Kyoko no podía creerlo lo que sus ojos están viendo, se encuentra embarazada, sabía que no era normal sentir tantos mareos y no comer casi nada en ayunas, sintió muy confundida y a la vez feliz. Tendría un hijo del hombre que ama de Kuon Hizuri, al tener diecisiete años descubrió que amaba a Ren Tsuruga, sin saber que era el mismo niño que le había regalado años atrás una piedra morada, el cual lo conservaba como amuleto y único que le demostraba su verdadero corazón.

Jamás olvidaría como comenzó su relación

Años atrás

— En serio. — Kyoko sin poderlo creer

— Sí. — Ren mirándola, le había comentado que Lory lo llamó para que hiciera una nueva novela, quien la misma Kyoko seria la protagonista de la historia, al principio lo dudó, no quería perder ninguna oportunidad de estar alado de ella, desde que trabajaron juntos como hermanos, verla todos los días se había vuelto indispensable, lo que más le preocupada el momento de alguna escena romántica, no quería que nadie notara sus sentimientos.

— ¿En qué estás pensando? – Le preguntó mirándolo y sonrió – No me digas, estás preocupado.

— No. — Respondió con seriedad – espero que este nuevo papel. No tenga tantas escenas románticas.

Kyoko lo entendió perfectamente lo que le estaba tratando de decirle Ren, tan sólo de llegar a besarlo, su corazón comenzó a latir fuertemente y muchas imágenes se le cruzaron por su mente.

— Hola. — Apareció Yashiro, logrando que ella sintiera más alivio – hola Kyoko ¿Ya te enteraste, de la nueva noticia?

— De que voy a trabajar con Tsuruga. — le comentó mirándolo

— Exacto. — él mirando a Ren con picardía

Ren desvió la mirada avergonzado

— ¿Y qué te parece, la idea? – preguntó por pura curiosidad y sentándose alado de ella

— Me parece, perfecto. Porque no seré mala. — le sonrió

— Pues. — Ren tosiendo. Se nota que Kyoko no conocía muy bien el drama – en esta historia la protagonista es muy "Mala"

Ella se le quedó mirándolo y soltó una carcajada, después comenzó a llorar

— ¿Por qué? – Murmuró quejándose – yo no soy mala.

— Es que. — Yashiro, sin saber que decir – es que haces, tan bien tú trabajo…. – mirando a Ren, "AYUDA"

— Mogami. — Ren mirándola con seriedad – desde que comenzaste tú carrera como actriz, has dado a entender que tú imagen es de una chica mala, sin contar que los dos personajes que interpretaste diste mucho de qué hablar con el papel de Mío y Natsu, lo haces con tanta naturalidad. Todos los productores piensen en ti.

— Me parece injusto. — Se quejó molesta – no pienso hacer ese papel.

— Te recomiendo que lo hagas. — llegando María con su abuelo

— María. — Kyoko asombrada – la idea fue mía y no me digas que no quieres – sollozando

— No. — Kyoko levantándose y cargándola – lo haré, pero no llores.

— A veces me asombra el poder de convencimiento que tiene María y Kyoko, son terribles. — comentó Lory asombrado de la escena

— Que te asombras. — comentó Yashiro sonriendo – María también hace lo mismo con Ren, lo que ella quiere.

Ren tocio.

— Me iré por allí. — levantándose de la silla, alejándose de ellos

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Actualidad

Kyoko sonrió al solo recordarlo y se acarició el vientre con cariño, se fue a costar un rato. Aún seguía sintiéndose mareada, miró a su alrededor y recordó como todo había cambiado en un solo beso.

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Años atrás

— ¡Qué! – exclamó Kyoko impresionada al leer el guión, ella y Ren tenía que besarse en una escena y no era un simple beso, tenía que ser muy apasionado desde ahí los dos, comenzaría a tener intimidad y comenzaría una oleada de escena románticas.

— Lo sabía. — Ren mirándola y suspirando, no podía evitar sentir miedo, si se le escapaba de sus manos al probar sus labios por primera vez, eso lo perturbaba profundamente.

— ¿Qué hago? — preguntó asustada

— No lo sé. — Ren dejando el guión a un lado y mirando por la ventana.

— Tsuruga. —Kyoko habló con timidez – podríamos practicar, al menos los besos – le pidió sonrojada

Ren la miró sorprendido, Kyoko pidiéndole eso

— Estás, loca. — murmuró aturdido.

— Es que. — Ella apenada – no se besar, y no quiero que la producción se entere de eso. Además acuérdate que Sho me beso delante de mis ex compañeros y no quiero volver a llorar. Por favor, enséñame. ¿Es mucho pedir? – le pidió mirándolo, sabía que era muy atrevido, pero al único que le tenía confianza es a él a nadie más.

— ¿Estás segura? – le preguntó con rapidez

— Sí

— Ve a mi departamento, hoy en la tarde. — Ren sin poder creer lo que decía – no quiero que nadie se entere de esto, podría hacer un gran chisme.

— Sí

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En departamento de Ren

Ren no dejaba de caminar por todo el departamento, está nervioso. Parecía un niño pequeño que fuera a besar por primera vez, pero no podía negarlo, sería su primer beso de amor y no deseo o por salir del pasó, como sucedió muchas veces, el sonido el timbre lo sacó de sus pensamientos, abrió la puerta ahí está Kyoko con un hermoso vestido azul de tirante y largo hasta las rodillas.

— Hola. — saludó Kyoko nerviosamente

— Pasa. — él mientras cierra la puerta

— ¿Y cómo vamos a comenzar? – Preguntó, dejando a Ren sorprendido – quiero que todo esto, termine lo más rápido posible.

Ren la miró con ojos asesinos

— Te recuerdo, que fue tú idea. — le recordó molesto

— Lo siento. — Susurró avergonzada – es que, nunca me he besado con un hombre y tú será el primero.

— Puedes ver, los besos como un trabajo. Mogami aquí no se mezclan los sentimientos. — él intentado creérselo

— Entendido. — Ella sentándose en el mueble – estuve leyendo que el primer beso de la novela comenzó. Él sin querer le cayó encima a Katsumi y sus miradas se unieron, se besaron.

— Lo leí, podemos hacerlo aquí en el mueble, imaginemos que estamos en el suelo. — le propuso mirándola

— Okey. — Kyoko nerviosa

— Comencemos. — Él sentándose alado de ella y mirándola a los ojos – tienes que estar relajada y dejarte llevar, al principio sentirás un poco de miedo, después ira pasando.

— Miedo tengo. — le confesó sin pensarlo

— Sí, quieres. No hacemos nada. — le dijo mirándola

— No. — Afirmó desesperada – seré buena alumna, enseñarme, por favor.

Ren quería llorar, encima que la ama le pedía que le enseñara a besar, quería salir corriendo de allí y gritar con mucha fuerza.

— Comencemos, acuéstate. — Él acercándose a ella, Kyoko se acomodo en el mueble – si sientes que, estoy asfixiándote, dímelo.

Ella sólo asintió, su corazón latía con fuerza al sentirlo como rosaba su cuerpo con el de ella, cuando ella notó está mirándola fijamente.

— Cierra los ojos, abierto es incomodo. — Ren conteniéndose las ganas de besarla

— Sí. — obedeció ella cerrando los ojos y esperando que la besara.

Ren se acercó a los labios de Kyoko, al principio fue difícil, sentir la respiración de ella. Fue como decir, que se detuviera y notar como apretaba los ojos, le decía que se levantara y le dijera que no podía ser, al tocarle los labios y sentir lo suaves que son, le dio un beso cortó y después fue abriéndole poco a poco los labios, sintió lo tensa que está ella y se movió con más suavidad, Kyoko se fue dejando llevar por el beso.

Kyoko esto es un beso, porque no sentí nada cuando Sho me beso, siento una emoción que embarga todo mi ser y una necesidad de seguir besándolo más y más, sintió que alguien estaba temblando y notó que no era ella, movió sus brazos para acariciar el cabello de Ren, para que se relajara pero en realidad, era todo lo contrario.

Ren se separó de ella con brusquedad, no podía creer lo que había pasado. No podía creer que su cuerpo no se hubiera controlado.

— ¿Qué paso? – preguntó Kyoko mirándolo, está confundida, el beso no había durado casi nada, apenas estaba acostumbrándose.

— Eso es un beso. — comentó él sin mirarla

— Pero. — ella en protestando – no hice nada.

— Mogami, es mejor que te vayas. — le habló muy serio

— No, eso no fue un beso. ¿Qué te pasa, Tsuruga? – lo miró desafiante

— No te quiero ver. — Le aclaró agarrándola del brazo – vete

— Suéltame. — Kyoko molesta – te voy a enseñar que es un beso.

Ella besándolo, él quería quitársela. Kyoko lo abrazó con tanta fuerza, y él se dejó guiar, sus labios se movían solo, ninguno de los dos quería detenerse, Ren rozó su lengua con la de ella, al principio sentido un poco perdida, no quería quedarse atrás y juego con la de él, beso se tornó muy intimo para el gusto de Ren, sus manos estaban tocando la espalda de ella y quería tocarle todo su cuerpo, tenía que detenerse

— Ya. — Él separándose de sus labios – no podemos seguir

Kyoko asintió y miró a los ojos, observó unos hermosos brillos en los ojos de Ren, y suspiró.

— Es mejor que me vaya. — Kyoko dijo de repente y separándose – lo siento, no debí besarte de esa manera. No sé que me pasó.

— Me ha quedado, claro. Eres una buena alumna, aprendes muy rápido. — Ren sonriendo

— No digas eso. — murmuró avergonzada

— Para ser primeros besos, no lo haces tan mal.

— Gracias. — Ella sonrojada – nos vemos – saliendo de ahí

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Actualidad

Kyoko se vistió y notó que su perrita Yu está durmiendo en su camita

— Buenos días, preciosa. — Ella acariciándola, logrando que Yu despertara – sabes, tú mami tendrá un bebé

Yu ladró con fuerza

— Estás molesta, porque te desperté. — le preguntó suspirando y caminó hacia la cocina, tomó un sorbo de agua, sintió que alguien abría la puerta. Y miró, era Ren – Buenos días

— Buenos días. — Él caminando hacia ella y dándole un beso en los labios — ¿Y cómo te sientes? – le preguntó, se había enterado por Megumi la manager de su esposa, que se encuentra enferma y que iría a trabajar en el trascurso de la tarde.

— Mejor. — Le confesó sonriendo — ¿Y Yashiro? – preguntó, no es normal ver a su esposo, allí en su departamento y menos en hora de trabajo, sabiendo que su matrimonio es un secreto, ya que se casaron cuando cumplió los dieciocho en New York, los únicos testigos fueron los padres de Ren.

— Me le escapé. — Le soltó sentándose en el sofá y mirándola – ven aquí – ella se sentó en sus piernas – era en el mueble – le dijo bromeando

— Me gustan, tus piernas. — Kyoko divertida y acareándole el cabello, le dio un beso en los labios fugaz.

— Megumi me comentó, que encontró un trabajo divertido para ti. — le comunica mirándola

— No pienso trabajar. — respondió con rapidez. Acariciándole el mentón

— ¿Por qué? – preguntó extrañado, su esposa está en su mejor momento, con tan solo veinte años

— No sé, si en nueve meses podré, tener una vida normal. — le comenta sonriéndole

— Nueve meses. — Repitió él sin entender nada de nada — ¿explícate?

— Sabes, que me he sentido mal. — Kyoko mirándolo a los ojos, él asintió – pues me hice una prueba y resulta, estoy embarazada. Kuon, vas a ser padre.

Ren la miró detenidamente, está atónito seria padre de tan solo veinticuatro años, no es que se sentía muy joven, pero siempre pensó que Kyoko le daría la noticia de su primogénito, cuando ella cumpliera mínimo unos veinticinco años, aún la veía muy joven para ser madre.

— ¿Estás segura?

— Sí. — Kyoko feliz – estoy muy emocionada

— Pero como, ¿quedaste embaraza? – le preguntó sin poderlo creer, siempre uso protección, aun que habían momentos que por estar con ella, se le pasaba. Eso pasaría como unas tres veces.

— Amor, no me digas, que a estas alturas tengo que explicarte, como nacen los bebés. — ella mirándolo divertida

— No es eso, Kyoko. — Él suspirando – es tan sorpresivo, no me veo como padre – confesó imaginándose cuidando un bebé y más cambiándole los pañales, definitivamente no estaba preparado.

— Tranquilo, cuando lo tengamos en nuestros brazos. — Kyoko acariciándole el pecho – será la razón de nuestro vivir.

Kuon sonrió, su sonrisa más bien es de susto. El la ama, pero sabe que un hijo es mucha responsabilidad y no quería repetir la misma historia, que su hijo o hija sufriera por no tenerlos cerca de ellos dos

— Ven, vamos para la cama. — le propuso ella agarrándolo de la mano

— Lo siento, amor, tengo que irme. — él levantándose con cuidado para no lastimarla

— Apenas, acabas de llegar. — se quejó furiosa

Dándole un beso en los labios

— Tengo muchas cosas que hacer. — Ren excusándose, saliendo de allí, necesita respirar aire fresco. Como podía ser padre…. Tenía que pensarlo muy bien

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En el departamento

Ella no pudo evitar las lágrimas dos años de matrimonio y Kuon huyó al saber que sería padre, será que su madre lo sucedió lo mismo, cuando quedó embarazada de ella, tenía que admitirlo a veces la extrañaba y recordó después del beso a las pocas semanas, ella y Kuon se hicieron novios

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Tres años atrás

— Estoy bien Kanae. — insistió Kyoko como su amiga le revisaba la cabeza, se había caído de las escaleras y al caer cayó inconsciente, por suerte nadie estaba por allí al verla rodar, y Kanae no se puso a gritar como desquiciada.

— Estás sangrando. — Murmuró preocupada – llamaré al presidente – le comunicó sacando su móvil

— No es. — Kyoko siéndose débil – Kanae – murmuró mareándose

Ella la agarró a tiempo y la sentó en una silla

— Sí, que eres terca. — le dijo agarrando una revista y tirándole aire

— Creo que sí, necesitare un médico. — ella respirando profundo

— ¿Qué hacen? – preguntó María al estar en los brazos de Ren

— Aquí, auxiliando a la tonta de Kyoko. Rodó por las escaleras y tiene un golpe en la cabeza. — comunico Kanae, notando que Kyoko está muy seria

— ¿Estás bien? – le preguntó Ren

Kyoko asintió, en eso sintió que todo se movía y se desvaneció

— ¡Kyoko! – gritó Kanae asustada.