Summary: MINIFIC. "—¿Por qué, Edward? —Susurró ella dejando que las lágrimas se escaparan de sus ojos. —Porque no puedo evitar amarte, sin importarme que seas… que seas…—Repitió el cobrizo dejando que a él también se le escaparan lágrimas. —Que seas mi hermana…". Bella/Edward. Rating: M.

Advertencia:Bien, ésta historia contiene INCESTO y lenguaje adulto, pero aún no sé si habrá lemmon. :B Pero denle una oportunidad, y lean. ;D Prometo no decepcionarlas (?) C:

N/A: POR FAVOR, LEER NOTA AL FINAL. Gracias. C: ¡Enjoy en cap!


3. Capitulo Tres

Forbidden Love

By Ally C-B

&.

Edward no paraba de pensar mientras caminaba en total silencio. ¿Cómo había dejado que ocurriera? ¿Cómo podía ser tan poco hombre de haberlo siquiera pensado? ¿Cómo había podido traicionarse a sí mismo de esa manera, o peor aún, traicionarla a ella?

Los recuerdos de lo que había pasado hacía no menos de un par de horas atrás lo llenaban por completo. La culpa, el rechazo hacía sí mismo, solo hacían que su pecho se sintiera como si lo hubieran apuñalado. Él no era así. Nunca antes se había comportado así.

Se sentía la peor basura del mundo.

Suspiró al sentir la mano de Alice tomar su brazo, como si buscara una fuente de apoyo.

—¿Cómo está tu cuerpo? —Preguntó él, dejando que su lado caballero de siempre tomara presencia en aquel incómodo silencio.

Ambos se detuvieron en una esquina, donde siempre se encontraban junto con Bella -o sea, los tres-, para ir al Instituto. Alice tenía que doblar allí, y pasando unas cinco casas -para ser más específicos-, llegaría a la suya. Edward tenía que caminar varios metros más aún, pero no se movería de su lugar hasta que ella no hubiera llegado sana y salva.

—Edward… —Alice lo llamó algo tímida. Él hizo un sonido, dándole a entender que la escuchaba. —Bésame.

Edward tragó en seco. Le dolía. Le dolía tocar otros labios que fueran los de ella. Aunque nunca los había probado antes, él podía imaginarse, podía predecir que sería como tocar el cielo con los dedos. Pero los de Alice, no eran los de Bella. No era lo mismo… Aún así, ella era la única que podría impedirle que cometiera un error con su hermana. Uno que la condenaría por siempre. Y él, no estaba dispuesto a ello. ¡Claro que no! Prefería ser él el condenado y sufrir en el infierno antes que lastimar a Bella.

Prefería ser él quien llevara esos sentimientos prohibidos sobre su espalda y cargar con ellos durante toda su vida, antes que siquiera pensar en condenar a su pequeña hermana melliza.

Pero Alice… Él necesitaba quererla. Si tenía que obligarse a amarla. Era la única forma de intentar olvidarse de Bella.

Edward suspiró antes de inclinarse y juntar sus labios con los de Alice. Ella comenzó a moverlos mientras rodeaba el cuello de él con sus brazos. El susodicho, con todo el dolor del mundo, le correspondió, pero no rodeó la cintura de ella con sus brazos como le hubiera gustado a Alice. Cuando se alejaron, ella le sonrió y él intentó devolvérsela.

Ella, con la sonrisa plasmada en su rostro, se encaminó hacia su casa mientras él se quedaba en su lugar, observándola hasta que estuviera segura, o por lo menos hasta perderla de vista.

Edward volvió a suspirar, sintiéndose demasiado mal por dentro, como si una de esas gripes que te dejan casi inválido lo hubiera tomado de repente, mientras empezaba a caminar hacia su hogar.

Dolía. Dolía demasiado. Pero estaba dispuesto a pasar por ese dolor, a vivir con él, con tal de que su hermana fuera feliz.

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El cielo se veía totalmente despejado mientras una leve brisa fresca acompañaba la armonía en aquel lugar. Cada vez que Edward necesitaba distraerse un poco dentro de aquel purgatorio, solía subir a la terraza que había en el gimnasio de la escuela junto con Jasper. Ese era su lugar secreto, salvo para su pequeña y metida hermana y su amiga.

Edward desvió su mirada del cielo completamente limpio y la dirigió a la puerta que cuando se abrió, dio paso a una sonriente Alice.

—Sabía que estarías aquí. Vamos juntos a casa. Te esperaré en la puerta… —Dijo la menuda antes volverse por donde llegó. Edward simplemente suspiró.

—¿Eh…? Vaya acontecimiento más inesperado. —Soltó Jasper una vez que Alice se fue.

—¿Qué cosa? —Preguntó Edward volviendo a mirar hacia el cielo.

—Alice y tú. ¿De verdad te gusta? —Jasper aún no podía creer en la elección de su mejor amigo.

—No lo sé. —Edward no podía evitar ser completamente sincero con Jasper. Aunque le mintiera, Jasper tenía algo que lo hacía adivinar cual fuera el sentimiento que llenaba al cobrizo. —Pero haré lo posible para que me guste.

—¿Y eso? Qué extraño. —Dijo Jasper entremedio de una ligera risa confundida, pero se podía entrever la preocupación en su tono de voz.

—Estaré bien. —Lo cortó Ed un tanto molesto por su risa, pero intentando calmar la preocupación de su mejor amigo.

Jasper lo observó durante unos segundos antes de suspirar. —La realidad es que… sí hay alguien que te gusta, ¿no es cierto? —Edward bajó la mirada al suelo y no contestó.

Maldito Jasper. Siempre adivinaba todo…

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Edward caminaba a paso tranquilo y seguro hasta el aula donde se realizaría el examen para el intercambio.

Aún recordaba la mirada de la directora Copper cuando él le solicitó el intercambio. Había sido incómodo, porque ella sospechaba algo. Ella sabía que había una razón por la cual él quería irse, lo sospechaba. Edward no era un chico que tuviera problemas familiares ni nada por el estilo, y ella creía que realmente existía otra razón más allá de su futuro académico. Pero no lo sabía. Y nunca lo haría.

Cuando él llegó al aula, vio a la directora sentada en el escritorio frente a todos los pupitres sola aún. Edward era el primero en llegar.

—Oh, Edward. —Dijo la señora cuando éste entró. —¿Lo has pensado claramente? La decisión que estás tomando no tiene vuelta atrás, ¿lo sabías?

Edward sabía lo que la mujer estaba haciendo. Ella quería que cambiara de opinión, por eso creaba presión en la mente del chico. Sin embargo, él tenía bien en claro lo que estaba haciendo; pero principalmente, por quién lo hacía.

El cobrizo asintió, enviándole una sonrisa segura, a pesar de que en su interior estaba molesto.

—Así es, Sra. Copper… Yo sé lo que quiero. —Y con eso, la directora no tuvo más para decir.

Conforme al tiempo pasaba, los alumnos iban llegando. Y a los quince minutos más tarde, tanto Edward como los demás que se habían postulado para el intercambio, se encontraban realizando el examen en total silencio y concentración.

Edward sabía que lo obtendría. No porque fuera el "favorito" de la directora, sino porque estaba lo suficientemente confiado en sus conocimientos como para obtener lo que quería.

En la vuelta a casa junto con Bella y Alice, ninguna sospechó nada. Lo cual, era un gran alivio para el cobrizo, al menos hasta que tuviera el resultado del examen.

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"Resultados de examen. Alumno Edward Cullen: APROBADO."

Lo había conseguido, tal y como lo supuso.

¿Cómo darlo a conocer ahora? No era tarea fácil. ¿Cómo reaccionarían sus padres? Edward sabía que ellos lo apoyaban en todo, y que el intercambio no hacía diferencia. Ellos siempre lo apoyarían. ¿Cómo reaccionaría Jasper y Alice? Ella seguramente haría un berrinche, y Jasper, bueno, él sospecharía algo. Aún así, lo apoyaría, como siempre lo hacía.

Pero había algo que lo intrigaba más que todo. ¿Cómo reaccionaría Bella? ¿Acaso le importaría? ¿Lloraría? ¿Le suplicaría que se quedara? Edward no podía imaginar cómo reaccionaría él frente a su hermana, suplicándole que se quede con lágrimas cayendo por su rostro. Era… demasiado.

Edward escondió el examen debajo de sus cuadernos cuando oyó a su hermana subir las escaleras y entrar en la habitación. Él estaba sentado en el escritorio que había en su habitación, haciendo tareas.

—¡Eddie! ¿Me dejas ver tus apuntes de Trigonometría? Me dormí durante la clase… —Edward tragó en seco cuando Bella hizo un tono de niña pequeña para persuadirlo. —Por favor…

Edward suspiró intentando calmarse mientras buscaba el cuaderno y se lo extendía. —Toma.

¿Cómo era posible que cada vez que ella hacía algo como eso lo dominaba hasta el punto de darle el cielo si lo pedía?

Ella le sonrió abiertamente. —¡Gracias, Eddie! —Él bufó al oír ese estúpido sobrenombre que Jasper le había puesto y que tanto odiaba.

Le molestaba que lo llamaran así, y Jasper solo lo hacía para molestarlo, así como su propia madre para avergonzarlo. Sin embargo, cuando lo oía salir de Bella… No le molestaba en lo absoluto. Molestamente, llegaba a gustarle, cosa que odiaba al mismo tiempo.

—Oye, ¿te has enterado? —Edward escuchó atento, sin mirarla, cuando su hermana llamó su atención. Siempre lo hacía. Cada vez que ella lo necesitaba, él siempre estaba allí. —Parece que Alice tiene novio.

El cobrizo abrió grande los ojos ante las palabras de Bella, pero no profirió sonido alguno. Simplemente la escuchó.

—¡Es genial! Yo también quiero un novio… —Edward no pudo evitar que su mirada sorprendida fuera directo hacia Bella, que se encontraba parada a unos cuantos pasos a su lado. —¿Sabes qué? Si tuviera novio, saldría con él todos los días. No me molestaría que luego de clases, fueramos juntos a tomar algo. Y los fines de semana, podríamos ir al cine o al parque de atracciones… ¡Ah! También podríamos ir al karaoke. Después de eso, podríamos ir a almorzar algún buen restaurante o simplemente un picnic al aire libre… —La excitación y alegría en la voz de Bella aumentaban. Ella quería amar a alguien. Y para Edward eso era… El imaginarse a ella con otro hombre que no fuera él mismo, solo lo hacían enfurecer. Lo hacía desear…. matar a quien fuera que se atreviera a tocarla.

Isabella era de él. Ella le correspondía. ¿Cómo se atrevía ella a pensar en cosas como esas, o peor aún, que no fueran con él?

Ella seguía hablando completamente exaltada, hasta que Edward no lo toleró más.

—¡Cállate! —El grito del cobrizo la paralizó. Bella no entendía por qué él actuaba de esa forma. Como si siempre estuviera enojado. Como si estuviera… ¿celoso?

—¿Edward?

El susodicho se levantó de su asiento sin mirarla, pero sus manos se habían cerrado en puños. —¿Quién te gusta? ¿Es acaso ese chico del que te enamoraste en primaria? ¡¿O es acaso ese tal Jacob del que siempre hablas?! —Su tono de voz era alto, y se podía notar claramente lo irritado que se encontraba.

—Edward… ¿Qué te sucede? —Bella estaba confundida, y asustada.

El miedo aumentó en ella cuando él se acercó y la tomó de la muñeca. —¡¿Es acaso ese Emmet de tu misma clase?! ¡¿Qué tiene él de bueno?! —Bella lo miraba totalmente en confundida y con terror. Ese no era su Edward, ese daba miedo. —No me digas que es… ¿Jasper? —El tono de voz de Edward había bajado ante la sorpresa de su descubrimiento.

—Espera… ¿De qué hablas? —Le replicó Bella sin poder creer a la conclusión que su hermano había llegado.

Ambos se miraron a los ojos por unos momentos. Hasta que él se dio cuenta de lo estaba ocurriendo, por lo que la empujó ligeramente, alejándola de él. ¿Por qué era así? Primero, él actuaba como si no fuera su hermano, como si… ella le gustara. Y luego, actuaba frío y distante. A Bella le dolía que él fuera así. Y mucho.

Edward se alejó, dándole un poco la espalda mientras respiraba acelerado y cerraba sus manos en puños. Respiró profundo intentando calmarse antes de hablar. —No me importa con quien salgas…

La castaña no lo entendía. No podía hacerlo. Ya no sabía qué decir, cómo actuar frente a su hermano. ¿Cómo habían llegado hasta el punto de ser tan distantes? Esme, la madre de ambos, siempre contaba cuando eran niños. Ellos habían sido inseparables. ¿Qué había ocurrido? ¿A dónde habían quedado esos niños que se amaban y vivían riendo juntos? Bella no podía comprender absolutamente nada de lo que ocurría.

La tormenta que había estado pronosticada para ese día se escuchó en ese momento, cuando ella habló.

—Edward, ¿por qué…? ¿Por qué estas tan enfadado? —Su voz temblaba, y podía verse como sus ojos se llenaban de lágrimas.

—No quiero oírlo. —Contestó Edward sin mirarla, refiriéndose a lo que Bella anteriormente había fantaseado en voz alta con respecto a su 'novio'. —No me hables de ese tipo de cosas…

Otro trueno se escuchó, y este dio paso a la lluvia que comenzó sin remordimiento.

—¿Por qué… por qué dices eso? —El tono de Bella ya se oía molesto. Hasta que de un momento a otro, su voz se quebró y comenzó a llorar. —Edward… aún no entiendo por qué me odias tanto.

En ese momento, esas simples palabras, lograron que Edward se diera cuenta de lo que hacía. Demonios, era un idiota. La lastimaba, y no se había dado cuenta de la magnitud hasta ese momento, cuando se giró y la vio con lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.

—Edward, ¡eres un estúpido! ¡Te odio! —Gritó ella sin poder controlarse mientras corría hacia su cama y se arrojaba a llorar bocabajo.

El pecho del cobrizo se contrajo ante sus palabras. Él no quería hacerla sufrir, pero siempre hacía lo contrario. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que ser todo tan difícil?

Bella no lo había dicho en serio. Ella no lo odiaba. Pero estaba tan enojada con él, que no pensó lo que dijo. Le dolía que Edward siempre la tratara tan mal y sin razón. Ella nunca había querido hacerlo enojar ni mucho menos que no la quisiera. Porque la forma en la que él siempre actuaba, solo le hacía ver a ella que Edward no la quería.

El solo escucharla llorar de la forma en la que lo hacía, le rompía el corazón a Edward. Era tan idiota, que se merecía que ella no lo quisiera. Sin embargo, él la conocía lo suficiente como para saber que lo que la castaña había dicho, no lo decía en serio. Solo lo había hecho por estar enojada, y ella hacía y decía cualquier cosa cuando se sentía así.

La lluvia seguía, sin que nadie pudiera detenerla. Edward suspiró. Tanto a él como a ella les encantaba la lluvia. Solo que para ese momento, no ayudaba en lo absoluto.

Bella se colocó bocarriba en su cama, mientras secaba las lágrimas de su rostro. Y él no lo dudó, o mejor dicho, no lo pensó claramente. Se arrodilló en la cama de ella, a su lado, mientras ella seguía llorando, solo que más ligeramente. Acercó su rostro al de ella, y la besó.


*se asoma desde atrás de una almohada* ¿Aló? ¿Alguien a quien le siga interesando esta historia? ._.

Si la hay, muuuuuuuuuuuuchísimas gracias por seguir aquí. ^^ (L)

Como se podrán dar cuenta, tardé demasiado en volver a actualizar. :c Ya no pondré excusas, y tampoco daré una fecha crucial para actualizaciones, simplemente lo haré conforme a cuanto vaya escribiendo. Sepan disculparme si me demoro más de lo normal, pero tengo muy poco tiempo libre. u_u

Girls, espero que sigan queriéndome -como yo las quiero a ustedes-. ;) Y sigan apoyándome como lo fieles que me son (?) xD

Entonces, ¿qué opinan? ¿Les gustó el cap? :L

You know how much I love you all. :3 (L)

Peace. Out.

Ally C-B.