Disclaimer: "Corpse Bride" es creación y propiedad de Tim Burton.


I

— ¿Falta mucho?

Victor solo sonrió y miro fijamente a la niña frente a él.

—Paciencia hija, solo ten paciencia.

—No, ya paso mucho tiempo ¿En serio tarda tanto?

Era natural que la paciencia no fuera una de las características principales de su hija, Emily estaba acostumbrada a siempre tener lo que quería y necesitaba (más no todo lo que quería, ya que al fin y al cabo, no querían volverla una malcriada), y era el centro del mundo de sus amorosos progenitores. Emily era –una típica- hija única.

Al menos hasta el día de hoy.

Ninguno sabía muy bien que hacer en realidad.

Estaban fascinados con la noticia de otro hijo en camino, sobre todo contemplando a Emily; la adoraban, pero sabían que aunque ellos lo fueran todo para ella ahora, con el tiempo se originaria en la niña un anhelo y vació interior que no podrían llenar, que sabían que no podrían llenar. Lo conocían bien; después de todo, Victor y Victoria Van Dort también eran hijos únicos.

Sin embargo, ahí estaba el problema; eran hijos únicos, no tenían idea de lo que era crecer junto a otro niño, y eso originaba en ellos preguntas que provocaba un torrente de dudas y nervios que ascendía cada vez mas rápido.

¿Se llevarían bien? ¿Serian capaces de equilibrar su tiempo y atención ente ambos? ¿Entendería Em totalmente la situación de transformarse en hermana mayor? ¿Realmente era cierto que no les gustaba compartir las cosas? ¿O que las hijas mujeres peleaban más que los hijos varones?

Victor escucho el ruido de hojas moviéndose y enfoco su atención a su entorno; en algún momento, Emily había salido de la sala y había vuelto con un libro, el cual ahora hojeaba. Seguramente había ido en su busca para poder distraerse mientras esperaban; realmente estaba aburrida.

El pelinegro se inclino un poco desde su sillón, intentando identificar que era lo que su hija de tres años leía -o al menos intentaba-, sin embargo, no logro reconocerlo; debía de tratarse de un libro nuevo. Emily estaba desarrollando un gran gusto por los libros de aventuras, él mismo le había leído un par, y últimamente no aceptaba que le leyeran un libro que tuviera otra temática que no fueran aventuras épicas y viajes a lugares lejanos y exóticos.

— ¿Quieres que te ayude?— La niña movía las hojas con una rapidez que dejaba ver que estaba más concentrada en las ilustraciones que en las palabras, las cuales todavía no manejaba del todo.

Emily levanto la vista y sus enormes ojos negros se encontraron con los de su padre.

—No gracias — dijo. Ambos Van Dort se quedaron en silencio, en sus respectivos lugares en la pequeña sala. Ignoraban cuanto tiempo había pasado hasta que la puerta sonó.

Victor se levanto y avanzo hasta la puerta, con Emily observando sus pasos desde su lugar, ya sin siquiera pretender estar interesada en el libro. En cambio, procuro escuchar que era de lo que hablaban su padre y la persona al otro lado de la puerta.

Victor volvió la cabeza prácticamente a la vez que Emily la bajaba, simulando leer; y ella pudo sentir a su progenitor caminar en su dirección. Y cuando lo percibió a su lado, lo único que atino a hacer fue alzar la cabeza para verlo ofreciéndole la mano, sonriente.

—Ven Em, vayamos a conocer a tu hermano— Emily observaba fijamente su mano y torció la boca, la típica mueca que hacia cuando estaba nerviosa o asustada.

— ¿Qué sucede?— inquirió él; Emily seguía viendo su mano.

La niña enfoco su vista al rostro de su padre.

—Nada— respondió. Tomo la mano que Victor le ofrecía y juntos recorrieron la estancia hacia una de las habitaciones de la segunda planta.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación, la primogénita de los Van Dort hablo.

— ¿Y si no le agrado?

De acuerdo, eso si que era algo que él no se esperaba.

Lo único que atino a hacer fue reírse para si mismo y arrodillarse para estar a la misma altura que su hija.

—Emily, tu hermano tiene solo una hora de vida, estoy seguro que van a tener mucho tiempo para saber si se llevan bien entre ustedes— Pese a su intento de apaciguar sus preocupaciones, ella no parecía del todo convencida.

Victor volvió a erguirse y a encararse frente a la puerta.

—Pero supongo que va a ser algo difícil saberlo si no vienes a conocerlo.

Em volvió a tomarle de la mano y se dispuso a girar de la perilla.

—Ya veras Ems, créeme; esto será una gran aventura, justo como en los libros que lees.

Emily alzo una ceja, en parte creyendo que su padre exageraba, y en parte creyendo que solo lo decía para hacerla sentir mejor.

Tal vez ninguno supiera que hacer ante esta situación totalmente nueva, pero Victor Van Dort realmente sabia exactamente que decir en el momento indicado, aunque él lo ignorase.