Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #1: Una verdad dolorosa


Era la tarde un bello día sábado de postrimerías de la estación primaveral, una muchacha de cabello negro que caía a la altura del muslo, de inmutables y enormes ojos celestes y piel blanca como la nieve, se encontraba sentada en un sofá mientras ensayaba en su guitarra los acordes que había compuesto para una canción, estaba sumida en aquello, cuando de pronto llega hasta el lugar una chica de cabello castaño claro que llegaba a su cintura, y bellos y enormes ojos verdes que tenían una forma oriental, cargando una caja, la cual deja sobre una mesa, y se sienta de inmediato abriéndola y vertiendo su contenido.

— ¿Qué traes ahí Sally?— preguntó curiosa la chica de cabello negro mientras tocaba la guitarra.

— Son fotografías de nuestra madre— respondió la castaña mientras seleccionaba unas cuantas apartándolas del resto.

— ¿Y para que las quieres?— preguntó mientras apoyaba la guitarra en el sofá, y se acercaba a su hermana.

— Megan, no me digas que ya olvidaste que día es mañana— preguntó con reproche la chica de ojos verdes.

— Claro que no, cómo olvidar que mañana se cumplen 15 años desde que nuestra madre…—pronunció cabizbaja la chica de ojos celestes.

— Si, y es por eso que quiero hacer una especie de collagecon fotografías de ella para dejarle en el cementerio- explicó la castaña a su hermana mayor.

— Sally… ¿me dejarías ayudarte?— preguntó mirando el suelo la chica de ojos celestes.

— Pero claro— contestó sonriente la castaña.

Estuvieron largo rato decidiendo que fotografías utilizarían, estaban sumergidas en aquello, sin percibir que alguien las miraba a distancia.

— Se ven muy divertidas, ¿qué están haciendo?—preguntó un hombre de cabello castaño igual que el de Sally, pero de ojos azules.

— ¡Papá ya llegaste!— dijeron al unisón las muchachas mientras se ponían de pié para recibir a su padre.

— Y díganme… ¿qué ese eso que tienen sobre la mesa?— preguntó mientras que miraba curioso hacia la mesa.

— Es que como mañana se cumplen 15 años de la muerte de mamá, se me ocurrió hacer un collage para llevárselo— explicó la chica de ojos verdes, el rostro del padre se desfiguró repentinamente— Supongo que ahora si nos llevarás a ver su tumba, nunca nos has llevado, porque dices que te hace sentir triste, pero ya han pasado 15 años y creo que debes haberlo superado, sobre todo después de que conseguiste novia— expresó la muchacha guiñándole un ojo al hombre.

— Es cierto, además creemos que es justo que nos dejes verla— apoyó Megan a su hermana.

— Hijas, lo siento… pero eso será imposible—pronunció con dificultad el padre.

— Pero ¿por qué?—preguntaron al unisón las muchachas.

— No puedo llevarlas—respondió evasivo el hombre de ojos azules.

— Esa no es una respuesta coherente, dinos por qué no puedes— pidió Megan cruzándose de brazos.

— Confórmense con saber que no puedo y no las llevaré— sentenció sin dar mayor información.

— ¡No puedes negarnos ese derecho!, somos sus hijas y queremos tener un lugar donde podamos sentirla cerca, sobre todo yo… que no pude conocerla— expresó Sally, mientras algunas lágrimas caían de sus ojos, Megan la miró de reojo cruzándose de brazos.

"Odio cuando hace eso" pensó la chica de ojos celestes un tanto molesta con su hermana.

— Por favor hijas, no insistan, no puedo llevarlas, entiéndanme—pidió el padre a modo de súplica.

— ¡Y cómo quieres que te entendamos si ni siquiera nos explicas los motivos del por qué no nos quieres llevar a conocer donde descansa el cuerpo de nuestra madre!— exclamó molesta Megan.

— Es que ustedes no saben— respondió el padre.

— ¡¿Pues como quieres que sepamos si tú no nos dices nada?!— preguntó fastidiada Megan por los pretextos del padre.

— Es que no lo entenderían— dijo el hombre.

— Y tu como puedes saber eso si ni siquiera lo has intentado, dinos que pasa con la tumba de nuestra madre, te lo exigimos— dijo Megan, Sally mientras secaba sus lágrimas se puso al lado de su hermana apoyando su petición.

— Esta bien, se los contaré todo— pronunció el hombre, las muchachas se sentaron en un sofá para escuchar con atención el relato del hombre— Su madre y yo nos conocimos durante uno de los viajes de mi padre a Japón, fue en un evento de negocios…

Era una noche de verano, se veían muchas mesas cubiertas por un mantel blanco, personas mayores conversaban de distintos temas de política y economía, un muchacho de 15 años, de cabello castaño de ojos azules le hablaba a su padre.

Papá ¿cuánto falta para que acabe esto? preguntó bostezando- esto está muy aburrido, de haber sabido que esto sería así, mejor me hubiera quedado en casa con mamá- espetó ahora.

No te preocupes Andy, ya queda poco respondió el padre.

Señor Bruce, veo que también está acompañado por un hijo que se aburre en estos asuntos le habló un hombre japonés al abuelo de las muchachas, advirtiendo el aburrimiento del joven.

Si, tiene razón, ¿pero por qué también?... acaso usted también viene un hijo preguntó casi afirmando.

Bueno algo así respondió ¡Nanami, ven aquí hija!- llamó el japonés a su hija, la muchacha se acercó.

Si, ¿qué quieres papá?preguntó la muchacha, ella era bella, tenía enormes ojos verdes como los de Sally, y cabello negro como el de Megan, traía un vestido rosa pálido, que pronunciaba el color de sus ojos, Andy se sonrojó de súbito al reconocer la belleza de la muchacha.

Ven que quiero presentarte a unos amigos dijo el padre de la muchachaEl señor es Henry Bruce, un norteamericano que viene a hacer negocios a Japón, y él es su hijo Andy, aburrido igual que tú presentó entre bromas el hombre.

Muchos gusto- saludó sonriendo encantada con el muchacho, Nanami.

Mu.. mucho gusto tartamudeó nervioso el castaño.

— Fue sin duda amor a primera vista— pronunció entre suspiros el padre de las muchachas.

— ¿Y qué pasó después?—preguntaron al unisón las muchachas queriendo saber que ocurriría después con sus padres.

— Bueno conversamos unos minutos, nos entendimos de inmediato, pero como dijo mi padre, pronto acabó esa reunión y no la volví a ver— contestó sentándose frente a las muchachas.

— ¿Entonces cómo se casaron?, es ilógico que no se hayan vuelto a ver y sin embargo hayan terminado casados y con dos hijas— dijo sin entender nada Megan.

— Espera, no seas impaciente— contestó el padre—Luego de aquello, regresé a Estados Unidos con mi padre, pasaron 5 años , en ese entonces yo ya tenía 20 años , mi padre ya me hacía responsable de sus asuntos, ya que sería su único sucesor. En una de esas reuniones, debía recibir a unos japoneses, entre ellos se encontraba ella, ya no era la quinceañera que conocí, era una mujer, desde que la volví a ver me volví loco por ella— relataba emocionado al recordar su reencuentro con su esposa— Pero ella era evasiva, no fue lo mismo que aquella noche en que nos conocimos, y luego me enteré del motivo— continuó haciendo una pausa.

— ¿Cuál?—preguntaron al mismo tiempo las muchachas.

— Ella tenía un novio en Japón, con el cual estaba comprometido— respondió rápidamente.

— ¿Cómo?—preguntó Sally sorprendida.

— Si, ella iba a casarse, aunque al encontrarnos su evasión me hizo darme cuenta de que ella sentía algo por mí, y luché hasta demostrarle que era yo con quien realmente quería estar, sentía que la amaba, y no quería perderla— relató cabizbajo el hombre.

— Y entonces se hicieron novios y se casaron— preguntó casi afirmando Megan, aburrida ya que ese relato no le aclaraba para nada sus dudas respecto a la negación del padre a llevarlas a la tumba de su madre.

— Si, ella lo dejó todo en Japón, y se radicó aquí para casarse conmigo—respondió el padre.

— ¿Y eso que tiene que ver con que no quieras llevarnos a su tumba?—preguntó perdiendo la paciencia Megan.

— Hermana que temperamental eres, deja a papá que continúe contándonos su historia, ¿acaso no te parece emocionante?— le dijo efusiva la chica de ojos verdes a Megan.

— No te precipites hija, ya sabrás porque— respondió a la chica de ojos celestes el padre.

— Date prisa— murmuró cruzándose de brazos.

— Bueno, tras casarnos fuimos muy felices, todo iba perfecto, hasta el cabo de un año, cuando ella se enteró de la muerte de sus padres en un accidente— las muchachas se sorprendieron por aquello— Entonces ella viajó de improviso a Japón para darles el último adiós , yo no pude acompañarla por trabajo. Allá Nanami recibió la visita de su prometido con el que se iba a casar antes de nuestro encuentro— añadió con pesar— Ella estaba muy triste por lo de sus padres, se encontraba muy vulnerable, y él le fue de gran apoyo durante esos días en mi ausencia, Nanami tuvo una aventura con su ex novio— relató con un nudo en la garganta el señor Bruce.

— ¡¿Qué?!—preguntaron al unisón las muchachas.

— Eso no puede ser posible, ¡pero cómo se atrevió!— exclamó furiosa Megan.

— Si lo es, ella al regresar a Estados Unidos se sentía muy culpable por lo que había hecho, me lo contó y me pidió perdón—relató el hombre.

— ¿Y qué hiciste?... ¿La perdonaste?— preguntó sin creerlo Megan.

— Yo estaba muy enamorado de ella, por lo que la perdoné, y seguimos con nuestra vida, pero esa aventura trajo consecuencias, que no podrían borrarse jamás— respondió el padre de las muchachas.

— ¿A qué te refieres?— preguntó Sally sin entender nada.

— Tu madre quedó embarazada de aquel hombre, él era su hermano mayor— contestó sin mirarlas.

— ¿Qué?... ¿Que tuvimos un hermano mayor?— preguntaron desconcertadas las chicas Bruce.

— Si, yo acepté a ese niño, como les dije estaba cegado por el amor que le tenía a su madre, aprendí a vivir con eso, y luego nacieron ustedes que si son sangre de mi sangre…—continuó el hombre.

— Espera, si tenemos un hermano mayor… ¿Dónde está?, ¿Por qué nunca lo conocimos?— preguntó Sally aún sin entenderlo.

— Es que tu madre, retomó el contacto con el padre de su hermano, y tiempo después del nacimiento de Sally, una tarde al regresar a casa me encontré con una carta, en la cual Nanami me decía que se iba a Japón, que tras encontrarse aquella vez en Japón con su ex novio, se había dado cuenta que era a quien realmente amaba, que la perdonara y las cuidara, ella se llevó a su hijo, al que yo quería como si fuera mío— terminó de relatar el padre.

— Eso quiere decir que…—titubeó Sally.

— Si, ella nunca murió, ella se fue a formar familia con su ex prometido, perdónenme por ocultarles la verdad, pero…— se intentó excusar mientras era interrumpido por Sally.

— ¡Claro que no te perdonaré, nos engañaste!, siempre creí que mi madre había muerto por mi culpa, y resultó ser una mentira— expresó con lágrimas en sus ojos la chica de ojos verdes, entonces salió corriendo a su habitación.

— ¡Sally!, hija, espera, tienes que escucharme— suplicó el padre al ver la reacción de su hija.

— Déjala, ya se le pasará— pronunció secamente Megan mientras se acercaba al hombre— está muy dolida, tenemos que darle un tiempo— añadió.

— ¿Tú no estás molesta conmigo?— preguntó el señor Bruce.

— Como crees, tu sólo fuiste una víctima de esa mujer— le respondió con rencor al recordar a su madre— Aunque si nos hubieras dicho antes la verdad nos hubieras ahorrado más de un dolor de cabeza— añadió sentándose al lado de su padre.

— ¿Por qué lo dices?— preguntó el padre.

— Cada vez que Sally se refería a nuestra madre, sentía que la odiaba, siempre lamentó el no haberla conocido, y yo la culpaba internamente de su muerte— pronunció con lágrimas de dolor en sus ojos.

— Megan— pronunció sorprendido el padre.

— Pero ¿sabes?— dijo la chica mirando al hombre ahora mientras sonreía— Me alegro de que no sea así, porque ya no puedo condenarla de algo que no tiene la culpa, sólo nuestra madre es culpable de todo, y espero jamás volver a verla— añadió la chica de ojos celestes mientras abrazaba a su padre.

— Hija— susurró el hombre mientras correspondía el abrazo de la muchacha.


Mientras tanto, en Shohoku.

— ¡Ryota!, ¡Ryota!, ¿Ya decidiste que dirás en tu discurso?— preguntó la manager al número 7.

— Si, ya estoy listo, planee con lujo de detalle todo— respondió acercándose a la chica.

— Ya veo, bueno, tuviste bastante tiempo para decidirlo… como no entraste a clases— dijo irónica Ayako.

— Ayako, es que yo… estuve estudiando mi manual para ser un buen líder— se excusó el muchacho enseñándole un libro que traía en su mochila.

— Y sigues con eso, tu no necesitas esas tonterías— musitó la manager— Y ahora date prisa que te están esperando— informó al chico del pendiente.

— Si— respondió con el ceño fruncido y una sonrisa, entonces caminaron hacia el gimnasio.

En el gimnasio, se encontraban los miembros del equipo, con excepción de Akagi y Kogure, quienes ya se habían despedido del equipo, además de Rukawa, quien entrenaba con la selección juvenil, y Sakuragi, a quien le faltaba aún una semana para salir de su rehabilitación.

— Buenas tardes equipo— saludó Miyagi mientras los muchachos se reunían ante él.

— Buenas tardes— saludaron los miembros del equipo.

— Como ya todos saben, el señor Akagi dejó el equipo para dedicarse a sus estudios, por lo que seré yo quien lo reemplace como capitán— comenzó a hablar en chico del pendiente— Ahora que no está con nosotros, debemos hacer nuestro máximo esfuerzo para suplir su lugar— prosiguió — Porque juntos haremos de este equipo, ¡el mejor de Kanagawa y de Japón!— exclamó efusivo el número 7, los miembros del equipo lo miraron con una gotita en la cabeza.

— "¿Qué clase de libro está leyendo Ryota?"— se preguntó Ayako.

— Ayako, es tu turno— le dijo Miyagi a la manager quien aún miraba desconcertada al chico.

— Claro— respondió, entonces se dirigió a los muchachos— Bueno chicos, ahora que nuestro equipo es de categoría nacional, la administración de club para mí sola se me hace muy pesado, por lo que invité a alguien para que me ayude— informó la chica de cabello rizado, entonces se dirigió a la puerta— Puedes pasar— le dijo a alguien que esperaba afuera.

— Hola soy Haruko Akagi, gusto en conocerlos— se presentó la castaña tímidamente mientras entraba al gimnasio.

— Vaya, pero si es la hermana de el señor Akagi— comentó Miyagi.

— Es verdad, y no se parecen en nada— opinó entre risas Mitsui.

— Si, ella es la hermana del capitán Akagi, espero que la traten bien— indicó amenazante Ayako, los muchachos asintieron temerosos al ver que la chica se golpeaba una palma con su abanico.

— Bueno ahora empecemos con el entrenamiento— ordenó Ryota.

— ¡Si!— respondieron al unisón los miembros del equipo.

— ¡Shohoku!— exclamó el nuevo capitán.

— ¡Pelea!— respondieron los muchachos mientras comenzaban a correr.

Por su parte, Ayako animaba a los muchachos junto a Haruko.

— Vaya Haruko, te ves muy entusiasmada— comentó Ayako sonriendo a la chica de ojos azules.

— Eso es obvio, porque ahora podrá conocer más de cerca a Rukawa— opinó Fuji que estaba cerca de las muchachas.

— Y quizás en algún momento podrían llegar a ser novios— añadió Matsui.

— Hay chicas no digan esas cosas que me avergüenzan— dijo ruborizada y tomando con ambas manos su rostro mientras reía.

— Esta niña no cambia— espetó ahora Matsui al ver la reacción de su amiga. Ya que sabía que uno de los motivos que llevó a Haruko a aceptar la propuesta de ayudar a Ayako en la administración de Shohoku, era la cercanía que llegaría a alcanzar con el número 11.


Mientras tanto, el pelirrojo leía destacando una a una las palabras escritas por Haruko en la carta que le había enviado aquella semana, como de costumbre desde que él estaba rehabilitándose.

— "Querido Sakuragi"— leyó— Ah… Haruko me llamó "Querido", que linda es Haruko— pensó embobado el pelirrojo "¿Cómo sigue tu espalda?"continúo leyendo el pelirrojo— Claro que bien, soy un genio y en tan sólo una semana estaré de vuelta— respondió como si estuviera hablando con la muchacha lanzando una gran carcajada— "Esta será la penúltima carta que te envíe, porque en tan solo una semana estarás de regreso, ¿no te emociona?siguió leyendo— Sólo un poco, los hombres talentosos como yo no se emocionan por esas cosas tan simples— volvió a responder riendo— Por aquí las cosas están muy bien, ya me siento a gusto con los muchachos, han sido muy amables, he podido compartir con todos… bueno, casi todos, porque Rukawa sigue entrenando con la selección nacional juvenilcontinuó con la lecturaQue ni se atreva ese zorro acercarse a Haruko porque si lo hace se las verá conmigo— gruñó empuñando su mano el pelirrojo— Los muchachos te envían muchos saludos, me refiero a Yohei y los demás, dicen que te extrañan, sobre todo las apuestas, no sé a qué se referían pero de todos modos te lo digo— continuó— Miserables, sólo se están burlando de este genio porque estoy lesionado, pero ya verán— murmuró empuñando su mano— Miyagi es un gran líder, siempre está leyendo sus libros de cómo serlo— leyó— Ryota es un tonto, tiene que leer esos tontos libros para saber cómo actuar— se burló el pelirrojo— Y Mitsui… bueno Mitsui sigue quejándose todo el tiempo, aún creo que se siente sololeyó ahora el número 10— Eso le pasa por obstinado, no quiere reconocer que está muy viejo, se lo dije muchas veces, pero es un tonto— continuó leyendo— Cómo puedes ver, las cosas siguen igual desde que regresaron de Hiroshima, espero verte pronto, te estaré esperandoterminó de leer embobado por las últimas palabras de la muchacha.


Por otra parte, Rukawa regresaba a casa luego de una agotadora jornada de entrenamiento con la selección juvenil, donde las exigencias eran mucho más rigurosas que en Shohoku. Al abrir la puerta, algo le impedía abrirla del todo, miró al suelo, donde se encontró con un sobre que habían tirado por debajo de la puerta, tomó mirando el destinatario, donde leyó su nombre.

— "Es para mí"— pensó el chico de mirada inmutable, entonces cerró la puerta y leyó el remitente, al hacerlo abrió sus ojos en su máxima extensión—"N… Norteamérica"— pensó sorprendido el número 11, entonces dejó su bolso sobre una mesa de madera que se encontraba en la sala, y se sentó para leerla.


GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO