IV. Cuestiones de tradición

El día amaneció frío, aunque un poco más cálido que la noche, y golpeó la piel expuesta de la Avatar, que abrió un ojo para notar que la ventana de su dormitorio estaba entreabierta, permitiendo que se colara más viento frío que sol debido a las cortinas.

Y su cama estaba fría, cuando extendió la mano el otro lado de la cama, la encontró vacía.

La pregunta pasó por su mente sólo algunos segundos, hasta que sintió el peso de alguien más hundiendo el colchón, y la calidez de un cuerpo flotando sobre su espalda. Casi enseguida, con el único aviso de una exhalación que le golpeó la piel morena, sintió un beso pausado y perezoso sobre su cuello.

De su garganta brotó un pequeño gruñido de aprobación y sus labios se curvaron en una sonrisa.

-Buenos días.- fue un susurro justo sobre su oído derecho, de una voz ronca.

Quiso responder, pero el aire frío le golpeó la piel cuando la sábana le fue arrancada del cuerpo. Apenas emitió un pequeño quejido cuando se sintió cubierta por el cuerpo cálido y masculino de Mako.

-He dicho buenos días.- reiteró el maestro fuego, Korra sonrió aún más, todavía con los ojos cerrados y negándose a responder.

-¿Por qué razón es bueno?- inquirió con la voz más grave de lo que pretendía, quizás ya impregnada del deseo que comenzaba a sentir.

Casi podía percibir la sonrisa socarrona de su novio, que movió una mano para recorrer el costado de su cuerpo, descendiendo peligrosamente para hacerse lugar entre el colchón y el cuerpo de la joven Avatar.

Korra se estremeció, y levantó apenas la cabeza para reunirse con la boca hambrienta del maestro fuego. Se besaron lánguidamente, sus lenguas jugaban intentando una dominación inexistente.

-Estaba por irme. Ya sabes, la tradición.- explicó Mako, aunque sus caricias no cesaron, obligando a la Avatar a arquear su cuerpo hacia atrás, con la intenció de darle más espacio para maniobrar.

Korra no contestó, pero el sonido hueco de la puerta siendo prácticamente aporreada fue una respuesta no esperada.

-¡Ustedes dos! ¡Ya lo saben!- exclamó Pema desde el pasillo.

Mako gruñó desconforme y se inclinó para comenzar a dejar un rastro de besos por la espalda de su prometida, muy pronto su esposa.

-¡Los conozco! ¡Salgan ahora!- continuó la mujer con renovada energía.

Ambos suspiraron en rendición y Korra sintió que la calidez del cuerpo de Mako se desvanecía demasiado rápido para su gusto al él alejarse.

Su novio juntó la ropa esparcida por la habitación y se vistió.

-¡Ya salgo! ¡Ya me voy!- exclamó un poco irritado el maestro fuego, entonces pareció que Pema se contentó con la respuesta y sus pasos se alejaron por el pasillo.

Korra se apoyó sobre sus hombros para mirarlo con una sonrisa felina.

Su novio se ató el nudo de los pantalones y se acercó para dejar un último beso sobre sus labios. Quizás lo más casto que habían hecho desde que se despertaron.

-Sólo espera a la noche de bodas. Y no habrá quien te salve.- le advirtió gravemente, sus ojos ámbar brillaban.

-Eso espero.- fue la simple respuesta de Korra, y su sonrisa era una extraña mezcla de felicidad, expectación, lujuria y amor.


Buenaaas!

Escrito rápidamente, todos los errores son míos, los personajes no!

El drabble se refiere muy obviamente a la tradición de que los novios no se vean en la víspera de su boda...no sé para qué lo aclaro, pero por las dudas.

Agradecimientos muy muy grandes a las personas que dejan sus reviews y dan sus favoritos, porque animan mucho a seguir:

mrs. Isabella Salvatore, ValSmile, Jrosass y dany.

Espero sus comentarios! Saludos y hasta la próxima :)