Disclaimer. Los personajes son de S.M. yo solo los he tomado prestados

Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( /betasffaddiction/)

Capítulo 4. Conociéndolo

BPOV

Te amo ¡por favor, no te rindas! —le grité a Demetri, pero él… ya no podía escucharme.

Bella, sé que duele, pero debes de entender que él necesita descansar —dijo Aro dándome un apretón en el hombro.

¿Cómo pueden estar tan tranquilos después de haberle quitado la vida a su propio hijo?— murmuré, volteé a verlos y todos me miraban con… ¿lástima?

Bella, tal vez ahorita hables así porque esto es reciente, pero con un poco de ayuda psicológica…—fulminé con la mirada a Carlisle, ¿cómo se atrevía a decirme eso?

Lo único que necesito es a él —apunté a Demetri—. Él es el único que me podrá ayudar a sobrellevar lo que siento, este vacío que por su culpa se ha abierto más y nunca se cerrará —me quité las lágrimas, comencé a temblar y caí al suelo… De repente, el suelo duro estaba siendo remplazado por una capa de césped lodoso. Miré a mí alrededor y ya no estaba en el hospital ahora había un montón de sombras negras alrededor de mí con paraguas. En ese momento comprendí que estaba en el cementerio. Yo era la única que estaba tirada enfrente de aquel hoyo donde yacían los restos de mi amado. Mis lágrimas se confundían con la lluvia, y lo único que podía hacer era estar en la misma posición. Ya no escuchaba nada, ni el viento, ni la lluvia, ni los llantos de las personas alrededor mío despidiéndose de… él. Miré las palmas de mis manos, cerré mis ojos y en ese momento sentí una respiración cerca de mi oído.

Te necesito —dije.

Tienes que reponerte… por favor —me suplicó Demetri.

Te quiero, te amo, te extraño… por favor no me dejes —supliqué.

Aquí estoy… por favor, despierta —dijo casi besando mi oído.

No te vayas— murmuré…

— ¡Bella, despierta por favor! —sentí que me tomaban por los hombros y me sacudían. Abrí mis ojos de golpe y vi que ese chico tan parecido a mi Dem tenía un algodón cerca de mi nariz, sus ojos se tranquilizaron al verme despertar. Me le quedé mirándolo mal, porque por su culpa pensé otra vez en "él", me senté y todo me dio vueltas.

— ¿Qué me pasó? —pregunté, me toqué la frente y sentí una venda.

—Después de que me dijiste que te sentías mal, no te quise creer, pensé que era otro de tus truquitos, pero al ver que cuando avanzaste te desvanecías, me espanté y te traje a la enfermería —dijo casi sin aliento.

— ¿Y qué sigues haciendo aquí?, no se supone que no era tu responsabilidad —me miró mal.

—Es cierto, no eres mi responsabilidad, pero obviamente no te iba a dejar hay tirada —murmuró y frunció el ceño.

—Bueno pues ya me trajiste, ya te puedes ir no necesito de ti ni de nadie —dije enojada.

—Tan siquiera un gracias, enserio, eres muy soberbia —dijo pasándose una mano por su cabello alborotado.

— ¿Soberbia yo?, mira no me conoces para que me digas ese tipo de tonterías, así que ahórrate tus palabras.

—Sabes algo… esto nada más me pasa a mí por querer llevar la fiesta en paz contigo y tratar de ser buena persona, pero ya vi que contigo no se puede —dijo. En eso entró la enfermera Murphy

—Buenos días señorita Swan, ¿Cómo se siente?

—Buenos días, y bien, solo con un poco de dolor de cabeza

—Es normal por el golpe que se dio, además no ha comido nada. Tiene suerte que el señor Biers la trajo a tiempo, vaya susto que le metió —me le quede mirando a la enfermera, solo asentí. "Así que se apellida Biers… interesante" dijo una voz en mi mente. La enfermera me revisó la herida en la frente; me colocó un poco de isodine y unos curitas. Me dio unas pastillas para el dolor y me indicó cada cuando me las debía de tomar. El tal Biers seguía ahí, yo solo lo ignoré. Me despedí de la enfermera y salí, me percaté que alguien me seguía y volteé a ver.

—Sí, ¿se te perdió algo? —pregunté alzando una ceja. Él bufó y rodó los ojos

—La enfermera Murphy me encargó que te tomaras las pastillas, así que vayamos a la cafetería para que te las tomes y de una vez desaparecer de tu vida —me volteé y seguí caminando. Cuando llegamos a la cafetería, fui directo a comprar una botella de agua, saqué una de las pastillas y apenas me la iba a colocar en la lengua cuando Biers me la quitó.

— ¿Qué carajos crees que estás haciendo? —pregunté enojada

—Mejor dicho, ¿qué carajos estás haciendo tú?, se supone que no debes tomar pastillas en ayunas así que compra algo de comer y luego te la tomas.

—Tú no eres nadie para decirme cómo puedo tomarme esto… no es la primera ni la última vez que lo hago

—Con razón estás retrasada —susurró para él mismo, pero claro que lo escuché.

— ¿Qué demonios dijiste? —lo miré y entrecerré los ojos.

— ¿Yo?, nada. Mira por favor Bella haz lo que te digo, sino más tarde te sentirás peor, pero ahora será del estómago —lo fulminé con la mirada, pero a pesar de todo… tenía razón, la maldita gastritis no me dejaría en paz. Después de unos cinco segundos reaccioné, ¿Cómo sabía él mi nombre?

—Oye y tú… ¿Cómo sabes mi nombre?

— ¿Importa? —preguntó y yo asentí—. Cuando fui a la enfermería la señora Murphy me dijo como te llamabas y así te llamaron tus amigos cuando te encontraron en el piso —conteste con un "amm" y compré un sándwich con un yogurt y fuimos a sentarnos a una banca. Le di tres mordidas, y me pasé la pastilla. Ya una vez que abrí el yogurt me entró la curiosidad, quería saber cómo se llamaba.

—Y bueno… ¿tú cómo te llamas?

—Primero me tratas de la patada, ahora ya eres amable y hasta me preguntas mi nombre… vaya sí que eres bipolar —dijo con una sonrisa de idiota.

—Mira, si no te agrado puedes irte ya. Al cabo en unos quince o veinte minutos timbraran y saldrán mis amigos

—Te digo… contigo ni una broma porque ya te lo tomas muy a pecho —rió—. Me llamo Riley, Riley Biers —me ofreció su mano, yo solo me le quedé mirando —, de acuerdo, en vista de que no me quieres tomar la mano, mejor que quedó así —rodé los ojo, le tendí mi mano también y él la tomó.

—Bueno, como ya sabes me llamo Bella, Bella Swan. Y soy la chica más popular de la escuela

—Qué bueno por ti Bella, ahora entiendo porque todos te miraban como con devoción —dijo y puso una cara de asco, yo me reí.

—Solo es cuestión de que te acostumbres, créeme es fácil y divertido.

—Si tú lo dices —dijo alzando las cejas. Seguimos platicando por más tiempo y me contó todo acerca de su vida.

Efectivamente él era nuevo en la escuela, venía de Seattle porque al parecer a su papá lo habían cambiado de trabajo y le habían ofrecido uno en el buffet de abogados de la ciudad. Era hijo único y al parecer, se había mudado cerca de mi casa. Me agradaba este chico, no en el sentido de que le estuviera coqueteando para poder follar con él, sino que, no tenía que fingir o presumir nada. Solo estaba siendo yo. Era la primera vez después de tanto tiempo que me sentía así y… me agradaba. Le conté todo de mi vida a excepción de lo de Demetri, no quería que él se enterara y se viniera abajo el plan que estaba armando.

—Entonces… la chica de pelo corto con cara de duende es Alice —asentí.

—Sí, y es mi mejor amiga. A ella le cuento todo, creo que es la única que se sabe al derecho y al revés mi vida.

—Qué bueno, sinceramente… pensé que no tenías a nadie así por tu forma de ser.

—Pues pensaste mal —sonreí—. Solo me llevo con ella y con los demás que estaban ahí, a excepción de las tres rubias. A ellas las conozco de la secundaria, a los demás los conozco desde que tenía como unos cuatro o cinco años.

—Wow… sí que los conoces de mucho tiempo —asentí.

Cuando me di cuenta ya estaba empezando a llegar gente a la cafetería. Riley y yo nos quedamos mirando a la puerta hasta que vi al mismo diablo en persona. Era Jacob que venía más que enojado, venía emputado. Se quedó mirando a toda la cafetería y encontró mi mirada, detrás de él venía Vanessa con cara de miedo, junto con Alice, Rosalie y Leah. Emmett, Paul y Jasper lo tomaron de los brazos y le hablaban, me imagino para que se calmara, pero no entendía porque estaba así, si era por lo de la mañana, ya ni la jodía, solo había sido una broma. Jacob como pudo se zafó de su agarre y siguió caminando hasta donde estábamos yo y Riley

—Hola fortachón —le hablé pero el evadió mi mirada y se dirigió hacia donde estaba Riley. Lo tomó de la camisa y prácticamente lo levantó.

— ¡Ahora si estúpido! —Le gritó—, me vas a explicar ¡¿qué carajos le hiciste a mi hermana?! —ahora comprendí.

— ¡Jacob, bájalo! —Le grité, pero no me hizo caso—. ¡Jacob Black, es la última vez que te digo! Baja a Riley en este preciso instante —Jacob lo bajo y fue cuando se descuidó, porque Riley le estampó el puño en la cara y después en el estómago.

— ¡En tu vida me vuelvas a tocar pendejo! Agradece que le ayudé a tu hermana perro estúpido —Jacob se le quedó mirando y escupió sangre, se levantó y sabía perfecto que lo iba a golpear, así que me puse enfrente de él y lo encaré.

—Puedes explicarme, ¡¿porque carajos lo querías golpear?!

—Y todavía lo preguntas… este estúpido casi te parte la cara en dos Isabella y tú como si nada, platicando con él.

para eso yo ya soy mayorcita no crees?ganalamen por mi nombre completo, segunda no me partio la cara en dos, no se si estas ci—Mira Jacob, en primera sabes perfecto que odio que me llamen por mi nombre completo; segunda no me partió la cara en dos, no sé si estás ciego pero mírame no me pasó nada y tercera, yo puedo platicar con quien se me de mi regalada gana, para eso ya soy mayorcita ¿no crees?

—Entiéndeme Bella. Tú cómo te pondrías si de repente llegas a la escuela, preguntando dónde carajos está tu hermana para partirle la cara porque te dejó en casa sabiendo que los días quince metes el carro al taller, y que te digan tus amigos que un tipo desconocido casi la mata porque le estampa la puerta del casillero en la cara —dijo todo junto que hasta le hacía falta la respiración.

—Pues tendrás razón en algunas cosas, pero no es para que quieras partirle la cara a Riley. Él no tuvo la culpa, fui yo la que no se fijó cuando iba caminando, sabes perfecto que lo de la coordinación no se me da bien —él solo se me quedó mirando y después a Riley.

—Así que este animal es tu hermano —dijo Riley mirándolo de los pies a la cabeza.

—Sí cabron, ¿Por qué? ¿Algún problema con eso?

—Mira imbécil, a mí no me hablas así —dijo apuntándolo con el dedo índice, Jacob y Riley se estaban acercando y prácticamente me estaban aplastando.

—Miren par de idiotas —los separé—, se calman. Por si no lo han notado están haciendo que todos nos están viendo.

—Que tanto ven esperpentos —les dijo Rosalie

—El espectáculo se acabó —dijo Emmett

—Todos a sus lugares que aquí no hay nada que ver —dijo Jasper. Entre él y las chicas hicieron que todos se fueran a sus lugares. Yo tomé a Jacob y Riley de las muñecas y los senté en la banca

—Ahora si… ustedes dos son unos imbéciles, idiotas, pendejos, buenos para nada. En primera Jacob, ¿Cómo se te ocurre llegar así? ¿Quieres que te expulsen y darle problemas a Sue? Piensa primero lo que vayas a hacer porque te va a perjudicar. Ahora tu Riley, ¿Por qué carajos golpeas a mi hermano si no te hizo nada? Sé que parece un jodido luchador pero no es para que lo golpearas así, aparte también te digo lo mismo a ti, ¿quieres que te expulsen? Apenas es tu primer día en el instituto y ya te estás haciendo de problemas —los dos me rodaron los ojos y se voltearon. Pronunciaban cosas que mis oídos no lograban captar. Los dos se querían ir pero no los deje hasta que se dieran una disculpa.

—Yo no me voy a rebajar al nivel de este —señaló Jacob.

—Este tiene su nombre, pendejo —dijo Riley fulminándolo con la mirada.

—Mira a mí no me llamas pendejo, idiota.

—Estúpido.

—Tarado.

—Imbécil.

— ¡Ya basta los dos! —grité y los dos voltearon a verme—. O se disculpan los dos en este momento o en su vida, se lo podrán perdonar —como no queriendo se pidieron disculpas y se dieron la mano. Los tomé a los dos de las muñecas y los llevé a la mesa que estaban todos. Vanessa le sonrió a Jake y él se fue a sentar a su lado.

—Entonces… ¿ya arreglaron todo? —preguntó Rosalie

—Sí, y la verdad espero que no se vuelva a repetir.

—Bueno, Bella me tengo que ir —dijo Riley dándome un beso en la mejilla, sentí una desilusión al escuchar eso.

— ¿A dónde vas?

—tengo que ver cuál es mi siguiente clase, ya que las dos primeras las perdí.

—Vamos hombre quédate —dijo Emmett—, nosotros no mordemos.

—Si anda quédate —no lo veía muy convencido.

—No sé si sea prudente —me susurró y se le quedó mirando a Jacob. Lo ignoré.

—Por cierto no te he presentado. Chicos él es Riley Biers, viene de Seattle y de ahora en adelante se juntará con nosotros —Emmett y Jasper se levantaron, lo saludaron y empezaron a presentarlo con los demás. Todos comenzaron a hacerle preguntas… por qué se vino de Seattle, cuántos años tenía, si le agradaba vivir aquí. Él respondió a todo y entre más pasaba el tiempo más estaba segura que quería que el fuera mi Demetri.

Hacia todos los gestos de él, sonreía igual que él, hacia ademanes al hablar igual que él. En definición, eran idénticos, y Riley era la pieza importante para mi plan. No lo iba a hacer sufrir, nada de eso, solo iba a tenerlo cerca de mí, para que el inmenso vacío que sentía sanara por un tiempo. Si quería convencer a Charlie de dejarme ir sola a la universidad, Riley era el perfecto para terminarlo de convencer, si Charlie veía que con Riley había "mejorado" me dejaría en paz. Con él tenía mi pase de salida y de pasada, lo tenía cerca y hacia que mi dolor desapareciera… solo por un tiempo.

Fui a mi casillero, lo abrí y verifiqué si mi blusa estaba manchada. Afortunadamente no tenía ni una sola gota de sangre. A lo lejos escuché que hacían escándalo, todos estaban castrando a James, el solo llevaba la cabeza gacha. Pasó alado mío y me mando una mirada asesina, yo solo me reí de él, sentí que casi se me viene encima de no ser por Emmett

—Hey, eyaculador precoz, que te dijimos sobre acercarte hacia Bella— cito Emmett y lo aventó.

—No te metas Cullen, que esto es entre la zorra de Swan y yo.

— ¿Quién es este? —preguntó Riley mirándolo despectivamente— ¿y por qué te está llamando zorra?

—Vaya, eres rápida Swan. Apenas hace dos días nos dimos un revolcón y ya estás buscando quién ocupe tus horas de soledad— se rio.

—Pues mira lo que esta zorra puede hacer —entrecerré mis ojos y le di un rasguño en la mejilla.

—Maldita piruja de barrio, esta si me la cobro —en menos de un segundo Riley estaba encima de James, le dio unos golpes en el estómago y en la cara, lo levantó y estampó contra mi casillero haciendo que sonara un crujido.

—Escúchame bien jodido de mierda, nunca se te vuelva a ocurrir querer tocarle un solo cabello a Bella o si no juro que te patearé las bolas hasta dejártelas azules.

—Mira cara de bebé, no te metas en los asuntos que no te incumben porque saldrás muy mal de aquí —dijo mientras se quejaba por los golpes.

—Me meto porque me importa pendejo. Así que como vas. Lárgate a la chingada de aquí si no quieres que te mate en este mismo instante.

— ¡Wow!— murmuró sorprendido—, ¿pero que le has hecho Swan? Vaya que lo has convencido de una idea muy diferente de cómo eres tú —cuando dijo eso desee con toda el alma poder enterrar mi pie en sus jodidas bolas. Miré a Riley y el me frunció el ceño

— ¿Qué carajos quieres decir con eso? —él estúpido se rió y empezó a contarle.

—Por si no lo sabías, Swan tiene fama y récord de ser la más follada por todo el instituto… que digo el instituto, ¡de todo Forks! — juré que quería patearle y rasguñarle toda su cara. No es que me diera vergüenza cualquier cosa de lo que había dicho, al contrario, yo sabía que eso era del todo cierto, pero por otra parte estaba mi familia y Riley. No quería que ninguno de ellos se enterara de lo que hacia fuera o dentro de casa, o en el instituto. Si quería que mi plan funcionara tenía que intentar que Riley olvidara todo eso.

Lo tenía que lograr.

—Eres un pedazo de mierda James, ¿Por qué no te buscas una vida, en vez de estarme jodiendo?, sé que es inevitable no estar junto a mí, pero chico, yo creo que tú no escarmientas, ¿o sí?, creo recordar lo que pasó hace dos noches —le recordé haciendo que él se sintiera más miserable de lo que ya era.

—Eres peor que un jodido cadillo en el culo— juró.

—Créemelo, lo soy— afirme.

—Bella, el profesor Stanton está por venir, no tardará en llegar y si los ve así, esta vez será la expulsión definitiva — susurró Leah. Miraba fijo alrededor de nosotros y sabía que teníamos una ventaja de por lo menos siete minutos. Para que el jodido profesor llegara ya que todos los alumnos del instituto nos cerraron en una bolita

—Yo me encargo Riley —musite encabronada. Riley alzó una ceja en forma de una pregunta muda, yo solo asentí y él lo bajó.

—Bastardo malnacido —susurró Riley y golpeó su hombro derecho con el hombro izquierdo de James haciéndolo estremecerse con el contacto del casillero, dio unos pasos para ponerse alado de Jasper.

—Solo por hoy la suerte te acompaña, hoy te salvaron dos veces de que te partan más la cara, pero quedas advertido— sentencié.

—No te tengo miedo, ni a ti ni a nadie— todos los espectadores que habían ahí, hicieron abucheo y los que estaban en mi grupo nos reímos de él.

— ¿Eres un idiota o qué James? Recuerda con quien te estás metiendo — dijo Paul abrazando a Leah.

—Yo creo que quiere otro escarmiento como el de hace dos noches— murmuró Jasper.

—Qué opinan chicos ¿se lo damos? —preguntó con una sonrisa maliciosa Rosalie. Todos nos estábamos acercando demasiado a él, como si estuviéramos examinando a un fenómeno. Él quería traspasar los casilleros, vaya que nos tenía miedo

—Deberíamos de hacerle algo rápido —dijo Emmett.

—Opino lo mismo, aparte así Riley se estrena con nosotros —dijo riéndose Leah. Mis ojos no se despegaban de James, ardían como él fuego, quería verlo sufrir, quería venganza

— ¿estás dispuesto a hacernos los honores Riley? — le pregunté y el torció la boca en un gesto de maldad.

—Por supuesto que sí, tan solo de observarlo me dan ganas de verlo tirado en el piso suplicando que paremos de humillarlo —todos nos reímos y lo rodeamos. Riley era el que estaba enfrente de él, los demás se acercaron a susurrarle un sinfín de cosas que le iban a hacer en tan pocos minutos, antes de que nuestro tormento llegara. Riley se veía decidido. Cuando, de un momento a otro todos se concentraron en otra cosa, me giré y vi a Jacob, Alice y Vanessa, respirando pesadamente y mirándonos fijamente a todos.

—Perdón por interrumpir su diversión chicos —suspiró Jacob—, pero el profesor Stanton llegara en treinta segundos— todos se alarmaron y James se relajó, lo encaré y vi que se estaba queriendo huir, por suerte Riley lo pesco de la chaqueta y lo mantuvo ahí.

—Tú no te mueves de aquí bastardo— sentencio Riley. Me gire a ver a Emmett y asentí cuando me señalo su casillero. En menos de diez segundos, Emmett se hincaba frente a Rosalie y le extendía su mano, en la otra mano, Emmett tenía un ramo de rosas. En ese momento llegó el profesor.

—Mi amada y hermosa Rose, el día de hoy cumplimos un día más de ser novios y me gustaría preguntarte si… ¿quisieras todavía seguir siendo mi melocotón de amor por un día más? —Eso fue lo más cursi que he escuchado en mi vida, pero era parte de la actuación de ellos dos. Todos suspiramos como en las películas románticas, cuando él se le declara pidiéndole matrimonio y están en un lugar público.

¡PUAJ! Eso me daba asco.

Pero aun así tenía que seguir la farsa ya que todo lo habíamos planeado hace mucho. Siempre que molestábamos a alguien, todo el jodido instituto se juntaba como en este momento y comenzaban a llamar la atención de los profesores, he ahí el porqué de mejor vengarnos de otra forma y en otro lugar. Solo que cuando nos sacaran completamente de nuestras casillas haríamos este tipo de espectáculos. Me quise reír pero tuve que contenerme. Siguieron diciéndose cosas románticas hasta que Rosalie dijo por fin que sí, y todos estallaron en aplausos y chiflidos, el profesor Stanton se me quedó mirando y se acercó a mí.

—Señorita Swan, qué gusto verla —dijo y sonrió irónicamente. Contesté con un "igualmente" y después de unos segundos comenzó a platicarme de por qué molestaba mucho a James, dijo que se había enterado por unas fuentes sumamente poderosas que habían unas imágenes en las redes sociales donde James salía en paños menores, y que a mí se me acusaba de ser la autora intelectual de aquella broma. Obviamente todo lo negué, pregunté en voz alta a todos nuestros compañeros si yo había hecho algo para molestar a James, los chicos sentenciaron a todos con una mirada y negaron.

—Ve profesor Stanton, yo no he hecho nada en contra de mi compañero James, al contrario, nosotros somos unos excelentes alumnos, sé perfecto que antes estábamos metidos en demasiados problemas pero eso ya es pasado y nosotros ya nos estamos rectificando —contesté fingiendo ser sincera. El maldito anciano me estaba creyendo hasta que el bastardo de James habló.

— ¿Por qué solo le pregunta a ella y a los demás y no a mí, que es al que han estado molestando? — lo fulminé con la mirada y James se estaba burlando silenciosamente de mí.

—Perdóneme señor Walter, es solo que como usted ya me había dicho que no sucedía nada, pensé en creerle, hasta hoy que fue cuando me avisaron de lo que estaba pasando. Aparte, como puede usted observar, hay demasiada gente reunida para ver a sus compañeros declararse, yo cuando veo demasiado alumno junto es que algo está sucediendo... —en eso se escuchó en las bocinas del pasillo que el director le estaba hablando al vejestorio Stanton. El profesor se disculpó con nosotros por haber vuelto a pensar mal de todos, y se retiró. Emmett y Rosalie dejaron de fingir he hicieron una llamada a todos los que nos estaban viendo.

—Es para su suerte el habernos "protegido" —hizo comillas con los dedos Rose— del profesor Stanton, yo y mis amigos sabemos perfecto que no quieren que nosotros "juguemos" un rato con ustedes, y de antemano les agradecemos que no hayan abierto el pico, porque de lo contrario nosotros nos vamos a enterar de quien fue el que le proporcionó esa información al profesor para perjudicar a Bella, y créanme, no será para su agrado que todos nosotros nos enfoquemos en él o ella. Así que chicos y chicas, están advertidos todos. Pobre de aquel que haya dicho algo de lo que sucedió en mi casa y de lo que les estoy advirtiendo— sentenció con una mirada fría y llena de venganza. Rosalie cuando la sacaban de sus casillas era un demonio y nadie la podía controlar, a pesar de todo, Rose siempre me ha querido como una hermana, y le dolió demasiado cuando todos me molestaban. Por eso, cuando le propuse que me ayudara a vengarme de todos los que me molestaron, no dudo ni un solo segundo en decirme que sí, y que estaba dispuesta a ayudarme y protegerme de todo.

—Por otro lado, bolas pequeñas —dijo Leah y fue directo a agarrarle las bolas a James—, si fuiste tú el que abrió el hocico y desembuchó todo, pobre de ti porque no te imaginas la que te haremos pasar… desearas no haber nacido— James tenía cara de dolor y le escupió en la cara a Leah.

— ¡PENDEJO! —bramo Paul y fue directo a darle un golpe en el estómago—, ven amor, me encargaré de él.

—No solo tú Paul, todos lo haremos —dijo Jasper y se le acercó—, parece que a ti no te han enseñado que a una mujer se le respeta, ese tipo de cosas no se le hace a nadie, mucho menos a una amiga nuestra, esta que le hiciste a Leah y también a Bella, te las voy a cobrar… lentamente —cuando le iba a dar un golpe en la cara, Alice gritó y todos volteamos a verla.

—Jasper, no sigas por favor. Te lo pido —suplicó con voz de ardillita y vimos que sus ojos se estaban poniendo cristalinos.

—Ali, no llores —me acerqué y la abracé.

—Solo quiero que paren Bella, ustedes no son así. Si quieren hacer cualquier maldad, háganla fuera de aquí, entiendan que su reputación está dependiendo de un hilo, ya el profesor Stanton se enteró, ¿Qué tal que si alguno de los que están aquí, es el que dijo todo? Por favor piensen en eso— me gire y vi a Jasper, el asintió.

—Te salvó el ángel de mi novia, pero a la otra que intentes hacer algo en contra de algunos de nosotros— hizo como si lo iba a golpear, James se espantó y cerró los ojos— así me gusta, que me tengas miedo perra— le dio unos golpecitos en la mejilla y se fue a donde estaba Alice y la abrazo, camine a donde estaba Riley y el me abrazo.

—Ya estás advertido, intentas algo contra ellos, y también te las veras conmigo —sonó autoritario Riley

—Solo te diré que te estás metiendo con fuego, saldrás mal si sigues con ellos —dijo James como si le preocupara el bienestar de Riley. Yo sería una idiota si no protegía a Riley

—A ti que te importe poco, es mi problema si yo me quemo —miré a mi alrededor ya muchos se estaban yendo, en eso se me acercó Leah

—Bella, ya nos toca trigonometría, vámonos y dejemos a este —señalo a James. Asentí, todos le dieron miradas asesinas a James, jale conmigo a Riley y este me siguió.

—Esperen —nos llamó Riley y se acercó a mi casillero, James seguía hay y estaba segura que sus ojos se le salían de su órbita cuando vio que Riley levanto la mano, para la buena suerte del cabron, Riley cerró la puerta de un casillero. James se estremeció.

—Solo iba a cerrar la puerta, nena —James exhaló—, por cierto… —Riley puso su mano en el trasero de James, entonces se escuchó un gemido y todos nos reímos de lo que estaba haciendo Riley.

—Esto es solo una entrada de lo mucho que te haremos todos nosotros si se te ocurre abrir la boca —el bóxer de James sobresalía de su pantalón y Riley lo soltó de la parte de su trasero, ya que si seguía aplastándole las bolas, se lo tendrían que llevar a la enfermería.

Volvió conmigo y todos nos fuimos a nuestras respectivas clases. A mí me tocaba trigonometría, con el estúpido de James, Leah, Jasper, Kate y para mi afortunada suerte con Riley. A pesar de tan solo conocerlo unas horas, ya todos lo apreciaban demasiado. Como la zorra de Thorne no llegó, tuvimos chance de salir. Todo el día me la pasé con Riley, estuvimos platicando de cosas sin importancia y descubrí que, aparte de que él era el dueño del lamborghini que yacía en el estacionamiento, tenía todas las clases que yo, excepto Biología.

Y así, se volvió una rutina el estar con Riley.

Ya habían pasado tres semanas desde que Riley había llegado, todos sabían perfecto que él era uno de los nuestros, por lo tanto, le guardaban respeto. Carlisle y Esme ya lo conocían y les agradaba la idea que él se nos uniera, ya que los padres de Riley y ellos, habían estudiado juntos. Un fin de semana, nos reunimos en casa de los Hale para des aburrirnos un poco del instituto, hicimos un pequeña "reunión" por así decirlo, fue la primera fiesta que no bebimos hasta caer totalmente de borrachos, no porque no quisiéramos, sino porque iban a llegar ese día los señores Hale, pero a mí me bastaba con estar al lado de Riley.

Era algo inexplicable lo que sentía por él, sabía perfecto que no era amor, ya que ese solo se lo tenía guardado a Demetri. Pero al verlo tan cerca de mí… hacia que todas aquellas cosas que hace mucho tiempo no hacían y sentía, volvieran a fluir de mí. Con él, sentía que aquel vacío que había en mi pecho, se volvía a reconstruir y el dolor se iba… solo por un tiempo.

Cada vez que caía la noche, era de volver a soñar con la pesadilla que nunca me dejaba de atormentar, siempre soñaba con mi madre y con Demetri. Odiaba despertarme con una capa de sudor en la frente y tener que recurrir al alcohol, no porque no me gustara beber, sino que no quería llegar a la escuela con una jodida resaca, que con nada se me quitaba. Aparte, tenía que ir lo mejor posible para poder soportar a todos los hipócritas que me saludaban, ya que quería darle una mejor impresión a Riley.

Ya no sabía qué demonios hacer, todo el día formulaba planes para que Riley estuviera cerca de mí y no se me despegara, era un puto miedo el que sentía cuando sonaba el timbre que indicaba que era la hora de volver a casa, él siempre me acompañaba a la puerta de mi coche y nos abrazábamos. Durábamos un rato así hasta que él me decía que era hora de que me fuera, me daba un beso en la frente y se iba a su carro.

Sin ganas de llegar a mi hogar, manejaba lo más precavidamente posible. Charlie a veces estaba en la casa y cuando me veía con cara larga, lo primero que hacía, en vez de abrazarme a mí— no es que fuera siempre fría con él, solo que a veces quería que fuera un poco normal—, cogía el teléfono y llamaba al pinche psicólogo, yo escuchaba que le decía que tenía miedo que yo tuviera una recaída, el psicólogo le decía lo típico, que primero él se tranquilizara para que así, cuando él se me acercara, me transmitiera armonía. Como si con eso haría que yo me estabilizara. Cuando le decía a Charlie que quería estar sola, más castraba y mejor salía por la ventana de mi cuarto y me largaba. Ya no sabía que más hacer, y siempre me sentía mal, abandonada… sola.

Sola.

Esa era la única palabra que me describía.

—…Y eso es lo que se llama el teorema de Pitágoras— sonrió como una Barbie la tonta de Thorne, era alta, de cabello rubio, ojos azules, tez pálida, en fin, todo un cliché de profesora perfecta que hay en cualquier escuela americana, pero aun así… ¡Dios! como la odiaba, no sabía por qué motivo o razón la odiaba— "¿no será porque ella fue la que los acuso con el director aquella vez que estaban molestando a Leilani en los baños?" —dijo una vocecilla molesta en mi cabeza, tenía razón. Esa vez fue como el quinto reporte del mes, el director nos advirtió que si hacíamos otras de las nuestras, era la expulsión definitiva.

Todos estábamos al borde del precipicio y todavía nos faltaban como tres personas para "jugar" con ellas. Así que desde ese día nos organizamos para mejor hacerlo fuera de la escuela, y si de plano a algunos de nosotros nos sacaban de nuestras casillas, todos nos echaríamos la soga al cuello, ya que así lo impusimos desde el principio. Si uno de los nuestros se metía en problemas, todos estábamos metidos en él. Pasará lo que pasara, todos estaríamos con esa persona.

El timbre hizo que saliera de mis pensamientos, metí todos mis útiles a mi bolso, Leah, Kate y Jasper se acercaron, me dijeron que se irían adelantando al comedor y que hay los encontrara, les dije que sí y sin más se fueron.

—Hola —me susurró en el oído Riley e hizo que se me erizara la piel— ¿no me vas a saludar? —me volteé a verlo.

—Perdón, es solo que…— no supe que contestar— no sé, me fui por un segundo.

Él me sonrió— en ese caso, vamos a comer para traerte a la realidad, porque vaya que estás demasiado pálida.

Me encogí de hombros y el frunció el ceño

— ¿Qué no comes o duermes bien? — preguntó tocándome lo que yo sabía que eran mis ojeras.

—No es eso, tengo una excelente alimentación y duermo bien— mentí—, solo que últimamente me siento muy cansada, no sé.

—Pues entonces vámonos ya a la cafetería para que comas algo, porque de verdad temo a que te vuelvas a desmayar y tenga que ser yo el que te lleve a la enfermería— dijo riéndose, le sonreí igual al recordar que así fue como nos conocimos.

Me pasó su brazo por mis hombros y avanzamos a la salida. En eso me llamó Thorne.

—Señorita Swan, ¿podría hablar con usted un momento? —me sonrió. Rodé los ojos.

—Sí, ¿qué necesita?— fui tajante.

—Solo que necesito que sea a solas—dirigió la mirada a Riley, él la miró como si tuviera labio leporino.

—Lo que necesite decirme será enfrente de él o de quien sea así que, desembuché.

—Señor Biers, si no quiere usted que le baje tres puntos menos a lo que es su calificación final, será mejor que salga de aquí— lo amenazó.

¡Piruja barata!

—Usted no puede hacer eso— le reclamó Riley.

— ¿Quiere ver que lo haga?

—Riley, vete— me giré y lo encaré- Él no me veía a mí ya que su mirada estaba que echaba fuego hacia Thorne.

—No voy a hacer eso Bella, ella no puede bajarme la calificación porque se le dé su chingada gana.

—Un punto menos Riley por haber dicho una mala palabra —se burló de él y eso hizo que ardiera más Riley.

—Vete —le señalé la puerta.

— ¿No quieres que esté aquí?

—No— fui firme y él fulminó con la mirada a la tonta, su mano se dirigió al bolsillo de su pantalón y me señaló con su dedo índice la cámara de su celular, entendí el mensaje así que él iba a grabar. Una vez fuera Riley, encaré a la piruja que tenía por profesora.

—Ya diga que es lo que quiere porque no tengo su tiempo.

—Vaya Swan, usted sí que respeta a sus mayores —dijo sarcásticamente, la muy jodida solo me ganaba con nueve años.

—Es cierto, discúlpeme por ser tan grosera con una señora de la tercera edad profesora— "querías jugar perra, pues aquí tienes tu hueso" pensé. Ella me miró mal.

—Me ha informado una fuente muy cercana que usted y su "grupito" ha estado molestando a varios alumnos del plantel —me dijo mientras utilizaba su tono de yo-soy-la-señorita-perfecta-profesora. Yo le puse cara de asco.

—Profesora Thorne, vaya al grano quiere —dije ya desesperándome.

—De acuerdo, si así lo quieres Bella —"así que ya habíamos pasado a tutearnos… bruja" pensé. La muy creída se estiró su falda ultra-pegadísima-al-cuerpo y me miró con furia.

—Quiero que tú y todos tus jodidos amigos dejen en paz a James —fue firme y clara.

Así que hay es a donde quería llegar, zorra cogida.

—No sé de qué me está hablando —fingí hacerme la que no sabía.

—Por favor Isabella, sabes perfecto de que hablo —me encogí de hombros—, tú y todos tus amigos le hicieron una broma de pésimo gusto a James, yo le advertí a él que no te hiciera caso porque sabía a la perfección que tu algo tramabas, pero aun así, él no me hizo caso… no sé qué carajos les das a todos para que se revuelquen contigo, pero te advierto de una vez que con James no va a volver a suceder, así que ya estás advertida —yo lo único que hice fue alzar las cejas, como si no me importara, le pregunté si era todo lo que me tenía que decir y me dijo que sí.

—Bueno ahora yo le digo a usted… por mí, se puede follar las veces que quiera a James, se lo doy si quiere, a mí no me interesa en lo absoluto lo que tenga que ver con él, de hecho, personas como usted siempre recogen mis sobras, en eso ya estoy acostumbrada. Además usted no puede amenazarme a mí ni a ningún otro alumno porque por si no lo sabía, usted está aquí para dar clases, no para enseñar otra cosa a los alumnos —la muy estúpida se hizo la ofendida y empezó a decirme un par de cosas que en mi vida se lo hubiera permitido decirme, solo que me contuve porque sabía perfecto que Riley estaba grabando. Lo que no me vi venir fue que estuvo a punto de darme una bofetada, que esquive muy bien.

—Mira Swan, ya estás advertida y vale más que le digas lo mismo a tus amiguitos sobre James. Si me llego a enterar que lo volvieron a molestar, te juro que me las van a pagar, y esta vez será con la expulsión definitiva que el director les tiene a ustedes —agarró su maletín y se dirigió a la entrada y salió como si nada.

¡DIOS, QUERÍA MATARLA! Esa perra barata, hoyo abierto, piruja de quinta… ya no sabía que otro apodo ponerle de tanta rabia que sentía. Salí al pasillo y me encontré a Riley esperándome.

— ¿Estás bien? —preguntó mirándome

—No —murmuré enojada.

—Mira sé que lo que te dijo de algo nos va a servir —lo miré confundida—. Bella he grabado todo, el material que tengo de algo nos va a servir, te lo aseguro.

—Si tú lo dices —pasó su brazo derecho por mis hombros y me tomó de mi mano izquierda. Nos fuimos a la cafetería y ahí me encontré con que James nos miraba con una sonrisa que hacía que me retorciera de rabia.

—Con solo ver tu cara de rabia es que algo pasó —dijo Alice preocupada.

—Y ni te imaginas que —contesté.

—Pues habla mujer, para ver qué podemos hacer —dijo Kate emocionada.

—Nada… no se puede hacer ni una mierda —dije furiosa.

— ¿Por qué? —preguntó Emmett confundido.

—Porque estamos todos "amenazados" —dijo Riley haciendo comillas con los dedos.

—Bella, ¿Cuándo ha sido eso impedimento para vengarnos? Tú mejor que nadie sabes perfecto que si uno está amenazado, es que todos lo estamos —dijo Rosalie sin la más mínima preocupación.

—Rosalie, eso lo es perfecto, es solo que no es que yo o Riley estemos amenazados, sino que todos estamos involucrados en esto y puede hacer que nos lleve a la expulsión definitiva.

—Entonces sí es algo grave… pero esta vez ¿Qué mierdas hicimos?, que yo sepa lo más reciente que hemos hecho es lo de… —miré a Leah, haciendo que fuera lo más obvio— mierda, entonces es eso… ¿pero cuando sucedió?

—Hace un momento, Riley y yo íbamos saliendo del salón cuando me llamó y me pidió que habláramos, me dijo que lo dejáramos de molestar o si no hablaría con el director para arreglar nuestra expulsión definitiva.

— ¡Mierda! —exclamó Jasper— pero se supone que esos dos habían terminado desde hace mucho.

—Pues ya vez que no —dije.

—Y entonces, ¿ya no lo molestaremos? —preguntó intrigada Irina.

— ¿A quién no van a molestar? —preguntó Jacob, venía tomado de la mano con Vanessa.

—Tú a quién crees —dijo Paul y todos dirigimos la mirada hacia James, Jacob siguió nuestra mirada y silbo

—Bueno tan siquiera lo van a dejar por un rato en paz al pobre— dijo con una sonrisa tímida Vanessa

—Ese es el problema, que al maldito ya no se le va a poder tocar— dijo Tanya

—Haber déjenme ver si entendí, todos ustedes dirigieron la mirada hacia James, así que ¿es a él al quien no vamos a molestar? ¿O cómo?, aparte ¿quién terminó desde hace mucho con quién? Y ¿Quién carajos te amenazó a ti Bella?, porque ya no entendí nada— dijo Emmett con la cara de confundido a más no poder, todos nos reímos de él.

—Osito mira, es que Thorne amenazó a Bella con que si seguíamos molestando a James, arreglaría nuestra expulsión —aclaró Rosalie.

— ¿Y por qué te amenazó? —me preguntó Emmett.

—Porque ella protege a la cagada de James —dijo Leah.

—Pero se supone que ella es profesora… o creo que ya entendí, el marica de James le pidió ayuda a ella para que ya no lo molestáramos, y entonces ella te dijo eso a ti Bella y ahora nuestra expulsión está en juego, lo que no tengo claro es que ¿Quién terminó con quien desde hace mucho? —todos nos pusimos la mano en la frente y cerramos los ojos negando la idiotez de Emmett. A pesar de parecer un luchador, tenía la mente demasiado inocente el grandulón.

—Emmett, ¿recuerdas el día en que le hicimos la broma a James en casa de Jasper y Rosalie? —le preguntó Tanya, Emmett asintió— bueno, ¿recuerdas que Bella le dijo que si el día que le trató de hacer esa porquería, Thorne no estaba disponible para él? —Emmett volvió a asentir—, bueno es porque ellos dos han estado relacionados desde hace mucho —Emmett se quedó con cara de idiota, hizo el típico "aaa… ¿he?" y sabíamos perfecto que no había entendido del todo.

—No puede ser posible —bufó Jasper—, Emmett, la zorra ofrecida de Thorne se revuelca con la mierda de James desde hace mucho, entonces él la terminó a ella porque según iba a empezar a salir con Bella, pero como sucedió lo de la venganza hacia él, el muy marica fue corriendo con ella y le pidió que nos amenazara con lo de nuestra expulsión, entonces ella hace un momento habló con Bella y le dijo todo eso, ¿entendido?

—Pero… se supone que no se hace eso porque ella es profeso…—se le desvaneció la voz porque todos lo miramos enojados— bueno ya entendí, solo que, ¿Cómo saben ustedes que esos dos se acuestan?

—Emmett, eso todo mundo lo sabe —dijo Vanessa dándole una media sonrisa, en ella eso era lo más normal.

—No puedo creerlo… soy el último que me entero que esos dos cogen —confesó con una sonrisa en la cara.

—El punto es que no podremos hacerle nada porque está en juego nuestra expulsión —bufé, Riley trajo una silla para los dos y nos sentamos.

—Hay que armar algo —dijo Paul

— ¿No acabas de escuchar sordo?, si hacen algo, todos ustedes —Jacob nos señaló a cada uno de los que estábamos metidos en esto— se irán al caño y los expulsaran. Aparte acaba de entrar —señalo a Riley—, y no va a convenir que lo expulsen tan rápido.

—Mira Jacob—entornó la mirada Riley a todos nosotros—, todos ellos me han ofrecido su amistad y han hecho muchas cosas por mí en el poco tiempo que llevo aquí, por otro lado, yo solo me metí en esto y por defender a quien sea de los míos, yo haré lo que sea.

—Yo solo opino Riley, se bien que empezamos con el pie izquierdo pero como tú dices, con el poco tiempo que llevas aquí, te has ganado a todos, y eso hace que yo me apiade de ti—Jacob se rió—. Aparte, has hecho que Bella sonría un poco más —su confesión hizo que todos dirigieran la mirada hacia mí y empezaran a ser su conjeturas.

Cambié de tema—. Oigan hay que enfocarnos en lo que es —los llamé a todos y se enfocaron en mí.

—Se me había olvidado —dijo Riley, sacó su teléfono y empezó a checarlo— tengo algo que tal vez pueda servir— empezó a sonar los teléfonos de todos y lo empezaron a sacar para mirarlo.

— ¡Oh mierda!, esto es asombroso ¿Cómo lo conseguiste? —preguntó Emmett, refiriéndose al video que tomó.

—Esto lo podemos usar en su contra, así, si ella trata de hacernos algo, este video se esparcirá peor que un virus en todo internet —comentó su plan Riley.

Todos empezaron a idear planes para poder ir en contra de Thorne y James, yo solo asentía a lo que me decían, pues estaba enfocada más en el comentario que había hecho Jacob.

¿Era verdad yo reía más al estar con Riley?, ni yo misma me había dado cuenta de eso. Pero últimamente, no me daba cuenta de muchas cosas. Después de un rato, todos empezaron con sus arrumacos, Emmett y Rosalie estaban como para irse a un cuarto y nunca salir; Jasper y Alice se daban miradas de amor; Jacob y Vanessa, estaban muy juntos y tomados de la mano, mi hermanito querido le susurraba cosas al oído y Vanessa reía; Paul y Leah también estaban juntos y hablando de su futuro y como sería estar todos juntos. Irina estaba empezando a conocer a un chico que se llama Laurent, y Kate hablaba por teléfono con Garrett, su novio de Seattle, a él lo conoció en una ida que hace dos años fuimos a hacer y desde entonces están juntos. Tanya… bueno ella era ella misma, nunca conseguía que los novios le duraran ni una semana por lo que se la pasaba con sus hermanas y con la zorras que se querían juntar con nosotras.

Todos se veían felices con sus parejas, no parecían ellos y hasta juraría que había algo que los hacia volverse tan… enamorados. Esta hora era la que hacía que me aburriera demasiado, todos metidos en su mundo y babeando el uno por el otro, me daban demasiado sueño. Decidí pararme para ir por algo de comer, me formé en la fila y solo tomé una manzana

— ¿Por qué te fuiste? —me espanté al escuchar muy cerca de mí a Riley.

—Me has espantado.

—Perdón, no era mi intención —dijo con una sonrisa—, ¿Solo eso comerás?

—Sí, no tengo mucha hambre.

—Bella, tienes que comer más, por eso estás demasiado pálida —me regañó.

—Enserio, no tengo mucha hambre —él también se formó en la fila y me convenció de tomar un pedazo de pizza con una Coca-Cola de lata. Caminamos juntos a la mesa pero él se detuvo.

— ¿Enserio quieres volver ahí? —preguntó señalando la mesa donde todos estaban derramando miel.

—No —confesé, nos reímos y salimos al patio. Nos fuimos detrás de la cafetería, nos adentramos al bosque y debajo de un árbol frondoso, nos sentamos.

—No me contestaste —me dijo de repente

— ¿Qué no te contesté?

— ¿Por qué te fuiste cuando todos empezaron a derramar miel? —fruncí el ceño

—Ellos son así siempre y antes que tú llegaras yo siempre me iba, no me gusta estar presente cuando ellos se ponen en ese plan.

—Te comprendo, es algo… incómodo, pero, ¿te puedo preguntar algo? — Asentí—, ¿por qué no tienes novio? … eres linda y no lo entiendo —su pregunta hizo que me quedara sin habla. Tarde en contestarle.

—Es algo de lo que nunca he pensado, solo, no lo sé… tal vez no ha llegado el indicado —"porque el indicado se fue", pensé.

—Bella, a pesar del poco tiempo que llevo conociéndote, te he tomado un cariño incomparable —confesó tomándome de la mano.

—Riley, yo… —me interrumpió

—Mira, he pensado muy bien las cosas y…— tragó saliva— mis padres ya saben que tú has sido muy la primera que ha estado conmigo desde que llegué aquí, y ellos me han dicho que te preguntara si… ¿quieres ir hoy a comer a mi casa? —lo miré sorprendida, abrí la boca para hablar pero la volví a cerrar.

—De acuerdo.

— ¿De verdad? —Asentí—, bueno, entonces te vas hoy conmigo — le contesté con un "aja" y comimos entre platicas y risas.

Hablé con Jacob y le dije que se llevara mi carro hoy, ya que me iba a ocupar. Como siempre me preguntó qué era lo que iba a hacer y le tuve que decir la verdad, él se sorprendió y con una sonrisa me dejó ir.

—Te encantará conocer a mis padres, ellos se mueren por conocerte —dijo dedicándome una sonrisa de oreja a oreja y tomándome de la mano para ayudarme a bajar del carro.

— ¿Estás seguro de eso? Mira como vengo vestida —señalé mi ropa. Llevaba puesta una blusa sin mangas de color negra, mi chaqueta color roja, mi pantalón azul marino que se me ceñía a mis piernas y mis zapatillas de encaje, color perla.

—Si te ves perfecta —me tomó de la mano y me dio un beso en la mejilla. Observé bien su casa y era asombrosamente perfecta. Para empezar, la casa era de dos pisos; había un camino de piedras que llevaba a seis escalones, al iniciar el primer escalón había dos bardas, que también eran de piedras, cada lado tenía un farol que alumbraba el patio, en otra de las paredes. Más allá de la puerta principal había un portón eléctrico, en las dos paredes cerca de la puerta principal habían unas ventanas en forma cuadrada, en la ventana izquierda, en el segundo piso también había una ventana que me imagino era la de un cuarto y el techo terminaba en forma de pico, la de lado derecho también en el segundo piso había como una rampa que era como el techo de la ventana del primer piso, esta ventana del segundo piso también terminaba en forma de pico, volviendo a la entrada la puerta principal tenía dos grandes ventanales y al igual que en las bardas había dos faroles que alumbraban con una luz tenue. Simplemente, su casa era perfecta.

—Es hermosa —susurré.

—Y no la has visto por dentro —me sonrió y caminamos a la puerta principal, abrió la puerta y efectivamente, por dentro era también hermosa. El piso era de madera brilloso, la sala consistía en tres muebles de cuero sintético color perla y enfrente de esos sillones una pantalla plasma de ochenta pulgadas, al lado derecho había una mesa como para ocho personas, también la mesa era de madera, olía muy riquísimo y sabía perfecto que era pavo.

—Tus padres tienen un excelente gusto en cuanto al mobiliario —dije y él se quitó su chaqueta y la colgó en un perchero de madera —me reí en silencio porque algo me decía que su familia estaba obsesionada con lo rustico.

—Lo sé, ¿me permites? —preguntó, le di mi chaqueta y la colocó en el mismo lugar que la suya —. Mamá, papá, ¿están en casa? —una voz dulce contestó desde lo que yo me imaginaba era la cocina.

—Solo yo hijo —se escucharon unos pasos que se dirigían a donde estábamos nosotros, y vi a una mujer muy hermosa. Era alta, delgada, cabello rubio recogido en una cebolla, ojos grises, piel pálida y con un poco de pecas en la cara y hombros, casi no se le notaban a causa del maquillaje que tenía puesto. Llevaba un delantal blanco, se lo quitó y lo dejó sobre una silla. Llevaba un vestido negro ceñido al cuerpo, con algún otro estampado de flor color naranja, pendientes ovalados color café y las zapatillas naranjas. Era toda una madre que estaba a la moda.

— ¿Y papá? Había dicho hoy en la mañana que llegaría temprano a comer.

—Ya sabes que a tu padre si se le cruza una mosca y le pide ayuda, la misma cosa que hace enseguida —dijo en son de chiste— ¿y qué esperas para presentarme?

—Oh, perdón —se disculpó conmigo y nos acercamos a ella—, Bella, te presento a mi madre, Sarah Biers— la señora Biers fue a abrazarme y me dio dos besos en cada mejilla.

—Por fin tengo el honor de conocerte, Riley nos ha hablado mucho de ti. Por favor llámame Sarah —me ruboricé por su confesión y volteé a verlo.

—Mamá, no la agobies —la regañó— y dime ¿Dónde se ha metido esta vez papá?

—Me habló por teléfono hace unos quince minutos y me dijo que le llego un caso sobre el político que metieron a la cárcel en Iowa —explicó su mamá—, y dijo que tardaría un poco en llegar pero que si traías a Bella, entonces no la hiciéramos esperar para comer.

—De acuerdo —dijo Riley finalmente—, ¿te apetece comer ya o…? — lo interrumpió su mamá.

—Riley, Bella ha de tener hambre, así que váyanse acomodándose en la mesa mientras yo traigo la comida— le di gracias silenciosamente ya que si tenía un poco de hambre, me ofrecí a ayudar a poner la mesa, entre los tres la arreglamos y nos sentamos, empezamos a platicar de muchas cosas, como de mi familia, de las cosas que tenía planeado hacer, su madre me contó que Riley sabía karate, entre otras cosas más que yo ya sabía, me contó como era su vida cuando tenía nuestra edad y como era estar con Carlisle y Esme, y confesó que sabía perfecto que ellos dos terminarían juntos, al igual como ella y su esposo.

—Ya llegue familia —se hicieron presentes unos pasos en la sala y después en el comedor.

—Amor — rió y se levantó la señora Biers, la seguí con la mirada y vi a un hombre con traje, su camisa era blanca, la corbata roja y el saco y pantalón color azul marino. Era alto, cabello cobrizo, ojos azules y piel pálida. Riley era la viva imagen de su padre.

—Bella, te presento a mi padre, Ethan Biers.

—Buenas noches señor Biers —me levanté y le di mi mano en forma de saludo, el señor Biers la tomó y me sonrió.

—Vaya, vaya, vaya… pero si es Bella Swan, la hija de Charlie Swan —me dedicó una sonrisa—. Dime Ethan, Bella. Es un gusto conocerte, mi hijo todos los días nos habla de ti— sonreí por su confesión.

—Viejo, no ayudas en nada —le dio unos golpecitos en el hombro—, no le hagas caso Bella, la edad y mi madre lo traen loco.

—Seré un viejo para ti, pero todavía estoy fuerte para aguantar y jugar… ¡unas luchas contigo!— exclamo y comenzaron a jugar entre ellos. Nos volvimos a sentar y terminamos de comer. Me reí demasiado cuando me contaban todas las cosas que hicieron una vez que fueron a Alaska, desde cómo se andaban cayendo en el eskay y cómo fue que quedó enterrado Riley en la nieve. Seguimos platicando de muchas cosas, y así, se me pasó prácticamente toda la tarde en casa de los Biers.

— ¿Te ha gustado la comida? — preguntó Riley tomándome de la mano, mientras caminábamos hacia mi casa ya que vivía a dos cuadras de ella.

—No solo la comida, tu familia es muy divertida. Me ha encantado cuando dijeron que estuviste a punto de caerte de las sillas eléctricas, no me hubiera imaginado verte a ti enterrado en la nieve.

—Oye, tenía solo doce años y era la primera vez que me subía, apiádate de mí —me atrajo más a él y me abrazó por la cintura. Ya estábamos enfrente de mi casa—entonces ¿te divertiste?

—Sí. Muchas gracias por haberme presentado con tus padres, no sabes lo bien que me hicieron pasar esta tarde —él me siguió abrazando por un largo rato más, hasta que rompí yo nuestro abrazo.

— ¿Qué pasa? —frunció el ceño

—Nada, es solo que… ya es tarde y tienes que irte —fui cortante.

—Bella, ¿segura que estás bien? —insistió.

—Como nunca —le sonreí, es eso salió Seth.

— ¡Bella! —se acercó a nosotros y le dirigió una mirada a Riley.

—Que tal, tú has de ser Riley, el novio de mi hermana consentida —abrí los ojos y me ruboricé por el enojo y el atrevimiento de Seth hacia Riley—, soy Seth, tu cuñado.

—Seth, esta si me las pagas —murmuré y él me miró sorprendido.

—Bella… ¿Por qué me miras así? —preguntó preocupado

—Tú porque crees…

—Pero si solo estoy diciendo…— lo miré echando humos por la nariz, literalmente— oh… ya entendí.

—Lárgate Seth, si no quieres que clave mi pie contra tus…—Seth al escuchar eso corrió adentro como niña regañada— Riley, por favor perdóname por eso, yo no quería que tú...

—No te preocupes, yo lo entiendo, sé muy bien que tú no estarías conmigo.

—Riley… en el poco tiempo que también llevo de conocerte, te he agarrado un cariño, pero…— dudé en contarle toda la verdad sobre mi vida, pero no quería ahuyentarlo con mi pasado. Por fin había encontrado el remedio para que la herida sanara por un corto tiempo, y sabía que si le contaba todo, mi herida se abriría hasta no poder soportar un segundo más y moriría lentamente. No podía arriesgarme a perder todo en un solo segundo, no lo iba poder soportar.

—En ti siempre hay un pero…— suspiró— solo te pido que seas sincera conmigo y me tengas confianza Bella.

—No puedo

— ¿Por qué no?

—Porque te irás cuando te enteres y… yo no… quiero eso —frunció el ceño—. Es demasiado egoísta, lo sé, pero no quiero que salgas mal de esto… recuerda las palabras de James, y yo la verdad no quiero que te veas involucrado en mis cosas. Te hare sufrir mucho y no quiero eso…— suspire

—Algún día me lo dirás y créeme, no huiré como tú lo estás narrando— me reí un poco, el me volvió a abrazar

—Me tengo que ir—me soltó de nuestro agarre.

—De acuerdo—suspiré— vete con cuidado.

—Solo vivo a dos cuadras de aquí, no te mortifiques que si no te saldrán arrugas— se rió, me miró por un largo rato, se me acercó, con sus dos manos me tomó por las mejillas y me dio un beso en la frente—. Nunca me iré de tu lado Bella, que eso nunca se te olvide. Siempre vas a contar conmigo, pase lo que pase, estaré ahí para ti

— ¿Lo prometes?

—Yo no lo veo como una promesa—me miró delicadamente—, es más bien un juramento que no pienso romper nunca. Tienes mi palabra, nunca te dejare, a no ser que tú me lo pidas —me volvió a abrazar y me soltó para encaminarse a su casa. Lo vi irse y sentí que mi tormento comenzaba otra vez.

Entré a mi casa, y como tengo una familia tan "interesada" me empezaron a preguntar todo acerca de Riley, si era mi novio, cuánto llevábamos, de dónde venía, si sus padres me agradaron, etcétera. Contesté sin ganas y me dirigí a mi cuarto. Como pude me aseé, tomé mi pijama, me la coloqué y cuando vi mi cama, un sentimiento de tristeza se apodero de mí, sabía perfecto que cuando llegaba la hora de dormir… mi pesadilla comenzaba.


Vengo de rapidin por que tengo muchas cosas por hacer y por favor perdónenme por subirlo hasta ahorita pero mi beta y yo hemos estado ocupadas. También no me quieran asesinar por que se que algunas pensaban que era Edward y a lo ultimo es Riley, pero no se preocupen Edward si estará en la historia solo que no diré hasta cuando entra por que es sorpresa *w*, Riley sera un personaje muy importante en esta historia ya que el le ayudara en muchas cosas a bella.

díganme que les parece el capitulo, es bueno, malo, pesimo, PARA VOMITAR, lo que sea ustedes opinen. Perdón por ser tan rápida en escribir pero es que estoy resolviendo muchas cosas de mi preparatoria y me traen como loca, aparte de que ando también checando cosas de la universidad. Las quiero mucho y gracias nuevamente por leermé:)

Nos leemos en el siguiente capitulo.

Lighten Grey

PD: ya me cambie el nombre chicas así que no se sorprendan. Bueno ahora si ya me voy, besos:*