El gélido aire tomaba lugar aquel día, era una tarde fresca, se sentía el agudo cambio en la temperatura. En tan solo tres semanas las hojas de los árboles casi ya no estaban en su lugar, las nubes se esparcían en el cielo rápidamente oscureciendo el ambiente, la fuerza de la brisa aumentaba convirtiéndose en viento, el tiempo y el clima se habían encargado de anunciar la llegada del invierno. Ambos estaban sentados en la sala. Se encontraban viendo televisión, pero no podían ponerle real atención a la transmisión pues sus mentes sólo estaban enfocadas en percibir la presencia del otro. Ya había pasado algún tiempo de la boda fallida. Aunque habían decidido aplazarla, los ánimos en la vivienda habían cambiado de cierto modo, ya no eran los habituales, se sentía un aire de decepción y desilusión, la relación había dado un vuelco un tanto incómodo para ambos. La comunicación ya no era la misma… trataban de evitarse lo más posible…

De Fondo, se podían oír movimientos de platos y ollas seguidos por un exquisito olor a comida proveniente de la cocina. La hermana mayor, como de costumbre, se encontraba alegremente preparando la cena. El viento hacía mover de un lado a otro la pequeña campanita que se encontraba colgando del marco de la puerta que daba al patio.

- Ya hace frío, cerraré las puertas- dijo él para romper el hielo

- Me parece bien – la chica trató de contestar amablemente

Después de todo lo ocurrido no sabían de qué hablar, no encontraban las palabras adecuadas para poder entablar una conversación normal y fluida, un tema en común… seguían evitándose. Ambos querían volver a lo que eran antes, sin embargo, en aquellos momentos el orgullo era más fuerte. Aunque no lo demostrara, por su parte, ella no podía evitar sentirse humillada, ofendida y herida… después de estar a unas cuantas horas de casarse, con la ilusión de empezar una nueva vida sin represiones sentimentales… él la ve con su vestido de boda y le paga negando sus sentimientos, y con todo eso ella no pudo evitar sentirse despreciada. Aquella imagen pasaba por su cabeza una y otra vez, era algo que no podía perdonar tan fácilmente… realmente estaba muy dolida. Al recordarlo ya no sentía odio… sino tristeza, cada vez que esa imagen pasaba por su mente se le llenaban los ojos de lagrimas. Pero ya era algo que sabía fingir muy bien, a pesar de estar interiormente apenada, a simple vista parecía no importarle. Por otro lado él sólo suspiraba al recordar ese momento… le dolía el estomago, se sentía culpable… su inmadurez no le había permitido actuar de la forma correcta…él mismo le había confesado que la amaba… sin embargo, no tuvo el valor para enfrentar ese sentimiento en ese preciso momento. No quería que hubiese sido dadas las circunstancias de aquel momento cuando se encontraban en china y pensaba que la perdía. Le dolía el alma por haberla hecho pasar un mal rato, pero a esas alturas ya ¿qué podía hacer? No quería empeorarlo. Temía a su reacción si hablaban al respecto. Estaba enamorado y la amaba, pero aún no se atrevía a decírselo como se debe -ya llegará el momento- pensaba.

- Ya todo está listo, Akane ¿me ayudas con la mesa por favor? – dijo su hermana mayor con una dulce sonrisa

- Claro – contestó y se puso de pie dirigiéndose a la cocina. Él la siguió con la mirada.

- Familia, a cenar - anunció la encargada del hogar. Los miembros que vivían ahí empezaron a aparecer uno a uno. Cuando ya estaban todos reunidos, tomaron asiento y empezaron a cenar. La dulce chica empezó a servir la comida con la ayuda de su hermana menor, al terminar, ambas tomaron asiento.

- Qué frío hace – comentó Nabiki

- Hace tan solo un par de semanas el clima ha cambiado drásticamente, pero creo que no es algo tan extraño por estos días – Comentó el señor Tendo.

Kasumi empezó a buscar con la mirada alrededor de la sala, algo faltaba.

- Y el maestro? – preguntó la dulce chica

- Se fue de viaje a china, dijo que tenía asuntos importantes que resolver- contestó el patriarca Tendo

- Lastima – dijo con pesar y acercó su mano levemente empuñada hacia su barbilla – me hubiera gustado saberlo antes

- ¿Por qué? – preguntó con curiosidad su hermana menor

Kasumi sonrió con los ojos – sólo me hubiese encantado encargarle algunos productos

- A mi igual- respondió la mediana – Pero con él nunca se sabe…

- Ojala se pierda y no vuelva más – exclamó el chico

- ¡Ranma! Qué chico tan descortés, me avergüenzo de ser tu padre! – Le reprendió su padre con seriedad, se cruzó de brazos, miró hacia el techo y prosiguió – Aunque sea mi hijo, admito que es intolerable -

- No es para tanto, los chicos son así señor Saotome, bastante escandalosos, muy distintos a las chicas – señaló el Sr. Tendo

Saotome padre dirigió la vista hacia su amigo- ¿Se imagina cómo sería eso Tendo? – dijo con los ojos brillantes

- ¡Sería como ganarse la lotería señor Saotome! – respondió abrazándolo, luego se rieron a carcajadas soltando ríos de lágrimas de felicidad al imaginarlo, el chico solo los observó con desagrado mientras comía.

- ¡Siii, nuestras vidas se arreglarían para siempre!-

- Ay, pero que patéticos, mejor me voy – dijo Akane – permiso, muchas gracias Kasumi, estaba delicioso

- No hay de qué, me alegro mucho de que te gustara – le respondió amablemente mientras veía a su hermanita levantarse y retirarse.

-Ya me tienen harta – pensó la molesta chica mientras se dirigía al patio. A pesar del ambiente invernal, el cielo se encontraba despejado, se podía apreciar claramente diferentes tipos de estrellas y una que otra estrella fugaz, la noche estaba realmente hermosa. Decidió tenderse en la fina hierba y observar el cielo por un instante. El césped se encontraba húmedo, pero no le importó. Estaba disfrutando el momento, cerró sus ojos, trataba de desviar sus pensamientos mientras respiraba profundamente para aliviar el nudo que tenía en la garganta e inevitablemente de sus ojos brotaron lagrimas de tristeza. Sintió unos pasos que se detuvieron a su lado. Rápidamente secó sus lágrimas y se sentó.

- Ranma…- lo miró tristemente

- No crees que está muy fría la noche para que estés recostada en el suelo? Te vas a enfermar – dijo el joven en todo preocupado

Desvió la mirada hacia el cielo nuevamente - No me importa – dijo tranquilamente

- ¿Pero cómo? Es tu salud la que se perjudicará- dijo preocupado

- Como si te importara –

- Claro que me importa – afirmó

- Si, si, como quieras - se puso de pie y dio unos pasos hacia la casa

-Akane…- se quedó de pie sin moverse del lugar mientras la veía alejarse.


Aquí estreno mi nueva historia... he tenido muy poco tiempo! pero bueno, espero que les guste... trataré de actualizar pronto!

Tenubrium Sama