Hey Arnold! No me Pertenece, le pertenece al fantastico señor Craig Bartlett. Este fic, esta inspirado en la cancion Adolescence de Rin&Len Kagamine :3

Advertencia: Este fic trata sobre el incesto, Primo-Prima. (Soy una depravada, que ensuciara sus inocentes mentes)(?)¡Quedan advertidos!


Adolescence

Capitulo II

Tengo miedo a los monstruos

La puerta está cerrada con llave,
nos miramos a los ojos. Mutuamente,
buscando un responsable.

Helga al sentarse no era femenina, pero, mostraba la gran comodidad en la que se encontraba. Las piernas estiradas casi rozando la mesita del centro de la sala, el cuerpo casi cayendo del sofá mientras con una mano sostenía el helado de chocolate que Arnold -De alguna manera- le trajo, y ahora estaba acabándose. En la otra mano estaba depositado en mando de la televisión. Arnold gruño por lo bajo, Helga acaparo todo el aparato y le pasaba de canales tan rápido que no se distinguían que daban.

-Fue ese día, cuando tres valerosos niños, abordo de un autobús...-Arnold levanto la ceja, ese era uno de los tantos reportajes que se realizaron luego de que salvaron el vecindario. Lastimeramente para Helga, no pudo cambiar tan rápido el canal como para que Arnold no lo notara...

El recuerdo le llego de golpee. Como una pelota de béisbol estrellándose contra su cara, y con la estridente risa de los que llegaron a ver su desafortunado incidente.

-Industrias Futuro.- Era la clave. El rubio abrió los ojos ¡Oh no!, Volteo hacia Helga con una expresión que denotaba terror y asombro.-Dios mió...

-¿Que pasa, Cabeza de balón?-Pregunto sin inmutarse que su primo la observaba, llevándose el ultimo trozo del cono de el helado a la boca.

-¡Te me confesaste a los nueve años!-Soltó, sin delicadeza alguna. Helga se atraganto con lo ultimo de su helado.

-¿De que carajo estas hablando?-La rubia trato de usar ese típico tono seguro, sarcástico, y rudo de su voz, pero no pudo.

-¡En el techo! ¡De Industrias Futuro! ¡Dijiste que me amabas!.-Grito y el eco les regreso a ambos mas duro de lo que pensaban.

Se mantuvieron callados un largo tiempo. Helga se creía segura, pensado que Arnold había olvidado su confesión. Y por unas semanas se creyó a salvo, con un viejo y deprimente recuerdo que no debió nunca haber pasado. Con el corazón herido. ¡Se había enamorado de su primo! ¡Joder!

La urgencia de correr
recorre mi espalda en ese momento.

Arnold, la observaba, fascinado, nervioso, aterrado. El silencio de su prima, solo confirmaba el recuerdo, ya que no había escuchado que lo negara, ¿Que debería hacer? ¿Pedir una disculpa por su impertinencia? o ¿Pedir una explicación? En su pequeño debate mental, noto las pequeñas lágrimas resbalándose en el rostro ajeno. Lo entendió.

-Helga... ¿Me amas?-Sin pensarlo, pregunto, su lengua lo había traicionado. Helga respondió en una sonrisa, un "cállate Arnold" que no negaba y confirmaba la sospecha que se tenia.

En ese momento, Arnold no lo dudo, la abrazo contra si mismo y el llanto fue estruendoso por parte de la rubia. Dejo que se calmara, pasaron varios minutos antes de que los gimoteos por parte de su prima se calmaran, tomo su rostro por la barbilla, y observo sus ojos, su nariz hasta llegar a sus labios...Rojos como una fresa...

La beso sin mas, tímido, lento y torpe. Helga abrió los ojos sorprendida, sin poder procesar la información de lo que ocurría.

Girando el pomo de la puerta la abriste,
el sonido rebota así como te detengo yo
y beso tu dedo extendido.

._._._._._._.

Habían decidido que después de eso ese beso, no volvería a ocurrir algo así. Pero ¡oh mi dios! rompieron el trato varias veces, cuando se quedaban solos, cuando salían a pasear, cuando estaban seguros en la habitación de Arnold. Era un juego a que ambos les encantaba jugar, la excitación corría por sus venas.

Los besos que algunas veces parecían tornarse más lujuriosos con el paso del tiempo, se controlaban desde luego, por que no estaba bien. ¡Por supuesto que no estaba bien! ¡Seguían siendo familia!

Oh pero bendita sea la excitación que causaba de esconderse de todos, de los inquilinos, de los amigos de Arnold, de los padres y tíos de Arnold y Helga correspondientemente. Oh maldita sea el momento que los dioses le habían jugado esta cruel broma. Enamorarse de tu primo, es pecado.

Y ahí estaban, sentados en la cama de Arnold, con las luces apagadas, con los inquilinos durmiendo tranquilamente, e iluminados por el brillo débil de las estrellas. Se besaban como si el mañana no hubiese. Pequeños suspiros escapan de la boca de la rubia, cuando el aire se les escapaba de los pulmones. Los besos empezaron a bajar por el cuello de ambos. Provocando marcas rojas en su camino.

-Ar-Arnold.-Murmuro sumisa, como pocas veces la había visto.

-¿Que sucede?-pregunto elevando la vista del cuello de su prima.

-No...Esta bien.-Dijo en un susurro lleno de culpabilidad. No eres la única que se siente culpable Helga.

-Eso ya lo sabíamos.-Se aparto en un movimiento de su prima, no continuaría si ella no quería. Escucho un breve gracias por parte de la rubia que se levanto de la cama directo a la puerta.

-Buenas noches.-Tomo el pomo de la puerta.-Arnold...¿Has cerrado la puerta?-El aludido dio un respingo de la sorpresa.

-No.-

-No abre.-Dijo ella un tanto nerviosa.

-Debió...ser el abuelo, pensó que estábamos platicando a gusto y no quiso que nadie nos molestara.-explico pensando en lo convincente que sonaba.

-Ah.-Helga regreso a su lugar en la cama, con las manos entrelazadas, jugando con sus dedos.-Creo...que me quedaría a dormir contigo.-Dijo fingiendo irritación y mentalmente agradeció a la noche con su oscuridad para que no notara lo roja que se encontraba su cara.

Arnold no contesto, sonrió. Sonrió por que sabia que había mas formas para salir de su cuarto, sonrió por que Helga solo estaba excusándose con la puerta para no irse.

Es una infantil excusa para apagar todas las luces.
No debo tocar tu cabello,
si no estaré mintiendo también.

Helga se tiro en la cama, con los pies aun tocando el suelo y mirando las estrellas. Al rubio le pareció tentadora la idea de estar arriba de su prima...Contrólate Arnold, es tu prima ¿Lo olvidas? Por que aunque se besaban, no podían omitir la culpa que los carcomía al terminar de hacerlo.

La rubia poso su mano encima de la del chico con cabeza de balón. Arnold se tenso en su lugar sintiendo los tibios dedos de su prima recorrer toda su mano hasta el antebrazo.

-Solo es un inocente gesto.-Pensó con el rubor en las mejillas, con la tentación de besar a su prima hasta quedarse sin aliento, con una Helga que lo miraba con sus grandes ojos azules pidiéndole algo que estaba mal.

-Arnold.-susurro. Fue una orden silenciosa, el rubio la entendió, se posiciono encima de la rubia, besando sus mejillas primero, para luego terminar uniendo los labios. Era un beso mas posesivo, mas feroz que los anteriores.

El tiempo a solas de mamá y papá se acabó,
¿no es cierto? Es un sueño distante.
La sábana me proporciona calor,
y tú rompes mi broche
sin hablar.

Eran primerizos en esto, los besos posesivos se convirtieron en perezosos cuando Arnold se alzo un poco para observar a su prima, le pregunto ¿Estas segura? Helga lo miro de mala forma, soltando un comentario algo agresivo que termino en un silencioso "Si". Unieron los labios nuevamente más lento e igualmente demandantes. Marcas rojas fueron dejaron un camino en el cuello blanquecino de la rubia, quien suspiraba.

La ropa de pronto pareció incomodarles, una capa que les impedía llegar a mas, y fue arrebatada por las manos temblorosas de ambos, que se encargaban de acariciar al tiempo que experimentaban la piel desprotegida del otro.

El tiempo se ha detenido,
dos personas se abrazan.
Cada latido diferente de tu corazón
me hacen querer que el mío se sincronice con el tuyo.

Fue un ronco gemido de placer y dolor que surco los labios de Helga, cuando su primo, la penetro. Arnold la beso en ese momento. El vaivén de caderas fue doloroso para ambos, pero pronto se fueron acostumbrándose al cuerpo del otro.

Un fuerte calor los invadió ambos, un gemido se les escapa al mismo tiempo. Los cuerpos sudorosos, las mejillas sonrojadas por el esfuerzo y aun jadeando recuperando el aliento perdido. Arnold se recostó a lado de su prima, ella, sonríe pero es el quien murmura algo que Helga comprende como un te amo. Un te amo que suena a los de que se dicen los amantes, no al que se le dice a un amigo o un familiar.

La rubia le regresa el gesto y lo besa, lento y torpe por que casi no tiene aliento. Arnold la abraza posesivo con un brazo y ella se acorruca en el pecho ajeno, cerrando los ojos, dejándose llevar por el cansancio, el rubio la sigue unos segundos después.

Tu aliento cálido se disuelve
como el final del tibio abrazo.
Después de esto no me moveré,
porque yo soy tu caballero.

._._._._._._.

El hecho termino sin que terceros se enterasen, con un secreto entre los rubios, un secreto que ninguno pronunciara a excepción de las pequeñas sonrisas cómplices, por que saben que compartieron algo que esta prohibido.

El verano estaba por terminar, a tres semanas y el otoño llegaría, con eso una carta de una universidad fue entregada a Helga. La habían aceptado.

La alegría no se hizo esperar y una feliz celebración se dio. El triunfo de la rubia fue orgullo de toda la casa de huéspedes, quienes se habían acostumbrado a la presencia de la Pataki y ahora la miraban marcharse. Se despidieron de ella con un abrazo, otros con una despedida dramática, pero al final todas fueron despedidas.

Los rubios solo se despidieron de un abrazo y una sonrisa. No había nada que agregar, se habían despedido la noche anterior con un beso que rozaba los límites de la lujuria y la moral. Arnold no la seguiría, el estudiaría en otra ciudad cercana y ella en otro estado. Demasiado lejos, demasiado sospechoso si la siguiera. Tal vez lejos estarían mejor, ocultando hasta la tumba su sucio secreto.

-Adiós, Arnold.-Pronuncio la rubia la noche anterior cuando se dirigía a la puerta.

-Te amo, Helga.-Soltó, como siempre sin pensar bien, sin meditarlo antes de que su cerebro diera la orden de hablar.

-También te amo, Cabeza de balón.-Dijo con una sonrisa y un sonrojo en el rostro que Arnold no capto por que ella estaba de espaldas.


Yay! :3 Ultimo capitulo, mis pequeños morbosos(?). Escribi lo ultimo mientras escuchaba la cancion que me inspiro hacer esta barbaridad :). Si, lo se, lo acabe muy pronto, pero mi cerebro no le gusta escribir Fic que pasen de los cinco capitulos xDUu.

Con este fic, descubri que no soy la unica en esta seccion de FF a quien le gusta los gemelos Kagamine 3 son un amor ¿verdad?. Len&Rin me han inspirado varias veces y sus canciones son hermosas :33. Bueno, Espero que hayan disfrutado este fic, la verdad no esperaba que me dejaran mas de dos reviews xDU. Seguire escribiendo en esta seccion...aun tengo muchas ideas dementes para este par rubio :3.

Nos vemos, Gracias por leer, dejar sus comentarios y agregar a favoritos esta historia y a mi :). Adios.