CAPITULO 6 EL VIAJE DE ANNIE

Archie estaba sentado en una de las bancas del jardín de su casa cuando el mayordomo llamó su atención.

-Señor, usted disculpe, el Sr. Andry se encuentra aquí-.

-Hazlo pasar, Santiago-.

-Si señor-.

El leal mayordomo, le dio el pase a Albert y se retiro discretamente.

-Ya sé a lo que vienes, Albert- fue el recibimiento que le dio a su tío –y te doy toda la razón ¡me porté como un idiota! Lo siento-.

-¿Archie, me permites hablar, por favor?-dijo pacientemente, sentándose a un lado suyo –Escúchame… comprendo que te sintieras abrumado ese día, seguramente recordaste a Stear, la separación de Annie está muy reciente y agrégale que yo te estoy apurando para que te prepares a ocupar mi lugar, pues… -.

-Me lo dicen a cada rato, como si tú te fueras a morir pronto o fueras un ancianito a punto de hacerlo-.

-¡Lo sé, lo sé!... Y lo lamento. El pleito que tengo con la tía Elroy de dejarte la responsabilidad a ti antes de tiempo, te perjudica más a ti que a nadie; mi renuencia a permanecer "enjaulado" no me permitió ver que te estaba lastimando, Archie. Este es "el destino" de todos los varones jóvenes de las familias adineradas; alguien se tiene que ser responsable de su continuidad en esta tierra; y el patrimonio y los hijos de cada familia es la manera de hacerlo-.

-Lo entiendo Albert. Solo que no estaba de humor en ese día tan especial, lo sabes bien- habló más calmado y melancólico.

-Esta claro, no te preocupes y… te vengo a proponer algo-.

-Tú dirás ¿De qué se trata?- le dijo mirándolo curioso.

MIAMI

Annie, Joel, Sara y sus padres llegaron por fin a la casa de la hermana del Sr. Charlie, después de varias horas de camino por tren y otro tanto por coche. La casa se encontraba cerca de la playa, sobre una pequeña loma.

-Mira Annie- le dijo Joel mostrándole el gran espectáculo de la naturaleza –Después de instalarnos en casa de mi tía, podremos venir a pasear a la playa-.

Annie le regresó la sonrisa y por un instante voltio a ver a Sara, sorprendiéndose por el gesto duro que le ofreció -¡Vaya primita¡- pensó molesta -¡Todavía de que se atreve a coquetear con Archie, se molesta de que hable con Joel!- Esa reflexión la dejo confundida -¿Qué está pasando? No debo de seguir pensando en Archie ¡El ya no me pertenece! ¡Nunca me perteneció! Pero… ¿Qué sentirá Sara por Archie? ¿Lo amará tanto como yo?... ¿Y por Joel?-. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el auto se detuvo frente a una pintoresca casa. Era una casa grande, no muy lujosa, pero se veía muy confortable.

El barandal estaba pintado de blanco con imágenes de gigantescos girasoles, le seguía un camino repleto de plantas de todo tipo, y aunque era invierno, lucían rozagantes. Todos los ocupantes de los dos automóviles bajaron, tratando de recuperarse del efecto del largo camino y se encaminaron hacia la casa, de la cual se abrió una hermosa puerta de madera, de donde salió una joven de cabellera negra, como la de Joel.

-¡Tío Charlie, Tía Rose, Joel, Sara!- decía corriendo a su encuentro -¡Qué bueno que ya llegaron, sean bienvenidos!- Parecía una niña abrazando y besando a todos, incluyendo a los Britter.

-¡Julette, muchacha, si pareces una polilla! ¡Deja de dar vueltas para presentarte!- Dijo riendo el Sr. Hunter.

-Es que ha pasado todo un año sin vernos- lo dijo dramatizando la frase a más no poder, ante las risas discretas del Sr. Britter y Annie; y la mirada asustada de la señora Britter –Señores Britter, Soy Julette, la prima loca de Sara y Joel- dijo muy seria y haciendo una venia muy actuada.

-¡Julette! ¿Qué maneras son esas de recibir a nuestros invitados?- habló una enérgica voz detrás de ellos. Una señora regordeta de cara amistosa salió también a recibirlos -¿Cómo están ustedes? ¿Tuvieron buen viaje? Yo soy la hermana de Charlie, y madre de esta alocada muchacha-. Concluyó dándole un ligero jalón a la falda de Julette.

-¡Mamá!, Mejor invítalos a pasar a la casa, deben de estar cansados; tenemos mucho de qué hablar- Tomó los brazos de Joel y Sara entre los suyos y los dirigió adentro de la casa, seguidos por todos los demás.

CHICAGO

Archie escuchaba con atención la propuesta de Albert.

-Compartiremos las responsabilidades; seis meses tú y seis meses yo-.

-Pero la Tía Elroy, solo quiere que lo dirija un solo hombre-.

-¿A caso le dirás el acuerdo a que llegamos tú y yo?-.

-¡Por supuesto que no!-.

-Entonces desde mañana te quiero en mi oficina para irte explicando cómo están los negocios, entre ellos me preocupa uno-.

-¿Existe algún problema?-.

-En realidad es evitarnos uno muy grueso-.

-¿De qué se trata?-.

-De retirar de los negocios familiares a los Leagan. Neal es una bomba a punto de estallar y es solo cuestión de tiempo para que el empiece a tirar por la borda el trabajo de su padre-.

-En eso tienes razón, serán muy primos de los Andry, pero la verdad no le veo un buen futuro a las negociaciones que tengamos con ellos-.

-Es por eso que tenemos que manejarlo con mucha calma y tacto, todo legal obviamente, pero si podemos deshacernos de la asociación que tenemos con ellos, creo que nos evitaremos muchos problemas-.

-Cuenta conmigo, Albert. Pensé que yo era el único que veía peligro en la relación con los Leagan, me alegra que pienses como yo-.

-Pues es una triste coincidencia, lamentablemente; yo trate que Neal y Elisa sentaran cabeza, pero creo que no lo harán ni hoy ni nunca. No voy a permitir que sus malas acciones perjudiquen a la familia, aunque sean parte de ella-.

-La tía Elroy los defenderá a capa y espada-.

-Eso es seguro, pero no pienso claudicar, es por el bien de ella también-.

-Tal vez eso no lo entienda, y nunca nos perdone-.

-Pues tendremos que vivir con ello-.

-Si… con el peso de nuestras decisiones… las buenas y las malas-. Concluyó el joven melancólicamente.

MIAMI

Después de haber sido instalados, todos se reunieron en el comedor para una reparadora cena a base de pescado.

-Es un platillo delicioso señora… ¿hermana del Sr. Hunter?-.

-Eva, Eva Bathurst… pero solo llámame Eva, señorita… ¿Amiga de Joel?-.

-Annie, Annie Britter… pero solo llámeme Annie-.

Ante tal conversación todos rieron y comenzó una agradable velada que se extendió hasta muy avanzada la noche, a pesar del cansancio de los viajeros.

Finalmente Julette los llevo a sus habitaciones, afortunadamente a Annie le cedieron una habitación sola; no estaba de ánimos para tener un enfrentamiento con Sara, aunque fuera de puras miradas, como las que se lanzaban en la cena. Estaba claro, entre ellas dos, estaba declarada la guerra.

Al día siguiente, los jóvenes salieron a recorrer la playa; mientras los mayores se instalaron en unas mecedoras a disfrutar de la vista y de un té frío. Julette aprovechó que Sara se había colgado del brazo de Joel, para acercarse a Annie.

-A Joel le gustas tú ¿Verdad?- lo dijo sin reservas.

-Bueno… tenemos poco de conocernos… no creo…-.

-Por Dios Annie, no seas tan reservada conmigo; además solo hay que mirarle la cara de tonto que tiene cada vez que te mira… ¡Pobre Sara!-reflexiono de pronto con cierto pesar -¡Lo que debe de estar sufriendo, la tontita!-.

-¿Por qué hablas así de ella? ¿Qué sabes sobre sus sentimientos?-. preguntó interesada en saber más de Sara.

-¿Tú no sabes nada de la historia entre Joel y Sara, verdad?-

-Sólo que se criaron como hermanos-

-Para la mala suerte de Sara, que siempre estuvo enamorada de Joel… aunque en su última carta me habló de un amigo nuevo- A Annie se le revolvió el estómago –Quizás lo olvide y comience una nueva relación… Si Joel te ha puesto el ojo, es que tu estas disponible ¿O no?-.

-Lo dices como si yo fuera un filete a la venta. Por el momento no me interesa ninguna relación romántica?-.

-Eso me suena a una gran decepción amorosa-.

-¡Juliette! ¡No creo que sea prudente tener este tipo de conversación!-.

-Está bien- dijo resignándose momentáneamente – Tenemos unas cuantas horas de conocernos y ya quiero que me cuentes tu vida, discúlpame-.

-No hay nada que perdonar-.

-¿Ah no? Entonces cuéntamelo todo-. Dijo muy confianzuda colgándose del brazo de Annie.

-¡Pero qué dices! Yo… bueno… es que….!- Tartamudeaba con los colores en la cara a más no poder.

-Entonces háblame de Joel- cambió de tema rápidamente -¿Crees que es el indicado para curar tu roto corazón?-.

-¡Julette, no creo que… es un buen amigo y…-.

-Con eso me lo dijiste todo, cuando alguien dice "solo es un buen amigo" suceden dos cosas; él será el amor de tu vida o "solo es un buen amigo"-.

-¿Y tú como sabes tantas cosas del amor?- se defendió del ataque de preguntas de Julette, tratando de desviar el tema sobre ella –Eres muy joven para saber tanto del tema, creo que tienes mi edad-.

-¡Ah, el amor! Sólo es posible conocer de él de una sola manera… practicándolo-.

-¿A qué te refieres?- dijo espantada al no saber el sentido que quería decir con sus palabras-.

-Tímida y con malos pensamientos- dijo divertida sobándose el mentón –Pues dando amor a todo ser viviente ¿A caso tú no quieres a tus padres?-.

-¡Claro que sí!-.

-Tendrás amigos entrañables-.

-¡Por supuesto!-.

-¿Cuándo tocas el piano, no amas la música?-.

-¡Sí!... ¡Espera! ¿Cómo sabes que toco el piano?-.

-Me lo menciono Joel en su última carta- dijo sin darle importancia al comentario que Joel hizo de su persona a su prima–Pues ahí lo tienes, tú también das amor-.

Annie se le quedo viendo sorprendida. Esa joven a pesar de su juventud le enseñaba que hay más amores que el de un caballero, y al mismo tiempo volvió a comparar a Archie con Joel ¿En alguna ocasión, Archie hablo de mí, con algún amigo con afecto? Le sangraba el corazón y a no ser por el siguiente comentario de juliette se hubiera puesto a llorar.

-Bueno, pero si estás hablando de arrumacos con tu novio…-.

-¡Julette!- grito poniéndose colorada hasta las orejas.

-¿Cuál es el problema? ¿No me digas que nunca te diste algún besito con él-.

Annie paso del rojo al blanco –Archie nunca intento darme un beso-. La sentencia de ese pensamiento la dejo fría –Ningún acercamiento íntimo, sólo lo esperado por la sociedad: El beso en la mano, un abrazo tierno el día de su cumpleaños… ¡Eso fue todo!-.

Juliette se sorprendió de la reacción de Annie.

-¡No!... no es posible… ¿Nunca te han dado un beso?... ¿Algún abrazo que te quitara el aliento?... ¿Nunca se atrevió a tocarte más allá de donde termina la espalda?-.

-¡Juliette!- Annie se volvió a poner roja como el betabel.

-Bueno, al menos mi nombre si te lo has aprendido-.

CHICAGO

Archie ya había comprado el regalo para Albert y su tía Elroy, ahora entraba a una tienda departamental para buscar el obsequio para Candy y sus primos Elisa y Neal; estos últimos casi a regañadientes, por no ser grosero y tomarlos en cuenta, no podía evitar que asistieran a la fiesta de fin de año, con suerte esta sería la última, y eso hacía más soportable el tener su presencia ese día.

Llego al departamento de perfumes y solicitó a la vendedora un perfume con aroma de rosas, el favorito de Candy; mientras la empleada iba por su pedido el popurrí de aromas empezó a rondar por su nariz, invitándole a descifrar a quién le recordaba determinado aroma. Un aroma a mar le recordó el espíritu aventurero de Albert, las notas de madera le pertenecía a él, nada más elegante que el aroma de la madera de cedro; en cambio el aroma a cedro negro con albahaca le recordaba a Santiago, su leal mayordomo. Estaba muy entretenido en su inspección de perfumes que se aventuro a donde se exhibían los de dama, un aroma a vainilla e incienso le recordó sin dudas a la Tía Elroy, el olor a musgo y helecho recién cortado no era de otra más que de Elisa –¡Qué pesadez de aroma!- sonrió y trató de que no se le saliera la risa y lo juzgaran de loco hablando solo a los perfumes, más de pronto un aroma familiar hizo que se congelara un instante, el aroma a jazmín entro por su nariz pero se fue a instalar en el corazón -¡Annie!- Y no supo porque se le puso la carne de gallina y el corazón se le aceleró.

MIAMI

Después del almuerzo, todas las damas se prepararon para ir de compas, solo faltaban dos días para el fin de año y tenía que tener sus obsequios listos para el gran evento. Habían viajado ligeros, así que necesitaban un ropaje apropiado para la ocasión. Los caballeros dejaron en manos de las damas aquellos menesteres y ellos se fueron a jugar ajedrez a un parque cercano.

-¡Vámonos de compras!- Anunció Julette, poniéndose en medio de las dos muchachas y tomándolas del brazo las jaló hacia la calle, seguidas por sus madres.

Al llegar al centro de la ciudad, las damas adultas entraron en un local especialista en vestidos de damas recatadas y sobrias; más sin embargo, Julette se llevo a las otras dos jovencitas a otro que estaba dedicado a vestidos más juveniles y a la última moda.

-Miren chicas, éste es el último grito de la moda londinense- dijo mostrándoles un vestido negro con una falda que llegaba un poco arriba del tobillo, piedras doradas adornaban el escote en uve un poco más abierto de lo que se veía tradicionalmente -¿Quién se lo quiere probar?-.

Annie y Sara se voltearon a ver y por breves momentos, estuvieron de acuerdo que a Julette le faltaba un tornillo.

-¡Pero, si ni siquiera tiene corsé!- protestó Sara.

-¡Y el escote es muy pronunciado, sin mencionar que se nos verán los tobillos!- Segundo Annie.

-¡Por Dios, muchachas, no sean mojigatas! ¡Por eso no pescan novio! – dijo molesta por sus ideas tan conservadoras –Mira Sara, tu ponte este vestido de gasa color rosa de palo ¡Resaltará tu cabello castaño! Y tú Annie, ponte éste otro de seda color melocotón ¡Resaltarán tus ojos castaños! ¡Pero muévanse mujeres, que tenemos muchos detalles que arreglar!-.

Ante tal orden, las dos muchachas entraron a los vestidores a probarse los vestidos.

CHICAGO

Después de sus compras, Archie acomodaba sus paquetes en su auto ayudado por su chofer, cuando un alboroto llamo la atención de las personas a su alrededor y de él. Pero la sorpresa fue ver a Neil peleando con uno de los propietarios de las tiendas de regalos, sus gritos comenzaban a sonar más fuertes y amenazaban con irse a los golpes. Archie estuvo tentado a darse la vuelta y dejar que Neil se las arreglara solo, pero mientras tuvieran lazos financieros ¡Era parte de la familia! Le dio instrucciones a su chofer que lo aguardara en el coche y fue al encuentro de la pelea, donde ya se habían aglomerado alrededor de los dos en disputa.

-¡Caballeros!- grito enérgicamente para que los dos contrincantes dejaran de pelear y le pusieran atención -Creo que no nos conviene a nadie que se inicie una trifulca en este lugar, alguien puede llamar a la policía con las ya conocidas consecuencias-.

-¡Eso es lo que estoy a punto de hacer si este caballero no paga lo que sus "amiguitas" tomaron de mi tienda!- respondió el dueño de la tienda de regalos señalando a dos mujeres que a leguas se les veía que eran "de la vida galante".

-¡Mis amigas son dos damas muy decentes!- parloteaba Neil -¡Y si tomaron algo sin pagar, solo fue por distraídas!-.

-¡Insulta mi inteligencia!-

-¿No me cree? ¿No sabe con quién está hablando?-.

-Ya sacó el tema del apellido- pensó cansado Archie del mismo cliché de su primo –Neil, no seas tonto. Págale al señor lo que tus "damas" tomaron por "distraídas" y evitémonos esta bochornosa situación para la familia-.

-¡Lo que tu digas primito! ¡Todo por la familia!-.

Neil sacó su billetera y le pagó al propietario, que inmediatamente se metió a su tienda, los transeúntes se fueron dispersando, dejando solo a los primos y a las "damas".

-Es mejor que lleves a las señoritas a su casa y te regreses a la tuya, Neil-.

-¡No sea aguafiestas! Qué te parece si mejor me acompañas a tomarnos unos tragos con ellas ¡A ver si así quitas la cara de acartonado que tienes!-.

Archie abrió la boca para contestarle cuando lo abrazó una de las amigas de Neil.

-¡Pero Baby! Tú nunca nos mencionaste que tenías un primo tan guapo- le hablo la mujer aferrada a su cuello –¡Y qué bien huele!

-Señorita, es mejor que mantengamos distancias- recalco tratando de zafarse de su amarre –Yo a usted no la conozco-.

-Pero podemos conocernos desde ahorita- le bramó besándolo en los labios, tomándolo por sorpresa.

Archie se retorció alejándola de él, mientras Neil y las mujeres se carcajeaban.

-¡Eso es lo que te hacía falta, Archie! ¡Conocer a una mujer de verdad!... ¡Ella ésta libre esta noche! ¿No te quieres estrenar? ¡No lo niegues!... ¡Seguro sigues siendo virgen!-.

Archie sacó su pañuelo y se limpio la pintura labial que había dejado la mujer en su boca, deseo quitar también el sabor a tabaco y alcohol que percibió en ese beso robado.

-No vale la pena que te conteste- le dijo mirando seriamente a los ojos, que hizo que Neil parara de reírse – Solo te prometo una cosa ¡No te vas a divertir a costa mía! ¡Déjate de meterte en mis asuntos, y mejor pon atención a los tuyos!-.

-¡No aguantas una bromita!- Trato de bromear –Además yo tengo mis asuntos controlados, es más divertido alegrar un poco tu aburrida vida, y además…-.

-El Señor Bernand lo sabe, Neil- Lo interrumpió dejando a su primo congelado.

-¿A qué te refieres?-.

-A tu supuesto examen aprobado de la escuela de contabilidad, y puesto que ya no te ríes, te recomendaría que fueras preparándote para un examen extraordinario pensado solo en tu persona-.

Archie dio vuelta sobre sus talones y se alejó dejando a un Neil pasmado con sus dos amigas tratando de reanimarlo.

MIAMI

-¡No puedo salir con este vestido!-. Exclamo Annie desde el probador -¡No es decente!- El vestido que había escogido Juliette para ella era ajustado en el talle que obligaba a su busto a resaltar. Nunca había visto su femineidad tan expuesta.

Juliette entro al probador.

-No exageres Annie, sólo es coqueto, no indecente-. Le sonrió con todos sus dientes y voltio a ver a la otra muchacha paralizada del susto.

-Te ves muy bien, primita-

-¡Estás loca! Si Joel me ve con esto se muere-. Replico Sara mirando su reflejo en el espejo de cuerpo entero.

-¡Pues que se muera! Pero de coraje cuando vea que todos los muchachos andan detrás de ti ¡Vamos muchachas! ¡Tengan el coraje por única vez en su vida, de enseñar un poco de lo que Dios les dio! y si con eso conquistan a un caballero de buen ver, como mi Paul ¡Pues mucho mejor!-.

-¿Quién es Paul?- Pregunto Annie al no reconocer ese nombre.

-Es el novio de Juliette- Respondió Sara tratando de cubrir sus hombros desnudos.

-¡Sara! Los hombros van desnudos-. Le dijo sujetándole las manos para que dejara de jalar la gasa -¡Bien! Vamos a la mitad del camino. Primero quiten esa cara de conejos asustados… ahora quiten la cara de palo… ¡Mujeres! ¡Sí, son mujeres!... ¡Escúchenme bien!...- Por un breve momento se tapo los ojos con una mano, como meditando lo que les iba a decir; finalmente las miró a los ojos.

-En esta sociedad en que vivimos, las mujeres llevamos las de perder. El poder lo tiene el hombre en todos los ámbitos: social, económico… sexual - Al escuchar la última palabra Annie y Sara se sonrojaron -¿Lo ven? Ustedes se cohíben con solo escuchar esa palabra, que es parte de la naturaleza humana; y eso se debe a nuestra educación. Nos han enseñado que nosotras solo estamos aquí para servir al hombre, atender su casa, criar a sus hijos ¡Somos seres pensantes y tenemos sentimientos! Pero… la naturaleza es sabia, y nos dio un arma para defendernos y debemos aprovecharla-.

-¿Hablas de…?-.

-De nuestra misma naturaleza de mujer, primita. Ser coqueta no descocada, sutilmente provocadora, no prostitu… ¡Ya saben! Sonrisa gentil, modales refinados nos ayudan a conseguir con suavidad y sin que lo noten, casi todo lo que queramos. Resaltar la belleza que Dios nos dio no es ningún pecado-.

A regaña dientes, compraron los vestidos, y salieron de la tienda entre risitas, como si hubieran hecho una travesura. Esto era nuevo para Annie y Sara, era un despertar hacia un capitulo nuevo en sus vidas; sin embargo el que lo hayan compartido no las hacia olvidar que entre ellas... había cuentas que saldar.