Al recordar aquellas angustiantes palabras de su esposo también llegaron a su mente aquellas dolorosas escenas que tanto había luchado por sepultar en el pasado y sacar de sus recuerdos. Escena tras escena comenzaron a proyectarse en cámara lenta haciendo revivir cada detalle y cada sentimiento destrozando a un más su ya maltrecho corazón y dejando en el solo el sentimiento de la ira y la impotencia acumulándose en su pecho y esparciéndose a todo su cuerpo nublando la poca razón que le queda.

*Miedo de perderlos:

El escorpión llego corriendo al hospital general de Atenas sin importarle el que aun llevara su ropa de entrenamiento, su aspecto sucio y desaliñado ni si quiera la severa reprimenda y el castigo del nuevo patriarca. Le habían avisado que Camus estaba en hospital más no le habían dicho el porqué, el peli azul no estaba muy enterado de los tiempos y menesteres del embarazo por lo que ilusamente pensó que la hora de conocer a su bebé había llegado por lo que subió de prisa a la casa de acuario por la maleta y el ajuar de la niña.

Cuando estuvo a punto de terminar de subir las escaleras un sudor frio se dejo sentir en sus manos y espalda acompañado de una extraña sensación en el estomago que forzó a bajar la velocidad de sus pasos. Cuando por fin llego a la entrada del onceavo templo su piel bronceada se torno pálida repentinamente al observar restos de sangre por doquier, se introdujo en el templo en estado de shock con pasos lentos solo para encontrarse con los vestigios de una horrible batalla y aun maltrecho caballero de piscis inconsciente en el suelo.

*La pérdida de su hija:

Habían pasado varias horas desde que Camus estaba en el quirófano y no tenía noticias de él o de su niña. Milo se encontraba ahora en la habitación del hospital donde el caballero de piscis descansaba ahora que el escorpión se había ocupado de sellar sus heridas para que sus sangre no fuera un riesgo para las personas en el hospital, antes de que Afrodita callera preso en los brazos de Morfeo le conto de la batalla campal que había ocurrido desde la antesala del templo patriarcal hasta el templo de acuario.

Algunos caballeros se habían indignado por las practicas poco ortodoxas del pope y por los excesivamente crueles castigos que este ejecutaba con los caballeros del santuario que no cumplían sus exigencias, especialmente la saña con la que se trataba a los aprendices de caballeros y como habían peleado todos ellos con el gran patriarca cayendo muertos a los pocos segundos. Durante ese enfrentamiento ambos habían salido heridos, Camus confirmo lo que sospechaba respecto a Arles y el santo de piscis ratifico lo que ya sabía desde hace tiempo y está obligado a callar.

Pocos minutos después de que Dita durmiera profundamente una enfermera entro a la habitación comunicándole que la operación había sido un éxito, y aunque las siguientes horas serian criticas estaba segura dada la fortaleza del peli verde que superaría esta dificultad.

Aquella mujer un tanto mayor escolto al escorpión a la sala de terapia intensiva desde donde por el otro lado del cristal y ataviado con ropa esterilizada especia podía observar a su hermoso ángel, el galo estaba dormido debido a que aun no pasaba el efecto de la anestesia y estaba conectado a un sinfín de aparatos que regulaban sus signos vitales; el peli azul miraba el pálido rostro del galo al borde del llanto pues en él podía ver la tristeza y el dolor tatuados en esa hermosa cara, dirigió su vista ahora al vientre plano de Camus y con un nudo en la garganta le pregunto a la enfermera por su hija temiendo la respuesta

La mujer dejo aquel semblante serio y alentador por uno lastimoso para después posar sus manos en los hombros del griego "Lo lamento muchacho, pero quizás fue mejor asi de haber llegado a término se habría ido de todas formas y se hubiera llevado con ella a su padre." El menor sintió como si le arrancaran literalmente el corazón, cubrió su boca con las manos para no dejar escapar aquel grito que nacía de lo más profundo de su ser; la habían estado esperando con tanta ilusión y ahora… ahora… ella…

Salió corriendo de aquel pabellón con sus ojos rebosando en lagrimas hasta llegar al jardín más cercano del hospital donde podría sacar su dolor sin molestar a los medico o enfermos, se dejo caer de rodillas con la cara al cielo y los brazos abierto lanzando un desgarrador alarido que pudo escucharse por todo el hospital conmoviendo más de a uno. "PORQUEEE!... DIOSES NO, MI HIJAAA!... MI HIJAAA!... PORQUE ATHENA? PORQUE ME LA QUITAS! QUE TE HIZO!.. MALDITA SEA QU TE HIZO… QUE TE HICIMOS PARA QUE NOS LA QUITARAS. TE ODIO, TE ODIO, TE ODIOOO!"Una convaleciente Afrodita llego corriendo a todo lo que su herido cuerpo le daba seguido de dos médicos y una enfermera al lado del escorpión, a quien abrazo con lagrimas en los ojos tratando de consolarlo.

Afro: .-Tranquilo. Sé cómo te sientes pero debes ser valiente por Camus.

Milo: .-Cállate estúpido! Tú no puedes saber lo que se siente perder a un hijo… tú no sabes lo que siento!

Afro: .-Te equivocas escorpión! Yo mejor que nadie se lo que se siente perder a una parte tan importante de ti y no poder hacer nada para evitarlo.

Milo: .-Mentira! Nada de lo que me digas me va a hacer sentir mejor.

Afro: .-Bastardo! Deja de ser tan egoísta por un momento. Te duele es cierto pero piensa en Camus!

Milo: .- En Camus? Es verdad Camus no lo sabe.

Afro: .-Calro que lo sabe, solo falta que lo confirme. Si para ti es doloroso imagina cuanto más es para uno que los lleva dentro y sentir como su vida se escapa poco a poco como agua entre las manos sin poder hacer nada para evitarlo solo clamar a los dioses que tomen tu vida y no la suya sin ser escuchado para después sentir ese horrible vacio y muerte en tus entrañas anhelando siempre escuchar su llanto por primera vez y quedarte con la ilusión de tenerlo sobre tu pecho sintiendo el calor de ese cuerpecito sobre el tuyo con sus ojitos adormilados mirándote fijo y diciéndote sin palabras te quiero mucho papá o tomar tu dedo enorme son sus pequeñas manitas juguetonas haciendo mil monerías solo para llamar tu atención…

Milo: .-Afrodita… tu…

Afro: .-Eso no es importante…Despídete de tu pequeña Camile y prepárate para cuando Camus despierte. Lo lamento Milo, lamento no haber podido ser de ayuda…

*El vacio de acuario:

Camus durmió poco más de una semana y aun seguía inconsciente cuando salió de terapia intensiva y fue llevado a piso para que terminara de recuperarse. El escorpión pasaba todo el tiempo en el hospital, Afrodita se encargaba de llevarle ropa limpia y comida además de relevarlo cuando sus obligaciones se lo permitían, desde aquel día no habían vuelto hablar de aquello que afrodita le confesara y él no quería preguntarlo pues estaba muy claro que el guardián de la doceava casa un no podía superarlo.

Cuando el peli verde despertó una terrible sensación de vacío se instalo en él, por lo que inmediatamente llevó sus pálidas manos a su vientre sintiendo el dolor que solo un corte profundo puede provocar, la falta de volumen en este y la falta de movimiento. Cerro sus ojos tratando de sentir esa confección tan intima y profunda en la que aquel corazoncito latía sincronizado al suyo diciéndole en cada palpitar con un susurro quedito "aquí estoy papá"; una silenciosa lagrima rodo por su mejilla mientras sus manos temblosos dejaban aquella zona para posarse en su rostro antes de deslizarse a ambos lado de la cabeza en clara señal de frustración y dolor.

No le importo el dolor de sus heridas o la falta de fuerzas que le impedían el poder caminar, se arrastraría de ser necesario pero encontraría a su hija a como diera lugar y aquel maldito medico de cuarta se arrepentiría el resto de su vida por arrancarla de sus entrañas o se dejaba de llamar Camus de acuario. Solo dio algunos pasos fuera de su habitación los cuales parecían un verdadero martirio, pero su andar fue detenido por una pálida mano que cariñosamente lo tomo del brazo; al volver su vista atrás s encontró con las orbes color d cielo de Afrodita quien con una triste sonrisa le incitaba a volver.

Cuando llegaron a la habitación privada que Milo había pedido exclusivamente para él pudo reconocer su voz en una de las salas contiguas, ahora que veía bien el lugar se daba cuenta que ya no estaba en el mismo hospital donde estuvo antes pues este era un hospital privado y en su dormitorio tenía una pequeña salita para visitas además de un baño y un cuarto para que durmiera el relevo de quien venía a cuidarlo. Paso horas discutiendo con el santo de piscis quien no quería dejarlo ver el cuerpo de su hija, hasta que la voz del escorpión se hizo lo suficientemente clara como para entenderle lo que estaba hablando con otra persona en su habitación.

Camus entro de golpe a la habitación solo para ver tendido sobre una gasa un diminuto cuerpecito de no más de 8cm a quien su esposo lloraba cantándole aquella canción de cuna que le repetía en las noches de guardia cuando la pequeña Laurence Camile se encontraba todavía en su tibio refugio a la espera de venir al mundo. El galo colapso en ese momento y de no ser por el sueco habría dado de lleno en el piso, su semblante adquirió el porte serio y frio que todos conocen pero también enmudeció en ese instante.