Hey Arnold! No me Pertenece, le pertenece al fantastico señor Craig Bartlett. Este fic, esta inspirado en la cancion Adolescence de Rin&Len Kagamine :3

Advertencia: Este fic trata el tema de el incesto, Primo-Prima. (Soy una depravada, que ensuciara sus inocente mentes)(?)¡Quedan advertidos!


Adolescence

Capitulo I

Rojo, como una fresa

Las dos personas en el castillo
destruyendo su interior.
Las campanas anuncian el final
para el ruidoso caballero y la princesa.

Arnold, estaba tratando de entender la mala suerte que el universo le daba. Se cuestiono seriamente si en alguna vida pasada realizo el pecado mas horrible y ahora el karma se vengaba. Primero le avisaban de último minuto que su "querida prima" -Nótese el sarcasmo- se quedaría "temporalmente" en la casa de huéspedes.

-Tienes algunos problemas con su familia.-explico su madre en la mañana, cortando algunas verduras de espaldas a su hijo. El se limito hacer una mueca, sabia que protestar no le ayudaría.

-¿Cuanto tiempo se quedara?-

-Será por poco tiempo.-Arnold dudo del "Poco tiempo" por el tono de voz empleado por su progenitora.

-¿Cuanto es "Poco tiempo"?-Volvió a preguntar el chico rubio. Stella dejo las verduras y volteo a su hijo, sonriendo algo avergonzada, sabia que no le agradaba la idea de que su prima se quedara vivir bajo el mismo techo que el.

-No lo se.-El rubio gimió en protesta.-Entiende por favor Arnold, no la ha pasado muy bien con su familia estos últimos meses, necesita estar un tiempo...alejada de ellos.

-"Ellos".-pensó Arnold, inmediatamente la imagen de sus tíos ocupo su mente. Toda la familia sabia lo disfuncional que eran los padres de Helga, pero ¿A que extremos habían llegado como para que su hija menor tuviera que abandonar su hogar? Su lado de chico bueno, le decía, no, le ordenaba que se acercara y fuera amable con la chica que se mudaba -invadía- a su casa.

-Esta bien, mama.-dijo en suspiro de derrota.

Y es por esa razón que, el, se encontraba sentado en las escaleras del pórtico de Sunset Arm, esperando -por ordenes de sus padres- el taxi que llevaba por carga a su prima.

-Pobre taxista.-Lamento al pobre que le hubiera tocado transportar a Helga G. Pataki ¿Por que la "G"?, bueno es por Geraldine, pero Helga odiaba ese nombre y le había dicho -gritado- al rubio que "Jamás, bajo ninguna circunstancia me llames por ese nombre, ¿Me oíste, zopenco?".

Arnold arrugo el entrecejo, realmente no tenia recuerdos agradables sobre su prima, sus recuerdos eran normalmente insultos y sobrenombres hacia el. Y en cuanto a lo físico, solo recordaba su cabello rubio atado siempre en dos coletas, una uniceja gruesa y un excesivo uso del color rosa en su ropa. Por esa razón el muchacho relacionaba el rosa como color de la maldad, no de la feminidad.

El ruido de uno neumáticos llamaron su atención, miro con un ceja alzada como un taxi se acercaba a gran velocidad,

-La pesadilla ya llego.-Arnold se levanto, sacudiendo polvo acumulado de sus pantalones. El taxi freno de repente frente a la casa de huéspedes, provocando el rechinido de las llantas de hule sobre el pavimento.

-¡Cuidado zopenco! ¡Llevas a una dama, no animales!-Grito una voz dentro del vehiculo, perfectamente reconocida por el rubio.

-Pobre.-volvió a lamentar al taxista, observando como salía nervioso del vehiculo para abrir el portaequipajes. Arnold respiro hondo.-Recuerda, Arnold, se amable.-trato de poner su mejor sonrisa, la cual por cierto se notaba a kilómetros que era fingida, solo esperaba que Helga no se diera cuenta.

La puerta del pasajero se abrió, y lo que vio a continuación el rubio, rompió el recuerdo del físico de su prima.

-¿Helga?-

-¿A quien esperabas? ¿Al ratón de los dientes, melenudo? ¡Por su puesto que soy yo!-Confirmado, era ella, pero si que había cambiado, ¿Donde estaba esa uniceja gruesa? en su lugar había dos cejas perfectamente delineadas, ¿Y el cabello atado en dos coletas? Solo veia rebeldes mechones rubios cayendo a lado de su cara debajo de una gorra azul. Aun conservaba el color de la maldad en su ropa -dígase el rosa- pero solo en la playera que portaba. Su prima cambio de apariencia, no era hermosa -¡Decapítenlo! si lo escuchan decir que Helga era hermosa- pero se veía bonita y ese pensamiento fue suficiente como para que Arnold se sonrojara.

-¿Te vas a quedar ahí parado como idiota? o ¿Vas ayudarme con las maletas?-Helga gruño de repente llamando la atención, Arnold dio un respingo en su lugar, notando que el taxista se había ido -huido- a la primera oportunidad, dejando a la rubia cargando su equipaje.

-Si-i.-Tartamudeo, Helga se limito a rodar los ojos. Nervioso tomo la maleta que cargaba la rubia tocando levemente sus helados dedos. No sabia la razón, pero sus mejillas empezaron arder con el simple contacto, y por supuesto, el despistado Shortman, no noto que las mejillas de su prima se colorearon un bonito color rojo.

Y entramos en contacto,
como si nuestras manos estuvieran atadas con un hilo.

Arnold, no prestaba atención a la conversación que sostenían la recién llegada y su mama, no le interesaba, es mas quería salir con Gerald, pero su madre la había dedicado una mirada que le advertía que no podría salir hasta mañana.

-No es de buena educación salir cuando tienes visitas.-Le dijo su madre, cuando noto que Arnold se acercaba sigilosamente a la puerta.

Bufo molesto, la llegada de Helga le había arruinado la tarde, si no es que toda la semana, pero como era optimista el chico con cabeza de balón se reconforto a si mismo con un mañana será mejor.

-Y dime Helga, ¿Tienes novio?-La pregunta de Stella lleno de curiosidad a su hijo. ¿Helga? ¿Novio? ¡Si claro! En un mundo alterno quizás, pensó Arnold esperando la respuesta de su prima.

-No, Stella, ningún chico es lo suficientemente bueno para mi.-Contesto con cierto ego que la caracterizaba. Stella miro a su sobrina y soltó una carcajada algo escandalosa que fue seguida por una de Helga.

Arnold sonrió por cortesía, la verdad es que la respuesta a la pregunta de su madre era obvia, ningún chico quería estar cerca de la agresiva Pataki, a menos que fuera masoquista o idiota.

Helga termino de reír primero y miro con cierta tristeza reflejada en sus ojos, al rubio que las acompañ ó a su tía nuevamente para continuar con la plática.

._._._._._._.

La semana transcurrió rápido, y a pesar de que el rubio con peculiar cabeza de balón se lamentaba en una esquina de su mente. La semana con Helga, su prima, no había estado mal. Normalmente se ignoraban y cuando eso no se podía -Ordenes de nueva cuenta de sus padres- Helga podía ser mas soportable que cuando niña

-Lógico.-Se recrimino el rubio. Y es que, Arnold esperaba por alguna mística razón -Nótese que puede llegar a ser un poco idiota- a su prima de nueve años, si, asi como lo oyen ¡Esperaba que Helga fuera una niña aun! ¡Oh Arnold! ¡Si que eres un perfecto...! ¡Han pasado nueve años sin verla! ¡Por dios!

-Desde industrias futuro.-se recordó el. Nueve años desde que quisieron demoler el vecindario.

El golpee de la puerta cerrándose, lo trajo de vuelta a la realidad, Helga había regresado. Se giro para observar a su prima que entraba a la sala, empapada de pies a cabeza. El rubio alzo una ceja y reprimió una sonrisa burlona que detecto Pataki.

-Ni se te ocurra decirlo.-Siseo ella, con aquella mirada fría que perdía poder con el castañeo de sus dientes acusa del frió.

-Te dije que llovería.-

-Cállate.-Trato de gritarlo, pero el castañeo de sus dientes se lo impedía y se abrazo a si misma.

Arnold se mantuvo callado, ya no era una niña, la adolescencia había pasado por ella y estaba a punto de abandonarla para entrar a una etapa adulta. Se fijo en el cuerpo de su prima, era parecido al de su Hermana Olga -Si Helga lo oyese comparándola con Olga, ya estaría enterrado bajo tierra- y un detalle no le paso desapercibido. La ropa que traía Helga, se le pegaba a la piel, como segunda. El cabello también le enmarcaba la cara y se dio cuenta que le llegaba a mitad de la espalda ¿Cuanto tiempo había estado bajo la lluvia? Mejor dicho ¿Cuanto tiempo ha estado observándola? Su prima tenia una cara de incomodidad, por que, el, ¡su primo! La observaba desde quien sabe cuanto, con una mirada de bobo, con un ligero rubor sobre las mejillas.

-¿Que tanto miras, cara de mono?-pregunto Pataki, con su típica hostilidad. Arnold desvió lo más rápido la vista hacia un punto fijo en la habitación.

-Vete a cambiar.-se limito a decir.-Te puedes enfermar.

Poniendo las manos en el espejo distorsionado
el largo de nuestros dedos no es el mismo.
Desde ahora, ¿dormiremos en camas diferentes?

._._._._._._.

-Tienes unos ojos muy bonitos, Helga.-Había comentado Miles en la cena. Comentario que no paso desapercibido por Arnold.

-Gracias.-

Le dio cierta razón a su padre. Helga tenía ojos grandes y azules. Había notado que los ojos de su prima se iluminaban con cada maldad que cometía y ese brillo comenzaba a hipnotizarlo...

Rápidamente despejo los pensamientos sobre los ojos de su prima y siguió comiendo.

._._._._._._.

Bien, ha quedado en claro que Helga era bonita, pero había muchas mas chicas simpáticas y mas bonitas. Lila es un ejemplo, una chica demasiado hermosa -¡Ella! ¡Si era hermosa!- que llamaba la atención sin querer, con modales perfectos, y una forma de reír que encantaba a todo quien la escuchaba, y lo admita, de niño se había enamorado de la niña, pero de la noche a la mañana dejo de interesarle. En el fondo, Arnold sabía que lo que decía de su prima era una especie de excusa infantil, no sabia para que, no lo entendía.

-Arnoldo.-Llamo la rubia sentado junto a el. Arnold le dirigió una mirada molesta que cambio rápidamente por una de sorpresa, su prima tenia la cara muy cerca de la suya, podía sentir su aliento sobre sus labios.

-¿Que quieres?-Trato de sonar lo menos nervioso y la chica lucio una sonrisa burlona.

-Bingo.-se felicito mentalmente la rubia.- Cómprame un Helado.-El chico la miro perplejo, y por primera vez noto los labios rojos de su prima...

-¿Helado?-

-¿Estas sordo? muévete cabezón, y ni se te ocurra traer de fresa.-Ordeno mientras lo señalaba con su dedo índice. El muchacho frunció el ceño.

-¿Por que no?-

-Soy alérgica, zopenco.-Le tiro un golpe sobre el hombro de su primo, y se levanto subiendo las escaleras que la llevarían a su nuevo cuarto, sin dejar que el pobre rubio se opusiera.

Arnold suspiro y se levanto hacia la puerta principal, realmente no lo entendía. Por un breve segundo el recuerdo del aliento de su prima sobre sus labios, y el color de estos le parecía a verlo experimentado antes.

-Rojo...como una fresa.-pensó irónico el muchacho.


Hola! Yo fastidiando otra vez la seccion de Arnold xD. Si, bien es una historia...emmm "Tabu". Tengo la mente algo depravada y retorcida, necesitaba escribir algo asi xDUu. Como sea, dije al principido que esto esta basado en una cancion con el mismo nombre del fic. La cancion habla sobre un primer encuentro sexual entre gemelos, niño y niña, asi que ¿por que no con Arnold y Helga? y como yo no los puedo ver como hermanos, mejor como primos, asi ya no suena tan drepavado :Mentira: .Solo tengo planeado un capitulo mas y fin. No soy de las historias largas, no son mi estilo. (:

Espero no haber molestado a alguien con esto. Si es asi, mis disculpas, pero la advertencia esta al principio.

Gracias por leer :3!