Cómo últimamente no sé hacer introducciones, dejo la parrafada obligada de Disclaimer y Advertencias y continúo abajo.

Disclaimer: Slam Dunk pertenece al gran Inoue Takehiko. Yo solo uso a sus personajes para divertirme un poquito.

Advertencias: Situado X días tras el Campeonato Nacional (Bueno, en realidad X tiempo después del Ten days after, que eso deben de ser un par de meses... (Si alguien se aclara mejor con la cronología que yo, que me lo diga, porfis xD)) ¿Qué sólo habéis visto el Anime? Corred a leeros el manga, aún queda mucha tela que cortar. Así que, obviamente, Spoilers

Advertencias II: Yaoi (eventualmente). De momento y hasta nuevo aviso, amistad.


NADA QUE PERDER

Prólogo: Selección Nacional. All Stars

Sabía por experiencia que el Ryonan entrenaba los sábados por la tarde, a diferencia de ellos, que lo hacían por la mañana. Lo que no sabía era que hacía allí, parado delante de la entrada del instituto sin atreverse a entrar, preguntándose de qué le iba a servir lo que pretendía hacer. Si quería enfrentarse a mejores jugadores que él sólo tenía que coger la lista de miembros del grupo de baloncesto nacional de secundaria, los jóvenes All Stars como les llamaban los de la Universidad, y preguntar si a alguno le gustaría un uno contra uno. Lo más seguro es que accedieran, y que alguno de ellos le mostrara movimientos que aún estaba por ver, pero Sendoh le pillaba más a mano, lo conocía y era ese primer gran obstáculo que se presentó en su vida y al que aún no había podido superar.

Frustrado, dio una patada al suelo antes de decidirse a entrar en el recinto. No obstante, igual que aquella vez, los compañeros de equipo le dijeron que Sendoh no se encontraba allí, que volvía a llegar tarde, como siempre.

Decidido a probar suerte igual que la vez anterior, deshizo su camino y se dirigió hacia la estación, encontrándose efectivamente a Sendoh peleándose con la asa de su mochila.

-Hey- lo saludó parándose a su lado.

Sendoh, con total cara de asombro, lo observó antes de devolverle el triste saludo.

-¿Por casualidad no tendrás alguna hebilla con la que remplazar esta?- le preguntó enseñándole la hebilla rota de su mochila.

-No.

-Lástima- contestó sujetando la mochila con ambas manos-. ¿Qué te trae por aquí? ¿Una flamante vuelta para demostrar tu entrada en los All Stars?

Le sorprendió que lo supiera.

-¿Cómo te has enterado?

Sendoh rio.

-Vamos, ¿En serio?- le cuestionó con tono divertido-. Hikoichi os envió un fax gigante con los datos de todo el Intercolegial de Osaka, ¿Y me preguntas que cómo lo sé? Estoy en el mismo equipo que un tío que podría dedicarse a la investigación, como Conan.

-¿Conan?

Su interlocutor lo miró como si no acabara de creerse que no lo entendiera.

-Detective Conan, ¿No lees la Shônen?- de algún modo, Sendoh debió interpretar su expresión como un no-. Da igual, no me extraña, si ni tan siquiera debes haberte enterado que saliste en la revista de baloncesto nacional, esa en la que también escribe Yayoi…

-No te sigo.

Sendoh suspiró frustrado.

-Hay una revista de baloncesto nacional en el que se publican los casos más importantes y de jugadores más sobresalientes. En cuánto ganasteis al Sannoh se publicó a página completa un estudio del partido, y, por supuesto, anunciaba que la estrella emergente del baloncesto nacional había hecho un debut espectacular, ganándose un sitio en el codiciado All Star japonés- le recitó.

-Te veo informado.

Volvió a oírlo suspirar.

-El entrenador Taoka nos colgó la página en el gimnasio, y me obligó a llevarme a casa el recuadrito que decía que te habían seleccionado. Por lo visto eres un ejemplo a seguir para mí, ahora.

Bajó la vista al escucharle decir aquello.

-Yo nunca te he ganado, no sé por qué ibas a fijarte en mi.

Sendoh le puso una mano en el hombro en un gesto claramente amigable.

-Estás en el All Star, eso lo dice todo- respondió-. Además, he visto el vídeo del partido y debo decir que hay cosas que…

-¿Por qué no juegas un uno a uno contra mí?

Vio como dirigía un vistazo al reloj de pulsera que vestía.

-Tengo entrenamiento.

-Entrenarás contra mí. Antes de los nacionales te lo saltaste.

-Eso era antes de que mi entrenador decidera que tenemos todo el tiempo del mundo para dedicárselo a él.

-He venido hasta aquí- protestó.

-Y te agradezco el gesto, de verdad- dijo con tono suplicante-, pero ahora no puedo. Voy a morir si no voy.

-Entonces ya nos veremos por ahí.

-Ey, Rukawa- lo interceptó cogiéndolo por el brazo-. Mañana por la mañana estoy libre. Si quieres podemos quedar y nos pasamos la mañana compitiendo. ¿Misma cancha que la otra vez, diez de la mañana?

-Nueve.

-¿Me harás madrugar tanto?- rio.

-Quiero aprovechar el día.

Sendoh le tendió la mano.

-Guay, hasta mañana entonces.

-Hasta mañana- contestó estrechándosela.


Corto y escaso, pero es un prólogo, un preludio pequeñito de lo que sucederá.

Antes que nada, gracias por haber leído hasta aquí. Tengo otros proyectos en mente, y tengo que finalizar muchos otros, pero intentar algo bueno en el fandom de Slam Sunk es algo que siempre he querido. Este verano ha sido largo, echo que ha provocado que me volviera a leer la serie entera, y me alegrara por haberla descubierto algún día. Inoue es un genio, simple y llanamente.

Muchos fics comienzan directamente con la historia de amor pura y dura, pero en este fic quiero tomarme las cosas con muuuucha calma. Creo que después de como acabó el manga, bromas a parte de que las relaciones entre jugadores se dieran alguna vez, hay que hacer un largo camino para que Sendoh y Rukawa se conviertan en amigos. En si, ese es el núcleo en el que me voy a basar para construir la historia, antes de pasar a la chicha que a todas nos gusta. Creo que la amistad, y el cambio que se produce a la confianza y el nacimiento del amor, es algo maravilloso, y una herramienta estupenda para practicar escritura amateur.

No voy a añadir nada más, sólo que si sois de las pocas personas que os pasáis por el fandom Slam Dunk y el aún menos concurrido SenRu (o RuSen), os estaría eternamente agradecida si me dejarais un review. Sé que cuesta, pero al ser un manga publicado hace más de diez años, con su fuerte explosión lejos del masivo internet y globalización, recibir ni que sea una muestra de apoyo es un mundo de felicidad.

Gracias y nos vemos,

Ankin

PS: Publicaré esta historia en otra página yaioiesca muy conocida, así que no os extrañéis de ver la historia (Bajo este pseudónimo o uno que empieza por V y acaba por r), y (una gran Y), si no os habéis leído la continuación del manga (es decir, post-anime), id, leed y disfrutad.

PS II: Al final de cada capítulo comentaré también un poco el título. Este es bastante explicativo por si solo así que… Rukawa está en la Selección Nacional Juvenil de baloncesto japonés, los que (presupongo y muy presuponiendo, que deben llamarse All Stars igual que sus compañeros Universitarios…). El caso, que el prólogo se basa en esa envidieja de Sendoh hacia Rukawa por formar parte de ese selecto grupo, y digo envidieja por no decir envidia… (que digo yo que debe tener, aquí me pongo yo en la piel del jugador y pienso en lo frustrada que me sentía por no conseguir una plaza para participar en los regionales y nacionales (uh -.-u)