Notas de la autora:

Advertencias: SLASH, HP/DM, angst, EWE. Muertes: cualquier personaje que murió en los libros morirá en esta historia (fuera de escena, en su mayoría). Esta historia sigue flojamente los desarrollos mayores en los libros (ignorando pedazos inconvenientes que no puedo acomodar donde necesito acomodarlos).

Periodo de tiempo: 1994-2002 (Cáliz de Fuego-4 años después de las Reliquias).

Parejas: Comienza y termina con HP/DM, un poco de HP/GW en medio. Solo amistad Harry/Cedric.

Rating: Voy a mantenerlo en un sentido PG-13/Lime. Será M por el angst, lenguaje y contenidos.

Disclaimer estándar: Todo le pertenece a JKR, yo solo estoy jugando con sus juguetes.

Notas de traductor:

¡Hola de nuevo! ¿Me extrañaron? Vale, les traigo una traducción más… La original le pertenece a OakStone730, quien tuvo la gentileza de permitirme hacer esta traducción.

Si ya tienen tiempo con mis traducciones, podrán ver que disfruto mucho esto del angst… Y si leyeron The Wand Game y pensaron que era angst, esto es mil veces más intenso… ¡Está muy bueno!

Trataré de hacer que las actualizaciones sean los fines de semana, más que nada para darme más tiempo de traducir, porque los capítulos son muy extensos, y no quiero dividirlos.

Bueno, disfruten...


Septiembre, 1998

La sala de estar del 12 de Grimmauld Place estaba oscura, a excepción de la tambaleante luz que venía de la chimenea. Harry estaba acomodado, de costado, sobre el sillón de cuero, mirando las llamas. Un vaso de whisky de fuego estaba en su mano, descansando sobre su pierna. La cena que Kreacher le había preparado no había sido tocada, y estaba sobre una pequeña mesa a un lado.

—Podría haber sido peor, Harry —dijo Ron, desde el sillón en el que él y Hermione estaban sentados, agarrados de las manos.

Harry volteó y miró a Ron, incrédulo.

—¿Cómo, cómo podría haber sido peor? En frente de todo el Wizengamot, mientras miraba, junto con todos los demás, una pantalla de proyección de tres metros de alto, descubrí que no soy virgen.

—Em, buen punto —dijo Ron entre dientes—. Al menos, Kingsley despejó la galería antes de dejar que…

—Y solo fueron pedazos de imágenes, Harry —dijo Hermione suavemente—. Era difícil notar, con exactitud… —Ron apretó su mano y negó con la cabeza. Harry cerró los ojos, tratando de borrar las imágenes de esos "pedazos" de su mente. De nuevo, pensó, con una risa amarga.

Justo entonces, las llamas se avivaron y la voz de Ginny se oyó por la red flú.

—Harry, por favor, solo quiero saber si estás bien. —Harry gruñó, pero no respondió.

Hermione miró a Harry.

—¿Quieres que Ron vaya a hablar con ella? —Harry suspiró y asintió.

Ron bebió el resto de su whisky de fuego y le dio un beso rápido a Hermione. Se puso de pie y se dirigió a la chimenea.

Mirando a Harry, preguntó:

—¿Qué quieres que le diga?

—Solo dile que… estoy bien. Dile que no vaya al juicio mañana. Hablaré con ella después. —Harry terminó, cansado. Ron asintió y le sonrió a Hermione, para luego arrojar un puñado de polvos flú en la chimenea y desaparecer. Hermione y Harry miraron cómo las llamas regresaban a la normalidad.

—Harry, ¿no puedes recordar nada de esos eventos? —preguntó Hermione.

Harry miró a la chica y suspiró.

—No. Bueno, sí. Partes de ellos eran familiares… Las he visto en sueños. Pero nunca pensé que fueran reales… Supongo que ahora… —Harry volteó la cabeza y giró su cabeza hacia Hermione—. Tú sabes algo, ¿verdad? Por eso me dijiste que Ginny debía irse, cuando despejaron la galería.

Hermione dudó. El chico no sonaba enojado, entendió con preocupación. Era como si todas las emociones lo hubieran abandonado. Aún estaba en shock. Apenas consiguieron sacarlo de la sala, antes de que comenzara a temblar. Se había dirigido al fuego tambaleante y estaba haciendo que unas chispas verdes y plateadas brotaran de las llamas; luego, se mezclaban con las llamas rojas y doradas y desaparecían por la chimenea.

—No lo sé, Harry, nada es seguro. —Hermione cerró los ojos, como si estuviera recordando—. Durante cuarto año, y eso parece hace una vida, sospechaba que algo estaba sucediendo…

—¿Qué? —Había endurecido su tono, pero su rostro no mostraba nada.

—Algo cambió ese año, estabas feliz. Estabas realmente feliz, a pesar de todo lo que pasó con el Torneo de los Tres Magos, e incluso con Umbridge, el año siguiente. Siempre tenías una sonrisa en el rostro y te la pasabas tarareando una vieja canción muggle. Y, con Malfoy, a pesar de que seguían peleando, las peleas parecían diferentes. Casi orquestadas, como si supieran exactamente lo que el otro iba a hacer.

Hermione suspiró y miró a Harry, con tristeza.

—Y luego, de repente, todo terminó y regresó a como había estado antes, incluso peor y… —Se encogió de hombros—. Pensé que debía haberlo imaginado.

Harry la miró con curiosidad.

—¿Qué canciones muggles?

—Oh, no lo sé. Cosas muy viejas de los Stones, los Beatles, Hendrix…

—No, no puede ser… —Harry negó con la cabeza y, de repente, se puso de pie de un salto y salió corriendo de la habitación.

Hermione lo escuchó subir las escaleras. Lo encontró en el viejo cuarto de Sirius, sentado en frente de su baúl escolar. Estaba sacando todo lo que había dentro del baúl, hasta llegar al fondo. Hermione jadeó mientras el chico sacaba un paquete de viejos discos muggles. El que estaba hasta arriba tenía un submarino amarillo brillante en la portada.

—Encontré estos cuando estaba limpiando mi baúl, cuando nos estábamos preparando para ir a encontrar los Horrocruxes. No podía entender cómo era que habían llegado ahí. No tenía idea de a quién le pertenecían… —Harry se puso de rodillas, mirando la portada del disco, sin mirarla en realidad—. Y esos grupos… Oh, santo Dios, Hermione. ¿Qué es lo que me hizo?


Notas finales:

¿Qué tal les pareció? ¿Intenso, fuerte? Esto apenas comienza…

:O

Hasta la próxima

Adigium21