Bien, hemos llegado al final, empezamos con Harry y vamos a acabar con él, espero y deseo que os haya entretenido y gustado, pues esa era su finalidad, gracias a todos por leer, por esos favs, por los follows y como siempre, en especial a las personas que me han acompañado cada día, (ya sabeis quienes sois, verdad?) ha sido un absoluto placer escribir esta historia y compartirla, y leeros, porque de eso se trata, de que haya un intercambio.

Contestaré por privado como acostumbro, al igual que jamás dejo un fic a medias, intento no dejar un comentario sin una respuesta, porque los agradezco todos. Espero que os guste y nos vemos en el próximo, aún no sé si será en Drarry o el Albus/Draco, ya veremos...un beso a todos! Vamos con Harry, ¿no?


XXXVII

Observáis el paisaje por última vez. Apoyas la barbilla en su hombro y descansas tu peso en su espalda. No te hartas de tocarle. Es extraordinario cuánto has aprendido de ti mismo a su lado. Ahora sabes que su olor, simple jabón y ropa limpia, ese regusto a manzana, es como un afrodisíaco para tu libido. Conoces mejor tu cuerpo, casi tan bien como el suyo. Sabes que adoras tomarle, pero que disfrutas lo mismo cuando él es quien te posee. Te gustan los abrazos, te gustan sus abrazos. Te gusta Draco.

Está explicándote alguna anécdota sobre París, hay un punto nostálgico cuando recuerda todo lo que tuvo, lo que la guerra le ha quitado. Sin embargo, jamás se ha quejado, tienes la sospecha de que cree merecerlo. No importa, porque vas a convencerlo de que está equivocado. Nadie debería ser coaccionado con dieciséis años, lo mismo que tú no merecías ser perseguido. Si ha habido alguien que te ha hecho recapacitar sobre tu papel y tus propias ideas sobre las responsabilidades, ése ha sido Draco.

Una noche, después de amaros, te abrazó y te dio las gracias por haberle salvado la vida. Te pidió perdón y nunca te sentiste más humilde y menos digno de admiración. Él había estado solo y aterrado, tú al menos tenías amigos leales. Nadie le dio opciones, ni siquiera tú. Sólo por eso le amas, porque ha demostrado ser fuerte y capaz.

Se gira y te sonríe, se inclina un poco y su boca roza la tuya. Sedosa. Pestañas doradas, ojos que se oscurecen al contemplarte. Nunca nadie te ha mirado de esa forma, hambrienta, anhelante, cómo si fueses lo más apetecible del mundo. Te sumerges en esa inmensidad y suspiras satisfecho porque, en el camino, al fin le has encontrado. Siempre será Draco.

Nox...


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