¡Holaaa!

Lo primero de todo: quiero pedir disculpas, este capitulo no me gusta NADA, es horrible desde mi punto de vista. Pero le había prometido a Isacullen-Timeguardian subir la continuación de esta historia hoy.

La definición de hilo rojo del principio (en cursiva) procede de la wikipedia y os dejo esto por si no sabíais lo que era:

El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen japones, que dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.

No sé que más decir..xD Los personajes del Ace Attorney no me pertenecen, menos mal...

Disfrutad...pero no os hagais muchas espectativas, por favor...


"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper."

Cuando era pequeña mi madre me contaba todos los días una historia diferente, mis favoritas eran las que relataban como dos enamorados estaban predestinados incluso antes de nacer. Dolorosamente, mi madre murió y llevándose sus historias y una parte de mi corazón que jamás volvió. A medida que fui creciendo cerré mi corazón con una capa de hielo, dejando de creer en todo, incluyendo en el destino y el amor. Solo había una cosa para mi: la perfección.

Sin embargo, un hecho trascendental cambió y vida y fue poco a poco cambiando mi manera de pensar. ¿Cuál fue ese hecho tan importante?

Muy fácil, su llegada. Cuando le vi por primera vez pensé que era un inútil y que solo estaba ahí para llevarse la atención de mi padre ¡No podía permitir eso! Las relaciones con el fueron complicadas al principio, el no hablaba nada de alemán y mi nivel de inglés en esa época era nulo.

La mirada asustada que tenía en el primer momento que paso en esa casa fue sustituida por una mirada hambrienta de conocimientos, que combinaba con mi mirada curiosa, la cual deseaba saber todo.

A pesar de todo lo que nos unía, yo seguía viéndole como a un rival. Tenía que ser mejor que él en todo, no iba a quedarme a la sombra de chico que había llegado hace menos de 2 años. No pude. Me quede a la sombra de ese chico por el resto del tiempo que pasaría allí, aún así hablábamos mucho y podía sentir que conectábamos de alguna manera y esa conexión me hizo llegar a sentimientos más estúpidos, que podían destruir el alma de cualquier persona, según bramaba siempre mi padre cuando me veía a merced de esas emociones.


Cuándo yo tenía 13 años todo se esfumó de mis manos, las cosas se habían escapado de mi control, escurriéndose entre mis dedos como jabón. Mi padre se iba a América y se llevaba a aquel chico que se había convertido en mi mejor amigo con él, dejándome totalmente sola en este gran mundo. Quería llorar y dar golpes a cualquier almohada hasta romperla, pero no podía, mantuve mi mirada sería, suspire como si todo eso no me importara y me marché con andares altaneros.

Y así fue pasando el tiempo, entre casos y victorias, ignorando la tristeza y todos los sentimientos que no sabía reconocer pero estaban enterrados profundamente en mi corazón, haciéndole heridas por cada día que pasaba. Todo se mantuvo así, muriéndome poco a poco por dentro, hasta que cumplí mis dieciocho primaveras y como regalo de cumpleaños obtuve la peor noticia que me podían haber dado: Él había muerto, se había suicidado.

Por primera vez en toda mi vida me permití hacer lo que nunca había hecho: llorar. Lloré como si el mundo se fuera a acabar mientras seguía leyendo el articulo de la prensa: Pruebas falsas, testimonios arreglados, el hecho de que el asesino se su padre había sido su maestro, todo eso le había destruido hasta el punto de suicidarse, dejando aquella estúpida carta "El fiscal Edgeworth elige la muerte" Nunca olvidé aquellas seis palabras.

No podía quedarme quieta, me llevé las cosas más importantes para mi en una maleta y compré un billete del primer avión que se dirigía a Los Ángeles, tenía que investigarlo por mi cuenta, las cosas no podían acabar, no así.


Salí corriendo hacía el aeropuerto, la oscuridad era mi única acompañante, y en la vacía entrada del susodicho aeropuerto choqué con un hombre, quien me agarró antes de que cayera al suelo.

-Sigues siendo la misma yegua desbocada que siempre...-Alcé mi vista y mi cara ardió al toparme con los ojos de aquel por el que había llorado. No pude hacer más que abrazarlo y volver a llorar en su pecho, medio-gritando cosas totalmente incomprensibles, tanto para él como para mí. A día de hoy sigo sin saber por que hice esto, mi mayor deseo en ese momento fue golpearlo hasta matarlo yo misma por hacerme eso.

El correspondió suavemente al abrazo un poco sorprendido, seguramente se esperaba de todo menos ese acto, cuando pasaron un par de minutos me apartó un poco de él pero sin romper el abrazo y con un gesto de culpabilidad me acarició la cara.

-Lo siento...Por haber puesto tanta carga sobre tus hombros y por no haber podido estar ahí cuando lo necesitaste. Espero que algún día puedas perdonar todo el daño que te he hecho- No le deje acabar la frase, me volví a aferrarme a él como si de eso dependiera mi vida. Las horas en las que pensé que estaba muerto fueron las peores de mí vida y no iba a dejarle escapar, aunque jamás lo reconocería en voz alta.


Durante ese momento que solo compartíamos él y yo, una palabra paso por mi mente: "Destino"; Había tantas piezas en este puzle que era imposible resolverlo en una vida humana. La complejidad residía en todos los "y sí..." que decoraban el reverso cada pieza: Y si Manfred von Karma nunca hubiera recibido aquella penalización, y si no hubiera habido nunca un terremoto aquel 28 de diciembre, y si yo nunca hubiera visto a aquel hombre como a un rival, y si ese tal Wright nunca hubiera aparecido. Si cualquiera de esos u otros elementos hubiera sido alterado, jamás se habría dado aquella emotiva escena que quedo en secreto para todos menos para nosotros dos...Miles Edgeworth.


Lo he escrito muy rápido y el corrector no me funciona muy bien, así que puede que haya alguna tilde que falta/o sobra

Espero que os haya gustado más que a mí.

No se lo quiero dedicar a nadie, más que nada porque no me gusta xDDD Si me gustara se lo dedicaria a Isacullen-Timeguardian y a NarutoFanUchiha, que siempre comentan, muchas gracias ;)

Y también gracias a los que leeís pero no comentaís (creo que habrá alguien por ahí que haga eso ¿no?)

Un ciber-abrazo (o3o)~