Bueno esta historia la cual veo quedara algo larga se me ocurrió cuando veía Eyeshield 21 (anime) y solo tengo algo que decir, Youichi eres una terriblemente sexy mala influencia xD.

Bueno aquí dejo el primer capitulo.


Recuerdos


Nos encontrábamos a mediados del mes de Junio, hacia un clima agradable en América, hacia casi dos años que vivíamos aquí, todo gracias a que un escuadrón de Hawkeyes* reclutador estaba presente el aquel Rice Bowl que habíamos ganado en contra de los Takekura Construction Babels con una diferencia agónica de 3 puntos, dejando en claro que la universidad de Kyoudai era el campeón de campeones, fueron esos reclutadores quienes fijaron su mirada en aquel mariscal de campo que reía efusivamente mientras disparaba salvas hacia el cielo, fue tanta su impresión por cada uno de sus pases y estrategias fue reclutado para ser parte de las filas de San Antonio Armadillos y así fue como su máximo logro, la NFL, se vio cumplido.

Sin embargo fue duro formar parte del equipo principal, entreno día y noche para lograr fortalecer su cuerpo llevándolo incluso hasta el limite, sabia que debía detenerlo y razonar con él diciéndole que el entrenamiento estaba bien y no debía sobre esforzarse más pero sabría que de todas maneras no funcionaria. Fue cuando en el entrenamiento mostró algo que nadie, incluso yo, había visto. Era una jugada sin margen de error tan única como difícil que solo él podía realizar junto con otro compañero. Cabe de más decir que ganaron el Súper Bowl aquel año. Sin embargo el partido no fue fácil, faltaban 8 yardas para anotar el marcador estaba a favor 45-31 cuando uno de los hombres de línea cayo aparatosamente sobre él fracturando su mando derecha y dejando una luxación en su pierna izquierda.

Su recuperación fue rápida y fiel a su costumbre no dejo de ir a los entrenamientos, como admiro ese hombre, entrenaba bajo la mirada de los asistentes médicos del equipo, y claro bajo mi mirada, era su novia y debía apoyarlo, siempre lo haría.

Fue una gran noticia a nivel internacional cuando firmo un contrato por cinco años con los Acereros de Pittsburgh, a sus 22 años ya era el quarterback más temido por los equipos americanos, ahora ya nadie lo subestimaba. Se enfilaron como el equipo favorito para ganar el Súper Bowl tenían una línea de defensa y ataque formidables y ahora se podría decir que su único rival era el equipo de los Broncos de Denver ya que Sena formaba parte del equipo llamado "Dream Team"

Avanzo rápido al equipo titular, muchos pensaran que fue gracias a aquella famosa libreta suya, aunque de sobra sabia que no era así, su entrenador compartía el mismo deseo, él había entendió a la perfección ese lema de Youichi, ''Ganar lo es todo, el segundo lugar no existe ya que es un nombre dado a quien pierde el primero'' Y por más que me costara aceptar sus palabras, así era, poco a poco el equipo se gravo ese lema a fondo, dejando en claro que nada es imposible para Hiruma Youichi ni para el equipo al que dirige. Ese año fue entera gloria.

Habían pasado ya dos años y dentro de un mes se cumplirían tres de vivir en aquel país, pero había algo que me tenia aun más feliz que todo lo anterior y era que dentro de dos semanas regresaríamos a Japón y justamente en dos semanas cumpliríamos nuestro primer aniversario de bodas. Más perfecto no se podía, el Festival de Futbol Americano Mundial del cual Japón era el anfitrión y se llevaría acabo dentro de dos semanas exactamente, poder celebrar nuestro primer aniversario en casa es algo muy significativo, al menos para mi.

Viajamos juntos con el equipo americano y por supuesto con Sena, ambos fueron convocados en la lista realizada por los directivos representativos de Japón.

Estaba tan encismada recordando la vez que el me pidió matrimonio que no note la voz de Sena que me llamaba constantemente.

—Mamori—onechan—su voz grave pero aun así familiar me hizo sentir una intensa añoranza, lo había extrañado después de tanto tiempo sin verlo mil recuerdos asaltaron mi mente mezclándose entre si.

—Dime Sena-kun—le dirigí una sonrisa como en los buenos tiempos.

—Estoy nervioso, nuestros oponentes son muy fuertes pero aun así mi deseo de ganarles es mayor a mi temor, ¿Crees que cuando arribemos a Japón podríamos ir a Deimon?—sin duda ese era Sena, había madurado, claro que cuando hablaba para preguntar algo el nerviosismo lo asaltaba ¿porque lo sabia? Mezclar Deimon con los rivales era un motivo, aun así seguía siendo un chico, es decir, un adulto maduro.

—Claro que si, a decir verdad yo también quisiera ir.

— ¿Ir a donde maldito ángel?

Sentí su aliento en mi cuello, había dormido apenas unas horas —ya que durante casi la mitad del vuelo se la paso haciendo mil y un cosas en su laptop— en algún momento se recargo en mi hombro. Su voz estaba adormilada, por supuesto, al ir sentados en las ultimas filas de aquel avión no había quien nos viera excepto por Sena que estaba sentado en la fila de lado izquierdo

—Ir a Deimon—conteste bajito mirando a Sena que se acomodaba en el amplio asiento al parecer el sueño lo vencía también, mire el reloj que en mi muñeca izquierda marcaba las 11:05 pm. —era eso vuelve a dormir.

— ¿Qué maldita hora es? Esto de viajar en avión es jodidamente cansado—se estiro mientras le decía la hora que era, suspiro pesado mientras me rodeaba con sus brazos—pues ahora duerme tu maldito ángel—se acerco a mi oreja y con un tono seductor me dijo—es mi turno de vigilar tu sueño.

Sabia que ese tono me hacia temblar, si por mi fuera lo haría ilegal pero ¡Como me gustaba que hiciera eso! Me acomode en sus brazos y deje caer mi cabeza en el hueco de su cuello no tarde mucho en caer en un sueño profundo, su aroma a menta y pólvora se habían vuelto en algo parecido a una canción de cuna para mi, su aroma tan embriagador me sumergió en un dulce sueño.

Desperté a paso lento, Youichi tenía razón, viajar en avión es cansado. Mire a mi alrededor, Sena seguía dormido y el avión estaba a luz tenue casi a oscuras, comprendí que tal vez seguía siendo madrugada, note también que Youichi había utilizado mis piernas como escritorio para su laptop, escribía tan deprisa que pensé se trataba de un sonido del propio avión, no alcancé a distinguir nada en la pantalla ya que mis ojos aun no se adaptaban a la luz blanca del aparato, de reojo mire la hora 4:53 am. Confirmando lo que ya pensaba acerca de las luces

— ¿Te desperté maldito ángel? — alce la mirada mirándolo mientras él seguía escribiendo en el ordenador.

Respiré hondo para calmarme, no puedo pedirle que deje de maldecir, ignore un espasmo de dolor que se desato en mi espalda debido a la posición en que dormía.

—No, en realidad no.

Alargó la mano hacia el botón de apagado de la maquina y después la guardo en su maleta.

Ladeé levemente la cabeza de…Adivinó lo que perseguía y sus labios rozaron los míos con suavidad.

— ¿Quieres saber que soñé? —pregunte con voz suave.

Me miro con indiferencia mientras me volvía a abrazar.

—Soñé que teníamos un bebe—susurré.

—No te creo maldito ángel—dijo con calma ignorando mi expresión.

—Es en serio—musité.

—Creo que debes volver a dormir, estas teniendo jodidas alucinaciones—fue inexpresiva su contestación.

—Acaso Hiruma Youichi le teme a ser padre—insinué.

—No es eso—mascullo.

—¿Entonces?.

—Bueno—murmuro acercandose peligrosamente a mis labios de nuevo—Me parece que ese escenario donde tu y yo tenemos un jodido enano esta muy lejos aun.

Contemple su rosto, al menos su sonrisa burlona habia aparecido de nuevo. Suspiré y le sonrei

—No sabemos—murmure por lo bajo mientras me apretaba a él.

—Hay algo que tengas que decirme jodido angel, ya basta de tanto rodeo.

—No hay nada, fue solo un sueño—le robe un beso y undi mi cara en su cuello sin dejar de sonreir. Verlo confundido y ansioso era sin dudas lo más agradable y delicioso. Jugar a engañar al demonio.

Sentí su mano jugar traviesa debajo de mi blusa, y justo después su boca mordiendo mi cuello.

¡Compórtate! —susurré.

Lo senti reirse en mi cuello.

Volvi a acomodarme en su pecho y deje caer mi cabeza hacia un lado.

—Seria una cosa jodidamente interesante—murmuró dandome más besos en el cuello—ver que caracteristicas tendría el enano, si tuyas o mías—puntualizo.

Suspiré y sonrei.

Permanecimos en silencio conciente de que en un par de horas se encenderian las luces.

—Por cierto Youichi-kun—hable suave intentando mirarlo.

—Humm—solto con cansancio.

—La boda de Musashi-san sera terminando el torneo, justemente despues de ese día—recalque ese dia, sabia que estaba siendo molesta desde hacia una semana con el tema pero no queria que lo olvidara.

—Maldito ángel, no tienes que recordarme, es algo que no dejaría de lado así de fácil—giro mi cara atrapandome en un sofocante beso suspire cuando nos separamos para tomar aire, enrede mis dedos en su cabello y hale de el. Pareció gustarle ya que su beso se volvio rudo, su lengua rozando con descaro la mia hizo que comenzara a marearme de pronto nos separamos en busca de aire para en cuestion de segundos volver a besarnos pero de una forma suave. Termino el beso mordiendo mis labios y volviendo a acomodarme en su cuello.

—Ahora duermete que mañana sera un jodido dia movido.

Mi estado mental estaba en colapso sumandose al cansancio ¿Cómo se atrevia a terminar el beso asi? Me acomode en su pecho y cerre los ojos, volviendo a sumergirme en un sueño apremiente donde nuevamente me veia con un bebe en brazos.


Bueno este es el primer capitulo.

Como dije arribita veo que la historia quedara algo larga podrían ser 10 o 20 capítulos, no lo se, según mi musa esta con 20 pero saben es algo bipolar así que aquí le dejo, espero les guste y estaré actualizando los lunes, a menos de que otra cosa pase.

Agradezco a The Fray mi musa en este capitulo

Hawkeyes* es un grupo que tiene cada preparatoria, universidad equipo deportivo y son llamados así ya que como reclutadores deben encontrar al mejor talento para tenerlo en sus filas deportivas.

En español significa ojos de halcón )

Les quiere

HawkTem