He escrito otro capitulo largo! Me siento orgullosa de mi misma. Este no es tan extraño como el anterior (el cuál recomiendo leer antes de leer este, ya que van un poco ligados, pero tampoco es obligatorio xDD)

Se lo dedico especialmente a Isacullen-Timeguardian (a parte de todos los que comentan, como ella misma y NarutoFanUchiha) Ella me ha dado inspiración xDD

El titulo significa "La luz del mundo" (Sekai-Mundo; No-De; Hikari-luz)

Y por último siento haber tardado tanto en subir la conti OTL

Disfrutad y ya sabeis que los personajes no me pertenecen


¡...!-Ese estruendoso gritó se oyó por todo aquel pasillo, eso provocó que Miles se levantara de su asiento y se intentara acercar a la puerta que le separaba de lo que más quería, cuando iba a abrirla un hombre con bata blanca le detuvo- Espere un par de minutos y podrá entrar con ella...-

-¡Por el amor de Dios, que alguien me ayude!- Franziska seguía gritando y sus gritos se oían por todo el pasillo, aquel vacio pasillo que se parecía demasiado al de su pesadilla. El fiscal meneó la cabeza evitando acordarse de aquel sueño y se centró en lo que pasaba en ese momento. - A buena hora se nos ocurrió tener un hijo...

-¡Edgeworth, señor!- La voz de Gumshoe lo distrajo de sus pensamientos. El cutre detective iba acompañado de Maya y Pearl, que también corrían como él, y de un cansado Wright, él cual bostezaba sonoramente, como si todo eso no le importara .

-¡Felicidades señor Edgeworth!- Las mediums saltaron descaradamente sobre el fiscal, asfixiándolo con sus abrazos.

-Es pronto para felicitaciones, todavía no sé nada de ella. Entró hace 45 minutos y aún nada.- El moreno intentaba mantenerse igual de frío que siempre, pero los nervios le mataban lentamente, provocando fuertes heridas emocionales que le rompían poco a poco. Maya infló sus cachetes infantilmente ¿Cómo una chica de 21 años podía actuar de esa manera? Cuando Maya iba a contestarle por ser tan negativo, el mismo hombre de la bata blanca le hizo una señal al fiscal para que pasara a la habitación, él cuál se fue sin decir nada más, enfadando aún más a la médium.


Dentro de aquella sala, Franziska estaba recostada sobre la cama, con los ojos fuertemente cerrados y respirando rápidamente. De su boca salían muchos gritos y jadeos de dolor, cuya misión era implorar ayuda. Las contracciones eran cada vez mas fuertes y sentía como se partía por la mitad. Abrió los ojos cuando sintió una mano acariciar su mejilla.

-M-Miles...- Un par de lágrimas se deslizaron por su rostro. Ese gesto le hizo comprender al hombre lo mucho que debía estar sufriendo. Ella nunca lloraba, y ahora, lo estaba haciendo como si no hubiera mañana. Pero, a pesar de eso, ella no podía evitar sentirse feliz, él estaba allí a su lado, compartiendo ese momento que les duraría eternamente en sus recuerdos.

-Todo va a salir bien ¿de acuerdo? Estoy aquí y te voy a seguir amando, pase lo que pase.- Miles besó su frente mientras le daba la mano y una mujer mayor sonriente decía que "ya era hora de que ese pequeño vea la luz del mundo"

Edgeworth no quitaba la vista de su mujer, la cual agitaba su cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza y apretaba su mano con ímpetu, como si pareciera que eso era lo único a lo que agarrarse en esa realidad. Miles le apartaba el pelo de la cara con la otra mano y se aclaró la garganta antes de hablar:

"¿Va...va todo bien?"- El moreno no podía recordar con claridad cuando fue la ultima vez que tartamudeo. Franziska pareció no escucharle, puesto que seguía gritando de puro dolor mientras apretaba su mandíbula con toda su fuerza. "Es la primera vez que la veo así..."

"Eres un fiscal, ¡actúa como tal!" Espetó la matrona "¡Ella esta bien!" La ayudante de la matrona no pudo evitar reírse ante lo desamparado que se veía aquel hombre.

"Pero ella..."Miles seguía dudando, ni siquiera cuando su padre la golpeaba con su bastón cuando hacia las cosas mal parecía sufrir tanto. En ese momento se hizo una promesa mental, nunca sería como ese hombre horrible, él educaría a sus hijos sin pegarles por no hacer las cosas "perfectas". Miles odiaba esa palabra.

"Te lo repito ¡Ella esta bien!"- La matrona cambió su semblante serio a uno orgulloso "Un hombre se hubiera rendido hace mucho por el dolor, ¡pero las mujeres somos fuertes!"

Después de eso Miles permaneció callado, apretando la mano de su mujer mientras sentía su dolor más fuerte. Tanto su madre como la de Franziska murieron durante el parto y eso no era una buena señal para el moreno. Sus alarmas saltaron cuando la mujer le soltó la mano, completamente agotada , ¿había llegado ya a su límite? Edgeworth meneó la cabeza, ahí es cuando intervenía él, tenía que darle la fuerza que a ella le faltara . "Vamos Franziska...puedes hacerlo, yo sé que puedes "

Ella respondió con un gemido de dolor y volvió a apretar su mano, empujando cada vez de manera mas débil. "Ya puedo ver su cabeza. Aguanta, ya queda poco" La matrona sonrió tranquilamente, mientras asentía, así es como debía comportarse un hombre durante un parto.

Un último grito salió de los labios de Franziska, que fue parcialmente acallado por un fuerte llanto y el ladrido de la enfermera, exigiendo agua caliente.


La primeriza madre jadeó pesadamente, abrió sus ojos y sintió un cálido líquido deslizarse por ellos a sus mejillas, y de ellas, a aquella cama.

Miles estaba en un estado indescriptible, cuando oyó los primeros reclamos de aquella criatura soltó su mano de la de Franziska y se frotó los ojos con su manga. Si ella le veía llorar sería su fin.

"Es un precioso niño completamente sano. Enhorabuena a los dos" La matrona lo limpió un poco y lo envolvió en una mantita azul cielo. Miles fue a cogerlo cuando la nombrada matrona le espetó:"¡No lo toques!" Después añadió en un tono más calmado "La madre siempre debe verlo primero"

La fiscal movió un poco la cabeza con la poca fuerza que tenía en su cuerpo y observó a su hijo mientras más lágrimas salían sin control, no podía evitarlo, todo aquel sufrimiento había valido la pena cuando vio a su hijo. Tan pequeño e indefenso, tenía el pelo moreno y su estructura facial se parecía un poco a la de su padre. "Por fin puedo verte..."

Curiosamente, el recién nacido dejó de llorar cuándo oyó la voz de su madre. "Tendrás mucho tiempo después para verlo, no te preocupes por eso" Comentó la matrona alegremente mientras se lo llevaba para limpiarlo más a fondo y hacerle una pequeña revisión.

Cuando esta se fue, Edgeworth se acercó a su mujer y le tomó la mano suavemente mientras que con su pulgar le quitó de la misma manera las lágrimas a Franziska. "¿Como te sientes?" La mujer asintió suavemente, indicando que se encontraba mucho mejor. Una traicionera lagrima se deslizó por la mejilla de Edgeworth "Gracias...Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí. Gracias a tu ayuda me convertí en fiscal y ahora...Ahora me has hecho padre de una criatura hermosa. No puedo agradecértelo suficientemente"

"Miles..." Los ojos azules de la mujer se volvieron a nublar, aquellas palabras habían dejado una profunda huella en su corazón, imposible de borrar. Sollozó un par de veces mientras Miles la besó con mucha tranquilidad y amor. Intentando expresar todo su agradecimiento con ese simple acto. Cuando terminaron ese beso por la necesidad de abastecer a sus pulmones con oxigeno, se quedaron en un cómodo silencio, que duro un poco más de 10 minutos, el cuál solo era roto por la respiración profunda de Franziska.

"Respecto al nombre, creo que sé cuál quieres ponerle" Increíble, ella ya se había recuperado y actuaba con su característica tranquilidad. El padre primerizo sonrió de lado con orgullo mientras la ayudaba a colocarse sobre las almohadas de aquella cómoda cama, esa era la mujer que el amaba y con la que se había casado. "Y sabes, me parece bien que le llamemos Gr..." Franziska fue interrumpida por la matrona que la había atendido durante el parto. La mujer de por lo menos 50 años cargaba un bultito el cuál se movía con fuerza, intentando deshacerse de las mantas que le abrigaban. Miles amplió su sonrisa, ya sabía a quien se parecía en la manera de comportarse. La matrona le pasó suavemente ese pequeño bultito a Franziska. Edgeworth observó por primera vez a su hijo, y no pudo evitar sentirse más orgulloso y que una necesidad de protegerlo le invadiera, esa pequeña criatura se parecía a él. Cuando intentó tocarlo con su dedo indice, se sorprendió, porque el pequeño agarró la punta de su dedo con toda su pequeña manita, y a juicio de Miles, ese bultito le había sonreído.

Franziska levantó la mirada curiosa y sonrió de medio lado cuando vio la cara de embobado que tenía su marido en la cara. Esto iba a recordárselo en el futuro.


Espero que os haya gustado y comenteis. (Me hacen más ilusion los comentarios que los favoritos :DDD )

Y hasta aquí, en fin nos vemos en el proximo capitulo (o en las contestaciones que os mando a los reviews que dejais ;D )

Besos (o3o)~