Título: Olvido
Desafío: #002 - Trabalenguas.
Notas de autor: Vagamente basado en una experiencia real.
(Publicado en fandom_insano en LiveJournal)
Ah! Y antes de que se me olvide. Esto va ubicado después del final del arco de Yoshiwara.

Disclaimer: Gintama y sus personajes le pertenecen a Sorachi-sensei.


Suspiró, dando una patada en su futon. Se había despertado a mitad de la noche al no acordarse del nombre de esa mujer.

Probablemente fuese uno de esos nombres para los que tienes que hacer un curso completo, sólo para saber pronunciarlo bien y otro curso para escribirlo.

O probablemente, fuera el nombre más sencillo del mundo y simplemente Gintoki no se acordaba, como tampoco se acordaba del fin de semana anterior, cuando había tomado tanto y de alguna manera se había despertado junto a un bote de basura, rodeado por un olor desagradable, (se enteraría después, gracias a Kagura, que el olor era propio y no de la basura).

Conociéndose a sí mismo, sabía que era la segunda opción. Simplemente y sin motivo alguno se le había olvidado ése nombre. ¿Qué iba a hacer cuando la viera a la mañana siguiente? ¿Cómo demonios le iba a decir? ¿La llamaría por su apodo?

Aún peor que todas aquellas preguntas, era el simple hecho de haberse despertado sin recordar un nombre y ahora no poder dormir porque no recordaba dicho nombre. Parecía como si fuese un trabalenguas: Justo cuando pensaba que lo tenía, se le enredaba la lengua y no podía seguir. Y ahí estaba, en la punta de su lengua, luchando por ser pronunciado. Pero Gintoki no podía. Simplemente no podía sacarlo. Se las había arreglado para pronunciar la primera sílaba, y luego una cantidad de combinaciones posibles y que tuviesen sentido.

Y tan pronto como se olvidó, regresó. Su lengua no se enredó y al fin pudo recordarlo, claro y conciso. Como si nunca se le hubiese olvidado:

"Tsukuyo"

Sonó natural. Como si pronunciar su nombre fuese lo mismo que respirar. No era tan difícil, después de todo. Sólo se le había olvidado y ahora, que había vuelto a recordarlo se sentía un poco más tranquilo. No sólo por el hecho de haber recordado, también por la cantidad de recuerdos que el nombre evocaba, la visión que aparecía frente a sus ojos y todo, todo lo que ella significaba para él, porque, pensándolo bien, ella le importaba. En muchos sentidos. Aún cuando sólo habían pasado unos cuantos días desde que la habían conocido.

No podía responder porque demonios se le había olvidado cómo se llamaba ella, tampoco podía responder porque se había quedado despierto casi tres horas removiendo el interior de su cerebro hasta encontrar su nombre. Sólo sabía que no se le podía volver a olvidar, si sabía lo que le convenía.


[¡3 días! O bueno, 2, si en donde ustedes están, ya es 2 de Octubre. A la hora en que publiqué esto, todavía era 1 por acá.]