(N/A) El Señor de los Anillos no me pertenece es propiedad del gran escritor J. R.R. Tolkien.


Una Vida de Fantasía

Titania es la reina de las hadas, su reino es prospero, viven en paz con las demás criaturas, aunque parte se debe a sus creencias sobre las hadas, ellos creen que sus reinos junto con sus bosques están encantados, aunque esto, no es del todo cierto.

Ellas protegen sus bosques, en los que habitan, para evitar algún mal y en especial protegerse de los orcos y demás criaturas oscuras, que quisieran rondar dichos bosques, el pueblo se encuentra en el centro del bosque en lo mas profundo, casi nadie se atrevido a llegar tan lejos como para ver su reino.

Hoy en especial Titania, acababa de tener una reunió con sus consejeros, informándola sobre el creciente numero de orcos, cerca de los limites del reino, lo cual es un poco preocupante.

Esa misma tarde había decidido acompañar a los guardias, cerca de los límites de la ciudad, recorrieron los puntos, donde los habían visto acercarse, cuando ya estaban por volver ella dio un último recorrido, cuando encontró a un viejo con túnicas grises, ella no sabía ni que pensar, sobre el viejo que estaba recostado sobre un árbol.

─ ¡Guardias! ─ella grito y de inmediato apareció la guardia que la acompañaba.

─ Diga mi señora ─dijo el capitán, el viejo mago que yacía dormido, en ese instante se despertó por el alboroto que surgió a su entorno "que esta pasando, si solo estaba descansado, después de mi largo viaje" pensaba el mago, al ver la conmoción decidió quedarse lo mas tranquilo posible.

─ ¡Llévenlo al castillo! ─dijo Titania que lo miraba, con los ojos entrecerrados, en ese instante el mago decidió hablar.

─ Que eh echo mi señora, porque me llevan ─pregunto suavemente.

─ ¡Has entrado en mis dominios! ─respondió fríamente.

─ Le pido que me perdone mi señora, pero solo descansaba, vengo de un largo viaje y me dirijo a ver a un amigo, no sabía que la molestaba ─dijo mansamente.

─ ¿Como te llamas viajero? ─le pregunto más amablemente, pero su voz seguía siendo firme.

─ Tengo varios nombres mi señora, Mithrandir entre los elfos, Tharkún para los enanos; Olórin era mi nombre en mi juventud en el Oeste que nadie recuerda, Incánus en el Sur, Gandalf en el Norte: al Este nunca voy ─dijo con voz suave.

─ ¡Te llamaremos Gandalf! ¡Qué te trae por mis dominios! ─respondió Titania.

─ ¡Solo descansaba, como le dije antes vengo de un largo viaje! ─volvió a decirle.

─ Si es así entonces, discúlpame pero habido extraños cerca de mi pueblo, solo busco el bienestar de mi gente ─dijo Titania con su voz un poco suave.

─ Entiendo mi señora, pero no represento ninguna amenaza, se lo aseguro ─dijo suavemente.

(…)

Ese día Gandalf fue invitado a comer en el reino de Titania, el acepto con gusto. Allí paso el resto del día conversando con Titania, ambos comenzaron una amistad ese día, Gandalf le había dicho que se dirigía a visitar a un amigo en Rivendel, ella lo invito a pasar unos días en su reino, como no tenía mucha prisa en llegar, acepto quedarse unos días con ella.

─ ¡Gracias por su invitación, mi señora! ─dijo Gandalf a la hada.

─ No es nada. ¡Además eso me da la oportunidad de conocerte! ─respondió Titania.

Había algo en el mago que le llamaba la atención, no era su físico ya que el parecía alguien mayor, pero su mirada reflejaba juventud. Parecía ser extremadamente curioso, por la forma en la miraba.

Al paso del tiempo, se fueron convirtiendo en buenos amigos, pasaran interminables horas dando paseos por el bosque o algunos jardines o simplemente en la presencia del otro, lo que era ya una amistad empezó a convertirse en un romance, al principio Gandalf no podía creer lo que estaba pasando, él nunca había sentido esa clase de amor por una persona, esta era la primera vez.

Llego el momento de partir, estaba un poco triste por dejarla pero su tiempo aquí había terminado, tendría que llegar a Rivendel. Esa mañana, Titania sabía que él partiría, sentía desconsuelo, lo acompaño hasta las fronteras de su pueblo con un rostro triste. Regreso a su reino, todo el camino de regreso pensando en los sentimientos confusos, que empezaba a sentir por el mago.

Por su lado Gandalf, no quería partir pero ya se había retrasado y Elrond lo esperaba. Así emprendió su viaje rumbo a Rivendel sin ninguna demora, pero pensado en el hada que parecía haber cautivado su corazón. Sabía que sería casi un milagro que una criatura joven y hermosa se pudiera fijar en él, aunque su apariencia es la de un hombre mayor, aun es joven para su especie.

El camino fue largo, pero por fin estaba a un día en caballo de Rivendell, tal vez su amigo podría explicarle los sentimientos que empezaba a experimentar, desde que salió del reino de las hadas. Al llegar parecía que su amigo ya lo estaba esperando.

─ ¡Maratuldë meldonya! ─dijo Elrond que estaba en la puerta esperándolo. (Bienvenido amigo mío)

─ Siento la tardanza, pero me encontré con nuevos amigos ─dijo Gandalf mientras abrazaba afectuosamente a su amigo.

─ ¡Ya me contaras! ¡Has de estar cansado y hambriento! Vamos a dentro ─dijo guiándolo hacia adentro en dirección del comedor.

Por fin Gandalf sentía que tendría algunas respuestas a sus dudas, al saber de su llegada los dos asesores de Elrond acudieron a saludarlo.

─ ¡Gandalf, que alegría volver a verte! ─dijo un elfo alto con cabello oscuro.

─ Te esperábamos antes, que te ha retrasado mi amigo ─dijo el otro elfo de cabello rubio.

─ En mi camino encontré nuevos amigos, bueno en realidad solo una se llama Titania del reino de las hadas ─dijo Gandalf con una sonrisa soñadora.

─ ¿Has dicho hadas? ¡Son seres muy reservados, difíciles de encontrar! ─dijo Elrond sorprendido como los otros dos elfos.

Cuando llegaron al comedor, Gandalf tomo un lugar y empezó a comer mientras sus amigos esperaban una respuesta, el saber este hecho le hacía gracia.

─ ¡Si hadas! La conocí en mi camino a Rivendel, me detuve a descansar bajo un árbol, cuando llego junto con unos guardias a interrogarme, pensó que era algún tipo de espía. Después de explicarles lo que hacía me invito a comer y termine pasando unos días allí ─dijo Gandalf. Los presentes no podían creer la suerte del mago al ser bien recibido por esos seres.

─ ¡En ese caso tu viste suerte!, En lo personal nunca me tocó ver una hada, solo eh escuchado de ellas ─ dijo Glorfindel.

─ Tienes razón, fue suerte ─respondió Gandalf con un tono de voz apagado algo triste.

─ ¿Porque tan triste de repente? ─preguntó Erestor.

Elrond solo levanto una ceja ante la pregunta de su consejero principal, intuía de que podría tratarse pero se quedó esperando la explicación de su amigo. Gandalf solo suspiro ruidosamente, nada podía ser ocultado de los elfos sin que se den cuenta. Tendría que decirles acerca de sus inquietudes.

─ Bueno verán cuando estuve allá, me acerque un poco a cierta hada, pero desde que salí no puedo dejar de preguntarme como estará, si estará bien... ─ dijo un poco melancólico.

En el rostro de los elfos, apareció una sonrisa, al darse cuenta de los sentimientos del mago, él estaba enamorado y aparentemente no se había dado cuenta.

─ Así que, sientes afecto por esa hada ─dijo Elrond con diversión.

─ Nunca había sentido esa clase de afecto por alguien. Por lo tanto es desconocido para mí. ─dijo con poca inquietud en su tono de voz.

─ Pienso que ya conoces la clase de sentimiento que sientes, solo que te da miedo aceptarla ─dijo Erestor seriamente.

Gandalf no sabía que decir, era cierto él ya tenía una idea de sus sentimientos, pero como dijo Erestor le daba miedo aceptarlos, por temor a ser rechazado, por el único ser que ha cautivado su corazón.

─ Tienes razón, pero no soy adecuado para una bella hada ─dijo miserablemente. Ahora entendían la preocupación del mago.

─ Con amor todo es posible ─dijo Elrond con una sonrisa, Gandalf empezaba a sentirse un poco animó después de expresar sus inquietudes.

(...)

A lo largo de su estancia en Rivendel no dejaba de pensar en Titania, el hecho de haber aceptado sus sentimientos, no mejoraba las cosas. Había tenido varias charlas con Elrond sobre esa cuestión, sentía un poco más de valor después de los ánimos que le daba su amigo, aun que tenía un poco de temor por lo que fuera a decir Saruman el líder del Concilio Blanco. Paso tiempo conversando con Glorfindel, siempre le agradaba tener una conversación con él. El asesino del Balrog también disfrutaba de su tiempo con el mago, sobre todo le agradaban sus historias del reino de las hadas, sentía deseos de conocerlo algún día. Así pasaron los días en Rivendel, conversando con varios elfos y algunos humanos que pasaban por allí, siempre sentía gran paz en ese lugar y no solo él, sino todos los que lo visitaban alguna vez.

Su tiempo en ese tranquilo lugar se acababa, pues tenía ganas de regresar a Faylinn el reino de las hadas, le había prometido a Titania regresar después de haber cumplido en Rivendel. Elrond como Glorfindel y Erestor sabían de su apuración por irse tan pronto, cuando en otras ocasiones duraba hasta meses. Les prometió volver pronto para la fiesta del solsticio de verano, con algunos de sus fuegos artificiales.

Así nuevamente emprendió su camino rumo a las tierras Faylinn, donde se encuentra su amada Titania.


Bueno pues este es el primer capitulo después de haber sido re-escrito, espero les guste.