So, aquí esta E…

»"Nobody's Little Girl" pertenece únicamente y exclusivamente a HelloElla.

Capítulo 22. Palabras Dulces

El chillido de zapato de las enfermeras o el llanto de un bebe enfermo me envía cada vez más a la locura. Estoy sentado en el área de Emergencias, esperando que alguien tenga la maldita decencia de venir, hablar conmigo y decirme como esta Kid.

Con mucha desesperación he estado rezando el último mes por encontrar a Kid. Estoy perdiendo la cabeza solo de pensar que tal vez la pierda de nuevo. Ella lucia horrible mientras la llevaban dentro de Emergencias.

Esos desgraciados la lastimaron.

Ellos lastimaron a mi pobre, dulce e inocente Kid. Ellos la lastimaron por mi culpa.

¿Quién hubiera pensado que la noche en la cual Kid salvo mi vida, volvería para atormentarla y mandarla hasta el hospital? Ella solo sabía que esa noche me había llevado hacia ella. Parece ser que todo sobre esa noche ha acabado lastimándola.

Es mi culpa. Todo.

xx

Hey, Edward apúrate—, dice Mike mientras caminamos por la calle de camino a otro bar.

Ya he tomado demasiado, pero no es como que importe de todos modos. No hay nadie en quien pensar. No hay nadie por quien detenerse.

Espérame con un carajo, Mike. Estoy tratando de caminar.

Bueno, pues a tu paso, llegaremos a la hora del desayuno y todas las nenas ya se habrán ido.

Por favor, no hables así de imbécil.

Seguimos caminando unos cuantos minutos cuando veo a un anciano rascando en la basura. Me quedo viendo mientras él busca, lo que yo supongo que es comida.

Me siento mal por el pobre bastardo. Aun en mi estado de ebriedad puedo decir que él no está muy bien. Está hablando consigo mismo. Está teniendo una discusión sobre que n puede llegar a trabajar en la mañana.

Un poco más allá en la calle, una joven, de lo más sucia, camina hacia el parque. Ella no se detiene cuando Mike le dice algo estúpido.

¿Qué está pasando con esta ciudad y los vagabundos? ¿Es el problema económico tan malo?

Pobre niña.

Tal vez alguien deba ayudarla.

Ella desaparece en la oscuridad de la noche y se con seguridad que no voy a ir tras ella y tratar de ayudarla. Sus padres deberían de hacerlo de todos modos.

No es mi responsabilidad.

No es mi culpa que el mundo este todo jodido.

Probablemente ella puede cuidarse sola.

¿Y en serio? ¿A quién mierdas le importa?

xx

La culpa es abrumadora. Entierro mis manos en mi cabello y lo jalo hasta la madre de fuerte, tratando de darme dolor y sufrimiento.

Después de que salí con Mike esa noche al bar, me encabrone con ese cabrón rubio y su banda solo por existir. Y comencé a hablarles mierdas y ellos terminaron rompiéndome la cara.

Luego por alguna razón que jamás entenderé, esa dulce niña que ha encontrado un lugar permanente en mi corazón, me salvo la vida.

Debí de haberles pedido que la dejaran en paz, pero me estaba ahogando en mi propia estupidez y sangre para decir algo. Ellos corrieron detrás de ella y vieron quien era. Ella se las arregló para escapar y yo la lleve a mi casa por mis propias razones egoístas.

Razones que ella eventualmente noto y que me aventó a la cara como necesitaba ser hecho. Se suponía que yo debía cuidar de ella, y darle lo que la vida fue muy perra en no darle. Se suponía que yo debía darle calidez y no del tipo que se encuentra en el calor de una manta, sino de esa que viene del alma y que todo ser humano merece.

Pero le falle.

Fui demasiado egoísta.

Deje que se me fuera.

Y ahora estoy aquí, esperando que este viva y que me dé la oportunidad de recompensárselo. Quiero decirle que finalmente he aprendido mi lección y que al fin lo he resuelto. Finalmente me he dado cuenta de que es lo que se supone que debo hacer.

No se cómo decirlo, pero no voy a perder más tiempo.

Esa niña tontita que le habla a su muñeca y que ama ver caricaturas y comer tostadas con mermelada de fresa va a ser feliz. Si alguien merece felicidad es ella.

Haremos lo que sea que haga falta. Seré quien sea que ella necesite. Será todo para ella. Solo tenemos que trabajar unas cuantas cosas. Pero llegaremos allí.

xx

—¿Hijo?

Abrí rápidamente mis ojos y me encontré con Carlisle parado delante de mí. Mi corazón está latiendo por despertar tan de repente, y trato de calmar mi respiración. Maldigo mi cuerpo y a mi mente por esta tan exhausto y quedarme dormido.

—Papá, ¿cómo está? — pregunto.

Él me da una pequeña sonrisa y se sienta junto a mí. Me muevo un poco. Ya no estoy acostumbrado a él. He pasado tantos días sin él, que es como un extraño. Sus ojos azules y cabello rubio se ven diferentes. Se ve mayor. Pero la amabilidad que siempre he sabido que tiene, vive. Puedo verla en su cansado rostro.

Pone su mano sobre mi hombro y me recuerda todas las veces que hizo eso cuando era un pequeño niño débil y enfermo,

—Ella va a estar bien—, dice él, y la respiración que tomo es fuerte, dejándome desparramado en mi silla. —Pero va a estar con dolor por un buen tiempo.

—¿Qué le hicieron esos imbéciles?

—Le dieron una contusión, su rostro, especialmente alrededor de sus ojos, esta hinchado y tiene dos costillas rotas. También se las arreglaron para romper su mano izquierda, estoy asumiendo que ella la levanto para protegerse y quedo en el camino de la bota de ese hombre. Tuvimos que operarla.

—Mierda—, lloro en mis manos empuñadas. —Grite papá, grite que se detuvieran, pero ellos no dejaron de golpearla.

—Lo sé, hijo. No te culpes.

—¿Por qué tiene que pasar esto? Ella es solo una niña.

—Pasa todos los días. Vivimos en un mundo cruel y violento. Pero algunos tienen suerte. Son afortunados al tener a alguien como tú para salvarlos.

Bufo al escuchar sus palabras. —Si Kid tuviera algo de suerte ella estaría ahora en casa, discutiendo con sus padres por ir al centro comercial o acerca de un chico estúpido con el que quiere salir, como cualquier adolescente normal. Ella no estaría en una cama de hospital por que la golpearon unos maniáticos.

—Edward sé que a veces es difícil ver las cosas de manera positiva, por todas las cosas malas que pasan. A Kid le fue dado un horrible inicio en la vida, pero ¿imagina que hubiera pasado si tu no hubieras llegado? Ella estaría muerta.

Solo asiento, tratando lo más que puedo concordar con él. Tal vez tiene razón. Pero de nuevo, es por mi causa que ellos fueron tras de ella.

Él suspira cuando se da cuenta que no logro convencerme.

—¿Puedo verla? — pregunto con voz temblorosa.

—Todavía no. la están moviendo a otra habitación.

—¿Esta despierta?

—No. esta inconsciente. Probablemente lo estará por una cuantas horas a causa de la las drogas.

—¿Puedes decirme cuando puedo verla?

—Por supuesto.

—¿Cómo fue que la registraste?

—Como me dijiste que lo hiciera. Lo que dice su certificado de nacimiento. Isabella Marie Dwyer.

Tomo una respiración profunda aun no creyéndolo.

Después de la discusión que Peter y Jasper tuvieron, Peter convenció a su jefe de quitar a Jasper de la misión para encontrar a la hija de los Swan. Jasper estaba lívido. Pero le dije que la idea de que él encontrara a Marie por cuenta propia sería la mejor venganza para ese imbécil.

Así que Jasper y yo nos pasamos dos semanas después de eso buscando a una María y una Cara Caballero. Kid se hizo su amiga mientras estaban en los hogares adoptivos y potencialmente ellas tenían su certificado de nacimiento. Nos tomó un tiempo, pero finalmente las encontramos. Cara estaba en una prisión por robo y drogas, sirviendo una larga condena.

Pero María era una historia diferente.

Ella había estado dentro y fuera de la Correccional y hasta en prisión por diferentes mierdas. Pero luego quedo embarazada de un hombre mayor que la dejo para lidiar con ello sola.

Se limpió, y trabajo dos empleos para poder mantener a su hija, Isabella.

Si, nombro a su niña por Kid.

Estaba tan feliz de saber que los padres de Kid estaban buscándola. Ella, como muchos de nosotros fue bendecida con la presencia de Kid, y jura que nadie se merece más felicidad que ella. Ella clamo amar a Kid como a una hermana. Cuando las cosas se empezaron a poner peor en su vida, ella siempre recordaba esa pequeña niña blanca que era tan amable, inocente y amorosa a pesar de lo que el mundo le hacía. Se dio cuenta que si quería ser una buena persona, ella podía serlo y no tenía por qué estar tan enojada.

Mantuvo el certificado de nacimiento con ella esperando algún día encontrar a Kid para devolvérselo. Se lo dio a Jasper sin titubear y le pidió que le hiciéramos saber a Kid que la extraña y que le desea lo mejor.

—Podrás verla pronto, lo prometo—, dice Carlisle.

—Está bien—, susurro. Estoy cansado y con hambre, pero mi preocupación por Kid es paralizante.

—¿Vas a llamar a los Swan?

—No. Se merecen sufrir un poco más.

—Llevan más de una década buscando por ella.

—En primer lugar no debieron de haberla abandonado.

—Piénsalo Edward, ¿no crees que Kid amaría saber que de hecho tiene una familia que la quiere de vuelta?

—Va a ser muy abrumador para ella. Imagina pensar que no tienes a nadie en este mundo y de repente, despiertas un día y te encuentras con que no solo tienes dos padres, sino también un hermano y abuelos que quieren meterse en tu vida como si nada hubiera pasado. Como si en algún punto de su vida ellos no pensaron que no tenías valor, una carga. Va a ser difícil de entender para ella.

—Lo será, pero ellos la amaran así como ella los ama.

No le respondí a eso. De alguna manera sé que es cierto. Kid los perdonara. Ella ya ama a los Swan. Encontrará en su dulce corazón el perdonarlos y dejarlos entrar en su vida.

Eso solo significa una cosa para mi egoísta alma.

Eso significa que ya no seré de importancia para ella y no puedo soportarlo. Algo dentro de mí duele y arde, pero he aprendido mi lección.

No cometeré los mismos errores otra vez.

Sufriré por Kid si eso es lo que la hace feliz.

Papá me dice que tome algo de comer mientras alistan a Kid, pero ya no tengo hambre. En lugar de eso respondo una llamada de Alice.

—¿Está bien?

—Si, unos cuantos moretones y un golpe en la cabeza, pero va a estar bien Al.

—¡Oh, gracias a Dios! — grita Alice. —Mamá y yo hemos estado muy preocupadas desde que nos llamaste. Sé que Kid saldrá de esta, ella es una chica ruda.

—Sí, muy fuerte.

—Aun no puedo creer que la encontraste y justo a tiempo.

—Supongo que Kid si tiene algo de suerte. Estaba casi fuera de Seattle. Estoy tan agradecido que Jasper y yo regresáramos. Odio imaginar lo que pudo haber pasado.

—¿La has visto?

—Todavía no.

—¿Podrías decirle que la amo y que no puedo esperar para verla de nuevo? Oh, y que una vez que salga del trabajo estaré allí.

Me rio. —¿Algo más?

—Nah, eso es todo.

—¿Te ha llamado Jasper?

—Dijo que tenía que regresar a trabajar. Su jefe lo llamo después de que siguieron la ambulancia al hospital.

xx

Camine nerviosamente por el pasillo hacia la habitación de Kid. Las enfermeras lucían exhaustas y las personas de la limpieza silenciosa y robóticamente hacían su trabajo. Mientras pasaba unas habitaciones abiertas, los pacientes y las familias llorando, me ponían nervioso; no podía esperar a llegar a la habitación de Kid.

Cuando finalmente llegue, mi corazón comenzó a golpear y nerviosamente abrí la puerta. No sé por qué estoy nervioso. Papá dice que Kid estará bien. Pero esta será la primera vez que Kid me vera desde que tuvimos esa horrible discusión, desde que regreso a las calles.

Desde entonces mi primera visión de ella era su sangriento e inconsciente cuerpo yaciendo en ese callejón sucio, esperando a que alguien la salvara.

Mientras entro, lentamente paso el baño y veo las piernas de Kid debajo de las sabanas desde donde estoy parado. Tomo una respiración profunda y continua. Cuando mis ojos aterrizan en su pequeña forma rota, puedo sentir un nudo en mi garganta y mi vista se pone borrosa.

Ella es muy pequeña. Más que pequeña de lo que recuerdo.

La bata de hospital es demasiado grande para ella.

La chica observadora, valiente y llena de espíritu ha sido reemplazada por una fría y rota. Todo su rostro es purpura y rojo por los moretones. Sus ojos y labios están hinchaos, me quedo viendo su pecho bajar y subir lentamente mientras su mano rota, la izquierda, descansa sobre su vientre.

Meto mis manos en mi chaqueta y tomo asiento en una silla que está a su lado. El beep constante de su corazón y su lenta, pero estable respiración me aseguran que sobrevivió y que no la he perdido. Gentilmente pongo mi mano sobre la suya y acaricio suavemente su pálida piel con mi pulgar.

—Hey Kid—, susurro. Apenas y puedo escucharme. Creo que he perdido mi voz. —Lamento que esto te haya pasado. No debería de ser así. No deberías estar aquí—, lloro. —Sabes, cuándo te fuiste, soñaba contigo todas las noches.

Beso su mano y continúo acariciándola. —Ahí estabas haciéndome enojar porque rompiste algo o dijiste algo que se suponía que no dijeras. Luego despertaba en un departamento vacío y me enojaba tanto de que no fuera real. No eras real. Me preocupaba muchísimo. Entonces llovía y me preocupaba más. Manejaba como loco buscándote. Algunas veces estaba cansado por el trabajo, pero no me rendía. Me di cuenta de lo importante que te habías vuelto para mí y de cómo lo arruine todo.

Kid no se mueve mientras le hablo, y probablemente no me está escuchando, pero tengo que decirle lo que siento. No creo que se lo he dicho lo suficiente. Nunca le di lo que quería y lo que sentí todo el tiempo por ella.

—Por favor perdóname Kid. No se cómo es que aguante tanto si tu fuerza, espero que sepas que no eras una carga y que de alguna extraña manera ambos nos necesitábamos. Lamento haberte hecho sentir menos, y que nunca te demostré lo importante que eras. Eres una persona hermosa que se merece el mundo.

Limpie mi cara con el dorso de mi mano, me pare y le di a Kid un beso en la frente.

xx

—¿Eres Edward? — me pregunto una pequeña y delgada mujer usando un vestido morado y una placa.

Veo hacia Kid que todavía no ha despertado.

Ella continúa sin moverse y regreso mi mirada a la fastidiosa mujer.

—Si.

—Hola, mi nombre es Charlotte. Soy una trabajadora social del estado de Washington, yo reviso casos de hogares adoptivos para la juventud—, dice ella y ya me imagino que no me va a agradar. Se sienta en una silla cerca de la ventana y comienza a documentar en su libreta. —Tengo en mis archivos que Isabella Marie Dwyer, una menor, niña adoptiva perdida, fue traída este hospital. Ahora, usted no es un guardián legal. ¿Estoy en lo correcto, Sr. Cullen?

—Lo está—, murmuro.

—¿Cuál es su relación con Isabella?

—Kid es una amiga.

—¿Usted es amigo de una niña de diecisiete años?

—Si.

—¿Está usted consiente de que ella le pertenece al estado?

—No por favor, ilumíneme.

—Sr. Cullen, Isabella no tiene un guardián legal esto significa que el estado de Washington es responsable por su bienestar. Diciendo eso—, pausa, escriba algo en su libreta y luego continua. —Una vez que Isabella este lo suficientemente bien para dejar el hospital, ella regresara a nuestro programa de hogares adoptivos.

—La adoptare.

—No funciona de esa manera.

—¿Por qué no?

—Usted tendría que cumplir con los requisitos, lo que incluye tener cierta edad.

—Bueno mi mamá la adoptara.

—Ella también tendría que cumplir con los requisitos

—Solo dígame que es lo que realmente quiere, Charlotte. Usted quiere llevarse a Kid lejos de mí.

No me doy cuenta de que estoy gritando hasta que siento la mano de mi madre en mi antebrazo y su voz pidiéndome que me calme.

—Mamá, dile a esta mujer que tú vas a adoptar a Kid.

—Cariño, cálmate.

—Mamá, quiere llevarla de regreso a los hogares adoptivos. Ella tiene diecisiete. ¿Qué carajos va a hacer ella allí? Kid es especial. Ella necesita un hogar real.

—Los hogares adoptivos son hogares reales, Sr. Cullen.

Le doy una mirada fría a Charlotte mientras mi mamá continua intentando calmarme.

—Regresare más tarde en el día. Su visita probablemente se cuestione. No veo que haya necesidad de eso.

—Que coñ…

—Edward, ¿por qué no tomas asiento?— me pregunta mi madre.

Me siento y la jodida servidora social se va.

—Mamá, ella no puede negarme el derecho de visitar a Kid.

—¿Cómo esta ella?

—Está dormida. Carlisle dice que puede despertar en cualquier momento.

—Pobre bebé—, susurra ella, mientras acaricia la frente de Kid. Es la una parte de ella que no está con moretones.

—¿Por qué no puedes adoptarla, mamá?

Ella se ríe silenciosamente. —Lo preguntas como si fuera algo muy simple. Me recuerda cuando eras pequeño y querías tanto algo que terminabas haciendo un berrinche.

—Como sea—, gruño,

—Amo mucho a Kid y haría lo que fuera porque ella este cómoda, pero no soy yo la que va a hacerlo—. Esme ve nerviosamente a Kid.

—¿Mamá? ¿Qué no me estás diciendo?

—Ya lo veras.

—Dime.

—Los Swan…

—Carajo—, murmuro.

—Ellos vienen para acá. Vienen por Kid.

—¿Cómo lo sabes?

—Charles me llamo.

Ella tiene razón. Quiero tirarme un berrinche.

—¿Ellos saben que… saben que su hija es… Kid?

—No, creo que no. Solo dijo que finalmente lo habían llamado con la noticia que habían estado esperando por años y que su Marie estaba en este hospital. ¿Estás listo para ellos?

—No importa. Lo que importa es que Kid esté lista.

—Es lo que ella más desea.

—Lo es.

xx

—¿Así que finalmente los atraparon?

—Si, los infelices estaban almorzando en Mc Donald's.

—Te juro que deseo que me hubieran dado la oportunidad de golpearlos hasta el cansancio.

—Nah, siempre has apestado en eso de pelear—, bromea Jasper por el teléfono.

—Jodete.

—De nada.

—¿Por qué tuviste que ir a decirle a los Swan?

—Es lo correcto.

—Si pero yo soy un imbécil egoísta.

—¿Ya llegaron?

Veo por el hospital y maldigo a Jasper cuando veo a un Charles y una Renee alterados caminando hacia la habitación de Kid.

—Mierda, acaban de llegar aquí. Hablamos después.

Cuelgo e instintivamente me pongo enfrente de la puerta de Kid justo cuando ellos llegan junto a mí.

—¿Cullen? — pregunta Charles. —¿Qué carajos estás haciendo aquí?

—Yo, uh, yo debería estarle haciendo esa misma pregunta.

—Aléjate de la puerta, Edward—, dice Carlisle mientras se para detrás de los Swan.

—¿Quién es esta persona? — pregunta otro hombre. Es alto y más viejo. Su chaqueta marrón encima de su camisa luce cara y sus helados ojos azules son iguales a los de Renee.

—Es un antiguo empleado mío, John—, dice Charles mientras me fulmina con la mirada. Es un jodido hombre aterrador. Sé que lo sabe y lo disfruta. —Muévete niño. Mi hija está allí y no tienes ningún derecho de estar aquí.

—Bueno—, me ahogo. —Tal vez no es mi culpa que finalmente decidieron aparecerse por ella después de todo este tiempo y jugar a la casita.

Su mandíbula se tensa y Renee baja la mirada al piso. Ahí es cuando finalmente le pongo atención al libro que está sosteniendo en su pecho.

Mi libro.

El favorito de Kid.

Ella lo agarra con fuerza junto con otro libro que no reconozco. Ella deja caer las lágrimas por su rostro.

He pegado en un nervio. Charles parece que está a punto de darme un moretón solo para mí, pero se detiene.

—Hijo, deja entrar a los Swan, — ruega mi padre. Tú y yo sabemos que ya es hora.

Como un niño malcriado que no obtuvo lo que quería, azoto la puerta, digo unas cuantas palabrotas y me introduzco de nuevo en la habitación.

Ni siquiera me molesto en sostenerles la puerta y me dirijo al lado de Kid, listo para ir a la batalla por ella. Ella todavía sigue dormida y vulnerable. Contengo las lágrimas mientras escucho que la puerta se abre de nuevo y las voces de las personas que eventualmente se la llevaran de mi lado. Me quedo viendo la linda y pequeña cara de Kid, esperando que sus moretones no duelan mucho cuando finalmente despierte. Espero que cuando despierte y encuentre a los Swan listos para llevársela, que los moretones en su alma y en su corazón no duelan tanto tampoco. Años de abandono pueden hacerle eso a una persona. No quiero más dolor para ella.

Continúo viendo a Kid.

Ellos están en silencio.

Mi corazón una vez más está golpeando contra mi pecho mientras espero por su reacción.

De repente salto, cuando Renee deja salir un ruidoso quejido. Escucho a Charles confortándola, pero puedo decir por las grietas en su voz que él no está en mejor forma.

No sé si están alterados por verla de este modo o increíblemente felices de que la han encontrado. Tal vez es un poco de ambos.

Lentamente Renee se acerca a la cama de Kid. —Lo sabía—, susurra. El dolor aun presente en su vos y rostro. —Lo podía sentir, Charlie. Sabía que Kid era especial. Sabía que ella tenía un lugar en mi corazón desde el momento en que la conocí—. Ella ve con adoración a su hija. Gentilmente acaricia los lados del rostro de Kid y quita un mecho de cabello. —Sabía que era parte de nosotros—. Ella besa la frente de Kid y ve hacia su esposo.

Por primera vez me siento mal por el hombre. Está en shock. Completamente congelado en su lugar. Sus manos están dentro de sus bolsillos, sus ojos delineados de rojo y su barba me hacen olvidar al hombre rico y frio que pensé que era.

—Que coincidencia—, John, el hombre mayor, escupe.

Sabía que no me gustaba el imbécil.

—Un día después de que la vagabunda huye, recibimos una llamada diciendo que ella es tu hija. Renee, necesitas un examen de paternidad. ¡Yo no me creo estas mierdas!

Estoy a un segundo de golpear su jodida cara, pero no tengo que hacer nada, cuando escucho la voz de Charles.

—John lárgate de esta habitación, antes de que olvide que eres el padre de mi esposa y haga algo no muy amable.

—Charles…

—Hablaremos del examen más tarde, ¡ahora con un carajo sal de aquí!

John se tropieza hacia atrás. Supongo que no está acostumbrado a que Charles le hable de esa manera. Él bufa y finalmente se va.

Charles camina hacia el lado de Renee, envolviendo un brazo alrededor de ella y jalándola cerca de él, mientras ella solloza en su pecho. Sus ojos nunca dejan el rostro dormido de Kid.

Quiero golpearme a mí mismo por ser un tonto.

Kid luce exactamente como él. ¿Cómo no me di cuentas antes? ¿Y ellos?

Hay una mirada suave en sus cansados ojos marrón y una pequeña sonrisa en sus labios. Lo sabe.

Sabe que encontró a su hija.

xx

—¿Por qué no despierta?

—Todos tenemos diferentes reacciones a los medicamentos.

—¿No puedes hacer más exámenes de su cabeza o algo?

—Podríamos, pero ya los hicimos Edward. No hay nada malo con ella.

—¡Bueno, pues no está despertando! —levanto la voz, pero papá ni siquiera se encoje.

—¿Todavía están los Swan en su habitación?

Suspiro y asiento. —Ni siquiera están hablando. Solo están ahí, esperando por ella, que despierte para puedan llevársela.

Carlisle sonríe por mis estúpidos comentarios. —Esa niña significa mucho para ti, ¿no es así?

Me rio incapaz de negarlo. —No de 'esa' manera. Pero si ella significa todo papá. Ella me salvo… más de una vez.

—Lo sé y es por eso que le estoy agradecido. Es grandiosos tener a mi hijo de vuelta y que siga siendo el sabelotodo que es.

Ruedo mis ojos, pero de todos modos me rio.

—Tengo que revisar a mis otros pacientes y checar en la clínica—, dice él, golpea mi hombro de nuevo, recordándome cuando era un niño. Empieza a alejarse, pero me encuentro a mí mismo llamándolo. Rápidamente se detiene y me ve.

Sonrió y lentamente le doy un abrazo. —Te he extrañado papá.

—También te he extrañado hijo.

—Perdóname por haber estado tan enojado contigo. Nunca fue tu culpa.

Él se aleja y se ríe, mirando a lo lejos. Nunca ha sido bueno mostrando sus verdaderos sentimientos, pero aun así lo entiendo y eso es todo lo que importa.

Vamos a estar bien.

Él va a ser mi papá de nuevo.

Otra cosa que tengo que agradecerle a Kid.

xx

Dolly esta toda lavada y seca. Con suerte, una de las enfermeras del piso de Kid sabe cómo coser. No le tomas nada más que unos cuantos minutos arreglar el cuello de Dolly.

Con Dolly en una mano y una taza de café en la otra, me encamino a la habitación de Kid. Me encuentro con Renee sentada junto a ella leyéndole 'Where the Wild Things Are*'.

El libro favorito de Kid.

Cuando termina la última hoja, finalmente se da cuenta de que estoy en la misma habitación. Me sonríe y pone el libro en la mesita de noche.

—No sabes cuantas veces soñé el ser capaz de hacer esto con mi pequeña—. Suspira y continúa acariciando la mano derecha de Kid. —Cuando era más joven y estaba convencida de que la encontraría en poco tiempo, tenía una pila de libros lista para leérsela. Quería que amara leer tanto como yo lo hacía. Hable con tu mamá sobre el tiempo que paso contigo y tu familia. Me mata saber el tipo de vida que ha llevado—, llora Renee silenciosamente. —Todo es culpa nuestra. Es por que no peleamos por ella.

—Si le hace sentir mejor, aunque Kid no sabía leer, ella amaba los libros. Se pasaba horas en mi biblioteca, viéndolos—. Sonrió con el recuerdo.

—Bueno, vamos a arreglar eso. Ella será capaz de leer, escribir, y hacer lo que su corazón desee.

—¿En serio no tiene ninguna duda de que es su hija?

—Ni una.

—¿Por qué?

—Solo lo sé, Edward. Mi padre puede tener su estúpida prueba para que se calle, pero yo sé que Isabella es mía. Ella es mi hija.

—¿Por qué cree que su apellido no es Swan en el certificado? ¿Por qué es su apellido de soltera y por qué están al revés sus nombres?

—No lo sé, y en este momento no me importa. Probablemente tiene algo que ver como mi padre. Todo lo que me importa es que este bien.

No podría estar más de acuerdo.

xx

Kid no se ha despertado. Papá ordeno otros escaneo para mañana en la mañana. He decidió ser as optimista en la vida y no preocuparme tanto. Pero sé que muy en el fondo me está enfermando.

Los Swan al fin han dejado la habitación. Están fuera dando su ADN para probar lo que ellos ya saben. Aun no me gusta la idea de perder a Kid. Sé que me tengo que acostumbrar y darme cuenta que ella nunca fue mía, pero lo estoy dejando para después.

Finalmente tengo un momento a solas con ella.

Pongo a Dolly a su lado, asegurándome que ella también está debajo de las colchas. Sé que Kid se preocuparía por ella. Esa maldita muñeca me hecho perder la cabeza supongo. Ahora también estoy preocupado por ella. Después de todo, ella ha sido la única compañera de Kid durante todos estos años, y solo por eso yo también la amo.

—Kid, en serio tienes que despertar ahora. No le gusto a Dolly—. Le digo y tomo su mano derecha en la mía, presionando mis labios en ella. —También tienes personas esperándote. No soy el único esperándote para darte el mundo. Tienes que abrir tus ojos y tomar lo que te pertenece. No estoy hablando solo de dinero, aunque aceptémoslo Kid, tus padres están cargados—. Me rio de mi humor seco. —Pero también estoy hablando de amor.

Arreglo el tubo de oxigeno de Kid. Se está cayendo de su rostro.

—Sí, Kid, amor. Ahora lo sé. Tus padres te aman. Ellos tampoco pueden esperar para demostrártelo. Y luego estoy yo. Que tampoco puedo esperar para hacerlo.

Presiono mis labios en su frente.

—Te amo.

*No me sé el título en español xD

YESSSSSSSSSSSSSSSSSSS! Subí capitulo, algunas querrán matarme, lanzarme cosas, y si lo acepto, fui una bitch y las deje sin capitulo, excusas no hay, :( pero sepan que no les dejo colgada la historia, eso JAMÁS. Intentare tener capítulos mas seguido ¿ok?, ¿ok? Get it! XD ya ya, srly espero oír sus comentarios, y GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS por seguir aquí. Love you, guys.

Pueden ir y hacerme bullying en Twitter. at/OneSweetStuff

Au revoir.