Déjala ir:

Querida Ui:

Te escribo estas líneas porque hora que estoy por irme a la universidad, ya no puedo guardar silencio con respecto a tu hermana. ¿Hace cuánto que fue el accidente? ¿Ocho, nueve años? No estoy muy segura a estas alturas; pero aún recuerdo a la perfección el último día en que la vimos con vida. La noche anterior ella nos estaba cuidando, como hacía siempre que nuestros padres tenían que trabajar. Bueno, esa noche te portaste muy mal y ella te terminó castigando sin televisión ni videojuegos. En cuanto te castigó, te enojaste con ella y la llamaste de todo; hasta llegaste a desearle la muerte. Y claro, en cuanto tus padres regresaron a la mañana siguiente y ella dio cuenta de tu comportamiento, te alargaron el castigo. Una vez más le deseaste la muerte y te fuiste corriendo a tu habitación. Ella no te dijo nada, porque había quedado con sus amigas de pasar el fin de semana en la casa de playa de una de ellas; así que se fue sin despedirse de ti. ¿Aún te culpas por lo que pasó aquel día, no Ui? Pues esa misma tarde se cumplió tu deseo y ella y el resto del club de música se ahogó en el mar.
Tienes que entender algo, Ui: lo que pasó esa tarde no fue culpa tuya. Fue culpa de la estupidez de cuatro adolescentes sin supervisión que se embriagaron como nunca y luego se fueron a nadar al mar.
Después de eso no volviste a sonreír. Temía por ti, pero a la vez me sentía inútil; yo era tu mejor amiga, pero a mis cinco años, no sabía cómo debía consolarte. Y aún menos cuando para mí fue también una gran pérdida. Fueron unos larguísimos meses en los que todos nos preocupamos por ti, pero entonces fue cuando ella volvió a nosotras. Pero algo había cambiado, ella seguía siendo "onee-chan" pero ya no era tan mayor. Ahora tenía cinco años, igual que yo; y no quince, que fue cuando se fue de nuestras vidas.
Hasta el día de hoy no puedo perdonarme cómo me porté esa vez. Me dejé llevar por mi egoísmo en vez de mi sentido común y en vez de tratar de convencerte que la dejaras ir; que le permitieras descansar en paz asegurándole que ya no la necesitabas, lo que hice fue adaptarla a mi vida como mi nueva mejor amiga y suponer que nada pasó y que ella nunca se fue. Ella siempre tiene una sonrisa para ti, pero ambas sabemos que está sufriendo por ti. Mientras te niegues a dejarla ir y a seguir adelante, ella deberá seguir a tu lado; y creo que lo sabes, por eso te empeñas tanto en compensar tu egoísmo haciéndolo todo por ella aún sabiendo que no es nada comparado con el sacrificio que ella hace.

Ui, realmente temo por todo esto. Antes que nos diéramos cuenta, sus amigas fueron arrastradas con ella de vuelta a este mundo convirtiendo así nuestra escuela, más específicamente el salón de música, en su pequeño purgatorio personal. Ui, probablemente me odiarás en cuanto termines de leer esto, pero te lo pido; no por ti, no por mí, sino por tu querida hermana a la que le niegas el descanso eterno: Ui, déjala ir.

Con amor, Nodoka