Hola (n_n)/ soy nueva en fanfic y esta es la primera histori que subo

Es una ADAPTACIÓN de una novela muy bonita espero que leguste

Lanovela es de LEANNE BANKS

Disclaimer:

Bleach es propiedad de Tite Kubo.

La historia es de LEANNE BANKS

EL PLAYBOY ENAMORADO

Kurosaki ichigo: Es cien por cien americano, pero por sus venas corre ardiente sangre italiana. Nicholas ha sido educado para honrar a la familia y esforzarse por alcanzar la perfección, aunque este soltero de éxito no se comporta como un caballero las veinticuatro horas del día... para delicia de las mujeres más atractivas de Boston.

Rukia kuchikin : Es virgen, aunque teme que no será por mucho tiempo. La culpa la tiene su jefe, Ichigo, que rezuma sensualidad. Ella ase gura que es inmune a él, pero enseguida se verá atrapada entre sus deseos y el sentido común.

Isshida kurosaki y masaki kurosaski: Son padres de ocho hijos e hijas ya crecidos y, como tales, son profesiona les de la preocupación. Pero cuando se trata de cuestiones del corazón, nadie sabe más que esta pareja, cuyo amor venció contra todo pronós tico.

Prólogo

Ella había sido una belleza de ojos color miel con un cuerpo capaz de volver loco a cualquiera. También tenía un corazón de acero con el que podía cortar a un hombre en pedacitos.

Si Kurosaki ichigo hubiera sido supersticioso, habría pensado que sobre él había caído la mal dición del día de San Valentín que supuesta mente azotaba a su familia.

Casi dos años atrás, el 14 de febrero, tenía el anillo preparado y estaba dispuesto a declararse a Senna Smithson.

Recordó cómo había utilizado su llave para entrar en el apartamento de Senna , deseando sorprenderla, justo a tiempo para escucharla de cir por teléfono a una amiga que aquella noche iba a «atrapar a uno de los grandes».Completa mente segura de su encanto, Senna le había prodigado un sinfín de atenciones perfecta mente calculadas para conseguir su objetivo, tal y como descubrió ichigo más tarde. Había fin gido estar loca por él solo para conseguir meter las manos en la fortuna de su familia.

Ichigo todavía sentía una pizca de amargura al recordar la desagradable escena que había te nido lugar a continuación. Viendo que era inútil negar lo evidente, senna había desplegado todos sus encantos femeninos para intentar apla carlo. Tal vez ichigo fuera cien por cien ameri cano, pero tenía sangre italiana corriendo por sus venas, y se juró a sí mismo que aquello se ha bía terminado.

Incluso todavía ahora, sentado en la oscuridad del cuarto de su hija aquel día de Enero, sintió cómo volvía a asaltarlo una oleada de rabia. Ichigo dirigió entonces la mirada hacia aquella hija de un año cuya existencia había ignorado hasta diez días atrás. Nada más terminar con senna, ésta había encontrado otro hombre con una cuenta corriente más que saneada y, al pare cer, había intentado hacer pasar a Molly por su hija.

Ichigo exhaló un profundo suspiro y dejó escapar en él algo de su amargura. Mientras en contraba consuelo observando la inocencia y la vulnerabilidad de Molly, escuchó el sonido de unos pasos a su espalda. Sospechó que se trataría de sus padres. Aunque su padre lo negara, en lo que se refería a sus ocho hijos, ambos eran profe sionales de la preocupación. Ichigo se dio la vuelta al sentir la mano de su madre sobre el brazo. Su padre, un hombre que siempre se las había arreglado para inspirar ternura a pesar de medir cerca de un metro noventa, sacudió la ca beza mientras clavaba la vista en la cuna.

-Nunca le perdonaré a esa mujer el haberte ocultado que tenías una hija -dijo sin poder di simular la rabia-. Cuando pienso que nunca te hubieras enterado si senna no hubiera muerto...

-No debemos malgastar energía perdonando a senna -respondió ichigo, cuya propia ira era un reflejo de la de su padre-. Está muerta. Y yo tengo que emplear todas mis fuerzas en ayu dar a Molly a acostumbrarse a vivir conmigo y aceptarme como padre…

-Molly te aceptará enseguida -aseguró su ma dre apretándole suavemente el brazo-. Sigo di ciendo que yo podría cuidar de ella.

-No quiero que te agotes -intervino isshida kurosaki pasando un brazo alrededor de los hom bros de su esposa-. Todavía consigues que los hombres giren la cabeza para mirarte cuando en tras en una habitación, pero no puedes andar día y noche detrás de una niña de un año.

masaki kurosaki no había nacido en Italia, pero eso no significaba que no supiera defender su te rritorio.

-Si tú puedes seguir dirigiendo la mayor em presa heladera de América, ¿por qué no puedo yo correr detrás de mi nieta? -preguntó levan tando la barbilla con aire desafiante.

-Puedo seguir dirigiéndola porque ichigo es mi mano derecha y confío en él. Mis hijos han dejado por fin el nido, y creo que me he ganado el derecho de tener toda la atención de mi es posa al final del día, ¿no?

ichigo compuso una mueca ante lo posesivo que era su padre. Su madre tenía sesenta y siete años y, para isshida, seguía siendo la luz de su vida.

-Te agradezco que te hayas ocupado de Molly estos últimos diez días, y me gustaría que siguieras pendiente de ella -le aseguró ichigo a su madre.

Sabía que masaki era perfectamente capaz de hacerse cargo de la niña, pero también era cons ciente de que su hija reclamaba muchísima aten ción. La pobre niña lloraba con frecuencia desde que había llegado a su casa.

-Molly ha perdido a su madre, y sé que tengo que crear una atmósfera estable a su alrededor. Mi asistenta hace muy bien su trabajo, pero los niños no son su fuerte. Dadas las exigencias de mi trabajo, necesito una niñera. Ya he contac tado con un par de agencias.

-¿Estás seguro de que es lo mejor? -preguntó su madre con incertidumbre mientras observaba la cuna.

-Lo estoy -respondió Ichigo. -Ichigo tiene razón. Él se ocupará de la bambina y nosotros ejerceremos de abuelos -dijo su padre.

-¿Y podré visitarla siempre que quiera? -pre guntó su madre.

Ichigo sintió que se le enternecía el cora zón. Su madre ya se había encariñado con su pri mera nieta a pesar de sus continuos sollozos.

-Por supuesto. Todos los días, si te apetece.

-Es una niña preciosa -aseguró masaki girán dose hacia él-. Es igualita que tú cuando eras bebé: pelo naranja y rizado, ojos color miel, y esa bar billa desafiante, igual a la de tu padre... tu padre es un buen hombre, Ichigo, y tú también. Molly tiene mucha suerte.

Ichigo sintió que se le encogía el corazón. Aquel voto de confianza de su madre era como un bálsamo para su alma confundida. Todavía se estaba recuperando de la noticia de enterarse con treinta y cinco años de que era padre, y, el Cielo lo sabía, no era ningún experto en niñas de un año.

-Gracias, mamá.

-Es la pura verdad -respondió ella besándolo en la mejilla-. Iré por mi abrigo.

-Enseguida voy -dijo isshida apretando la mano de su esposa.

En cuanto Masaki hubo salido, su padre se aclaró la garganta antes de hablar.

-Si necesitas cualquier cosa, llámame de in mediato.

-Sabré manejarme -respondió Ichigo asin tiendo con la cabeza.

-Eso ya lo sé -aseguró su padre-. Siempre has sabido superar todas las dificultades. Me hubiera gustado que encontraras un amor como el que compartimos tu madre y yo.

-Y en lugar de eso, encontré a sanna -res pondió Ichigo con amargura.

-Eres joven -protestó isshida- Aún te queda mucha vida por delante.

-Toda mi atención está centrada ahora en ve lar por mi hija. Teniendo una niñera, no necesi taré ninguna esposa.

-Una niñera no puede hacerse cargo de todas las necesidades de un hombre.

-Un hombre no tiene por qué casarse para sa tisfacer ese tipo de necesidades -contestó Ichigo secamente.

-Algún día comprenderás lo que necesita el corazón -aseguró su padre blandiendo el dedo índice hacia él-. Pero por ahora tienes razón. Debes concentrarte en cuidar de tu hija. Ibas a pedirle a sanna que se casara contigo el día de San Valentín, ¿verdad? -preguntó isshida tras du dar unos instantes.

Ichigo sabía que su padre estaba pensando en la maldición de San Valentín, que había de jado su marca en más de una generación de los Kurosaki. Su padre nunca había dicho que creyera en ella ni que dejara de creer, pero se refería a ella con cierto recelo.

-Sí, así es. Pero discutimos y ella se marchó de la ciudad.

Siguió entonces un silencio pensativo. Isshida dirigió la vista hacia Molly.

-Si la maldición es cierta, en esta ocasión a ti te ha traído un regalo.

Buno espero que le guste nos vemos (n_n)/

Miyu-chan: háganle un favor déjele un review ala pobre

Kena: que mala (;_;)

Que el dios del ichiruki las acompañe XD