Todo empieza en las Tierras Inferiores

Capítulo 1: La decisión que lo cambiará todo

Todo se ha acabado. Y ahora vuelve a empezar. La espada maestra ya está durmiendo, esperemos que por toda la eternidad, junto con Fay, mi querida compañera en todo este viaje, a la que ya no podré ver nunca más. Y no sólo es Fay, tampoco podré volver a hablar con Impa, que ha desaparecido delante de nuestros ojos, como si nunca hubiese existido.

La gente ha empezado a bajar a las Tierras Inferiores. Han visto como es el mundo inferior, un mundo que conozco desde hace relativamente poco, aunque me parezca que ya lo conozco de siempre, por culpa de las muchas aventuras que he tenido que vivir para poder reencontrarme con Zelda, y así poder salvar nuestro mundo de la destrucción del Heraldo de la Muerte. Todos los que se han acercado a felicitarnos se vuelven al cielo, nuestra tierra, Altárea. Pero yo no, he decidido quedarme a vivir aquí, junto con Zelda, la chica que he estado buscando durante todo este tiempo. Justo pienso esto, que nuestros pelícaros se están alejando de nuestra vista, hacia el cielo, moviéndose como si de una danza se tratase…

Pero, aquí es dónde empieza todo. He decidido quedarme a vivir en las Tierras Inferiores, junto con Zelda. Éste lugar será perfecto, una vasta extensión de terreno con diferencias climáticas, que no se pueden encontrar en Celéstea. Podremos visitar múltiples terrenos sin peligro alguno de que nos ataquen, escoger un lugar ideal dónde vivir, conocer mejor los habitantes de estas tierras y construir zonas habitables para que más gente cómo nosotros bajen a las Tierras Inferiores a vivir. Un mundo ideal, muy diferente al que nuestros ancestros han vivido toda su vida.

-Y bien, Link… ¿Estás ahí?

-¿Eh? – contestó Link, después de que Zelda lo sacase de sus pensamientos.

Ella se rio.

-Nunca cambiarás, siempre soñando despierto.

-Lo siento, pero es que… Todo esto es muy extraño. Todo ha acabado, todos los problemas han finalizado. Y, ahora, estamos aquí los dos, en las Tierras Inferiores, solos. – Link dijo la última palabra muy flojito, como si no quisiera que Zelda la escuchase.

-Lo sé. Ahora, es el inicio de nuestra verdadera vida. Y… ¿qué podemos hacer primero? – preguntó ella, mirándolo con una sonrisa en la cara.

-Mmm… ¿Qué tal si, antes de nada, subimos arriba otra vez, para dar a conocer nuestro plan? Además, que aquí no tenemos nada… Por ahora.

Y así se hizo. Zelda sonrió, con una de sus mejores sonrisas, como la que le mostró al ganar el Torneo de Altárea, y cogió la mano derecha de Link. Él también sonrió, muy feliz. Silbaron. Sus pelícaros no se hicieron esperar. Subieron encima de ellos y alzaron el vuelo, para dar a conocer a sus familias la decisión que ellos mismos han escogido.