Bueno, es la primera vez que hago un fic de Hellsing, amo AxI obviamente y pues espero que lo disfruten, jeje… ok, no soy muy buena hablando u.u…

Posiblemente haya lemon en capítulos posteriores, estén advertidos! :3

Muchas gracias por leer! Todos sus reviews son aceptados, pero no sean muy duros conmigo xD

Capitulo 1.

"¿Deseo o necesidad?"

*~ La fría dama de cabellos dorados, dirigía una mirada gélida al ser que se encontraba en la esquina de su despacho. Al parecer aquel extravagante sujeto había hecho un comentario indebido hacia la dama, ella no dejaba de mostrar su desaprobación ante este.

-Así que piensas que soy incapaz de seducir a un hombre… - Bufo la rubia con frialdad.

-Es muy probable… Careces de ese tipo de feminidad – Continúo sonriente el vampiro, al parecer estaba consiguiendo lo que quería, molestar a la bella dama de ojos zafiro que se encontraba frente a él. La joven se mostraba irritada ante ese comentario.

-Imbécil… -Exclamo con molestia – No me importa lo que pienses, ya habrá alguien digno de mi al cual le podre mostrar ese tipo de "feminidad", como tú lo dices – Recalco la dama, volviendo a su semblante serio y sin expresión alguna. Integra Hellsing si que era una dama que tenía la capacidad de auto controlarse "algo único en ella" pensó el nosferatu provocándole una sonrisa. Encendió su mirada color carmín intenso al observar el carácter de la mujer, y esa determinación que lo enardecía.

-¿No le parece que soy digno de usted? – Pregunto el vampiro sin rodeos, logrando que la dama le dirigiera una mirada irónica.

-Pero por supuesto que no… - Inquirió Integra con orgullo y altivez.

-Ja!... Eso solo demuestra que lo que digo es verdad, no solo eres incapaz de seducir a un hombre… Si no que te es imposible seducir a un vampiro, que es mucho más complicado, créeme – Espeto Alucard, ampliando su sonrisa al observar que nuevamente había logrado que la dama se enfureciera.

-Así que eso crees… Es muy claro lo que pretendes, pero esta vez no voy a permitirte abrir tu boca de más – Bufo la humana con sorna, entonces opto por acercarse al ser oscuro, con una mirada seductora, realmente seductora lo había tomado como un reto, entonces comenzó a tocar su cuerpo, haciéndose desear, pronto la sonrisa del nosferatu se esfumó de su rostro.

Al vampiro le encantaba hacer enojar a su ama y siempre ganaba, pero esta vez ella no se lo permitiría nuevamente, le demostraría que era capaz de seducir a un ser como él, y a quien a ella se le diera la gana…

La dama por su parte se desabotonaba con furor el moño hecho en su cuello, desabotonaba con total calma su saco y lo hacía caer al suelo.

-Vaya Alucard… pareces nervioso – Susurro Integra, mientras con delicadeza metía sus manos dentro de la blusa desabrochando su sostén, haciéndolo caer al piso igualmente, lo más extraño era que aun no se quitaba su blusa, haciendo que ambos pezones se mostraran por esta.

Empujo con brusquedad al nosferatu, obligándolo a recostarse sobre el escritorio, el vaso de agua que se encontraba en el escritorio salió volando, cayendo por mera casualidad en la blusa de la humana, logrando que ambos senos se vieran con mucha más claridad. El vampiro abrió sus ojos al notar eso.

-¡Oops!... Un accidente… – Musitó la mujer sonriendo perversamente, consiguiendo así mas nerviosismo por parte del vampiro, él realmente no podía creer lo que su ama estaba haciendo y mucho menos lo que estaba logrando en el… ¿El nervioso?...

Integra quito violentamente la gabardina de su sirviente vampiro, así como lo demás, dejando el torso del mismo desnudo. La joven dama se coloco encima del vampiro, rozando con total cautela sus pezones contra el pecho desnudo de él.

El vampiro sonrió con más perversidad de la que ella había mostrado antes, como respuesta al acto de la humana, no sabía que su ama escondía esa clase de mañas. Ella mientras tanto se quito su blusa, dejando su torso desnudo, al igual que su sirviente.

-Estás jugando con fuego Integra – Susurro el vampiro, sintiéndose extasiado, al sentir el roce de los senos de la mujer contra su pecho nuevamente, se permitió cerrar los ojos y disfrutar la sensación, mientras ella rozaba si pierna contra la ya erecta intimidad del vampiro, por encima de la ropa.

-¿En serio?... Pero ¿Cómo?, si no soy capaz de seducirte… - Espeto Integra gélidamente, mientras mordía el lóbulo de la oreja de Alucard.

-Ok, ok… tú ganas… Si eres completamente capaz, pero detente si no quieres perder tu preciada "virginidad"… - Balbuceo él, pero observo que la dama no se detenía – In… Integra… ~*

Los ojos del vampiro se abrieron llenos de sorpresa, sudaba como si fuese humano, temblaba y respiraba con dificultad. Abrió con inquietud la puerta de su ataúd y se puso en pie lo mas a prisa que pudo.

-¿Un sueño?... ¡Otra vez ese maldito sueño! – Exclamo Alucard en un refunfuño… estaba totalmente excitado… Hace más de dos días que no dejaba de soñar lo mismo, y por tanto no dormía del todo bien, estaba de malas, y tenía que hacer algo, ese sueño siempre se quedaba en lo mismo, ni siquiera Alucard tenía la capacidad de darle seguimiento, si lo hacía, posiblemente sería capaz de hacer algo que no debería… tenía que frenar ese deseo que sentía por esa mujer, era su ama, además era imposible, ella jamás se lo permitiría, y mucho menos lo seduciría… No, no nada de eso…

Mientras tanto, la joven dama rubia se encontraba en su oficina, estaba por terminar de firmar unos documentos, y se le hacía raro que ese vampiro no se apareciera para molestarla… no es que ella quisiera que él la fastidiara, pero hacia ya dos días que él trataba de evitarla, incluso ignorarla, y eso le generaba molestia y preocupación. Tomo valor y decidió ir a buscarlo a la parte más baja de su mansión, si bien solo había visitado el sótano un par de veces por culpa de Alucard, se permitiría la tercera, aunque fuese la vencida.

No tardo en hallarse pronto ahí y sin pedir permiso abrió el portón del sótano, los orbes carmesí del vampiro la advirtieron de su presencia.

-¿Qué es lo que te sucede Alucard? – Exclamo la voz de la mujer que lo tenia de esa manera, el tono que en ese momento ella ocupaba era frio, pero con un dejo de preocupación… Integra entraba sin restricción al lugar de descanso de su sirviente vampiro, quería saber que era lo que estaba ocurriendo con Alucard, quien para ella siempre se trato de alguien especia, alguien por el cual tenía un sentimiento que no se podía permitir dar a conocer, ni por él ni por nadie.

-Nada – Respondió el vampiro cortante, antes Integra le había dicho que lo suyo era imposible, puesto a que a él le gustaba sentirla cerca y observarla mientras dormía, lo cierto es que esto a ella le resultaba muy incomodo, el por su parte sabia que la amaba, en realidad ambos lo sabían, pues el vampiro ya se lo había confesado de muchas maneras, aunque ella siempre lo ignorase. Sin embargo la dama jamás le había mostrado indicios de sentir algún sentimiento hacia él, y leer su mente no le servía, por eso mismo Alucard se dio por vencido…

"Ella jamás me corresponderá" Se dijo mentalmente, para ver si así conseguía decepcionarse.

-¿Hay alguna misión para la cual se me necesite, ama? – Pregunto entonces el nosferatu, sin verle la cara aun a Integra.

-Pues no… ahora que lo dices… - Musito ella con serenidad – Es solo que quisiera saber la razón del porque estas todo el tiempo evitándome, como si te fastidiara verme… porque si es así, de una vez te digo…

-Es obvio el porqué de esta situación Integra – Interrumpió él. La grácil mujer abrió un poco sus ojos, solo una vez Alucard la había tuteado, y en esa ocasión él declaraba sus sentimientos hacia ella.

-No entiendo… - Continuo ella, fingiendo demencia.

-Eh estado teniendo un sueño demasiado… -Alucard se detuvo un instante buscando la palabra correcta para definir su sueño – Podría decirse peligroso…

-¿Peligroso? – Repitió Integra sin lograr entender.

-Escuchan no creo poder seguir cerca de ti – Soltó Alucard, sin ninguna clase de anestesia antes, Integra se sorprendió.

-¿Qué?... – Balbuceo la dama.

-¿Qué harías para intentar calmar un deseo, cuando la causante de este esta tan cerca de ti? – Pregunto el vampiro, como si lo hiciese para sí mismo.

-¿De qué hablas?...

-Se perfectamente que usted no me entiende ama, pues no siente lo mismo… yo podía calmar ese deseo, cuando solo era eso… ya es demasiado tarde, el deseo se volvió necesidad, y en este caso extremo, lo mejor es que me vaya… Pero no se preocupe por Hellsing, yo seguiré en todas las misiones, solo tiene que informarme antes con Walter… - Integra Hellsing escuchaba con total sorpresa las palabras del vampiro, sin poder creer del todo lo que decía. ¿De verdad él creía que ella no sentía lo mismo por él?... y ella que pensaba que era muy obvia… Dios… ¿Y ahora como salía de esto?... si Alucard no se encontraba a su lado, simplemente su vida no tenía sentido, ella también le amaba, y sus restricciones añadiendo su cobardía la había llevado a esto. Integra se sentía satisfecha con el simple hecho sentir la presencia del vampiro, aunque solo fuera eso, y ahora él quería irse… Huir de ella…

-¿Qué te hace pensar que no eres correspondido? – Integra había dicho esas palabras sin conciencia alguna, los sentimientos retenidos en su interior gritaban con fuerza el querer salir, y ella ya no podía ni quería ocultarlos más. Los ojos del nosferatu mostraron confusión, entonces leyó los pensamientos de la humana, y encontró la respuesta, al fin su mente había sido abierta y pude leer...

-Usted jamás me ah demostrado eso… al contrario, solo mostraba repulsión y asco hacia mí – So mofo Alucard, haciendo que la dama se sintiera como basura.

-Eso era lo que pretendía… - Comenzó ella con furia – Pretendía esconder todos mis sentimientos, pero jamás pensé que lo conseguiría… como siempre lees sin mi permiso mis pensamientos…

-Pues si lo hacía, pero usted siempre interpuso una barrera, y nunca concrete cuáles eran sus sentimientos por mi – Continuo el vampiro, mirándola a los ojos y acercándose a ella. – Pero ahora es tiempo de decírmelo…

-No te vayas – Musito ella haciendo caso omiso a sus palabras – Te dejare claro lo que siento por ti, pero por favor no te vayas…

-Me temo que eso esta difícil, ama – Espeto Alucard con firmeza. – De verdad que no creo poder estar siguiendo las restricciones hacia usted, la quiero, la deseo, la amo y eso usted lo sabe…

-Yo también te amo, Alucard – Interrumpió Integra pronunciando estas palabras con total claridad y un muy buen volumen, quería que él lo supiera, que se sintiera correspondido, porque lo era, y lo era en su totalidad.

-Me agrada saber eso – Dijo Alucard, mirándola a los ojos, sintiendo ese fulgor crecer dentro de él y llevándolo a recordar ese sueño… esas repentinas ganas de hacerla suya ahí, sin más, pero no podía… - Sin embargo siempre habrá algo que la separe de mi… y para no hacerle las cosas más difíciles, me tendré que ir…

-¿Es que acaso no entiendes? – Bufo la joven, sintiendo como todos sus sentimientos salían a flor de piel, sin poder detenerlos. – Si tú te vas, ya no habrá nada que me de calma… Nada que me permita y me den las suficientes fuerzas para intentar seguir en este mundo de falsedad, donde me tengo que privar y restringir de todo lo que quiero, ocultando mis sentimientos y haciendo como que no pasa nada, fingiéndome la "mujer de hierro"… - Las palabras y el tono de la humana lograba sorprender al vampiro, nunca imagino escuchar esas palabras de su ama, ese tipo de confesión que le daban a entender que ella le tenía la suficiente confianza… Aunque él siempre tuvo la capacidad de conocerla mejor que los demás…

-Integra… - El nosferatu hablo suave, acariciando el rostro de la mujer con su mano.

-Odio las restricciones que tengo que seguir… -Continuo ella, con furia, sin permitir que las lagrimas salieran de su orbe.

-Creo que en eso estamos de acuerdo, mujer de hierro – Espeto el vampiro con un muy claro sarcasmo. – Yo también odio las mías – Alucard impreso un beso tierno en la frente de la humana, sorprendiéndola - ¿Qué harás?... – Esa pregunta tomo desprevenida a Integra, como si esas palabras la regresaran a la realidad.

-Sé perfectamente que debo elegir, Alucard – Explico ella, haciendo un gesto de impotencia – Debo elegir entre lo que quiero y lo que debo hacer… mi deber… ¿En realidad puede ser tan importante?...

-Tú sabrás… -Dijo el impaciente ante la respuesta de la dama.

-Hay aun muchas cosas que debo pensar, Alucard – Musito la dama, dejando inconclusa la situación, mientras salía a toda prisa de los aposentos del vampiro, el sólo la miro alejarse…