CAPITULO I

FRACTURA

-¡ya basta Natsu, nunca piensas en nadie que no seas tú! ¿¡Jamás piensas las cosas antes de hacerlas!? ¡Sabes cuánto necesito el dinero, necesito pagar la renta de mi casa y tú destruyes todo y claro después tenemos que pagar! ¡Terminar pagando cuando teníamos que cobrar y es por tu culpa! –

-Lucy, no te enojes el enemigo era fuerte y yo…- decía un ya intimidado Natsu

-No, Natsu me canse… tú no puedes esperar que te perdone siempre ¿verdad?-continuaba una joven rubia molesta y cansada, en verdad se divertía con Natsu, pero el costo de la diversión era las recompensas de las misiones que o se veían reducidas ó simplemente no habían todo para compensar los destrozos ocasionados por el hiperactivo Natsu

-Lucy… perdón… no era mi intensión…si tomamos otra misión tendrás suficiente dinero para la renta-

¡No Natsu, No Ya me canse de ti y de tu conducta infantil- y de repente la joven se veía diciendo cosas que no sentía, mentiras que surgían como una verdad absoluta, cuando eran las mentiras más grandes que jamás hubiera dicho- detesto esa parte de ti, eres un irresponsable que jamás tiene en cuenta mis sentimientos ni mis necesidades– sus palabras no se detenían aun que trataba de contenerlas dentro de ella, podía ver el daño que estaban causando en su mejor amigo, no el daño que causaban en la persona que amaba, pero como si fuera una maldición no podía detenerse- sabes que si tanto quieres ir a una misión vete tú solo o con alguien más hay muchas personas en este gremio, déjame jamás volveré a ir a una misión contigo porque te detesto!-

El gremio se encontraba en silencio la pelea que había comenzado como tantas que no había llamado la atención al comienzo se torno demasiado fuerte al menos de un lado, que comenzó a captar la atención de los presentes que veían la escena sorprendidos por la actitud de la rubia, pero los más sorprendido eran Natsu y Lucy.

Después de unos segundos de silencio Natsu fue el primero en reaccionar- Yo…lo siento Lucy… no sabía que pensaras eso de mí… no te voy a molestar- con voz temblorosa fue lo único que pudo salir de su boca, su rostro se veía perturbado y que era justo como él se sentía, sabía que se permanecía en el lugar sus sentimientos saldrían a la luz, y dadas las circunstancias que eso pasara seria una molestia y su corazón no soportaría un nuevo golpe.

-bueno Lucy.. Perdón por lo que paso en la misión… ya no te molestare más…nos vemos- dichas estas palabras, salió rápidamente del gremio rodeado del silencio.

¿Qué paso? ¿Qué hice? ¿Qué le dije? Debo de disculparme jamás quise decir eso… ¡Natsu perdóname, perdóname Natsu yo… yo no sabía lo que decía estaba… Natsu perdóname no me dejes, Natsu escúchame!; era lo que pensaba la joven pero desgraciadamente esas palabras jamás salieron de su boca quedándose solamente como pensamientos, la impresión había sido demasiado que no pudo más que quedarse en la misma posición, como si su cuerpo estuviera atado y clavado al piso, era incapaz de moverse, solo unas lagrimas aparecieron en sus ojos, lamentablemente Natsu había salido del gremio.

-¡Lucy es mala! ¿Por qué le decías eso a Natsu? ¡Lucy es mala! ¡Mala, Mala!... ¡Natsu espérame, Natsu!- ese era el pequeño Happy que había sido el segundo en moverse, desplegando sus alas se fue rápidamente tras de su compañero, haciendo que con esta acción reaccionaran los miembros del gremio.

-Lucy ¿qué hiciste, porque le dijiste esas cosas a Natsu?, ¿en verdad piensas eso de él? ¡Lucy reacciona, contéstame!- gritaba Gray que se levantaba molesto por las palabras de su compañera, pero al estar frente a ella solo se encontró con una mujer destrozada.

Natsu corría como nunca, como si su vida dependiera de ello, como si eso pudiera alejar el dolor que ahora sentía, como habían resultado así las cosas, eso no era lo que él quería, el tenia planes, planes que ahora eran inútiles que ahora podría decirse fantasiosos.

Cuando por fin detuvo su andar se encontraba rodeado de árboles, había corrido al bosque, perfecto fue lo que pensó necesitaba pensar que haría Lucy lo había rechazado sin darle oportunidad a que le confesará sus sentimientos, quizás eso fue lo mejor de haberlo hecho la situación hubiera sido más difícil, tal vez hasta se hubiera burlado de él, no eso era imposible ella no era así, Lucy jamás se burlaría de sus sentimientos, a quien quería engañar después de lo que paso ya no estaba seguro de conocerla.

-Natsu…por fin te encontré, Natsu- Happy había salido volando persiguiendo a Natsu pero no lo alcanzaba, corría muy rápido, Happy entendía muy bien los sentimientos de él, al ser compañeros por tanto tiempo y compartir todo, incluso sabia sus sentimientos antes de que él se diera cuenta, cuando Natsu le pidió que se quedará porque quería ir a una misión solo con Lucy, Happy se sintió feliz por él, por fin tenía el valor de confesarse eso le gustaba porque sabía que por el comportamiento de Lucy esta correspondía los sentimientos de su compañero, bueno eso era lo que pensaba lo que había dicho la rubia lo desconcertó no sabía que decirle pero quería estar a su lado como siempre lo ha estado y siempre lo estaría.

-Natsu…- se acerco Happy hasta colocar una patita sobre su más preciado compañero al que consideraba su padre

-Happy gracias por venir…sabes no me siento muy bien…-

Happy sabía que no había palabras que reconfortarán el corazón de su amigo siendo lo único que podía hacer era permanecer a su lado y apoyarlo en cualquier decisión que este tomara; Y así los dos inseparables compañeros permanecieron en la más absoluta quietud en medio de aquel silencioso y obscuro bosque que parecía reflejar el estado en el que se encontraba Natsu que cada vez se hundía en la más profunda depresión.

Ante las filosas miradas de todos, Lucy en compañía de sus amigas del gremio que eran sus más cercanas se retiro al lugar más apartado del gremio, para que la primera les contara lo que había ocurrido.

-¿Porque le dijiste esas cosas a Natsu, Lucy? ¿Es que de verdad piensas eso de él- dijo Erza que se encontraba de frente a Lucy, aun que en apariencia parecía tranquila, la verdad es que estaba muy molesta con Lucy, como se había atrevido a decirle eso a su compañero, que en varias ocasiones había casi perdido por ayudar a otros.

-¡No!...por su puesto…que no…yo…jamás pensaría eso de Natsu- se defendía una cada vez más llorosa Lucy que era abrazada por su mejor amiga Levi en busca de consuelo

-¡Entonces porque!- gritaba una cada vez más molesta Erza- ¡explícalo!

Al ver la situación que cada vez se estaba complicando aun más Mira intervino con la esperanza de tranquilizar la situación –Erza cálmate, puede saber que Lucy esta arrepentida de lo que dijo solo con verla, ¿no es así Lucy?

-sí, estoy muy arrepentida perdónenme… yo… - entonces Lucy se detuvo, quería dar una explicación de lo que había ocurrido defenderse, pero era imposible la razón, la razón era que su escusa era débil

-Erza por favor deja que nos cuente lo que paso- dijo una conciliadora Levi, que aun mantenía a su joven amiga entre sus brazos

-yo…-comenzó a explicar Lucy atrayendo aun más la atención de las presentes -estaba muy presionada… necesitaba el dinero para pagar la renta y no tengo mucho tiempo, la dueña me ha estado presionando por días… yo comenzaba a pensar que tendría que abandonar mi casa y cuando Natsu me propuso la misión yo…- deteniéndose de su historia al sentir sobre ella la fría mirada de Erza

-Erza deja que continúe por favor- nuevamente intercediendo Mira al ver el motivo porque Lucy había detenido su explicación- por favor continua Lucy-

-acepte necesitaba el dinero con urgencia y la recompensa era buena… y…Natsu se comportaba extraño al principio fue muy amable pero…-los recuerdos la invadieron Natsu peleando, Natsu destruyéndolo todo, provocando que sus emociones fueran alteradas nuevamente - ¡al momento de luchar se dejo llevar por sus instintos destructivos, y comenzó a atacar sin detenerse era normal que me molestara!- termino de contar mientras sentía como su respiración estaba agitada nuevamente no se podía detener las palabras salían sin su permiso y nuevamente se encontró hablando mal de Natsu- es un Idiota que no mide las consecuencias de sus actos, detesto cuando se comporta de esa forma no lo tolero!

-¿Eso es todo?- Erza nuevamente comenzó a hablar haciendo que esta recuperará el control –Lucy entiendo que estés presionada por que estas en riesgo de perder tu casa, pero conoces a Natsu el no lo hiso con mala intensión, seguramente existe una explicación de su comportamiento- finalizo Erza.

Se había obsesionado tanto con la renta de su casa que no había pensado con detenimiento lo que había pasado, ahora que lo pensaba el comportamiento de Natsu generalmente era destructivo pero sin llegar a ser violento y justo esa palabra era que describía el comportamiento de Natsu eso era extraño y en el fondo era lo que más le había molestado e incluso asustado.

-Lucy creo que deberías ir a la casa de Natsu, disculparte y explicarle la situación- la alentó Levi

-sí creo que sería lo mejor, deberías ir a buscarlo en este momento antes de que comience a pensar cosas extrañas- continuo una ya tranquila Erza

-seguramente todo se resolverá, Natsu no es una persona rencorosa, seguramente al tratarse de ti te perdonará inmediatamente- concluyo una sonriente Mira

Inmediatamente al escuchar esas palabras su corazón se calmo y liberándose de una presión que lo estaba oprimiendo desde su discusión con él, ahora podría resolver todo si se disculpaba él la entendería y le sonreiría como siempre lo hacía.

-pero…-eso saco a Lucy de sus fantasías- realmente creen que sería tan fácil… bueno yo no conozco mucho a Natsu-san, sé que es una persona amable…pero lo que Lucy-san le dijo fue muy fuerte y yo vi realmente afectado a Natsu-san…-interviniendo tímidamente por primera vez en la conversación hablaba Juvia –bueno como digo no lo conozco tanto como ustedes…probablemente me equivoque, mejor olviden lo que dije… creo que si Lucy-san le explica a Natsu-san él la entenderá y perdonará- por fin concluyo Juvia

Eso volvió a causar estragos en el corazón de Lucy, sintiendo aun más pesado su corazón lo que Juvia decía tenía sentido si fuera ella… si alguien le dijera esas duras palabras… ¡No, no podría pensar eso, Natsu tenía que perdonarla si no ella… ella…

Sin querer pensar más en lo que pasaría comenzó a correr en dirección a la casa de Natsu, tenía que hablar con él, no le importaba nada más, no le importo cuando en la desesperación por alcanzar su objetivo había dejado sus llaves olvidadas no había problema seguramente ellas las cuidarían en su lugar; en su desesperación no presto atención a los gritos de sus compañeros que traban de saber lo que había pasado, no le importo que en su desesperación tropezara lastimándose y que su apariencia ahora reflejaba su estado emocional, y mucho menos le importaba la distancia que tenia recorrer para llegar a la casa de Natsu si este le perdonaba, si le volvía a mostrar su sonrisa, esa sonrisa que la reconfortaba en los momentos difíciles, una sonrisa que con el paso del tiempo se había convertido sin que se lo propusiera se había convertido en su principal motivo para ir cada día al gremio, necesitaba esa sonrisa, necesitaba al dueño de la sonrisa; entonces se dio cuenta estaba llorando, las lagrimas salían sin poder contenerse, esas lagrimas que eran prueba del dolor y la angustia que ahora se apoderaba de ella.

Cuando después de correr con desesperación la casa de Natsu apareció ante ella, no pudo contenerse se sentía feliz, Natsu la perdonaría le sonreiría y la abrazaría deseaba tanto que sus pensamientos se convirtieran en realidad.

Al estar frente a la casa se vio tentada a simplemente entrar a la casa y hablar con Natsu, pero eso no era correcto ella quería disculparse quería hacer las cosas bien y entrar sin permiso a una casa no era correcto, en ese momento recordó que era algo que Natsu hacia constantemente y de cómo eso la molestaba ahora se prometía que si todo volvía a la normalidad y él reaparecía por su ventana, recostado en su cama no lo regañaría, una pequeña sonrisa apareció en su rostro ese sencillo pensamiento le dio el valor que necesitaba, tomo aire y levantando su mano llamo a la puerta…