Capitulo 16

Te encontré en la oscuridad

Chiaki corría rápidamente en búsqueda de su shikigami, pasaba velozmente entre las rocas que casi en varias ocasiones se caía por lo baboso que estaba el camino, ni siquiera se fijó si Inugami la seguía porque estaba concentrada en seguir los gritos que provenía al fondo de la cueva, no podía dejarlo seguir sufriendo, a pesar de todo lo que pasó en entre ellos, él no merecía que fuera castigado por esas malvadas brujas.

-¡Inugami corre! ¡Ya casi llegamos!- ella seguía adelantándose que no sabía si el joven príncipe le había contestado, en realidad no le importaba. Al llegar, lo observó arrodillado, con la cabeza cabizbaja y se notaba que respiraba irregularmente. Ella se acercó lentamente asustada, poco a poco posó su mano despacio por su cabeza y él reaccionó levantando la mirada hacia la miko –Hola…- fue lo que pudo decir mientras se agachaba para verle mejor la cara.

-Chiaki…es una trampa…corre- el demon estaba agotado, cansado y sus fuerzas estaban decaídas, pero al verla de nuevo su corazón se reanimó, dándole la energía suficiente de levantarse. –Las brujas están cerca-

-Tranquilo Zenki, déjame quitar el sello- Chiaki lo ayudó a levantarse y después de realizar un conjuro alrededor de él, logró eliminar las ataduras que se encontraban en sus muñecas y piernas. El guerrero guardián intentó caminar pero sus fuerzas se desvanecieron obligándolo a caer al suelo, la sacerdotisa enseguida lo sostuvo por su espalda y al sentir su piel maltratada y húmeda por la sangre, se volteó a mirar el estado en que se encontraba todo su cuerpo. –Zenki no te esfuerces, estás muy malherido-

-Tenemos que salir de aquí antes de que esas brujas regresen- de pronto, la caverna se hizo más fría y oscura, sombras tétricas y demoniacas comenzaron a correr por las paredes seguidas de dos garras que se cernían sobre los dos seres, la figura curvada de una mujer salía del suelo formando un cuerpo físico femenino, de cabello blanco, la cara desfigurada por miles de cicatrices, su piel era grisácea y azulada, en sus esqueléticas manos sobresalían extensas garras negras.

-Te estaba esperando descendiente de Ozuno…- la bruja se acercó hasta donde estaba Chiaki pero enseguida Zenki se interpuso en su camino colocándose frente a la sacerdotisa.

-¡Ni te atrevas a tocarla!-

-Lárgate de mi vista títere- ella sacudió su mano hacia un lado y del suelo miles de sombras lo atraparon y luego lo lanzaron hacia la pared, ahí, las mismas figuras tétricas que acompañaban a la hechicera, lo mantuvieron retenido en contra de su voluntad. –Ahora hagamos esto más fácil…- con un movimiento expansivo y luego concentrando su poder, ella comenzó a atacar a la miko que se defendía con el campo de fuerza creado por el brazalete guardián.

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Saeki luchaba ferozmente contra los espectros oscuros que salían de las paredes, Vasara en cambio, lanzaba sus poderes de rayo eliminándolos al instante, de pronto, un grito ahogado salió de una de las cavernas llamando su atención. – ¡Es mi hermano!... ¡resiste Sago!-

-¡grita todo lo que quieras para que vengan más monstruos mujer!- ambos quedaron espalda con espalda rodeados de miles de monstruos de las sombras, pero a pesar de la situación, Saeki no se quedaría tranquila por el comentario.

-¡Cállate! Yo grito cuando yo quiera… ¡has un escudo ahora!-

-¿Desde cuándo tu me ordenas? ¡No lo haré!-

-¡Hazlo o no respondo!- el demon dudó pero al ver la mirada de impaciencia que la guardiana le imponía, creó un escudo que lo cubría a ambos.

Needles of Water!- Saeki aprovechando la humedad del lugar, usó el agua para crear miles de agujas que atravesaron a sus oponentes en el acto. – ¡Ahora atacarlos con tu poder!-

-¡Mysterious Crushing Force!- una bola de energía que salía de la palma del demon, salió rápidamente en dirección al grupo de espectros que estaban recuperándose del primer ataque, el golpe fue tan poderoso, que los acabó a todos de una sola vez. Saeki verificó que no hubiese más enemigos y después de cerciorarse, salió caminando de vuelta al camino que seguía cuando de pronto él la tomó del brazo acercándola violentamente hacia él.

-Jamás vuelvas a darme órdenes- la cercanía entre ambos era máxima y eso ocasionó que la demon se sonrojara al extremo, no podía hablar y pestañeaba varias veces impactada por la proximidad de sus rostros, pero recordó inmediatamente lo sucedido hace meses y eso enfrió enseguida sus sentimientos.

- Entonces no me estorbes-ella se deshizo de su amarre y siguió su camino, el líder de los demons solo la siguió, rezongando por dentro las miles de torturas que le haría cuando llegaran de nuevo a la ciudad, extrañamente era el mismo pensamiento de la guerrera.

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La batalla entre la miko y la hechicera del mal era constante y ninguna de la dos se doblegaba a la derrota, Chiaki usaba todos los conjuros que podía para defender y atacar pero el azote de las sombras era muy fuerte, además de que el lugar la desfavorecía por ser oscuro y húmedo, perfecto para la bruja.

-Ríndete sacerdotisa, así tu muerte será menos dolorosa- la mujer invocó a varias sombras que se agruparon alrededor de ella y luego les ordenó que agrediesen a su contrincante, la miko se defendió como pudo creando pergaminos de luz que la envolvían, impidiendo el ataque pero ya se les estaban acabando y solo el hechizo del fuego era su única salida.

-¡Jamás, usaré todo mi poder para derrotarte!- con el conjuro hecho de fuego, creo una bola inmensa que arrojó en contra del ejercito de sombras que venían a su ataque, eliminándolos casi a todos pero la hechicera solo se difuminó entre la oscuridad.

-¡Jajajaja! ¡Eres débil comparado a tu ancestro! Será fácil eliminarte- del suelo, salió la bruja que rápidamente la arañó por la espalda, Chiaki lanzó un grito de dolor a la vez que caía al suelo. Ella se revolcaba de dolor, intentaba levantarse pero algo la retenía en el suelo, podía sentir el ardor insoportable de las heridas y el olor de su sangre que ahora corría por el suelo. –Te lo dije humana…jamás serás como tu ancestro, y ahora llegó el momento ¡de hacerte pagar por todo!-

De una manera veloz, con una mano la alzó por el cuello y con la otra apuntaba con sus garras su estomago, pero un resplandor de energía poderosa la hizo detener su ataque. -¡No te Atrevas!-