Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Kris Salvador.

Drifting (Derrapar): una técnica de manejo en la cual el conductor intencionalmente derrapa, causando la perdida de tracción en las ruedas traseras a través de turnos, sin perder el control del vehículo y una alta velocidad de salida.

Cinco partes de mierda sin sentido que sucede ENTRE LOS CAPÍTULOS 17 Y 18.

Advertencia: No todo son escenas cachondas. De verdad.

Gracias a Monika (Lulu M), zombie killer, quien está como Lulu_M5 en Titter, por haberse ofrecido voluntariamente a ser mi beta.

I.

En el avión de regreso a casa, me senté junto a una mujer que usaba un burka. Un paño negro cubría su rosto, recogido en un nudo mariposa. Ella vestía una túnica amplia, también negra, y traía consigo una pequeña valija. Le sonreí y, aunque no podía ver sus labios, sabía que ella me había sonreído de vuelta. Las orillas de sus ojos se arrugaron y el burka revoloteó. Ella tenía ojos bonitos y parecía ser una mujer bastante linda, pero con el burka puesto, no podía saberlo con seguridad. Una parte de mí se resistía a la idea de cubrir a las mujeres debido a una necesidad social, pero el puerco chauvinista que habia en mí se jactó acerca de lo afortunado que era su esposo por ser el único hombre que había visto su rostro.

Me pregunté qué es lo que ella estaba haciendo en mi vuelo hacia Atlanta. En Japón no era común usar burka, y mucho menos en Estados Unidos. No me podía imaginar a nadie estando cómoda usando esa cosa. Pero, ¿qué tal si a la mujer en realidad le gusta el burka? ¿Qué tal si ella deseaba que sólo su marido le viera el rostro como símbolo de su lealtad y devoción? Y sí, ya sé que la sociedad y la religión probablemente condicionaron su gusto por usar el burka. No soy un completo idiota. Pero, ¿no son todas las relaciones, seculares o no seculares, dictadas por beneficios sociales hasta cierto punto?

Ella no sufria las miradas lividinosas que soportaban sus modernas y menos reprimidas hermanas. Puede que sus labios estuvieran ocultos, pero ella no parecía tener reparo en sonreírme o inclinar su cabeza en señal de gratitud cuando le ayudé a guardar su valija en el compartimiento superior. Si sus ropas o su perfume bastante caro eran alguna indicación, diría que su hombre se estaba haciendo cargo apropiadamente de ella. Y si ella estaba viajando de Tokio hacia Estados Unidos sin un visible chaperon/carcelero/dominador/secuestrador, yo diría que ella estaba mejor que las otras mujeres cuyos esposos/padres/hermanos no seguían las prácticas patriarcales (y algunos dicen medievales) de sus países.

Pensando en el posible estado de infelicidad de las mujeres ultimadamente me llevó a pensar en la razón por la que estoy viajando a través del Pacífico un día antes de lo planeado. Si hubiera hecho lo correcto y lo esperado, ahora mismo estaria emborrachándome en algún bar de Tokio, cantando terriblemente karaoke con los jefes de las últimas adquisiciones de Industrias Cullen. Pero no, en el momento en que mi agenda se despejó, dejé que mi polla se pusiera al mando y me subi al primer vuelo sin escalas disponible hacia Atlanta.

Atlanta es húmedo en mayo, a pesar de las promesas del meteorólogo de cielos despejados y soleados. La chaqueta ligera que usé en Japón no sirvió para mantenerme caliente mientras estaba parado en la curva cercana a las ´salidas marcadas como "Llegadas"; esperando por mi transporte. Justo a tiempo, un Bentley último modelo se detuvo enfrente mío. Me subo y saludo a Félix. Le pregunto acerca de su vida mientras sale del aeropuerto tan bien como llegó, y sin preguntar, me conduce hacia el centro de Atlanta.

El tráfico es moderado y yo cuento los segundos antes de que él me deje frente al edificio decrepito de Bella.

"Te veo luego, Jefe." Félix me sonríe tan pronto como llegamos, incapaz de resistirse a bromear. Él tiene un lugar cercano, una encantadora casa de ladrillos rojizos que está acondicionada apropiadamente y tiene el espacio suficiente para su esposa y sus pequeños hijos. Él ha vivido en esa casa durante cerca de un año – dejando espacio cada vez que estoy por la zona y mantiene un ojo sobre Bella cuando yo no estoy aquí.

Usualmente no tolero una broma a mis expensas, no a menos que sea de Bella, pero tengo que admitir que es bastante divertido. Hace un año, le sugerí a Bella mudarnos a un lugar más conveniente, como Kirkwood o Lago del Este, pero ella defendió su autonomía como un fanático enloquecido, por lo que no me atreví a sugerirlo de nuevo.

El elevador está descompuesto, así que subo las escaleras hasta el quinto piso donde está escondido el apartamento de Bella en el lado más lejano del edificio. Entro sin avisar. Después de todo, soy cohabitante de este lugar, digno de mi propia llave, un intercambio que consideré justo por la perdida percibida de mi virilidad. El apartamento, un triste espacio de dos habitaciones que ni siquiera los más vanguardistas muebles pueden rehabilitar, está en completo silencio. Las cosas de Bella están sobre la mesa, sus botas están en un lado del piso y su abrigo colgado descuidadamente en el respaldo de una de las sillas. Hay un sándwich a medio comer cerca del fregadero de la cocina, así que sé que ella está en algún lugar del apartamento. Félix me reportó que ella recién había llegado a casa de un robo, y que ella se había ganado suficientes elogios por su trabajo relacionado con un traficante de drogas. Bella, mi Bella, ahora es una completa comprometida, pistolera, culo -duro agente del FBI. La ironía es enorme y divertida.

Escucho la ducha encendida desde el interior de la habitación y me felicito por mí suerte. Parece que llegué justo a tiempo para un poco de piel mojada y agua tibia. Comienzo a quitarme la ropa para poder reunirme con ella. Estoy a punto de quitarme los pantalones cuando ella sale de entre una nube de vapor –mojada, limpia y desnuda bajo una toalla gruesa y blanca envuelta alrededor de ella. Por un momento, ella me mira sorprendida en silencio, antes de que se forme una amplia sonrisa en su rostro que lo dice todo. Ella no chilla de la emoción, eso vendrá después, cuando ella camina hacia mí al mismo tiempo que yo me lanzo por ella. Entonces es una maraña de extremidades, manos, bocas y lenguas en combustión espontánea.

Su sabor va directo a mi polla, como una inyección a la vena, y me olvido de lo que estaba pensando el segundo, la hora, la jodida semana completa antes de que la viera. Sus manos están sobre mí, diciendo desnúdatedesnúdatedesnúdate, y yo obedezco, quitándome la camisa, los calcetines, los pantalones, mi control y mi sanidad. Ella tiembla contra mí, con los nervios en erupción froto mis manos sobre toda ella, agarrando, apretando, gritando silenciosamente – ahoraahorajoderjustoahora.

Ella gime un oh Dios mientras deslizo un dedo entre sus piernas, y jodidoJesucristotodopoderoso , está tan húmeda, tan dispuesta, como si se hubiera dado algo de autoplacer, como lo suele hacer cuando no puede tener mi polla dentro de ella.

Por el rabillo del ojo, veo la cama – la enorme cama matrimonial que logré que ella me permitiera comprar – pero la pared está más cerca, y ella es una cosita liviana, y no me toma ni un puto minuto levantarla ahí, con mi polla dentro de ella. Bella jadea cuando la empino contra la pared, con su boca abierta en un aturdido ahhhh. Tomo un valioso segundo para respirar, aspirando el aire de sus labios. Ella me mira sorprendida por el placer y en todo lo que puedo pensar es: putamadre ella es impresionante, con sus amplios ojos, su boca entreabierta y su cabello adherido a su rostro. Ella respira en una serie de pequeños jadeos mientras se balancea y se retuerce sobre mi polla, empalándose más profundo, y joder, se siente tan bien estar enterrado dentro de ella.

Se aferra a mí, enterrando sus uñas en mi espalda, mientras la follo duro y locamente. Ella se corre con cortos y frenéticos jadeos, y yo aprieto mis dientes mientras me corro en un rápido pero insatisfecho clímax. La aprieto fuerte, restregándome contra ella, deseando poder meterme dentro de su piel y quedarme ahí. Ella se desploma sobre mí, agotada por el momento, y aprovecho la oportunidad para movernos hacia la cama, recostándonos en la orilla. Deslizándola, la coloco debajo de mí.

Ella me mira con ojos agotados mientras me cierno sobre ella, y todo su cuerpo está listo para ser follado otra vez. Comienzo con sus pezones duros como la piedra – chupando, lamiendo, retorciendo con mis dientes mientras aprietos sus tetas. Le digo cuan deliciosas son, cuan dulces y bonitas son y cuanto amo tenerlas en mi boca. Le digo que ella sabe bien, tanjodidamentebien nena, y que no puedo esperar para comerla, que, Dios, extrañe comer su dulce y pequeño coño, que ella es hermosa, bonita y que la quiero follar duro. Una y otra vez.

Ella lloriquea y gime cuando le pregunto que si quiere que yo la coma, que la chupe, que la folle, todo mientras bombeo mis dedos dentro de su coño. Ella grita, luego tiembla mientras sus jugos brotan de su abertura y yo deslizo mi rostro entre sus piernas, lamiendo y chupando, dando lengüetazos a su hermosos coño hasta que ella grita por mí, por Dios y detente, oh Dios detente, Edward detente, detente, mientras se retuerce y empuja contra mi boca y dedos.

"¿Estuvo bien?" Le pregunto unos minutos después cuando ella logra apartarme de su coño, afónica por tanto grito y toda desguanzada. Ella descansa su espalda contra mi pecho mientras se ríe en un burbujeo sin aliento y sexy y me llama bastardo cuando sigue sufriendo los espasmos remanentes de su orgasmo. Pero sí, ella lo reconoce. Estuvo bien, más que bien. Fue asombroso.

Froto mi polla contra su culo mientras espero que su respiración se vuelva normal, calentándome con el calor de su cuerpo, lamiendo su cuello, mordisqueando sus delicados lóbulos, palmeando sus pechos y jugando con sus pezones. Cuando ella logra respirar sin jadear, le pregunto que si quiere probarme, si quiere ir abajo en mí y chuparme la polla. Chúpame, lámeme nena ¿por favor? Ella se ríe divertida pero se da la vuelta para ponerse a horcajadas sobre mí y comienza por meter su lengua dentro de mi boca.

Ella se resbala hacia abajo por mi cuerpo, saboreando sudor y piel, y es una tortura pura no moverme hasta que ella se posa entre mis piernas. Su lengua sale – tocando polla y probando semen. Ella lame, chupa y gira su lengua sobre la punta. Echo mi cabeza hacia atrás y gimo – ruidosamente – para hacerle saber cuánto la amo y, sí nena, esosesientetanbien, justoasínena, joder, justoasí, bien, joder, sí, tanbien. Ella sonríe con la boca llena de mi polla, llevándome tan profundo como puede, sacándome de nuevo lentamente y lamiendo la cabeza, girando su lengua y de nuevo metiéndome hasta el fondo.

"Detente," le digo cuando estoy al borde del orgasmo, y a diferencia de mí, ella en realidad me escucha. Me incorporo, colocándola en sobre sus manos y rodillas. Con una rápida embestida, la monto.

Es más rápido, más duro y más brutal. Ella se aferra de las sábanas para mantenerse en su lugar mientras la cama se mece. No pasa mucho tiempo cuando un orgasmo la atraviesa. Ella trata de alejarse, pero agarro sus caderas para mantener mi polla en su interior. La levanto, tomo sus tetas y pellizco su clítoris. Ella gime mientras prolongo su agonía.

Con su coño pulsando alrededor de mí, me vengo, fuerte y largamente, pero no me detengo, ni siquiera me molesto en salirme de ella, embisto constantemente hasta que mi polla comienza a hincharse de nuevo y estoy preparado y listo para follarla otra vez hasta el cansancio. La empujo contra la cama, con su culo hacia arriba y ella está apretada, incluso después de miles rondas de folladas. Inundo su coño con mi semen, esparciendo nuestros jugos combinados alrededor de su coño mientras ella grita y lloriquea contra las sábanas. Con mi polla aún sacudiéndose, la volteo sobre su espalda y levanto sus piernas sobre mis hombros para que pueda tocarla por todos lados y follarla tan largo y tan duro como pueda.

Horas después es cuando logro levantarme de la cama para fumar y recuerdo que no he comido. Hago una llamada a un número privado para ordenar una pizza o un sándwich, lo que sea.

La miro dormir desde el umbral de la ventana de la habitación, tirando la ceniza del cigarrillo hacia el pavimento debajo. Una hora pasa antes de que ella comience a removerse, con su brazo buscando en el lado vacío de la cama.

"Hey." Regreso a la cama para asegurarle mi presencia, le froto su espalda y ella hace un sonido como un ronroneo de una gatita satisfecha. "¿Tienes hambre?"

Ella asiente y luego levanta su cabeza para mirarme. "¿Te vas a quedar mucho tiempo?"

Su voz es ronca y perezosamente sexy.

"Un par de semanas."

Ella me sonríe en un placer somnoliento y yo le sonrío de vuelta, resistiendo el impulso súbito y abrumador de sostenerla y follarla gentilmente. Solía enojarme cuando ella me pregunta si me iba a ir tan pronto después de mi llegada, hasta que me di cuenta de que ella lo hace para que pueda reorganizar sus horarios y dedicarme tiempo a mí.

"¿A dónde fuiste?"

"A Tokio, te llamé desde allá, ¿lo recuerdas?"

"¿Sólo a Tokio?" Puedo distinguir su divertida incredulidad en su voz, ya que ella nunca me cree incluso cuando le digo la verdad.

"Sólo Tokio, sí. ¿Quieres oír sobre ello?"

"Hmm-hhhmm…"

"Tuve que asistir a unas reuniones." Dos semanas completas de ellas, para ser exactos. "Papá me pidió que me haga cargo."

"¿Hacerte cargo de qué?"

"Industrias Cullen," digo, viendo sorpresa y luego preocupación cruzar por su rostro.

"¿Por qué?"

"Él no se encuentra bien."

"Oh." Ella frunce el ceño mientras se levanta, con la sábana cayéndose de su hombro. La manta gruesa permanece alrededor de su cintura, pero ella rápidamente se cubre el pecho con ella. Me niego a quitársela. "¿Él se encuentra bien?"

"Él está bien, pero necesita tomárselo con calma por un tiempo."

"¿A qué te refieres con que está bien? ¿Qué pasó? ¿Cuán enfermo está? ¿Dónde se está quedando? ¿No deberías tú estar con él? Tal vez debería llamarlo-"

"No lo puedes llamar. Justo ahora, es muy temprano en Alemania," le digo, divertido por la reprimenda de preguntas. La primera vez que Bella conoció a mi viejo, ella inmediatamente le tomó cariño. "No es nada serio, sólo un pequeño problema con su corazón. Nada que unas buenas vacaciones no puedan curar. Deberíamos ir a visitarlo."

"Sí, deberíamos." Ella asiente, fácilmente aceptando. Ella adora a los ancianos, especialmente aquellos viejos y enfermos, un rasgo del que no tengo ningún reparo en tomar ventaja. Pero no hay razón para que ella se preocupe ya que Anthony Cullen en realidad no está tan enfermo. Su presión sanguínea está un poco más alta de lo normal y su corazón tiene un ligero soplo, pero con la dieta correcta y el descanso apropiado, él estará como nuevo en unas cuantas semanas. Ó tan bien como él pudiera llegar a estar. El corazón de mi padre no ha estado bien desde la muerte de mi madre.

"¿Así que te harás cargo?"

"Por un tiempo, sí." Por un largo tiempo, si Anthony Cullen se salía con la suya. Accedería, diciéndole que lo estoy haciendo porque él me lo pidió, pero la realidad es que yo lo necesito. Ser un complemento de un Agente del FBI necesita de un cambio de fondo, y ser Director Ejecutivo de un conglomerado multinacional debería hacer auténticamente respetable mi expediente. El departamento puede revisar mis antecedentes todo lo que deseen, pero ellos tendrían que pasar primero por todos mis abogados industriales. No debe ser difícil reemplazar a mi padre. He seguido de cerca sus compañías, incluso cuando estuve en prisión ya que sabía que tarde o temprano, llegaría el día en que fuera llamado para hacerme cargo. Todo lo que tenía que hacer es mantener separadas las Industrias Cullen de mis otras "empresas".

"Sólo hasta que se recupere," le digo, encogiéndome de hombros como si no se tratara de algo importante. Ella me penetra con una mirada suspicaz.

"Eso debe ser interesante," ella dice después de un rato.

"Debería, sí."

"Eso debería quitar a la Interpol de tu espalda," ella bromea y yo me rio, porque nada se le pasa.

"Y al maldito FBI," le digo.

Ella resopla y entierra su cabeza en las almohadas. "Buena suerte con eso."

"Excepto por ti, por supuesto." Aún riendo, cedo ante la tentación de quitarle la manta y deslizo mis manos sobre su espalda en un masaje relajante. "Me gusta bastante tenerte sobre mi espalda, y en mi frente, de hecho, insisto en ello…Y también me gusta tu espalda, especialmente tu culo."

Lo aprieto y ella ríe, llamándome incorregible. Sin desanimarme, trato de voltearla boca arriba pero ella se retuerce, empujando mis manos. "Pensé que habías dicho algo sobre comida…"

"Así lo hice."

"¿Dónde está?"

"Primero, tienes que cantar por ella."

"¿Eso es un eufemismo?"

"Yo no uso eufemismos."

"Yo no canto."

"Por supuesto que lo haces."

Ella canta para mí, con su mente, su alma y su apretado cuerpo. Hermosamente.

XXX