Un regalo de Navidad

Como indiqué antes, éste es el segundo manga posterior al final del anime de "Las Aventures de Saint Tail", original de Megumi Tachikawa y traducido por el usuario de Youtube SiegfriedThanatos. Lo que sucede en esta historia transcurre de forma paralela al manga anterior, y tienen como protagonistas a Sara y Rafael (Seira y Manato en la versión original). De nueva cuenta, voy a apegarme lo más que pueda a la traducción para no alterar la esencia de la historia.

"He decidido no quitarme esta cruz para toda la vida"

23 de diciembre

En los pasillo de la escuela Saint Paulia, había una acalorada discusión por el titular que tenía la más reciente edición del periódico escolar.

¡NACIÓ LA PAREJA!

¡EL AMOR EN EL CLUB DE FÚTBOL VARONIL!

¡ATMÓSFERA ROMÁNTICA DURANTE EL FIN DEL PARTIDO!

La foto que acompañaba la nota era de 2 muchachos del equipo abrazándose. Nada especial, excepto porque el titular y la nota exhibían algo que aunque inexistente, era escandaloso para los involucrados, quienes inmediatamente fueron a buscar al autor de la nota, Manato Sawatari.

¡HEY, SAWATARI! ¡NO INVENTES TUS PRIMICIAS! ¡NO ES VERDAD!

Los dos chicos estaban realmente furiosos con él. Manato simplemente les respondió con toda la tranquilidad del mundo, como si fuera correcto lo que estaba haciendo: -Falsificar la noticia es de uso común para los periodistas en busca de una primicia.

-¡Nos abrazamos sólo para celebrar nuestra victoria!

-Muévete.

Uno de los afectados sintió un empujón poco cortés.

-Ah, ¿Rina?

La rubia, sin aviso, preparó el puño izquierdo y cuanto se acercó lo suficiente, mandó a volar al remedo de periodista por los aires.

-¡YA ES SUFICIENTE, SARUWATARI!- La sobrina del alcalde había agotado su paciencia con Sawatari, sin lograr que el susodicho dejara el asunto por la paz y se disculpase. Llamar a su compañero por su apellido deformado era una señal de su furia.

-¡Tú no tienes derecho a criticarme!- Respondió Manato, todo abollado, pero sin perder el estilo.

-¿QUIERES QUE TE GOLPEE DE NUEVO?

Seira, que observaba de lejos la escena, sintió la necesidad de intervenir ya que las cosas iban a peor.

-¡Oigan, ustedes dos! ¡Dejen de discutir!

Tanto Rina como Manato voltearon a verla, sorprendidos de su presencia.

-Y, Sawatari-kun...

-¡Sí, dime!- Sawatari siempre tenía la atención dispuesta para Seira si ella le hablaba. Tomó su mano entre las suyas.

-...Si todo aquello que has escrito es verdad, entonces todos los luchadores de sumo y lucha libre son pareja, porque siempre se abrazan durante las competencias, ¿Es eso lo que querías decir?

La sonrisa angelical de la estudiante y también novicia remató su contundente argumento.

-¿Eh?- Manato se dio cuenta de que por aquella lógica aplastante, estaba publicando un sinsentido total. -Yo... pido disculpas por todo.- Todos aplaudieron la brillante intervención de Seira para resolver el conflicto.

-Lo importante es que has entendido.- ella sonrió de nuevo y se marchó, dejando a Sawatari con un par de pensamientos atravesados en la cabeza.

"Seira es un poco extraña... No tengo el coraje de hablar con ella. ¡También es porque es una aprendiz de monja! No es fácil dedicar su juventud a Dios, en lugar de divertirse con otros."

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-¿Has visto que llegó una noticia muy interesante a nuestra pequeña ciudad? Para esta Navidad, en la Plaza Central, ¡pondrán un enorme árbol de Navidad!

-Wow, ¿De verdad, Kyoko? ¡Eso sí es una gran novedad!

-Sí, es verdad, porque fueron a dar la noticia a mi casa de que será un árbol de dimensiones extraordinarias. ¿Qué les parece si vamos a verlo todos juntos en Nochebuena?

Ryoko, incondicional amiga de Kyoko, apoyó la idea.

-Yo no puedo ir, por desgracia.- Seira conocía muy bien sus obligaciones, así que tuvo que desmarcarse pronto.

La decepción se marcó en Kyoko -Ah, Seira. Olvidé que tienes que estar en misa. Vaya, entonces no puedes venir.

Mientras las amigas de Meimi le preguntaban si estaría allí para ver el árbol, Manato observó a Seira desde su asiento. Entonces los pensamientos de antes volvieron a surgir.

"Dedica su propia juventud a Dios... qué terrible rival."

Dado que él no sabía cómo acercarse a ella, decidió preguntarle a Asuka Jr. con la esperanza de obtener algún consejo útil, ahora que él tenía una relación con Meimi.

-¿De qué querías hablarme?

-Me he preguntado algo durante un largo tiempo, y creo que serías capaz de responderme, ehm, aunque...

El sonrojo en la cara de Manato era por la importancia de lo que iba a preguntar, aunque el joven detective interpretó esto de otra forma muy distinta.

-... Sabes que no tengo la intención de comprometerme con un hombre.-Exclamó con toda la naturalidad del mundo. Tal vez también era una pequeña venganza a sus compañeros por la nota del periódico.

-¿PERO QUÉ ESTAS DICIENDO? ¡NO QUIERO ESO Y MENOS YO!- El periodista recobró algo de compostura para formular lo que realmente quería saber. -En corto, ¿Cómo se puede hacer feliz a una chica? Creo que tú lo sabes, visto que...

-...No lo sé.

-¿CÓMO QUE NO LO SABES? ¿ESTÁS DICIENDO QUE NUNCA HABÍAS PENSADO EN ESO? ¿PERO PIENSAS CÓMO HACER FELIZ A HANEOKA, NO?- Sawatari se estaba desesperando por lo poco útil de esta conversación.

La respuesta del detective junior fue clara y contundente.

-No.

-¿HABLAS EN SERIO? ¿NUNCA NUNCA NUNCA?-resultaba difícil de creer.

-Nunca. - En esos menesteres Asuka Jr. siempre actúa por instinto, así que no tiene que preocuparse de qué decir, o qué hacer, para que Meimi esté a gusto cuando están cerca.- ¿Entonces de qué querías hablarme?

"Maldición. Quizás hago mal en preguntarle a él algo como esto."

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Sawatari fue a ver directamente a Seira en la capilla que se encontraba en el interior de la escuela católica. El hábito blanco de ella le daba un aire de solemnidad.

-¡Hola!¿Qué te sucede, Sawatari-kun?

-¡Quería verte, Seira! ¡Estoy tan feliz!

-¿Eh?- Nuevamente sus manos estaban atrapadas en la de él.- Has venido porque te has arrepentido de publicar aquel artículo ¿verdad?

-Oh, ehm, no he venido a eso, pero... debo confesar una cosa. ¡Yo conozco a una chica a la que quiero tanto!

-Oh, no lo sabía- Seira no observó que se trataba de ella de quien estaban hablando.

-Pero por desgracia, tengo un rival de verdad fuerte, y no lo puedo vencer con la fuerza humana.-Seira se interesaba cada vez más por la descripción del sujeto en cuestión.

-Parece que es una persona de verdad inteligente.

-En efecto. Es un hombre apuesto que nació el día de Navidad.

-Oh. ¡Ten valor! Yo también te apoyo.- Esto para Sawatari no iba hacia ningún lado.

-Sí... "Ahora debo cambiar de tema"

Manato decidió utilizar una estrategia diferente para hacer notar a Seira que ella empezaba a ser importante para él.

-Mimori-san, ¿Hay alguna cosa que desees como regalo de Navidad?

-No lo sé, porque nunca he recibido un regalo.

-¿Hasta ahora? ¿Ni una sola vez? -Manato había observado la enorme devoción de Seira como novicia, pero eso estaba totalmente fuera de sus cálculos.

-No, porque todos los años, mi familia va a misa y hacemos actividades de voluntariado, por eso.

-¿No te sientes sola?

-No, porque en el transcurso de la navidad siempre es así. Desde el día que decidí no quitarme esta cruz para toda la vida. Mi corazón le pertenece a Dios...- Su mano se aproximó a su rosario. La expresión facial de Seira era difícil de leer para Manato, que ahora entendía la magnitud real de su problema.

"No puedo...es demasiado fuerte. Porque se acostumbró a vivir así."

Seira recordó las muchas veces que sus compañeras le pedían ayuda o consejo, o también las veces que tuvo que decir no a convivencias con sus amigos. La más reciente con el árbol de Navidad llegó con algo más de fuerza.

"Por eso, esta bien así"

El rubio estaba a punto de desecharlo todo al ver la devoción de Seira, pero decidió jugar su última carta.

-¡Mimori-san! ¿Después de clases, saldrías conmigo?

-¿eh?

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24 de diciembre

-¡Es el planetario!

El imponente domo del planetario a las afueras de la ciudad era el escenario que Manato había elegido para llevar a Seira.

-¡Qué bello! Será seguramente interesante.

-¿De verdad?- Sawatari había tenido algunas dudas acerca del lugar elegido.- Como te gustó ir al acuario la última vez, pensé que esto sería lo ideal.

-¡Sí, me gusta muchísimo!

El ambiente entre ellos era el ideal, la sonrisa de ella y el nerviosismo de él formaban un instante digno de fotografiar. Cuando se dio cuenta de esto, Manato se permitió vanagloriarse un poco del avance conseguido.

-¡Lo he logrado! "Hey, pero no te ha dicho que le gustas"

En el interior del planetario se llevaba a cabo una conferencia relativa a estas fechas, para exactos, el origen de la estrella de Belén. La voz del conferencia resonaba en todo el lugar.

¡Mañana, finalmente es el día de Navidad! La Navidad es el día de nacimiento de Cristo. En el evangelio se habla de una gran estrella en el firmamento que apareció el día en que nació Cristo, y guío a los Reyes hasta el pesebre donde se hallaba. Esta estrella se llama Belén. Pero entonces ¿Qué es Belén?

Los chicos prestaban mucha atención a la conferencia. Realmente había mucho de interesante.

Los científicos se han formulado varias hipótesis. Por ejemplo, el acercamiento entre Júpiter y Saturno, o también suponen que fue un cometa. Con los cálculos orbitales han considerado el día y la hora en comparación con las descripciones del Evangelio. Y gracias a estas preguntas han encontrado una respuesta: esta estrella aparece en agosto o en octubre. En resumen...

...según los estudios, parece que Cristo no nació en diciembre. Entre los científicos es muy discutida la fecha de nacimiento de Cristo, aún en nuestros días.

Seira desvió su atención hacia Sawatari, quien parecía tener algo importante qué decir.

-Quizás esto probablemente significa que... la Navidad llega cuando la gente piensa en Dios. Por lo tanto Seira, ¡Todos los días es Navidad!...

-Pero yo nunca había pensado...

-...Así que de esa forma...

Un dulce viajó por el aire hasta llegar a las manos de Seira.

-Esto es para Mimori-san de 1 año. ¡Esto significa que puedo darte regalos de Navidad todos los días!

Manato se veía realmente contento con la idea.

-¡Aquí tienes! ¡Estos son para Mimori-san de 2 años! ¡Y de 3, de 4 y de 5 años!

Así, las manos de la chica fueron llenándose de dulces. Realmente era un detalle muy sencillo, pero que significaba mucho.

-¡Feliz Navidad, Seira! Y el rubio remató con una sonrisa y un gesto de victoria con su mano.

-Gracias... es la primera vez que recibo regalos de Navidad.- Seira no sabía que pensar. Algo se sacudió dentro de sí con lo que acababa de suceder. El planetario proyectó la bóveda celestial en el interior del domo. Algo que añadió un poco más de magia a ese momento.- Muchas gracias, Sawatari-kun.

Al salir de la sala principal, Seira observó en la tienda de souvenirs varios collares, le llamó la atención uno en particular.

-Es un lindo pez.

Manato intentó pedir ese collar, pero otra chica lo pidió antes.

-Lo siento, pero ya no hay más.-Se disculpó el vendedor. -¿Qué te parece éste?

Los chicos se alejaron del puesto, y Manato se fue algo decepcionado por su fracaso.

-No le he conseguido un regalo a Mimori-san de 14 años...-

-No importa, Sawatari-kun ¡Ya me has regalado muchísimo!

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25 de diciembre

Y llegó la Navidad, sin embargo, los alumnos de Saint Paulia tenían que acudir a la escuela aún en esas fechas. Por los pasillos se observaba la reciente cercanía de Seira y Manato, situación que Ryoko y Kyoko, amigas de Seira, detectaron como anormal.

"!Seira!"

La separaron de la compañía del periodista y platicaron sobre él.

-Has estado a menudo con Sawatari ¿eh?

-Si, es un buen chico.

-Pero estamos preocupadas por ti.-Kyoko y Ryoko tenían la misma sospecha.- ¡Si, ponte atenta con él! ¡Ese tipo haría cualquier cosa para hacer un artículo interesante.!

-¿Eh?

-Creo que se acercó a ti para obtener alguna primicia... ¡Cuando alguien vaya contigo a confesar sus pecados!

Más tarde, en clase...

-Muy bien, iniciemos la lección.-Al pasar lista, la monja que daba la clase se dio cuenta de la ausencia de alguien.

-¿En donde está Manato Sawatari?

-Se ha ido sin avisar.

-¿Por qué razón se ha ido?

-Dijo que no le preguntara nada, porque hoy es Navidad.-Respondió aquel alumno con voz cantarina.

-Ese maldito muchacho...- refunfuño la maestra, sin darse cuenta que su grupo empezaba a salir se de control, y otros estaban comentando al respecto de Sawatari.

"Seguramente salió con su novia" "¿Eh? ¿Entonces la chica es de otra escuela?"

Seira, al escuchar todos los comentarios, sintió que su interior volvía a sacudirse.

"Sawatari-kun es sólo un buen chico, eso es todo"

Y entonces todas las memorias recientes le remarcaron que el tenía interés en alguien.

"Yo conozco a una chica a la que quiero tanto."

"Entonces... él es capaz de declararse. Eso es natural, porque Sawatari-kun es un buen chico."

Ella acabó sentada en una banca de la escuela, dándole vueltas al asunto sin llegar a nada.

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Y así, los días fueron transcurriendo lentamente, hasta que llegamos al último día del año...

Seira se había quedado de último, para variar. Y se encontraba barriendo la capilla, ya con su hábito puesto.

-Uff. ¡Terminé la limpieza! Para que podamos empezar un nuevo año.-exclamó con entusiasmo, e inmediatamente después la golpeó la nostalgia.- Aunque este año y la Navidad son pasado, llegará un nuevo año.

Soltó un suspiro sin darse cuenta, y se dedicó a mirar las flores invernales, sin soltar la escoba.

"Siempre he vivido así, y así será siempre en el futuro."

Algo la sacó de su línea de pensamientos. Una niña estaba frente a ella, de pelo castaño corto y ojos lavanda. En su mano derecha sostenía un dulce. Parecía impasible a pesar de que el frío calaba en el interior de la capilla. Seira se alarmó ante la posibilidad de que la niña enfermase.

-¿Acaso tú no tienes frío? ¡Espera un momento, iré por mi abrigo!

-¡Seira!- La niña la sujetó del hábito con su mano libre, y pronto aparecieron más niñas idénticas a la primera.

¡Seira, vayamos! ¡Es por aquí! Pronto, Seira.

La novicia no sabía a dónde la llevaban, pero cuando las niñas terminaron de guiarla, la llevaron hasta la presencia de Manato, quien se encontraba afuera, bajo la nevada.

Éste, quien no se había percatado de su presencia, estaba comiéndose los copos de nieve que le caían encima.

Las niñas, que al parecer estaban buscando el encuentro de ambos jóvenes, observaron expectantes, para luego desaparecer.

Ella fue la primera en hablar.

-Ehmm, ¿Tú aquí? Pescarás una congestión.

-Nunca había comido la nieve, y ahora quiero hacerlo, aún a costa de tener una congestión.

La forma en que él la veía y le hablaba, Hacían que Seira volviera a experimentar ese golpe interno. Sawatari sacó de su bolsillo un sobre pequeño con un moño de regalo.

-Por desgracia, la Navidad ya ha pasado. Discúlpame.

Ella recibió el sobre, sin tener ni idea de qué era. Manato exclamó:-Lo había buscado desesperadamente por todos lados, pero nadie lo tenía. Así que fui directo a buscar al fabricante, y finalmente lo encontré ayer.

Seira se sorprendió al ver el collar con forma de pez, el que ella había visto y quería en la visita al planetario.

-Este es un regalo, para Sara de 14 años.

"¿En donde está Manato Sawatari?" "Se ha ido sin avisar." Ella recordó su ausencia en el día de Navidad. Y tomó una decisión que impactó al propio Manato al verlo.

Seira se había quitado el collar con la cruz. En su lugar, ahora colgaba de su cuello el collar que él se había esmerado tanto en encontrar.

-¡Ah! ¡Pero qué..!

-¿Me queda?

-¡Te queda muy bien! ¡De hecho, te queda excelente!

-Soy feliz. Soy de verdad feliz...

"¿Esa es tu voluntad?"

Seira sólo atinó a unir sus manos con las de Sawatari.

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Y con el nuevo año, llegó un nuevo trimestre...

-¡SARUWATARI!

Un golpe seco de Rina volvió a mandar por los aires a Manato, ante la compasiva mirada de todos sus compañeros.

-Parece que todavía estás aburrido ¿eh? ¡Ven conmigo!

Y cuando la furiosa rubia estaba tomando a Sawatari por el cuello con su antebrazo, él divisó a Seira,

-¡Ah, Mimori-san! ¡AYUDA! ¿No decías que no debíamos pelear?-La miró suplicante, esperando que ella lo sacara del predicamento.

-¡Ten fuerza y coraje!-Sonrió para animar al chico, que ahora estaba solo.

Sawatari y todos los testigos quedaron boquiabiertos al ver cómo la chica de ojos lavanda dejaba al periodista a su suerte.

-Ja, ahora tengo su permiso.-Rina sonrió maliciosamente y se llevo a un desesperado Manato.

-¡Pero no! ¡No es posible Seiraaaa!- So voz se perdía conforme se alejaba.

Mientras tanto, Seira se dio media vuelta. Algo le sucedió mientras había visto al chico ser arrastrado hacia un cruel castigo.

"No se por qué probé esta rabia"

La juventud de Seira Mimori, de 14 años, apenas comenzó...

"Bueno, no importa"

FIN

Bien, este es el segundo manga que he adaptado, ojalá haya tenido un buen resultado, y ojalá hayan disfrutado la lectura. Existe un tercer manga, el cual transcurre antes del inicio de la serie, pero que me parece prudente no tocar, pues de momento no me siento seguro de hacerlo. Les anuncio que dentro de poco, más concretamente el 30 de septiembre, día de mi cumpleaños 24, estaré publicando varios capítulos sorpresa. En estos días empezaré el seminario que me llevará al título profesional, así que puede que mis publicaciones se vuelvan algo irregulares, pero haré lo posible por seguir escribiendo. Ojalá más gente me lea y me haga saber lo que piensa y siente acerca de mis historias. Con esto me despido por ahora. Ojalá nos leamos muy seguido.