Declaración: Nada de esto me pertenece, los personajes son de nuestra querida, adorada y modelo a seguir JK.

Aclaración: fic algo UA y muy corto sin gran trama y muchas situaciones extrañas. Si lo que buscan es tener una buena lectura alejada de los dramas, llegaron al lugar correcto.

¿De qué va la historia? En este universo, los hechos (excepto el noviazgo con Ginny) sucedieron de igual manera, sólo que aquí Harry decidió dedicarse a Quiddicht y con los años se ha vuelto todo un hombre de muchas mujeres y cero compromisos. Entonces, cuando cree que se encuentra en la cima recibe un "regalo" por su trabajo con la destrucción de Voldemort; y Sirius, James y Remus son los encargados de guiarlo hacia este.

Disfruten la lectura:

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Harry se removió incomodo y apretando fuertemente los parpados, deseó que la luz que se filtraba por el gran ventanal desapareciera, bufó justo después de volver a moverse e irritado aceptó que tal vez ya no seria capaz de volver a dormir, aun así y después de unos segundos de refunfuño, sonrió y estiró su mano derecha, que atrapó con regocijo la cintura de la pequeña mujer que dormía a su lado, el calor del cuerpo femenino hizo tensar sus músculos, la respiración pasiva de la fémina le hizo descubrir que aun dormía y absortó por divertirse un poco más antes de que la historia terminara, comenzó a masajear la espalda intentando despertarla, para su decepción sólo obtuvo una serie de murmullos inconclusos y un no acertado manotazo, no se rindió y volvió a acariciar la espalda.

—yo que tú le daba con la almohada, parece tener el sueño pesado—La voz había salido de la nada y el azabache sorprendido terminó enredándose con las sábanas antes de caer con un golpe seco al suelo, apenas y lanzó un gemido antes de tantear en la mesita de noche, en busca de sus lentes, cuando los encontró se los puso y sin poderse levantar observó el cuarto.

La familiaridad le hizo arrugar el ceño: las ventana con las cortinas hacia un lado, la blusa femenina inerte sobre una silla, el libro que había estado leyendo abierto en el piso, el ropero de madera, la cama y la mujer sobre ella, ni una sola alma más, aunque él estaba seguro que había escuchado una voz masculina. Más calmado se restregó los ojos, ¡fantástico!, pensó, comenzaba a escuchar voces en su cabeza, sólo eso le faltaba, volverse un esquizofrénico.

Lentamente comenzó a levantarse, reprimiendo una mueca de dolor en el proceso, la sábana enredada en sus pies terminó inerte en el piso y estirándose frunció el ceño, una mirada fastidiada fue con la que observó a la morena, en algo tenía razón la voz, la mujer no parecía despertarse por nada. Fuese como fuese, la caída había hecho que la cabeza comenzara a dolerle, tal vez producto de la borrachera del día anterior así necesitaba una pastilla y una buena taza de café y entonces cuando estuviese satisfecho y el dolor desapareciera vendría a despertar a la mujer.

—no te lo niego ahijado, tienes buen gusto—Harry saltó espantado y como loco busco a la razón de aquella voz, comenzó a sentir la adrenalina correr por sus venas y la varita, que descansaba también sobre el buro, tomó poder en su mano—Merlín, antes de tomar tu varita deberías vestirte, aunque no lo creas, no a todos nos resulta agradable verte a ti como Lily te trajo al mundo y…

—¡Sirius!—Diablos, ahora sí, definitivamente estaba volviéndose loco, dos voces en su cabeza, una llamada Sirius y la otra misteriosamente parecida a la de Remus, negó ensimismado y con la varita en alto volvió a observar desesperado su solitaria recamara.

—aunque no lo crean, a mí no me molesta, ver así a Harry me hace darme cuenta que no solo sacó de mí la belleza, sino también el armamento—dijo otra voz y las tres rompieron en carcajadas, a Harry por le terminaron subiendo los colores a la cara y a las prisas recogió la sábana del piso, entonces se cubrió con ella.

—¿Quién está aquí?—cuestionó cuando por fin encontró su voz, un silencio absorbente le invadió y sintiéndose mareado espero cualquier señal de vida, pero los minutos pasaron y él se hayo sintiéndose estúpido por hablarle a la nada, el aire que ni sabía que estaba conteniendo abandono sus pulmones y desesperado se restregó la cara con la mano libre, estaba alucinando totalmente, loco. Se sintió un loco sin remate y prometió no volver a beber bebidas desconocidas, ¿Quién le aseguraba que alguna de ellas no contuviera algún tipo de extraña droga?

Lentamente comenzó a caminar hacía la puerta del baño y abriendo la puerta con ímpetu contenida entro quitándose los lentes en el proceso y abriendo al instante la llave del grifo, para después mojarse la cabeza repetidas veces. Al acabar se observó en el espejo, los ojos verdes brillaban extrañamente, parecían vacíos pero a la vez llenos de alguna confinada locura probablemente producto de su reciente episodio con las voces en su cabeza, su cabello empapado caía sobre su rostro mojando sus mejillas, y su cara totalmente pálida le hacía parecer un enfermo, trató de sonreír pero ni eso pudo hacer; suspiró al sentir que los nervios comenzaban a emerger, necesitaba concentrarse, las voces venían de la nada, no eran nada más que una crisis mental suya, no eran ni Sirius, ni Remus, ni siquiera James, la ultima voz que parecía ser la de su padre (por la forma en la que había hablado).

Dejo caer la sábana al piso, sintiéndose realmente estúpido y abriendo uno de sus cajones sacó unos bóxer color negro que se puso tratando de no pensar en su antiguo episodio, al terminar tomó sus gafas y acomodándolas sobre su cara tomó una exuberante respiración, asió su varita y salió del baño.

La imagen que lo recibió le hizo lanzar un grito que no pudo contener y caminar unos pasos hacía atrás, su boca se abrió en una perfecta O y con la varita en alto lanzó el primer hechizo que se le ocurrió a la persona que sentada sobre la silla le sonreía divertido, horrorizado vio como el hechizo le traspasaba y terminaba chocando contra la pared.

—¿esa es la manera en la que recibes a tu padrino Harry?—el aludido terminó por horrorizarse, y restregándose los ojos con fuerza espero que la horrible pesadilla terminara, cerró los ojos sintiendo que comenzaba a temblar y contó hasta diez, cuando los abrió la sonrisa de Sirius le recibió.

—Joder—Logró murmurar, Black se levantó pero permaneció en el mismo sitio.

—¿eso será todo lo que dirás?—cuestionó—no nos vemos desde que tú tenías quince años y yo… bueno, sólo un poco más y lo único que dices es ¿joder? Harry, esa no es manera de recibirme.

Harry no dijo nada, apenas y respiraba, estaba totalmente perdido.

—Demonios—murmuró—creo que tu hijo se ha petrificado Cornamenta.

—tú has tenido la culpa—dijo divertido un joven hombre de rebelde cabello azabache y gafas ladeadas, apareciendo justo a un lado de Black. — hay que ver la manera en la que terminas retorciendo todo Canuto.

—¿Qué retorcí? No hice otra cosa más que saludarle.

—y dejarle petrificado—agregó una tercera voz, apareciendo a un lado de sus amigos, ambos lo observaron.

—ah no, de eso no me culpen, él joven sólo reacciono a la situación, o díganme ¿ustedes que harían si su difunto padrino aparece de la nada sentado en su silla?

—lo que pasa es que a ti te gusta las entradas y presentaciones exageradas—dijo Lupin, Sirius sonrió.

—por supuesto, un ser como yo debe saber como llamar la atención…

—yo…—los interrumpió Harry, de quien ya ni siquiera se acordaban—¿estoy loco?—cuestionó al fin, James y Sirius rompieron en carcajadas, Remus los fulminó antes de sonreírle al azabache.

—Claro que no Harry—el azabache sintiéndose como ajeno a su cuerpo y a la misma situación, arrugó el ceño.

—¿entonces cómo es que puedo verlos? ustedes ya están muertos—.

—Sí, por supuesto—aclaró James—nosotros ya estamos muertos y tú no, en realidad sólo hemos venido a felicitarte, se te ha otorgado el don de la clarividencia—Harry se removió incomodo.

—¿la qué?—cuestionó.

—ya sabes, el poder para contactar y hablar con los muertos, o al menos con todos aquellos que no se dejan ver o que están en un plano diferente, tú has sido el elegido para tan importante don, ahora tu tarea es trabajar en ello sin descansar—Harry se sintió mareado, la sangre pareció no circular por su cuerpo. Remus enojado frunció ambas cejas.

—no les hagas caso Harry—aclaró—ambos llevan tanto tiempo sin poder hacer bromas que se están aprovechando de ti—el aludido lentamente asintió.

—¿no es verdad entonces?—cuestionó con un leve tono de esperanza, James y Sirius rompieron en carcajadas, Remus sonrió.

—¡Por supuesto que no ahijado!

—¿Entonces?—ahora fue el turno de Remus de hablar.

— Nosotros tres—y como para aclarar ese punto, se apuntó a sí, a James y Sirius—tenemos una misión aquí en la tierra—Harry de verdad que se sintió perdido, al fin bajo su varita y se sentó en la cama, los tres merodeadores se le acercaron, él no se movió.

—en realidad es bastante sencilla—aclaró James sonriéndole con regocijo— cuando la cumplamos podremos irnos.

—¿y qué tiene que ver todo esto conmigo?—cuestionó Harry.

—todo en realidad ya que tu eres nuestra misión Harry—aclaró Remus, de nuevo, Harry se sintió mareado y dejando la varita sobre la cama caminó fuera de su cuarto, los tres espectros le siguieron hasta llegar a la cocina donde el azabache tomó una cerveza y comenzó a beberla apoyándose sobre la pared.

—no me jodan—dijo al fin—mi vida es perfecta, claro, sería mejor si ustedes estuviesen vivos también, pero dentro de lo que cabe, vivo mejor que nunca, soy famoso por algo que me gusta, tengo a las mujeres que yo deseo y…

—¿pero eres realmente feliz?—cuestionó James, él se removió incomodo.

—sí—dijo al fin, aunque al decirle bajo la vista. Su padre suspiro.

—Lo que se traduce como un "no".

—no, yo soy feliz papá, de verdad.

—no lo eres.

—pero tampoco soy infeliz.

Harry los observó desafiante.

—mira Harry—dijo Sirius después de unos minutos en silencio— te guste o no, nosotros fuimos mandados aquí a cumplir con una misión contigo y no nos iremos hasta que este hecho, te guste o no, así son las cosas—el aludido le dio un trago a su cerveza.

—Y a todo esto—aclaró molesto—¿de que se trata la misión?

—guiarte para que encuentres a tu alma gemela, por supuesto—cuando Remus terminó de decirlo, Harry no pudo hacer otra cosa más que maldecir enojado.

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—Pues hay que reconocer que no tienes mal gusto ahijado—aclaró Sirius, que ya se había acercado a la rubia y sin discreción observaba su cuerpo, el azabache rodó los ojos y molesto suspiró, y es qué, desde que Remus le había dado tremenda noticia "encontrar a su alma gemela" había ignorado a el trio de hombres, con la esperanza de que al sentirse invisibles se fueran, pero fue todo lo contrario, en las ultimas horas no habían hecho otra cosa más que perseguirle y burlarse de todo lo que él decía o hacía—tiene buena cintura y unos bonitos pechos, grandes y maleables…—Harry trató de contar hasta diez, lo ultimo que le faltaba era escuchar hablar a Sirius sobre los atributos de su compañía—y el trasero no está para na…

—¡Cállate Sirius!—lo interrumpió Harry, harto ya de escucharle.

—¿dejaste de ignorarme tan pronto? Pensé que aguantarías más ahijado.

—es que ya me tienen harto todos ustedes, no puedo más ¡James, Remus!—los aludidos aparecieron en el acto sonriéndole.

—me has ganado, yo pensé que duraría más tiempo antes de explotar—Sirius se alzó de hombros y sonrió complacido.

—que puedo decir, cuando quiero puedo ser un verdadero dolor en el culo—

—yo diría que lo eres siempre—aclaró Remus, Sirius negó.

—¿Cómo crees? El noventa y nueve por ciento de las veces soy un dios sexi, guapo, con una arrollarte personalidad y…

—¿Qué hago para que me dejen en paz?—lo interrumpió de nuevo Harry, James le sonrió.

—aceptarnos y dejarnos hacer nuestro trabajo, cuando la misión se cumpla, nosotros te dejaremos solos—El azabache rugió, antes de darse cuenta de un detalle muy importante, observó a la mujer.

—¿cómo es que no ha despertado?—

— La congelamos—aclaró calmadamente Remus, Harry abrió la boca.

— ¿La qué?—cuestionó con incredulidad.

—no creías que apareceríamos así como así frente a testigos, ¿o sí? Tú sueles actuar muy imprudente y te aseguro que la mujer ya hubiese terminado mandándote a hacerle compañía a Lockhart.

—¿pueden hacer magia?—cuestionó realmente curioso, los tres merodeadores se observaron.

—sólo algunas cosas—aclaró Remus—aunque yo no la llamaría magia, son más bien herramientas que nos otorgaron para facilitar el cumplimiento de la misión—Harry se dejo caer pesadamente sobre la silla.

—y dale con su misión, ¿Qué no han entendido que yo no quiero?—

—el problema querido hijo, es que la misión no está a consideración, tienes que aceptar sí o sí, tú decides cuanto duraras en hacerlo, para nosotros no hay problema, tenemos toda una eternidad, al fin y al cabo, ya estamos muertos, pero tú sólo tienes esta vida, así que deja de ser un tozudo y acepta—concluyó James.

Un silenció casi espeso se poso en la habitación, Harry estaba barajeando sus opciones; su vida, creía, era perfecta, se la merecía después de lo mucho que había sufrido, simplemente no podía dejar que tres almas desquiciadas y exasperantes, padre, padrino y tío postizo hiciesen lo que sea que tuviesen planeado para él. Bufó, ¡como si el creyera en eso de su alma gemela! El amor no existía, no al menos para él, que las únicas pocas veces que había dado su corazón, este había sido pisoteado, negó, ¿qué más podría hacer? Los merodeadores no parecían siquiera hablar en broma cuando le decían que tenían toda la eternidad para convencerlo y la simple idea era escalofriante.

—acepto—antes de darse cuenta, la palabra había salido de sus labios, un miedo extraño le invadió al observar las tres sonrisas idénticas, pero ¿qué más hacer? Su padre lo había dicho, solo había una respuesta, y esa era sí.

—me alegro, gracias Harry—dijo Remus, el azabache bufó.

—sólo necesito saber, ¿cuándo se irán?

—en el momento justo, en que tú te des cuenta de quién es ella, después, sólo tendrás que besarla y aceptar que es la indicada, es fácil—aclaró James.

— yo no llamaría necesariamente fácil—murmuró Harry.

—con respecto a tú primera pregunta, no hay reglas. Nosotros iremos guiándote, ya sabes, dándote pistas e iluminando tu sendero—aclaró Remus, Harry bufó.

—¿no podrían decirme simplemente quién es? Yo prometo buscarla y poner lo mejor de mi parte para que algo suceda entre nosotros.

—No es tan fácil mi querido Harry, además ¿qué diversión abría en eso?—cuestionó Sirius.

Después de eso, nadie dijo nada, Harry molesto movió el pie.

—¿podrían dejarme en paz? Necesito aclarar mis ideas y por favor, descongélela, quiero estar solo—los tres merodeadores se observaron sonriendo, después desaparecieron.

Pocos segundos después la mujer despertaba levantándose de la cama con brusquedad, inconscientemente se frotó los ojos con ambas manos y observó el lugar vacío a un lado de su cama, cuando levantó la vista se encontró con el ceñudo Harry sentado en la sillita.

—Hola—murmuró airada, él azabache arqueo una ceja.

—Lizbeth, ¿Cómo amaneciste?—ironizó, ella no pareció notarlo porque sonrió enseñando toda su dentadura.

— Realmente bien Harry, siento que he dormido horas—Harry rodó los ojos mientras ella se estiraba con pereza, la sabana bajo hasta su cintura dejando parte de su anatomía al aire libre, un chiflido resonó, Harry se puso rojo.

—¡Sirius! Vete de aquí—murmuró, pero ella alcanzó a escucharlo.

—¿Sirius? ¿Tienes algún perro o algo así?

—No, pero planeo comprarme un gato, a ese si le llamaré Sirius—aclaró burlón ella alzó una ceja, Sirius apareció frente a él, pero la mujer no lo vio, Harry pesimista se dio cuenta que él era el único en notarlo.

—¡Oye! No puedes ponerle un nombre tan bonito a un gato, ¿Qué no sabes que yo los detesto?—

—por eso mismo lo haré Sirius—aclaró olvidándose de que no estaba solo.

—¿Qué? Harry, ¿estas bien?—cuestionó la mujer, el azabache tuvo la decencia de sonrojarse mientras Sirius descaradamente se dio la vuelta y se puso a contemplar a la mujer.

—creo que deberías ponerte algo—murmuró, ella frunció el ceño antes de sonreír.

—eres extraño—dijo, él suspiró.

—lo siento, este no ha sido mi mejor día—.

—¿a qué te refieres? Aun es temprano—.

—son las tres de la tarde en realidad—la mujer abrió los ojos sorprendida, y observó la hora en su reloj de pulsera, preocupada se levantó, Sirius silbó.

—no puede ser, ¿Por qué no me despertaste Harry? Tenía que ir a la casa de mis padres—murmuró mientras buscaba su ropa desesperada, Sirius no perdía espectáculo.

—eres un voyeur—murmuró el azabache, el aludido sonrió.

—¿cómo crees? A mí solo me gusta observar el paisaje y la naturaleza de las féminas, además, desde que la linda ángel con la que salía, me acaba de dejar.

—¿salías con un ángel?—cuestionó incrédulo, Sirius soltó una carcajada.

—Eres tan ingenuo Harry…

—Me tengo que ir Harry—interrumpió Lisbeth, ya se había cambiado, su camisa mal abrochada y su cabello en puntas le dio un aspecto gracioso, el azabache asintió.

—claro—ella sonrió.

—gracias de todos modos, me siento descansada, otras veces lo primero que hacías apenas salía el sol era correrme.

—te veías cansada Lizbeth, no tuve el corazón para hacerlo—la aludida se sonrojo.

—nos vemos—murmuró acercándose, besó su mejilla y caminó hacia la puerta—no te molestes, conozco la salida, llámame pronto, me has tenido muy abandonada lindura—el azabache asintió, pero ella no lo vio, a las prisas caminó hasta la salida.

—Buena chica ¿es tu novia?—cuestionó interesado Sirius, Harry rodó los ojos.

—algo así, porqué me… no me digas, ¿ella es mi alma gemela?—cuestionó sintiéndose mal, Sirius negó.

—si así fuese, ¿crees que nos mandarían a nosotros?—entonces se alzó de hombros—fue simplemente curiosidad, yo nunca fui hombre de una sola mujer ni adepto para relaciones estables, lo intenté una vez, pero no salió muy bien… ¿hace cuanto la frecuentas?—el azabache se alzó de hombros interesado.

—unas cuantas semanas, trabaja en el Profeta…—de repente se quedo callado y observó con profundidad a Sirius, apenas caía en la cuenta que su padrino, el que había muerto por su culpa se encontraba a un lado suyo y parecía feliz, sonreía más que nunca, es más, platicaba con él como si nada pasase entre ellos, como si él estuviese vivo y viniese a visitarlo algún domingo por la tarde, no pudo evitar sentirse mal—Lo siento Sirius—murmuró, él sangre limpia lo observó curioso.

—¿por?—el suspiró.

—por todo supongo, jamás llegue a decirte cual importante eras para mí, la mayor culpa de tú muerte recae sobre mis hombros—Black frunció ambas cejas.

— Tú no tuviste la culpa Harry, así son las cosas, ni tú ni yo pudimos hacer nada—.

—pero…

—escucha Harry, la vida es extraña, no creo que tenga otra palabra para definirse, a veces las cosas suceden de cierta manera porque así debe de ser. Mi muerte era necesaria y tú lo sabes, yo lo sé, viví una buena vida, mis últimos años fueron los mejores, tú estuviste a mi lado y pude ocupar el lugar de tu padre, ser para ti, lo que siempre desee tener a mi lado—Harry suspiró.

—sólo… fue duro—aclaró perturbado, Black le sonrió.

—Te quiero Harry, es así de sencillo, fui yo en lugar de ti, es más, si tuviese una oportunidad de cambiar todo no lo haría. Extrañaba a tu padre y a tu madre mucho, estar con ellos es realmente bueno—murmuró— no tienes nada por que pedir perdón—aclaró antes de desaparecer con una sonrisa.

El azabache sonrió, no pudo evitarlo, el Sirius adulto, el padre que él había tenido a su lado estaba allí, seguía allí, solo que ahora era mucho más feliz, mucho más él antes de que fuese encarcelado en Azcaban.

Con pereza caminó a su cama y se acostó aburrido. Aun no entendía muy bien a que se referían con la supuesta misión y qué es lo que harían para cumplirla ¿para qué negarlo? Le llenaba de miedo aquello. Suspiró dando gracias a Merlín de que tuviese

Fuese lo que fuese, estaba seguro que de alguno u otra manera, aquello iba a ser realmente divertido.

Continuara…

*"""*

Me tomare con tranquilidad este fic que será una forma de des estresarme, los capítulos no serán muy largos y la historia contara con unos seis capítulos máximo así que espero y les haya gustado. Comenten que tal les pareció el primer capítulo. Cuídense mucho. Búsquenme en Facebook como: Miel Tonks.