Capitulo IX

El sonido del silencio… La cruda realidad

Ririchiyo PV

Mis ojos seguía cerrados con fuerza y había acabado conteniendo el aliento a la espera de que todo acabara, pero nada, un golpe seco había escuchado mas sin embargo no sentía dolor alguno, ¿Qué había sucedido?.

Mis ojos se fueron abriendo lentamente, notando como aquel kitsune había sido atravesado en parte por mi arma, la cual estaba clavada en una de sus grandes patas delanteras, casi en sus costillas.. un poco más atrás y el zorro hubiera muerto a lo más seguro. Mi mirada se volvió ahora intrigada, ¿Quién había usado mi arma para detener su ataque?. Busque con la mirada por toda la habitación hasta que, finalmente mis ojos se posaron sobre "trasvesti-san", quien miraba desafiante al zorro que apenas y era capas de respirar debido al dolor que lo agobiaba al tener casi toda mi arma clavada en su interior.

Vi como el gran animal acababa cediendo, recostándose contra el suelo mientras sus heridas continuaban sangrando intensamente haciendo que un charco de su propia sangre comenzara a formarse bajo de él y sus alrededores. Cerró sus ojos mientras su respiración era dificultosa.. parecía que le quedaban minutos nada más de vida.

Mi vista buscó a Watanuki al no escuchar ruido alguno y noté que el pequeño niño que había llegado desafiante había sido derrotado y que, ahora yacía prácticamente sin vida en el suelo.. eso me sorprendió mucho en verdad, Watanuki demostró que cuando la situación lo demandaba podía llegar a ser muy fuerte. Él se dirigió hacia donde estaba Karuta, quien aun seguía sumida e la inconsciencia como el resto. Mi mirada repazó a cada uno de los presentes.. Nobara-chan, Natsume-kun, Kagerou…. ¿y Soushi?... ¿Qué había sido de él?, ¿¡porque… porque no estaba aquí!?. Un sentimiento indescriptible me sofocó, ¿podría ser que él… que él estuviese… muerto…?. Al pensar en aquella probabilidad que ahora parecía mas real que nunca mis ojos se llenaron de lágrimas haciendo que una de ellas resbalara por mi mejilla.

El sol ya comenzaba a salir haciendo desaparecer a los demonios que rondaban aun por ahí, las marcas en el cuello de Natsume-kun y de Kagerou desaparecieron por completo, el pequeño niño, o mas bien su cadáver se esfumó al ser tocado por los rayos de sol. Los quejidos del gran kitsune cesaron, ¿ya habría dado su último aliento?. Al voltear mi mirada hacia él mis ojos se abrieron de golpe al ver a soushi tendido en medio de aquel charco de sangre, con múltiples heridas en su cuerpo, una de ellas provocada por mi arma.

Me acerqué hasta él viendo como de su mano desaparecía una marca igual a la que Natsume y Kagerou poseían, ¿asi que él.. todo este tiempo..?. Detuve en seco mis pensamientos regresando mi atención a él.. estaba muy mal herido, su respiración era cada vez mas dificultosa y perdía sangre a borbotones. Miré a Renshou y Nobara-chan, ellos también parecían estar graves.. al regresar mi vista hacia Soushi pude ver como su pecho se había detenido, mis ojos se abrieron abruptamente e intenté sentir su pulso.. nada…

Las lágrimas agolpadas aun en mis ojos comenzaron a caer mientras me aferraba a él con fuerza, ¿Cómo era posible que hubiese muerto?, ¿Qué había de nuestro hijo?... nuca.. supo que sería padre. Seguí llorando aun abrazando su cuerpo, escuchando el sonido de las sirenas fuera de Ayakashi Kan indicando que alguien había llamado a las ambulancias. Poco a poco fueron entrando los paramédicos y se llevaran a todos los heridos. A duras penas me separé de Soushi, mirando como lo cargaban en una camilla y se lo llevaban, subiéndome a mi en otra. Dentro del vehículo solo oculté mi rostro entre mis manos conteniendo el deseo de gritar, de reprochar el porque de su muerte.. el porque de todo esto que sucedió…. Solo se escuchaba el sonido de varias ambulancias recorriendo la ciudad rumbo al hospital local….

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Siente meses han pasado desde el ataque a la Maison Ayakashi, la cual había sido reconstruida y remodelada. Sus inquilinos habían regresado a esta y, como si todo aquello no hubiese sucedido, todos comían amenamente en el comedor, salvo dos personas que se encontraban ausentes…

Ririchiyo se encontraba en su habitación contemplando atraves del cristal, aferrando una de sus piernas con sus brazos y suspirando apesadumbradamente, se sentía sola, incompleta en aquel momento. Un leve lloriqueo la hizo levantarse de golpe de su lugar y caminar rumbo a su habitación para acercarse a una cuna de madera que estaba dentro de esta. Cargó a una pequeña niña de cabellera castaña entre sus brazos, siendo observada por aquellos lindos irises de color azul cielo. Sonrió viendo a su pequeña niña que tan solo tenía poco menos de un mes de haber abierto sus ojos a este mundo.

Caminó hacia la pequeña sala de su habitación y se sentó en un sofá, arrullando a la pequeña quien comenzaba a hacer pequeños pucheros pues se había sentido algo desatendida. Ririchiyo logró calmarla mientras le tarareaba dulcemente una canción, haciendo que la atención de la pequeña niña se posara en su joven madre mientras su pequeño puño se dirigía a su boca haciéndola lucir adorable. Ririchiyo bostezó un poco, últimamente no había podido conciliar el sueño y parecía que su hija pronto acabaría dormida por l que, caminó hacia su recámara y se recostó en su cama, con la niña a su lado y la abrazado, quedándose así las dos profundamente dormidas al cabo de unos minutos.

Pétalos de flor de cerezo se colaron por entre la ventana abierta de aquella habitación y, la puerta lentamente se abrió. Se podía ver una silueta deambulando por la estancia, dirigiendo sus pasos hacia el lugar donde madre e hija dormían. El aroma a las flores de cerezo llenó el lugar mientras la suave brisa se colaba por la ventana. Ririchiyo abrió sus ojos al sentir como la cama se hundía levemente del lado en el cual estaba vacío, como si alguien se hubiese sentado ahí. Sus ojos se abrieron lentametne y se encontraron con un par de irises de distinto color, uno de color miel y otro del mismo color que los de su hija, una sonrisa repleta de dulzura le fue brindada por parte de aquella persona y los ojos de la chica de cabellera negra se abrieron desmesuradamente al identificarlo, ¡debía de estar soñando!.

Se sentó cuidadosamente en la cama sin despertar a la pequeña aun mirándolo, notando como él la miraba a ella y luego su vista intrigada, curiosa y sorprendida se posaba en la pequeña niña.

-So-Soushi.. –dijo ririchiyo en un susurro haciendo que el kitsune la mirada.

-Ririchiyo-sama… -se acercó a ella y la atrajo a si mismo en un efusivo abrazo con los ojos ligeramente llorosos de la emoción- ¿ella es… nuestra hija? –preguntó mirando a la pequeña con ilusión.

La chica de cabellera azabache asintió cerrando sus ojos y aferrándose a su novio dándose cuenta de que en verdad él estaba ahí, el sonido de su corazón chocando contra su pecho le dejó en claro que no era una visión, que él estaba ahí, vivo, además de que una venda en su mano era la evidencia física de que él aun vivía. Lo abrazó con fuerza siendo correspondida por aquel abrazo, el kitsune enterró su rostro en los cabellos de ririchiyo.

-Ririchiyo-sama, ririchiyo-sama.. lamento haberla dejado sola.. lamento haberme ido así sin decirle nada… -decía una y otra vez el kitsune, quien fue callado por un beso de una sonrojada chica.

- No pasa nada… lo importante es que… es que sigues vivo y que… pudiste conocerla…. –ambos miraron a la pequeña bebé que aun dormía.

Ririchiyo la cargó entre sus brazos aun siendo abrazada por su pareja y ambos contemplaron a la pequeña niña fijamente, con unas sonrisas en sus rostros.

¿FIN?

Notas de la autora: ¿Hola!, bueno, creo que con esto le doy fin a lo que es el Fanfci "Nuestra Historia Continua", mas sin emabrgo les tendré una pequeña sorpresa pronto, un One-shot que va ligado a esta historia, estén al pendientes! y espero que les haya gustado a ustedes leerla tanto como a mi hacerla n.n

Nos estamos leyendo pronto!