Hola! aquí les dejo el segundo capítulo, espero que sea de su agrado :) . ¡Les agradezco sus reviews! fueron muy importantes para mí ya que es mi primer fic, tanto en publicar, como en escribir, tengo muchas historias pero solo en mi cabeza xD. Lo que está en negrita, cursiva con comillas son los "pensamientos" de los personajes.

Lamentablemente Digimon no me pertenece. Obviamente si me perteneciera, haría explícito el Mimato.

No los entretengo más!, comiencen a leer el capítulo.


- Bueno jovencita, he escuchado todo tu relato, la verdad que no veo pecado alguno de tu parte, sí por parte de ese tal Michael pero no soy quién para juzgarlo, puesto que estoy aquí para ayudarte a ti con tus problemas. Préstame atención a lo que te voy a decir.

A Mimi la voz de ese joven Sacerdote la tranquilizaba y le sacaba un peso de encima, al sentir por medio de la voz de él que ella no había pecado en su intento por estar con Michael.


Capitulo 2:

Ana Behibek

- ¿Ahora lo entiendes? No debes sentirte apenada por el hecho de haber compartido un poco de lujuria con ese joven, después de todo, el cuerpo humano es débil. No puede luchar contra la pasión y la lujuria.

-Entiendo Padre, la verdad que lo admiro, haber hecho la promesa al celibato y haberse rendido ante la posibilidad de compartir la vida con alguien más y formar una familia es admirable. Yo no podría, soy consiente que luego de contraer matrimonio con alguien, podré compartir mi pasión y lujuria sin remordimientos, eso me anima. Por lo que he notado, su voz es de alguien joven, usted no debe ser muy grande de edad ¿verdad?-. Preguntó Mimi curiosa, quería saber la edad de aquel hombre, ella estaba segura que no era muy grande de edad y eso la intrigaba, ¿Cómo alguien tan joven había decidido rendirse ante el amor y meterse de lleno en la religión sin siquiera poder formar una familia o el simple hecho de enamorarse?

- Tienes razón, supongo que soy algo joven, al igual que tú jovencita, se nota por la frescura de su voz, no preciso contemplarla para darme cuenta de eso.

- Exacto Padre, tengo 18 años, supongo que soy algo joven, lamento tener que decirle que debo retirarme, ya se está haciendo algo tarde.

-Esta bien hija, que Dios la acompañe en su camino, la espero el próximo domingo, pues será mi primer misa.

-Claro, aquí estaré, adiós Padre.

-Adiós hija, un gusto haber podido conversar con usted.

Mimi se dirigió al metro, durante el camino iba pensativa, iba alegre, no entendía como en unos minutos, el Padre de la iglesia le había ordenado sus pensamientos. Llegó a su casa, sus padres la esperaban con la cena.

-Hola hija, ¿Cómo te ha ido?-. Preguntó Keisuke

-Bien papá.- Dijo Mimi sonriendo

-Mimi, justo llegaste para la cena, estaba preocupada por ti, estaba a punto de llamar a tu celular.

-Mami te preocupas demasiado. Estoy aquí y bien.- Mimi seguía sonriendo.

Cenó con su familia y luego decidió ir a su habitación para dormir.

-"Mañana será lunes y comenzaré nuevamente las clases, me pregunto si serán amables mis compañeros de clase"-. Pensó Mimi


Yamato ni siquiera conocía el nombre de la joven y aun así, sintió curiosidad por ella, por conocer su rostro. Jamás le había sucedido pero el escucharla hablar le agradaba mucho. Aún le rondaba por la cabeza la frase de la joven -la verdad que lo admiro, el hecho de haber tomado el celibato y haberse rendido ante la posibilidad de compartir la vida con alguien más y formar una familia es admirable- Él había decidido ser Sacerdote porque no creía absolutamente en el amor ni en la familia. Sus padres se habían divorciado cuando él era un niño, lo habían separado de su hermano Takeru, ¿Cómo iba a creer en el amor entonces? A su alrededor jamás vio el amor de nadie, mucho menos una familia ya que él había vivido solo con su padre sin ver a su madre ni a su hermano.

Recordaba los requisitos para ser Sacerdote "Requiere de buena salud, de una psicología sana y equilibrada, de una integración de su personalidad e identidad masculina, de hábitos de virtudes que den ciertas garantías de que será un buen ministro de Cristo, Señor. Además, debe también ser capaz de vivir durante toda su vida el celibato por el Reino de los cielos."

Por eso sabía que era lo indicado para él, estaba seguro que cumplía con cada requisito para serlo. La joven le había dicho que lo admiraba por haber hecho la promesa al celibato, ¿Lo admiraba? Para él era lo más normal del mundo. Jamás había sentido nada por ninguna mujer, mucho menos por un hombre, él no tenía la mente tan retorcida como para eso.

-"Deberé dormir, mañana será un nuevo día"-.Yamato comenzó a rezar para luego dormir.

Día lunes. 7:00 a.m.

-Ya cállate despertador-. Dijo Mimi tapándose el rostro con su almohada.

Decidió apagarlo para comenzar a vestirse, debía ponerse su uniforme nuevo. Consistía en una chaqueta de color roja con camisa blanca y una corbata negra, una falda corta tableada de color negro, bastante corta para ser un uniforme de un instituto. Dejaba ver sus largas y torneadas piernas algo bronceadas. Su camisa marcaba sus pechos y por ultimo, la chaqueta entallaba su cintura. Tenía un cuerpo de infarto aunque ella era algo inocente.

Desayunó, tenía mucha ansiedad por ir a su nuevo colegio y hacer nuevas amistades.


-Buenos días alumnos-. Dijo el Profesor de Matemática.- Hoy tendremos una nueva alumna, recién llegada de Estados Unidos, les presento a la señorita Tachikawa Mimi-

Mimi entró al salón de clases, hizo una reverencia y los demás alumnos la saludaron, los jóvenes de ese salón estaban embobados con la belleza de la castaña, algunas jóvenes la miraban con envidia.

-Señorita Tachikawa, siéntese del lado de la ventana a la izquierda de la señorita Takenouchi.

El Profesor le señaló el lugar a Mimi, al lado de una joven pelirroja.

-Hola Mimi!, un gusto conocerte, mi nombre es Takenouchi Sora-. Dijo la pelirroja sonriendo

-Igualmente-. Mimi también sonreía.-Menos mal que me han sentado con alguien amable, no me imagino mi primer día de clases pasándola mal.

-Tienes razón, debe ser horrible, y dime, vienes de Norteamérica pero tu apellido es japonés ¿Verdad?

-Sí, vengo de Estados Unidos pero mi país natal es aquí, en Japón, solo que me fui a vivir allá a los siete años, cuestiones de trabajo de mi padre.

-Señoritas, entiendo que quieran conocerse pero hagan silencio, guarden un poco de charla para el receso-. Interrumpió su Profesor

Ambas se miraron y sonrieron cómplices a la situación.


Sonó el timbre del receso y ambas se dirigieron a la salida, pero una voz las interrumpió antes de salir.

-Oye Sora! Apenas la conoces y ya me cambias por ella- Dijo exageradamente un joven castaño con los cabellos alborotados fingiendo dolor.

-Tranquilo Tai, sabes que no te cambiaría por nadie mi amor-. Habló Sora melosamente.

Mimi sonreía ante ese par, ambos se dieron un dulce beso y permanecieron abrazados mirándose a los ojos. Carraspeó discretamente para hacerse notar. Tai y Sora se dejaron de abrazar y se sonrojaron al instante ambos mirando para abajo en direcciones opuestas.

-Mi nombre es Yagami Taichi, mucho gusto Mimi.

-Igualmente, ¿Te molesta si te llamo Tai?

-No creo que haya problema Mimi, mis amigos me llaman así y supongo que seremos amigos ¿Verdad Sora?

-Exacto Sora sonriente.-Vayamos afuera, que se nos terminará el receso!

-Vamos-. Dijeron Mimi y Tai.

Por los pasillos del instituto iban caminando los tres a la par, Sora y Tai iban abrazados, Mimi iba a la derecha de Sora. Los varones que estaban ahí, no dejaban de ver pasar a Mimi, hipnotizados por su belleza.

-Wow Mimi, los tienes a todos encantados-.

-Tai tiene razón Mimi.

-Eso no es verdad-. Dijo Mimi sonrojada y avergonzada

- Jaja, no te apenes Sora.

Llegaron al patio y se sentaron bajo un árbol a conversar. Ahí los tres se conocieron a fondo, le contaron a Mimi de su vida al igual que Mimi les contó de la suya. Ahí supo que Sora y Tai se conocían desde que eran apenas unos niños y que hacía un año y medio que estaban juntos. Sora bromeaba con que a Tai le había costado mucho declarársele, aún recordaba la forma graciosa para hacerlo, comenzó a relatarle a Mimi lo que había sucedido.


Flashback

Sora y Tai se encontraban a la salida del instituto para dirigirse cada uno a su casa.

-Oye Sora, ehh… antes de ir a tu casa yo pensaba que si tu quieres, o si no quieres no hay problema pero quería saber si tu…tal vez… ¿Quieres ir a tomar un helado?-. Dijo Tai nervioso

-Claro Tai, pero ¿Por qué tan nervioso? ¿Te pasa algo?

-Eh… no, claro que no! No me pasa nada Sorita.

-¿Sorita? ¿Hace cuanto no me llamas así? ¿De verdad que estás bien?

-Si Sora, dale vamos.

Tai la tomó de la mano y por poco la arrastraba hacia la heladería más cercana. Sora iba algo sorprendida. Todo el día lo había notado raro a Tai, es más, ella le había convidado un chocolate en el receso pero él se había negado, ahí supo que le pasaba algo grave ¿Desde cuando Tai se negaba a un chocolate? Debía ser el fin del mundo entonces.

Ambos salieron caminando hacia el parque tomando helado, iban en silencio, un silencio incómodo para Sora pero no para Tai, agradecía el silencio para reordenar sus sentimientos, estaba seguro de lo que iba a hacer. Llegaron al parque y caminaban entre los arboles, Tai se detuvo y se paró frente a Sora, sonrojado y mirándola a los ojos. Sora no entendía mucho.

-Sora quizás esto te tome por sorpresa. Hace tiempo que quería hacerlo y…y lo estuve meditando mucho, en verdad le temo mucho a las consecuencias pero ehh…bueno, ¿cómo decirlo?-. Se pasaba la mano sobre la nuca nerviosamente, Sora estaba desconcertada, no entendía nada de lo que su amigo le decía. -Sabes, decidí arriesgarme. Nos conocemos prácticamente de…de toda la vida. Con el correr de los años me di cuenta de esto, en realidad siempre lo supe pero tardé en comprenderlo-. Tai hizo silencio

-Vamos Tai, sigue, no entiendo nada de lo que me estás diciendo-. Sora frunció el ceño

- Sora quería decirte que Ana Behibek.

-¿Qué Tai? ¿Quién es Ana?-. Sora seguía más confundida.

-Nadie Sora, ehh-. Tai estaba sumamente nervioso.- Significa Buena Suerte en hawaiano! Sabes mañana tienes tu torneo de tenis y no podré ir. "Genial idiota, lo haz arruinado, te mereces un premio! Ahora qué excusa le darás, tu solo has faltado a un torneo en toda su vida, prometiste no hacerlo de nuevo..." Pensaba Tai

- Gracias Tai! Pero ¿Cómo que no irás? Sabes que eres mi amuleto de la suerte, ¿Recuerdas hace dos torneos atrás cuando no fuiste porque estabas en lo de tus abuelos?

- No Sora, no lo recuerdo.

- Perdí Tai! ¿Sabes por qué?-. Tai negó con la cabeza.- Por que no estabas ahí para alentarme Tai-. Tras decir esto, ambos se ruborizaron. – Por favor Tai, debes venir-. Sora sonaba bastante suplicante.

- Lo siento Sora, tengo que estudiar para matemática.

-¿Tú? ¿Estudiar? ¿Desde cuando?

- Tengo que estudiar a la tarde, jeje, a la mañana debo ir a lo de mis abuelos, no los veo desde el torneo ese que dijiiste.

-Está bien, ¿Sabes qué? No vayas, no te necesito-. Sora se fue corriendo del parque en dirección a su casa completamente enojada.

"¿Por qué Tai no irás? Eres mi mejor amigo, te necesito"

Los músculos de Tai no reaccionaban, él quería correr tras Sora pero algo se lo impedía, claro, había arruinado el momento tan esperado por él durante tanto tiempo. Se sentía completamente idiota. "¿Por qué no pude decírselo? Tal vez me ganó el miedo que tengo a perderla, el miedo a perder esta amistad, el miedo a no ser correspondido…"


Había pasado un día, Sora se encontraba a punto de comenzar el torneo, cuando se encontró con una amiga de tenis y decidió acercarse para desearle suerte.

-Oye Mikami, quería decirte Ana Behibek-. Dijo Sora sonriente.

Mikami abrió los ojos como platos

-Eh… Sora, yo lo siento pero supongo que… no puedo corresponder a tus sentimientos…ehh, cómo decirlo…supongo que a mi no me gustan las chicas, pero tranquila seguiremos siendo amigas.

-¿Quéeeeeee? ¿De qué hablas Mikami?, yo solo te deseaba "Buena Suerte" en hawaiano. Pero qué cosas dices, a mi tampoco me gustan las chicas!.

Mikami dio un largo suspiro.

-Sora , me habías asustado, Ana Behibek no significa "Buena Suerte", mucho menos es en hawaiano, ¿Quién te lo dijo a eso?.

-Eso no importa Mikami, pero dime, ¿Qué significa? y ¿En qué idioma?

-Significa "Yo Te Amo" en árabe, se usa cuando un hombre quiere decirle te amo a una mujer, cuando la mujer quiere decirle te amo a un hombre, debe decirle Ana Behibak.

Sora estaba atónita ante las palabras de su amiga, su corazón comenzó a latir desaforadamente, parecía que se le iba a salir de su pecho. "Por Dios! Tai se me declaró y yo no me di cuenta, que tonta fui! Pero… ¿Cómo me iba a dar cuenta si yo no hablo árabe? Tai tampoco pero lo debe haber buscado en Google… ". Comenzó a reír nerviosamente, reía descontroladamente…

-Sora ¿Estás bien?

-Me ama! Mikami, ÉL ME AMA!-. Sora agarró a su amiga por los hombros y la sacudía repitiendo "Me ama!, me ama!

-¿Quién te ama Sora?

- Mikami debo irme, lo siento, ¡Gracias por todo!-. Sora salió corriendo en dirección a la casa de Tai. Todavía era temprano, seguro que no se había ido a lo de sus abuelos.

-Sora ya empieza el partido…Sora…- .Mikami se quedó petrificada ante la reacción de su amiga.


Sora estaba completamente agitada, había corrido unas cuantas cuadras, llegó y se prendió al timbre. La señora Yagami abrió la puerta extrañada por la actitud de Sora.

-Hola Sora, ¿Te encuentras bien?

-Sí señora, lo siento por lo del timbre, llevo prisa,-. Sora estaba sumamente sonrojada.- ¿Se encuentra Tai?

- Claro, está en su habitación, pasa si quieres.

Sora pasó a la casa, se quitó los zapatos y descalza fue corriendo hacia la habitación de Tai. Abrió la puerta algo agitada, transpirada y con el pelo revuelto.

-Sora! ¿Qué haces aquí?-. Tai estaba sumamente sorprendido.-¿No tienes que estar en tu torneo?-

-Tai… Ana Behibak,... con todo mi corazón.

-¿Qué dices Sora?-. Tai no comprendía la situación, seguía sentado en su cama desconcertado.

- ¿CÓMO QUE NO ENTIENDES TAI? ¡Ana Behibak! TE AMO, TE AMO ¡TE AMO!,¡yo también te amo!, eso quise decir, Ana Behibak-. Sora se sonrojó bastante y miró hacia el suelo apenada.

Tai se paró rápidamente se acercó a ella y la abrazó fuertemente, la miró a los ojos y la besó con mucha pasión, ese fue el comienzo de su amor. En realidad, había comenzado hacia tiempo, con la diferencia de que ambos no sabían lo que sentían el uno por el otro.

End of Flashback


-Tai, ¿Cómo es que cuando Sora fue a decirte Ana Behibak tú no comprendías nada? Deberías haber sabido el significado, digo…ya que tú fuiste el primero en decir "Te Amo" en árabe-. Mimi lo dijo frunciendo el ceño, luego sonrió.

-Eh… pasa que lo saqué de una revista esa de niñas que tenía mi hermana, leí solo la parte que decía "Te Amo" de un hombre para una mujer-. Tai se llevó una mano a su mentón mirando hacia arriba con la típica posición para pensar.

Ambas rieron ante Tai.

-Oigan, no se rían, fue, muy difícil para mí-. Tai se hacía el ofendido

Los tres se miraron y comenzaron a reír a carcajadas, sin dudas, era el comienzo de una gran amistad.

Pasó una semana, cada vez iban tomando más confianza entre Tai, Sora y Mimi. A la salida del instituto, los tres iban juntos, Sora y Mimi se mandaban mensajes de texto a diario, mientras que Mimi, todos los días llevaba siempre un almuerzo bastante cargado para convidarle a Tai, era un glotón y a él le encantaba como le cocinaba Satoe a Mimi.

Había llegado el domingo, Mimi durante la semana se había olvidado completamente de Michael, el mensaje de texto y sus problemas, también se había olvidado del Sacerdote con el que se había confesado. Se había olvidado pero cuando llegó a Misa con sus padres lo recordó, ahora sentía curiosidad por verlo.

"¿Cómo será? Mmm… de seguro debe ser de estatura baja, con lentes, cabello castaño, y no muy agraciado físicamente, digo, para alguien tan joven convertirse en Sacerdote, no debe tener esperanza alguna en el amor." Mimi miraba hacia arriba y sonreía, imaginaba el rostro del Sacerdote poco agraciado. "Oh! Querido Dios, perdóname por estar aquí en tu hogar burlándome del Padre Yamato"

Yamato se acercó adelante del altar y comenzó a hablar. Mimi no se había dado cuenta de aquello, seguía disculpándose con Dios por haber estado burlándose allí.

-Queridos hermanos, entrando en el mes de la familia queremos compartir esta Eucaristía y hoy, la liturgia nos recuerda y señala el valor de la fe. Con fe y alegría participemos de esta Eucaristía.

Mimi levantó la vista y lo vio. Era el joven más apuesto que había visto en su vida, alto, de cabellos rubios, sus ojos azules y profundos como el mar. La sotana que llevaba puesta lo hacia ver como un ángel, si esto era un sueño, quería que no la despierten jamás. Era un ser precioso. ¿Cómo un ser tan divino podía ser Sacerdote? Claramente él sí podía tener esperanza en el amor, era algo deslumbrante para sus ojos.

"¡Dios, nuevamente te pido perdón, por tener sentimientos impuros ante un mensajero tuyo! ¿Cómo puedo estar pensando esta clase de cosas aquí? Creo que el demonio está adentrándose en mi alma...Qué terrible me siento"

Continuará...


Bueno hasta aquí les dejo el segundo capítulo, tres veces lo tuve que subir! me eliminaba partes de suma importancia, o palabras que hacía que las oraciones no tengan sentido alguno, ¿Alguien sabe a que se debe eso?. Este capítulo se basó más que nada en Taiora, pero debía hacerlo, entiendan, :) este fic es puramente Mimato y debía aclarar cómo esta parejita se encuentran de novios. Ahora sí, en el próximo capítulo prometo interacción entre Mimi&Matt.

Gracias nuevamente por sus reviews del primer capítulo! Me dan muchos ánimos n_n

Espero nuevos reviews =).

Cuídense!

Ashee!