Breve prologo

Amaimon es un alquimista, un muy gran alquimista, ¿Pero que pasara cuando Mephisto y los gemelos Okumura se enteren?, la sociedad alquimista y la exorcista han sido rivales desde su comienzo prácticamente, y todo empeorara cuando los tres y compañia pasen a ser sus aprendices.

(Una extraña mezcla entre Ao no Exorcist y en parte Full metal alchemist)

Había pasado casi un lustro desde que Amaimon dejo Japón, era enero 9, pero Amaimon no sabía ni el año, ni el día, ni si estaba vivo o muerto, bueno lo ultimo tal vez si, estaba solo, a unos 2 kilómetros de la superficie, mirando como sus captores salían y entraban del cuarto en que había pasado tres de esos cinco años, tiempo en el cual la rutina fue la misma y nunca varió ni un poco, monologo aburrido, preparación para una prueba que traería el mismo resultado, intento (fallido), mas intentos fallidos, golpiza mortal, sesión de tortura entre otros, de hecho ya no tenía sensibilidad en la piel, esa níveada piel, ahora era una tela raída y caliente tan caliente como las brasas de infierno que alguna vez lo acogió.

Pero ese día fue diferente, desde su comienzo hasta ese momento en particular, donde todo parecía más extraño, el codicioso, traicionero y estúpido perro faldero que financiaba y controlaba ese siniestro "proyecto", le dijo alguna vez, hace mucho tiempo sobre el sello de Vega, el cual convenientemente se había posicionado en su espalda y por ende hecho su poseedor, por fin después de miles de intentos y de tanto perseverar algo tan terrible daría frutos, frutos podridos que Amaimon no querría recoger, pero tendría que.

-¡Esperen, ustedes no saben… no saben con lo que se es-tan metiendo!- Su voz sonaba fatigada, dolorida y muy en el fondo había dedicado sus mejores notas de odio para ese imbécil.

Momentos más tarde fue bruscamente forzado al piso, bocabajo, aquel hombre, mejor dicho joven, no sobrepasaba los veinte años, del cual solo pudo distinguir la silueta al parecer era delgado y bajito, puso el pie sobre su cabeza en señal de supremacía, y poco a poco fue ejerciendo más presión.

-Dinos, ¿con que nos metemos?- Al no obtener una rápida respuesta, suspiró, tomó un ligero impulso y con toda la saña que un solo golpe pudiera producir, le pateó la cabeza, le aseguraron las manos minutos después, este lo miro altivo y con asco, luego dio unos pasos hacia otra dirección dentro de la sala de pruebas y habló con un trabajador.

-¿Funcionará?- Preguntó

-¿Sabes?, no creí que fueras capaz de traicionarnos por él, en especial, a tu maestro y a tus camaradas.- Dijo estoicamente desde el suelo, pudo liberar su brazo derecho del agarre del cual era víctima, dirigió su brazo con dirección al misterioso joven y levanto el dedo medio.- Te la dedico, traidor, bien merecida te la tienes.-A pesar de que grito, su rostro no mostraba expresión alguna.

-Tápenle la boca, no quiero escuchar nada más que sus gritos agónicos cuando esto empiece o en su defecto sus suplicas por piedad.-Declaró.

-Voy a rogarte a ti o a ese bastardo traidor, cuando el sol salga por el poniente.- Lo amarraron al suelo, y le descubrieron la espalda, el sello había cambiado ligeramente, señal que estaba entrando en modo de defensa.

Le aseguraron los brazos de tal manera que los músculos que rodean el atlas y el axis, estuvieran tensos y le produjeran calambres y migrañas a causa del paso forzado de sangre al estar las venas en una posición tan incómoda.

-¿Y bien?-Preguntó aquel joven.

-Vera, tendremos que drenarle la sangre completamente, la fuente de su poder está distribuida, en la sangre y en su mente racional que le permite realizar alquimia, la sangre, representa el agua de su cuerpo, en sí, el conducto universal, entonces, al tener la mitad de su poder, este será redirigido, con un pulso de energía extra, el sello entrara en un estado completó de defensa y podremos abrir las demás fases del mismo.-Concluyó, entonces hizo una seña y empezaron a introducirle una a una, varias sondas, entre el musculo y los huesos de la espalda, clavándolas a veces en nervios sensibles, podía sentía cuando la parte punzocortante de la sonda de aluminio y metal lo cortaba para luego meterle dentro la parte hueca que media medio centímetro de diámetro.

Al concluir, todos entraron a una cámara especial, adentro estaban los controles, un arsenal de armas por si el experimento se les salía de las manos, varios asientos y una gran ventana por donde podían ver, primera fila.

-Empiecen ya, recuerden que tenemos un horario que cumplir.-Dijo aquella sombra, aquel joven traidor.- ¿Para qué son esas maquinas?

-En la máquina de la derecha se almacenara toda la sangre, la cual tendremos que hervir dentro del cuerpo para purificarla y a su vez también purificar el sello, las que están a su alrededor son bobinas Tesla, las cuales inducirán electricidad directamente, siendo el pulso de energía extra, después el mismo cuerpo actuara ya que es la primer vez que abre las otras fases.-Las maquinas se encendieron y accionó la primera palanca.

Amaimon estaba del otro lado del cuarto medio adormecido por una dosis de morfina que le habían administrado, su movilidad era limitada, y se movía torpemente, su vista estaba algo borrosa, entonces un calor extraño y ajeno a su cuerpo comenzó a invadirlo desde la espalda, era un calor acido que empezó a recorrerle todo el cuerpo, hasta llegar al punto donde su corazón latía a 200 pulsaciones por minuto y la morfina ya no le hacía efecto, por acción del calor, mientras lo que parecía ser agua hirviendo (Agua sagrada extraída desde Alejandría donde floreció la alquimia ) recorría su cuerpo cociéndole los órganos y mezclándose con su sangre la cual también empezaba a hervir, su piel se tornó ligeramente roja, y el respirar se volvió incomodo y difícil al punto de hacerle sentir nauseas y toser puesto que la sensación de calor no le permitía respirar bien, en cambio en la piel de la espalda, ya que las sondas eran de metal, metal que estaba sumamente caliente, la piel de tornó de un gris negruzco, al ser un demonio eso no lo mataría, pero si le produciría un gran y extenuante dolor.

De tanto latir, el corazón se encontraba en un momento de latido critico, en el momento en que la sístole (en el latido cuanto el musculo cardiaco se llena de sangre) del corazón paso a diástole (Lo contrario), la válvula pulmonar no respondió llenándole de fluidos el pulmón derecho, señal de que la sangre no solo estaba purificada, sino que le había medio cocido los órganos internos, de que respirar era todavía más difícil y tedioso.

Entonces de las sondas empezaron a extraerle la sangre caliente, que aun en los contenedores seguía burbujeando.

De los siete litros de sangre que su cuerpo debería tener de dejaron un octavo de litro, fue entonces que el calor restante que le quedaba y una gélida sensación chocaron dentro de el provocándole un dolor de cabeza, al punto que le sangró la nariz del agudo dolor, finalmente termino sintiendo frio a causa de la falta de sangre y los espasmos musculares que esa misma razón le provocaba empezó por marearlo y hacerlo temblar del dolor.

-Bien, primera fase completada.-Dijo el joven.-Salgan e hínquenlo.

Adentro en el cuarto de pruebas hacia un calor insoportable, los secuestradores se pusieron unos trajes especiales, tomaron un poco de pintura blanca hecha con cal viva y trazaron un triangulo en primer plano con una línea que lo atravesaba, en cada extremo, pusieron los tres elementos base azufre, mercurio y sal de los demonios, y frente a ellos su símbolo al revés de la ubicación central de Amaimon, y le hicieron hundir las manos en la tierra, fue entonces que a cada elemento base se le prendió fuego y pusieron otros tres en otro triangulo formando una estrella de seis picos, fue plata, plomo y arsénico, de igual manera, contrario el símbolo a su ubicación, y en el centro, tomaron un frasco que contenía quintaesencia y otro con sangre de anfisbena, y los combinaron conforme trazaban un circulo a su alrededor, un símbolo de Úroboros.

Tomaron más sal y arsénico y los mezclaron con la tierra en donde estaban sus manos.

Entonces quitaron la mitad de las sondas y en su lugar pusieron placas de plata, terminadas en una muy aguda punta, y las encajaron hasta que cada una estuvo metida en un nervio periférico, y tres de ellas, las más grandes, las metieron en la raquis, la primera en la segunda vértebra torácica, la segunda en la tercera cervical y la ultima en la cuarta lumbar.

-Traigan la sangre.-Acto seguido tomaron el contenedor y lo llevaron a la cámara donde los demás estaban dentro, abrieron el cilindro donde estaba la sangre, la cual ahora solo estaba caliente, y lo mezclaron con hierro, una muy pequeña cantidad de cobre y plomo.

La llevaron de vuelta, Amaimon estaba en un estado catatónico a causa del frio y del dolor físico que estaba experimentando, reconectaron las sondas al contenedor y regresaron a la otra cámara.

-¿Y ahora?-Preguntó ese joven mirando desde la ventana al moribundo y dolorido demonio.

-Accionaré las bobinas Tesla, en este caso la plata será un conductor directo de energía a su sistema nervioso central, esta parte del proceso se hará al mismo tiempo en el que re administremos la sangre la cual tiene hierro, que simbólicamente es equiparable a Marte, ósea a la guerra, y como el sello es reflejo de paz en este caso, será más fácil descontrolarlo y aprovechar su poder, el cobre que representa a Venus, la regeneración, que no permitirá que su cuerpo sea destruido en el proceso y plomo que servirá como conductor junto con el cobre y el hierro, y conducirá la electricidad por los órganos, simbólicamente es el tiempo, en este caso, detendremos su tiempo cuanto el sello este en su máximo poder y lo mantendremos lo mas posible.-Esperaron un momento para que esos metales se asentaran en la sangre, encendieron las bobinas y esperaron a que todo estuviera listo.-Y… ¡AHORA!

Accionó las bobinas, y ya que la energía fue despedida en una frecuencia muy alta, parecían rayos, eran rayos, que atraídos por las placas de plata alojadas en el cuerpo de Amaimon, fueron absorbidos, descarga tras descarga, mientras dentro, el plomo en la sangre que poco a poco entraba en su cuerpo, re dirigía ese pulso eléctrico por los órganos.

Entonces el sello empezó a cambiar de forma a un ritmo medio de cómo esperaban que fuera.

-Agresión y cambio del sello en un 20% de 100%.-Movio unas palancas de la derecha.-Aumentando el pulso, entren ahora.

Parte del equipo de secuestradores los cuales también eran alquimistas, entraron en la cámara de pruebas, para su desgracia se especializaban en nigromancia.

Se sentaron alrededor de el, escuchando sus agónicos gritos desesperados y doloridos y empezaron diciendo algo extraño.

"Nemini parco" siete veces palabras que parecían veneno para sus oídos ya que sus gritos aumentaron, y luego "Igne Natura Renovatur Integra" nueve veces, como si fueran antiguos cantos gregorianos, ya que tenían un ritmo similar.

Las placas de plata se habían calentado tanto que la piel, el cartílago y el hueso en el que estaban encajadas se empezaron a tornar no grises, sino negros, fue entonces que empezaron a golpear el suelo con los pies y conforme el ritmo aumentaba, el sello se iba deformando como si fuera tinta que se corriera sobre papel, y esa extraña tinta empezó a caer como varios ríos negros sobre el suelo y filtrándose en el subsuelo para luego salir donde estaba cada elemento de la estrella de seis picos, entonces la negra tintura que brotó de su espalda se cristalizó.

-Sello en un 45% de 100%, salgan ya.-Aumentó el ritmo con el que la sangre se re administraba al cuerpo.-Ahora solo hay que esperar.

Cada elemento parecía tener un aura que era lentamente absorbida al momento en el que era tocada por los cristales negros, entonces los huesos del tórax, en si las costillas sobresalieron de la piel, y lo envolvieron al mismo tiempo en el que se volvían más anchas y largas, y la otra parte del sello se marcaba como si estubiera lacado sobre el hueso, el cual cambiaba su color de blanco a plata, la cola también tomaba otras características, como cuando estaba en su forma demoniaca, pero esta vez parecía que por fuera un armazón de metal la estuviera protegiendo, un armazón que terminaba en una muy aguda y afilada punta.

La esclerótica de los ojos se empezó a volver negra, el iris se hizo totalmente blanco y la pupila se tornó azul brillante y se volvió una mancha sin forma.

Pero para los alquimistas que estaban a su alrededor, al momento que quisieron salir no pudieron, ya que habían activado por fin la primera forma de sello, todos ellos fueron envueltos en las llamas azules que emanaban del suelo desde los puños hundidos en tierra de Amaimon, pero… pero sus llamas no eran infernalmente calientes sino que por antinatural que fuera, eran espectralmente heladas, eran tan frías, tan gélidas, tan poderosas que los quemaba con más facilidad que las llamas calientes de los otros demonios de su familia, ya que a diferencia de esas llamas henchidas en calor, las de él poseían sin lugar a dudas ese toque tan especial y siniestro que caracteriza a la fria muerte

Y conforme esa particular llama helada los envolvía y hacia de sus cuerpos nada más que cenizas quedaba un muy extraño y poderoso tipo de materia, uno que todos los humanos poseen, uno llamado alma, y también fue envuelto por ese letal fuego maldito, extrayéndole a esas almas la fuerza, haciéndose de ella y fundiéndole a su poder como portador del sello de Vega y acrecentando su poder mientras pasaba al segundo nivel del sello, en otras palabras, transmutándoles las almas a un punto sin retorno en que desaparecerían.

-Sin sacrificio no hay cambio, además no eran nada importante.-Una frase muy indiferente que llego a oídos de un descontrolado Amaimon, el era un rey demonio, era desalmado, sanguinario y cruel, pero nunca le quitaría la fuerza a una alma humana, eso era demasiado, inclusive para él, el arrancarle el alma a un humano de una forma tan poco honorable es una acción tan asquerosa que el mismo la repudiaba, pero que podía hacer si ni siquiera tenía control de su propio cuerpo.

Entonces sus brazos adquirieron su forma original, y el color verde de las escamas que cubrían sus brazos cambiaron a ser negras y la cada flecha se volvió azul, los huesos se hicieron más palpables hasta que las falanges sobresalieron de la piel, y se volvían garras aun más mortíferas de lo que ya eran en su forma demoniaca.

De su cabeza salían unos cuernos, unos que parecían ser de un borrego cimarrón (curvos) a los lados de su cabeza, y los que eran las astas de un caribú al frente al lado de cada cuerno, la columna vertebral se volvió más palpable, y en vez de gritar con su desgastada voz lamentos doloridos, empezó a rugir, a sacar voces guturales, sus ojeras pasaron de negras a rojas y después se volvió una ancha línea roja que le llegaba a la parte media del tabique de la nariz, hasta el final de la frente, y un extraño liquido azul empezó a brotarle de los ojos y a deslizarse sobre las mejillas para luego secarse, sus dientes cambiaron, se volvieron pinzones afilados.

-Cambio del sello en un 59%.-Entonces empezó a bajar el pulso de energía.-Segunda forma del sello alcanzada.

Después de eso todos se sentaron, estaban calmados, especialmente porque el experimento funcionaba a la perfección y no se les había salido de las manos, entonces Amaimon rompió las cadenas, no se preocuparon por eso ya que los muros tenían sellos especiales que dificultaban que fueran destruidos a nivel molecular, como lo haría cualquier alquimista.

Sus los huesos de las piernas cambiaron, lentamente el fémur fue curveándose ligeramente hacia adentro, y finalmente sus piernas se volvieron patas, y los dedos de los pies se volvieron garras, en el talón un hueso empezó a sobresalir hasta terminar el punta.

El cristal negro, se volvió tinta otra vez, ya que ya había absorbido las auras de los elementos, y regreso, a la espalda de muchacho, recorriendo, y entrando por las casi invisibles aberturas que dejaron las costillas, las cuales habían sobresalido y ensanchado, como una armadura que protegía el tórax, las costillas finalmente empezaron a estrecharse y apegarse más a su cuerpo.

-Tercera forma del sello alcanzada.-Dijo después de media hora en la que solo fue una serie de cambios menores dentro del cuerpo del joven, y ojos empezaron a salir, en las palmas de la mano, uno en la pierna, varios en los ensanchados huesos de las costillas y uno de manera transversal a la derecha en su cabeza.

-Manda llamar a un escribano.-Ordenó el muchacho.-Necesitó mandar una carta al Vaticano.

Después de un rato un hombre anciano, harapiento, flaco, sumamente flaco, con el cabello enmarañado y seboso, con el semblante cansado e intranquilo, entró en la habitación.

-¡Rápido, que no tengo todo el día!-Gritó enfadado ente la lentitud de aquel anciano, el cual seguía con su lentitud sin prestarle atención.

- DEJALO IR.- Dijo con voz imponente dejando su lentitud.

-¿Cómo no?-Dijo en tono sarcástico.-El es la llave de nuestro plan maestro, además ¿por qué servir al mundo cuando el mundo puede servirte?

-¿Porque nos traicionaste?-Preguntó con los ojos húmedos intentando reprimir sus lagrimas de rabia y miedo ante la suerte del joven que estaba en el otro cuarto, intentando parecer fuerte.

-Porque él tiene razón, el me abrió los ojos y me hizo ver la verdad en todo su esplendor.-Dijo exaltado.- Además porque tenemos que permanecer bajo la sombra de "ellos".

-Al volverte uno de los nuestros lo prometiste.-Contestó.- Me niego a escribir, pueda que ellos sean nuestro enemigos y que constantemente estemos antagonizando, pero eso no te da derecho, además ellos no son tan poderosos como nosotros…

-¡Porque fueron tan cobardes como para tomar el camino fácil y de paso llevarse la gloria, y nosotros hemos sido humillados y difamados!- Interrumpió lleno de ira.-El está entre la espada y la pared y lo sabes, el es tan traidor como yo, nos ocultó que su hermano era un exorcista, además, no olvides que tu el gran Hermes Trimegistus, el tres veces grande, a pesar de ser uno de los cuatro más poderosos, no es inmune al paso del tiempo, y ya eres OBSOLETO.-Gritó intentando desanimar al hombre harapiento que estaba frente a él.

-Pueda que yo sea obsoleto, pero el no, el también es uno de los cuatro más poderosos, y si nos ocultó que su hermano era un exorcista, es porque prefirió ser leal a lo que creía mejor, nadie creyó que algo así podría pasar, no como tú, ¡COBARDE!- Fue entonces que el joven ya harto de la habladuría de aquel anciano prefirió plantarle una bofetada.

-No te conviene insultarme, aquí el no es más que un león enjaulado, puedo ordenarle a mis hombre que lo maten, así que te lo podre fácil, o escribes la maldita carta, o dile adiós a ese bastardo hijo de perra.- Dijo con una triunfal sonrisa en el rostro.

-¡AMAIMON!-Fue lo único que dijo.-Esta bien, yo… yo escribiré la carta pero ten muy en cuenta lo siguiente, cuando el salga de aquí, que te aseguro que podrá salir, cuídense porque él los encontrara y los aniquilara

-Huy si, mira como estoy temblando.-Contestó el otro.

En cambio, en Exentricorariland, quise decir Mephyland, las cosas estaban tranquilas, salvo porque Shura y Arthur estaban matándose mutuamente gracias a los apodos que esta le ponía.

-Ya no molestes, soy tu superior.-Dijo con cierto tono de supremacía Mientra se dirigían a Mephy Potato.

-Si supieras lo mucho que me interesa tu opinión.-Contestó sarcástica.

-¿Que hacen aquí?-Preguntó Mephisto al encontrárselos dentro del parque.

-Turisteando, nomas.-Contestó Shura.

-Dime que no es cierto.-A lo lejos dijo una voz que le llamo la atención.

-¿Eh?-Preguntó Mephisto sin entender.- ¿Quién es él?-Dijo mientras señalaba a ese extraño hombre y sus acompañantes.

-No tengo idea.-Contestó Shura.

-Creo que no estaba exagerando cuando nos hablo sobre su emm… vistosa…

-Querrás decir ridícula forma de vestir.- Corrigió otro.

-¿Seguro que es él?-Preguntó para cerciorarse si no era una broma de muy mal gusto.

-Sí, muy seguro.-Contestó el otro mientras se acercaban.

-En ese caso… Mucho gusto.-Dijo mientras le extendía la mano para saludarlo, pero el demonio de cabello purpura se negó a estrechar su mano.

-¿Quién eres?-Dijo aun con su usual sonrisa.-Se que no eres de aquí, ni que eres de la orden.

-Yo… Flamel, Nicholas Flamel.-Al decir esto, el joven alto, delgado, de cabellos largos y castaños en una apretada trenza, empezó a envejecer, hasta quedar como un hombre anciano que inspiraba sabiduría y en cierto punto cariño, de larga barba cana y cabellos igualmente canos, su altura disminuyo un poco, su ropa cambio, era negra con detalles bordados en hilos de oro y azul brillante, sacó una gafas de media luna de uno de sus bolsillos y se las puso, lo que antes era una camisa se volvió un largo abrigo.

En cambio esas palabras, ese nombre resonó en la cabeza de los tres exorcistas, la sonrisa de Mephisto había desaparecido, Shura saco su espada y al igual que Arthur la empuñaron por si acaso.

-¿Qué quieren?-Preguntó Shura en tono desafiante.

-No venimos a pelear si el lo que quieren saber.-Contestó en otro joven quien ahora también era un anciano, parecido a Flamel salvo que tenía los ojos grises, usaba un bastón y no usaba lentes.

-No seas tan misterioso Dee.-Exclamó Flamel.

-¿John Dee?-Preguntó Arthur.

-El mismo.-Contestó.

-Si mal no recuerdo faltan dos de ustedes, Hermes Trimegistus y Lebeche de Tramontana.-Contestó abrumado por la presencia de estos dos.

-Como se los explico, la academia que está bajo su cuidado, será atacada dentro de una tal vez una y media hora.-Dijo John Dee mientras hacia una seña para que los demás alquimistas se acercaran.

-Lebeche y Hermes fueron secuestrados hace tres años y un año y medio respectivamente.-Explicó Flamel mientras se ponía unos guanteletes de plata con un círculo alquímico lacado en el centro.-Por enemigos de nuestra sociedad que planean derrocar su sociedad, nosotros los rescataremos y defenderemos la escuela por esta vez, después nos iremos.

-¿Cómo se que no nos están mintiendo?-Preguntó Shura bajando lentamente su arma.

-No lo saben, pero les doy mi palabra de que la academia no sufrirá ningún daño, así como el personal y el alumnado, se los puedo asegurar, lo juro.-Dijo, para ese momento los alquimistas ya se habían agrupado alrededor de la academia, preparados para un ataque inminente de quien menos se lo esperaban, un camarada descontrolado de cabellos verdes.