I. Exploración

Un limbo extraño, al principio, su piel estaba tan fresca que lo quemaba, contrastando con su aliento cálido, con la respiración jadeante y entrecortada.

Entonces, cuando plenamente tenía el contacto de su piel que entonces ardía, con su pecho sobre el de ella, y el corazón le golpeaba las costillas con tanta fuerza que era imposible que Korra no lo sintiera. Que comprobara aquel efecto colapsado de adrenalina, casi incontrolable.

Sentía sus manos, más pequeñas, más suaves que las propias, viajando por su espalda, delineando sus músculos, dirigiéndose hacia su pecho, acariciando los abdominales, perdiéndose con libertad absoluta en su persona.

¿Dónde terminaba él y dónde empezaba ella? No estaba muy seguro, pero en el contraste borroso, empañado de sensaciones que lo mareaban, distinguía su propia palidez prácticamente fundida con la piel morena.

Y entonces, sólo para recordar el mapa mental, comenzó una un camino meticuloso en la joven que se retorció impaciente debajo de él, víctima de sensaciones que eran imposibles de ignorar.

Korra tenía dos lunares a la altura de la cadera izquierda, a escasos milímetros, y temporalmente habitaba allí una marca oscurecida, producto de la boca un poco lasciva de su novio. Sonrió con una malicia lujuriosa cuando la vio, en medio de la exploración que estaba haciendo en el cuerpo de la Avatar.

-Son los únicos dos lunares que tienes.- le dijo, la voz le salió grave, casi corrompida.

-No son los únicos.- contestó ella unos segundos después, haciendo un esfuerzo para hilar las palabras.

-¿Hay más? ¿Dónde?- preguntó, arqueando una ceja con curiosidad.

Korra se sonrojó profusamente y no respondió, en su lugar, lo tomó de los hombros buscando besarlo. Y él le dio el gusto por algunos segundos, disfrutando como le mordisqueaba el labio.

Sin embargo, dejó la boca de la morena retomando el camino. La curiosidad lo estaba carcomiendo.

Y ya tenía una leve idea de dónde podía estar el lunar, sólo debía ir un poco más al sur.

Que tal! En fin, es un poco-bastante picante, y probablemente así sean el resto de los drabbles que tengo pensado escribir… Serán 12, en honor al poema de Girondo (muy recomendado autor, muy recomendado poema). No tendrán relación necesariamente los unos con los otros, simplemente serán momentos íntimos (o no tanto?) entre estos dos ;)

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