dragon.


CAPÍTULO 1: Una disculpa hecha

Tony Stark no estaba de buen humor. No, tacha eso: estaba en un humor épicamente malo. Su día había comenzado con una fuerte tormenta, después de eso había arruinado uno de sus trajes favoritos al salir por café y por si fuera poco, había tenido una reunión con el resto de los Vengadores. Normalmente una reunión con el equipo de inadaptados no lo ponía en un estado de ánimo tan sombrío. Eran personas divertidas en general, y les caía muy bien, pero las noticias que había recibido durante la reunión habían sido lo suficientemente malas para retractarse de lo último. Thor se les había unido para informarles sobre la liberación de su hermano. Dos años después de todo el capítulo de "vamos a tomar el control de la tierra", Loki estaba libre para irse. Eso encabronó a Tony. Si lo hubieran mantenido en la Tierra, no se la habrían dejado tan fácil.

Encogiéndose de hombros fue directo por un trago. Lo necesitaba. Ni siquiera tenía a Pepper para ponerlo de buen humor. No, ella se había ido hacía seis meses y no había regresado después de eso. Si bien habían sido buenos amigos, amantes y compañeros de trabajo, ella necesitaba algo más, una familia. Mientras Tony afirmaba ser muchas cosas; un hombre de familia no era una de ellas. Pepper era genial, pero no dejaría de ser Iron Man y ella no quería un padre que estuviera poniéndose constantemente en peligro. Eso era una parte de su vida que ella jamás entendería, pero era una parte muy grande de él para dejarla por ella.

—JARVIS, dame el reporte del clima de ésta noche. Quiero saber si podré volar esta noche. —Le dijo a su IA. Técnicamente, él podía volar en cualquier tipo de clima, pero odiaba las tormentas eléctricas. —Se le recomienda permanecer en casa, señor; fuertes vientos y una tormenta eléctrica van a llegar a la ciudad en los próximos veinte minutos. —Le respondió la computadora. Después de eso, se sirvió otro vaso de whiskey. Iba a ser una larga noche. Tumbándose en el sofá con la botella, prendió el televisor con la clara intención de distraerse y ver programas de mierda. Sólo había tomado un vaso cuando JARVIS lo interrumpió.

—Señor, hay una actividad inusual en la terraza. Parece que hay una especie de campo de energía desconocida. —Le advirtió la IA. Inmediatamente se puso alerta. Campos de energía y actividad desconocida, a menudo indicaban que era algo que no provenía de la Tierra. Se disponía a llamar su traje cuando vio un destello de color negro y verde.

—JARVIS, dame las imágenes de la azotea. —Le ordenó y vio las imágenes cobrar vida en la pantalla. Estaba en lo correcto; Loki había venido a su torre una vez más. Sin embargo, el hombre lucía muy diferente a la última vez que había estado en la estructura. En lugar de la persona majestuosa que había sido en ese entonces, ahora parecía estar apoyándose con dificultad sobre su cetro y tropezándose ligeramente en el piso húmedo que había afuera. El hombre lucía completamente deshecho. Aunque parecía demasiado ir a saludar al dios como Iron Man, sintió la necesidad de ir con algún tipo de protección. Se puso las pulseras para fijarse al traje, en caso de necesitarlo, y se aseguró que JARVIS supiera que podía intervenir de cualquier manera en caso de que el hombre de cabello oscuro se convirtiera en una amenaza. Con eso hecho, abrió la puerta de la terraza donde dicho hombre había levantado su mano para tocar la puerta.

—Vaya, vaya. Si es el dios de las mentiras. ¿Intentando dominar la Tierra de nuevo? —Dijo apoyándose contra la viga de la puerta.

—He venido en paz, Midgardiano. He recorrido un largo camino para esto, así que ¿te importaría si tenemos ésta conversación adentro? —Cara a cara el hombre parecía más demacrado de lo que mostraban las imágenes del video. En verdad parecía que el dios estaba sin fuerzas.

—Yo invito. —Le dijo a un empapado Loki mientras hacía un gesto con su mano invitándolo a entrar. Probablemente era una idea estúpida dejarlo entrar, pero Tony no podía pasar por alto la posibilidad de que algo interesante sucediera.

—Gracias. —Murmuró Loki mientras pasaba por el lado de Tony.

—¿Quieres un trago? —Preguntó levantando el vaso con su líquido de color ámbar favorito.

—Tendré que rechazarlo. —El dios de las mentiras estaba parado con dificultad en medio de la sala, tensándose cada vez que oía el ruido de un trueno.

—No te ofendas amigo, pero estás hecho mierda. ¿Qué hiciste? ¿Le jodiste la vida a alguien en esa encantadora prisión tuya? —.

—Me temo que dos años de tortura tendrían efectos incluso en un dios. Créeme Stark cuando digo que los dioses son bastante creativos cuando se trata de torturar. Hemos tenido años para perfeccionarlo. —Respondió Loki, tratando de sonar como si se tratara de un hecho cotidiano. Tony permaneció en silencio por un momento. Él mismo había estado en las manos de la tortura por casi un mes, y apenas si se las había arreglado para salir cuerdo, ¿cómo habría sobrevivido dos años?

—Buenos, vamos al grano; ¿a qué debo tan dudosa placentera compañía? —Ignorando el comentario anterior, parecía ser una buena idea.

—Vine a agradecerte. Aunque no te haya gustado la idea de ayudarme, de algún modo, la destrucción de los Chitauri me ha salvado de un doloroso final y estoy agradecido —.

Él, Tony Stark, ¿en realidad había ayudado a Loki, el dios de la maldad? Era una idea enorme que rondaba por su cabeza.

—Bueno, no pienses que lo hice por ti. Tienes suerte de que Thor te haya llevado de vuelta a donde viven ustedes. No la habrías tenido tan fácil si te hubieras quedado aquí —.

Una repentina luz apareció en los ojos de Loki, la cual desapareció rápidamente. Como si hubiese tenido alguna mala epifanía. —Ya veo. Mi hermano finalmente ha aprendido cómo mantener su boca cerrada. Es curioso cómo aprende en lo que se refiere a lo que me ha hecho pasar. —La amargura casi hace que Tony sintiera la necesidad de consolar al dios. Casi.

—Bueno, no puedes decir que no merecías nada de eso. —Otro vaso de trago se fue por su garganta y por un momento Tony recordó el hecho de que se encontraba en la misma habitación que el sicópata y mantenerse sobrio sería más inteligente, en ese entonces el líquido ardió mientras lo digería.

—Dime Stark; ¿alguna vez has tenido tu boca cerrada con ataduras? —Dijo el dios entre dientes. —¿Alguna vez has tenido veneno en tus ojos, sintiendo cómo arden durante todo el tiempo de castigo? ¿Alguna vez… —El hombre se detuvo, jadeando por aire como si estuviera atrapado en una pesadilla.

Tony conocía esa expresión en su rostro; la había visto en su propia cara después de que había escapado del infierno. Diría que se trataba de un síndrome post-traumático de estrés, pero le estaba hablando a un dios en ese momento.

—Perdóname, sólo vine a disculparme y estoy haciendo acusaciones. Me iré ahora mismo. —El Asgardiano parecía estar perdido por un momento, antes de moverse hacia las puertas de la terraza.

—¿A dónde irás? —Realmente quería saberlo. Tenía la impresión de que el dios no era muy querido en cualquier lugar.

—A cualquier lugar que me plazca. —Fue la respuesta críptica. Las puertas se abrieron, soplando una gran cantidad de lluvia y aire frío. Loki se dio la vuelta una vez más. —Gracias, Tony Stark. Por escucharme y no intentar matarme en el acto. —Con esas palabras de despedida se marchó.

El genio multimillonario lo siguió hasta la puerta, viendo cómo el hombre hacía su camino hacia la terraza. Por un momento, nada sucedió y luego su cetro comenzó a resplandecer y la imagen del dios comenzó a brillar. Sin embargo, algo salió mal tan pronto como el hombre se desplomó en el suelo. Maldiciendo por lo bajo, Tony se debatió por un segundo sobre qué hacer. Podía llamar a Thor para que recogiera a su hermano, pero algo no parecía estar bien. Podía encerrar bajo llave al dios en una de sus tantas habitaciones y castigarlo al estilo Stark por intentar dominar la Tierra, pero claramente Loki había sido maltratado lo suficiente. La última opción no le gustaba, pero parecía ser la mejor. ¿Cuando tuvo su día pensó que no había tenido suficiente? Maldiciendo por última vez, Tony se apresuró hacia el hechicero caído. Se colgó uno de sus brazos flácidos alrededor de su cuello y arrastró al inconsciente hombre adentro, tirándolo bruscamente en el sofá. Se sorprendió al encontrar sangre en sus manos. Claramente no era su sangre. Desabrochando un par de botones del ridículo traje encontró la fuente del líquido rojo. Una gran herida corría justo debajo de las costillas de Loki hasta el hueso de la cadera. Parecía haberse quedado sin atención y sin duda acababa de ser desgarrada de nuevo. Al lado de la herida, había incontables moretones y cicatrices. Se acordó de cómo Thor nunca parecía tener un solo rasguño después de cada batalla. ¿Qué tanto le habían hecho a este dios para tenerlo en ese estado? Una cosa era clara, necesitaba curarlo.

—¡JARVIS! —llamó Tony dándose cuenta de que sería una larga noche.