Disclaimer: los personajes son propiedad de la increíble Suzanne Collins. Esto solo forma parte de mi alocada cabeza. Aviso/Danger:Abstenerse mentes puras e inocentes, algunas frases o situaciones pueden dañar vuestra sensibilidad. Nos leemos abajo :D

"En tiempos de desdicha y sufrimiento, te abrazaré, te acunaré y haré de tu dolor el mío. Cuando tú lloras, yo lloro, cuando tú sufres, yo sufro. Juntos intentaremos contener el torrente de lágrimas y desesperación, y superar los misteriosos baches de la vida."

Música de acompañamiento: Firelies- Owl City


Primer capítulo: Cuando Peeta encontró a Katniss

Peeta´s POV

Salimos, al fin, de la clase de matemáticas. El día en el instituto ha sido agotador, y ahora teníamos entrenamiento de beisbol. ¿Algo más?

- Te juro que las matemáticas no son lo mío –me dice mi mejor amigo Finnick mientras caminamos por el pasillo- ¡Nunca haré una carrera así!

Nos encontramos en el último año de instituto, pronto tendremos los exámenes finales y la gran prueba de acceso a la universidad. Finnick no quiere estudiar nada, pero el muy maldito saca unas notas increíbles, dice que se dedicará a "tirarme a artistas famosos y que me paguen por no contar sus secretos". Yo todavía no se que elegir, no me preocupa, yo soy más de salir, beber, conocer chicas…

- Ya, pero buenos dieces que sacas, maldito –le contesto yo, maldito empollón

- Tuve ayuda este último semestre –me dice, guiñando un ojo.

- ¿Qué?

- ¿Recuerdas a Annie Cresta, la que se sienta en primera fila?

- A, sí, gafapasta, pelo negro, no gran cosa…

- Bien, pues aposté con Brutus a ver si me la ligaba –Brutus es otro compañero del equipo- Y, para ello, he tenido que pedirla clases de matemáticas.

- ¡Qué puto! –contesto, alucinado- Como se entere Sarah de que andas tonteando con otras, te cruje.

Finnick sale con Sarah, bueno en realidad sale con todo chocho andante del instituto, pero esta es las más "oficial".

- Ya, bueno, no creo que la importe. ¿Y tú?

- Yo, qué.

- Que cuando vas a mojar el churro, Mellark.

- ¡Por Dios Odair, Mellark! –nos dice el director que justo pasa en ese instante- ¡Cuiden sus palabras o me veré obligado a castigarlos otra vez!

- Sí señor –contesto yo mientras mi amigo aguanta la risa, cuando vemos que se aleja le doy un golpe a Finnick en el hombro- Eres un gilipollas.

- Ya, pero tú un virgen. ¿Me equivoco?

- Te equivocas –respondo tajante.

- ¿¡QUUUUUUUUUUUUUUUUUÉ!?

- Tengo algo, estoy en ello.

- ¡Quien, cuando, donde!

- Se llama Madge Undersee, de humanidades.

- Mmmm –Finnick se posa el pulgar en la barbilla- Esa creo que no me la he tirado.

- ¡Pues claro que no! Ha llegado hace poco a la ciudad, es mona.

- ¿Medidas? –siempre igual.

- Buenas tetas, buen culo, pocas caderas, rubia.

- Perfecta, a por ella tigre.

Continuamos caminando por el pasillo hasta llegar al vestuario masculino, abro mi taquilla y saco mi camiseta de entrenar y mi bate de beisbol. Llevo dos años jugando y, aunque no soy el mejor, me siento muy bien haciendo deporte.

- ¡Venga, a la pista niñitas! –nos chilla el entrenador.

- Voy al baño, señor –le digo, llevaba un rato medándome un montón.

Todos se marchan fuera mientras yo me encamino al baño. No huele precisamente bien, pero ya me he acostumbrado al olor, poso el bate a un lado de la taza y me bajo la cremallera.

- Buf… -digo, soltando las últimas gotas y subiendo la cremallera.

Entonces oigo un gemido, hay alguien en el vestuario. Vuelvo a oír algo, alguien se ha sonado los mocos.

- Ah… -oigo.

- ¿Hola, hay alguien? –digo, buscando por el baño.

Vuelvo a oír otro gemido, eso no suena como alguien teniendo sexo (que no sería la primera vez) en el baño, tengo miedo. Tanteo las puertas donde están las tazas, intentando oír a través de la puerta. Justo en la tercera puerta vuelvo a oír algo con mayor claridad.

- Auch…

Doy dos golpes a la puerta, nadie responde.

- ¡Eh! ¿Estás bien? –digo aporreando otra vez la puerta con más fuerza.

Me agacho para mirar por debajo en el pequeño hueco que queda entre el suelo y la puerta, veo un par de converses rojas y un pantalón negro, son unas piernas muy finas. Todo normal, si no fuera porque el suelo está plagado de sangre.

- Mierda…

Mierda, mierda, mierda. ¿Qué hago? Intento abrir la puerta pero está con el cerrojo. Empujo entonces con el hombro, cogiendo carrerilla, pero tampoco funciona.

- Mira, no sé qué estarás haciendo, pero voy a sacarte de ahí –la digo cogiendo mi bate de béisbol.

Agarro fuerte mi bate y llevo hasta atrás de mi hombros, centro mi vista en la cerradura mientras muevo los dedos para sentir el peso del palo, respiro hondo. Doy un golpe fuerte a la cerradura, certero, y la puerta salta en pedazos. Un par de astillas me dan pero le resto importancia. Suelto el bate y abro la puerta.

En el suelo hay tirada una chica. Es morena, con las piernas largas, y una piel muy blanca. En su mano sujeta una chuchilla de afeitar desmontada. Lleva una camiseta de The Beatles negra y de manga corta, por lo que veo con claridad los enormes torrentes de sangre que emanan de sus brazos.

- Joder, ¿qué haces? –digo, enloquecido- ¿Qué cojones estabas haciendo?

Todo el suelo está cubierto de sangre, y de sus brazos no para de salir la misma sustancia. Mierda, se estaba cortando a sí misma. Siento un ligero mareo al ver la escena, pero enseguida reacciono y quito la cuchilla de la mano de la chica, la lanzo a la otra punta del baño mientras ella se queda perpleja, tiene la cara pálida, creo que va a desmayarse en cualquier momento.

- ¿Se puede saber que hacías? –la digo, cogiéndola de los brazos para sacarla del cubículo mientras la llevo al lavamanos para secarla la sangre- ¡¿Te das cuenta de lo que podías haber conseguido, acaso quieres morir o qué?!

Sin querer le estoy gritando mucho a la chica, que esconde su cara entre la enorme melena rizada, paro de zarandearla para limpiarla los brazos. Cuando ya están limpios me quito la camiseta, la hago girones, y uso las tiras como torniquete de las heridas.

- Tengo que llevarte al hospital.

.

Cuando salimos de urgencias ella está un poco mejor, decidimos no avisar a sus padres y tampoco hablamos mucho. Le han cosido los brazos casi hasta el codo. Pero al menos tiene mejor cara.

- Podría al menos decirme gracias –la digo, intentando hacerla reír.

- ….

- ¿Qué?

- Gracias –me dice, tiene la voz más dulce que jamás he oído.

- ¡Aleluya! Pensé que también te habías arrancado la lengua.

Ella suelta una risa tímida, tapándose los labios con las manos, ¡por dios, que monada! Caminamos hasta mi moto, una Vespa roja un tanto vieja, y la paso el casco.

- Por cierto, ¿te llamas? Lo digo por dejar de llamarte gilipollas o demás insultos…

- ….

- ¡¿Qué?!

- …niss

- ¡¿Qué?!

- ¡KATNISS, JODER!

Guao, que cambio de actitud. Me quedo helado con el poderío de esta chica, además, ha levantado la cara y puedo ver con claridad sus apetecibles labios.

- Así mejor –suelto, sonriendo con fanfarronería.

- ¿Y tú, loco del bate? –me pregunta medio sonriendo.

- Uuuuu, buen mote –ella tuerce la cara, dios- Peeta, Peeta Mellark.

- Gracias Peeta…

- ¿Por qué? –pregunto, con cierto tonito en mi voz.

- …Vamos Peeta, ya sabes por qué…

- Quiero oírlo –ella se queda a cuadros- No puedo evitarlo, me gusta oír tu voz, es muy suave.

- Idiota –me dice, sacando la lengua y poniéndose el casco.

Decido arrancar a la moto, Katniss se abraza a mi pecho lo que me produce un hormigueo por la espalda. Decido no ir muy deprisa, disfrutando del abrazo de esta chica y de las sensaciones que me provoca.

- ¿A dónde vamos, preciosa? –pregunto en un semáforo.

- ¿Preciosa? –creo ver por el retrovisor que se está sonrojando- Pues, no sé, supongo que a mi casa –dice, suspirando fuerte.

- Eso no me ha sonado bien. Ya sé a dónde ir.

- ¿A dónde? –me pregunta, juntando su cabeza junto a la mía para oírme mejor, dios, noto su aliento en la oreja.

- A mi lugar favorito de Londres.

Conduzco un poco más rápido, son casi las cuatro y los londinenses estarán saliendo ya de sus trabajos asique el trafico empieza a ser amplio. Noto que Katniss se abraza más a mi cuerpo con cada curva que tomo, creo que voy a tener que ir más rápido.

- Llegamos –la digo, aparcando entre dos coches.

- ¿Qué narices?

No puedo creerme que haya traído a Katniss aquí, es el único sitio de Londres que ninguno de mis amigos conoce. Es un pequeño parque escondido entre un montón de edificios clásicos, algunos derruidos, al estar entre tantos bloques nadie lo conoce, salvo unas pocas personas y yo. No es un parque muy amplio, está situado sobre una colina, tiene cuatro bancos contados y una papelera. Nunca he visto yonkis aquí, supongo que por el estado y la ubicación inexistente del lugar. Guio a Katniss hasta un banco a medio caer, me siento en él, desde aquí se puede observar toda la calle de los edificios, además, está situado debajo de un árbol enorme que da mucha sombra.

- Es genial Peeta –me dice Katniss, observando con los ojos muy abiertos- ¿Cómo conociste esto?

- Por casualidad, un día discutí en casa con mi pad… -me quedo mudo, no sé si debería hablar con Katniss de mi padre.

- ¿Con tú padre? –me dice, girando su cara para mirarme a los ojos- ¿No te llevas bien con él o qué?

- Algo así… -digo, agachando la cabeza- Es muy "especial", por así decirlo.

- Vaya…

- Ya… Bueno, ¿y tú? –digo, cambiando de tema.

- ¿Yo, qué? –me dice, empezando a enfurecerse, yo elevo las cejas, "sabes a que me refiero" la digo con la mirada- Ah… Bueno…

Los ojos de Katniss se entornan, pero no lloran, dibuja formas irregulares con su dedo por la venda de su brazo.

- Katniss… -digo, intentado consolarla- Mira, si me lo cuentas, yo te contaré lo mío. ¿Trato?

- ¿Qué? –me dice, elevando la cara, cuando yo la ofrezco mi mano ella la toma y la sacude- Trato.

- Vale… ¿por dónde empiezo?...

- En qué te ocurre con tu padre, se suele empezar por eso –me dice con tono irónico, haciendo que esboce una sonrisa torcida.

- Vale… Bueno, mi padre, Plutarch, es… es alcohólico y drogadicto…

- ¿Qué?

- Sí, se mete de todo. Alcohol, marihuana, éxtasis, heroína… Alguna vez he tenido que llevarle a urgencias por pasarse metiéndose droga por la vena…

- ¿Y tú madre?

- Murió hace dos años (hará tres en octubre) por un accidente de coche…

Le cuento todo a Katniss, todas las cosas que he tenido que hacer por mi padre, como él echó por la borda la panadería que teníamos, que soy hijo único, que me pega constantemente… Sin querer estoy llorando como un cosaco, entonces, Katniss me ofrece los brazos vendados y me da un fuerte abrazo. Es la primera vez que cuento todo a una persona, siento que ella ha pasado por algo parecido. Noto su olor en mi pelo, que lo remueve con cariño para consolarme, huele realmente bien. "Estaría así toda la vida" dice mi cerebro, y, creo, que mi corazón también. ¿Me estoy enamorando de Katniss?

- Te toca- la digo, sacando la cabeza de entre sus brazos, ella se vuelve pálida.

- …

- Katniss, hemos hecho un trato, vamos. ¿Por qué estabas cortándote las venas en el baño? –no puedo evitar soltarla esa última con un tono de furia.

- Yo… Estoy teniendo muy mal año…

- ¿Por qué?

- Bueno…Empezaré por el principio –toma aire- Yo antes de mudarme a Londres vivía en Manchester, con mi mejor amiga Helena. Éramos las mejores amigas del mundo, nos contábamos todo, y lo habíamos sido desde pequeñas. Pero un día se echó un novio "bastante raro".

- ¿Raro?

- Sí, era un hippie muy friki. Vestía todos los días igual, no se duchaba, se pasaba todo el día sentado en el sofá, y sólo se echó novia para follársela (cómo descubriría al poco tiempo)…

- ¿Y eso que tiene que ver?

- Que al mudarnos a Londres, ya que mis padres y los suyos querían que estudiáramos juntas Literatura, empezó a distanciarse. Hablaba todos los días con su novio, incluso cuando estaba conmigo, no paraban. Y lo peor es que empezó a volverse como él, y quiso que yo también cambiara, cuando no, porque en todo lo que ella se convirtió era una fachada, no era real…

- Sí, me suena ese nombre, se sienta con los frikis, da un poco de asco –digo, asintiendo, Katniss no muestra ningún signo de debilidad al contarme su historia.

- Bien, pues resulta que "supuestamente" yo me separé de ella (normal, si quedaba sólo con su novio como para no quedar yo con ella). Entonces ella empezó a ponerme a bajar de un burro por todo el instituto. Decía que era una chupa pollas, una puta, una falsa… ¡Cuando lo único que hacía yo era estar en mi casa leyendo y escribiendo! Y, claro, mis otros amigos se dejaron llevar por lo que ella decía, asique acabé sola. Todo el instituto habla a mis espaldas de mí –Katniss eleva la cara y me mira a los lejos buscando mi respuesta- ¿Tú oíste algo?

- Bueno…algo oí –cierto era que había oído algo sobre "la puta del instituto" pero no hice demasiado caso.

- Me lo imaginaba…

- ¿Pero eso que tiene que ver Katniss? –digo, notando la furia salir por mi boca.

- ¡Pues joder, duele! –me chilla Katniss, comenzando a llorar- ¿Duele, sabes? Estar sola, sin amigos, sin nadie que te conozca realmente, que se dejen fiar por el qué dirán, que todo el mundo te mire con asco por algo que en realidad no eres, por culpa de alguien a quien no he hecho nada malo más que tenerla como amiga…

- Ya Katniss pero…

- ¡Pero qué nada, Peeta! Tú eres guapo –no puedo evitar sonrojarme- popular, tienes a todas las tías a tus pies ¡No sabes lo que es vivir en un mundo donde todos te odian y te insultan a tus espaldas!

- Ya, Katniss pero eso no…

- ¡NO ES NADA PEETA!

- SI ES ALGO KATNISS –estallo- NO TIENES QUE DEJARTE CAER POR LO QUE DIGAN LOS DEMAS, LO IMPORTANTE ES LO QUE PIENSAS TÚ MISMO.

- Ya, pero tú no aguantas eso todos los días.

- YA LO SÉ JODER, PERO AÚN ASÍ. ¡Es una puta tontería quitarse la vida por lo que digan los demás Katniss! ¿Crees que yo soy feliz? ¡Pues no, todo esto! –me digo señalándome a mí mismo y poniéndome en pie-. ¡Es una PUTA FACHADA, FACHADA, UNA FARSA! ¡Joder, mi padre es un puto drogadicto! ¿Cómo coño voy a sonreír cuando tengo que ir al instituto intentando que no me vean los moratones de los golpes?

- Peeta, yo…

- No, Katniss, de Peeta nada. Katniss, joder, es una tontería quitarse la vida por algo así…

- Yo sólo lo veía como una forma de escapar…

- ¿Escapar de qué? –la corto otra vez- JODER KATNISS, ¡la gente normal cuando está triste escribe o lee, NO SE CORTA LAS VENAS!

Veo que mi tono de voz es demasiado alto, las cuatro personas de siempre se giran a mirarme, Katniss no aguanta más y rompe a llorar. Se lleva las manos a la cara. Vale, me he pasado. La agarro entonces de las manos para que pueda ver mi cara, también a punto de llorar.

- Mírame Katniss…

- No, yo, no…

- Mírame Katniss –la digo, insistiendo, entonces me mira a mis ojos que sueltan lagrimas como locos- Los dos estamos en la misma situación…Los dos, joder, lo estamos pasando mal. Y debemos salir de esta…

- Yo no veo salida Peeta… -me dice, volviendo a llorar.

- La hay Katniss –contesto, serio- Y la encontraremos…Juntos.

- ¿Juntos?

- Sí, juntos. Digo… -trago saliva- Te encontré en el baño hoy, eso tiene que haber sido el destino o algo. No es normal…

- Ya, pero, Peeta, apenas te conozco.

- Tenemos los años de instituto que nos quedan para conocernos –la digo, sonriendo ante mi brillante idea.

Katniss se queda dudosa mientras yo estiro mi mano para que me la dé y así sellar el trato que acabo de sugerirle. Tras un tiempo toma mi mano, un escalofrió y una extraña sensación recorren mi espalda, y la sacude.

- Está bien, prometo no volver a hacerlo –me dice Katniss, sonriendo.

- Y yo prometo contarte cualquier cosa que ocurra con mi padre –le correspondo.

Nos quedamos mirándonos un tiempo, tiene unos ojos que estaría mirando a todas horas. Decido que es hora de irnos, hoy he faltado al entrenamiento asique me espera una buena bronca mañana. Ayudo a Katniss a subirse a mi moto mientras me indica su casa, no sé porque, en el trayecto noto que se sujeta más a mí. Llegamos a una calle en las afueras de Londres, es realmente enorme, me bajo de la moto y ayudo a Katniss a bajar tendiéndola la mano.

- Cómo se enteren tus padres de… –digo señalando sus brazos- Te van a castigar para siempre

- Hum, no creo, no suelen fijarse mucho en mí…

- Oí por el instituto que tus padres eran adoptivos, ¿es verdad? –pregunto, intentando que no se sienta incomoda.

- Real -¿por qué me ha contestado eso?- Llevo desde los seis años que ellos, son los mejores padres del mundo.

Da gusto verla sonreír al pronunciar esas palabras, creo que su sonrisa me ha hecho olvidar todo lo malo.

- Por cierto –digo, acercándonos a la puerta de la casa- Te pasaste un poco apretándome en la vuelta a casa…Me duele todo…

- Lo siento, es que… -me dice, comenzando a sonrojarse- No quería alejarme de ti- abro la boca de par en par- digo, en la moto, para no caerme, ya sabes…

- Ah, sí, claro. Y…y yo -digo, balbuceando.

- Buenas noches Peeta –me dice, dándome dos besos muy cerca de la boca.

- Buenas noches, Katniss…

No puedo evitar fijarme en su figura, cosa que no había echo en toda la tarde, tiene un cuerpo precioso. No es precisamente delgada, tiene buenas piernas, y un culo que…Buf…

Subo a mi moto y retomo el camino a casa, memorizo todo lo que ha ocurrido.

Fácil Peeta Mellak. Has conocido a Katniss.

Fín del primer capítulo


YOLO, I mean, YOLOOOO Fin del primer capítulo. Sí bien habéis leído la descripción, esto son "pequeños relatos" escritos en mis noches de insomnio que sirven como apoyo para la historia "All Abou Us". Espero que os guste la idea, pensé dejarlos escritos y usarlos en el fic central para cuando no tuviese inspiración, pero eso no ocurre asique aqui tenéis. ¿Que tal el primer relato? ¿Como conoció Peeta a Katniss?¿Un poco bestia? Puede, me basé en un echo que viví yo para escribirlo, pero me parece una forma muy curiosa de conocer a alguien.

Gracias a todos los que leéis "All about Us", sois geniales, seguro que os gustará estas historias. De momento no tendré una fecha concreta de subida porque las ideas van y vienen. Gracias otra vez.

Nos leemos! :)

And may the ods be ever in your favor!

Lucy (: