Declaimer: Sekaiichi Hatsukoi es propiedad de Shungiku Nakamura-sensei, no mia. Yo sólo tomé a dos de sus personajes y los utilicé para bien.

A/N: Pues hola a todos, hoy llego con una nueva historia que será con la que estreno fics en "mundo yaoi" y me apuré en hacerla justo para el día de hoy que es el cumpleaños de una buena amiga mía compañera de rol: LiNi.02

Pues este fic es el de nuestra pareja de rol que Van Phantomhive bautizó como "Los Enigmáticos". Si no saben quienes son pues les resumo: Kanade Mino y Yuu Yanase. La cumpleañera ya tiene escrito y subido su fic de esta parejita en su fic "¿Y si me dejaras amarte?" y ahora yo vengo con mi versión.

En el rol ella es Mino y yo Yanase asique me parece interesante estas dos versiones que hemos basado en nuestras experiencias roleando juntas. Incluso, como dato curioso chistoso, los nombres de nuestros fics son similares, pero no fueron ni copia de parte mía ni algo planeado. Para un dibujo que subí de esta pareja en mi cuenta de DA le puse como titulo al posible fic este que leen, luego me enteré que Lini estaba escribiendo un fic de esta pareja con el título actual. Fue raro y chistoso.

Bueno, ya les di mucho blablá, aquí mejor les dejo el fic xD Me encantaría saber como quedó ya que lo hice lo más rápido posible.


Capitulo 1.


(…)

"Desearía que estos sentimientos que albergo en mi hacia ti no solo los pudieras conocer sino que también los aceptaras."

Un simple pensamiento conocido por muchos y muchas ahora cuenta con otro seguidor más para su enorme lista. Hoy le toca a un hombre bastante joven repetirla en su cabeza mil y un veces por mil y un noches en desvela con su ya rechazado corazón en la palma de su mano.

(…)

"¿Tanto deseas amar a esa persona?"

"Sí, quiero darle todo mi amor sólo a esa persona."

"¿Estas seguro? Mira que no son muy cercanos como para eso."

"El tiempo que hemos acumulado con cada saludo, con cada minuto en el cual pasamos de la pregunta cómo estas a otras más personales no me va a decir si tengo más o menos probabilidades de ser correspondido."

"Aún así, ¿de verdad quieres tomar el riesgo?, ¿acaso quieres entregarte a otra ilusión que al final nos lastimará a ambos?"

Una Sonrisa melancólica conversaba con un Corazón escondido dentro de una caja que sólo minutos atrás fue abierta. La primera resopló casi riéndose de la última pregunta del Corazón.

"Ambos aprendimos nuestra lección de esa vez y ya no quiero alejarme más de ti. Unámonos para hacer mi deseo realidad. Sí, podemos salir heridos de nuevo, ¿pero te gustaría arriesgarte conmigo de nuevo?"

La Sonrisa se enfocaba en el Corazón que intentaba desviarle la "mirada" hasta que de un grito frustrado accedió, pero con una condición. La Sonrisa tendría que cuidarlo mucho esta vez y ayudarlo a moverse ya que ahora está ciego y sus amigos, los Ojos, no quisieron acompañarlo más. La Sonrisa dio una sonora carcajada y tomándolo con mucho cuidado lo sacó de la caja para empezar un nuevo viaje casi tan o más incierto que el anterior, pero aún así "sonriendo".

(…)

Amar a alguien por varios años y nunca saber si te va a corresponder ya es una tortura de por si sola, pero cuando llega el día en que tu boca no puede silenciar más tus deseos y te brinda el valor para declararte te expones a un momento lleno de incertidumbre.

¿Estuvo bien hacerlo? ¿Debí de haber esperado un poco más tal vez? ¿La/o asusté? ¿Me puedo retractar? ¿Y si me dice que no? ¿Dejaremos de ser amigos?...

Te preguntas mientras esperas por su reacción. Ese momento puede terminar de varias formas, pero uno de los que se destacan más por lo maravilloso que por su regularidad, es el de felicidad extrema en la cual ni las palabras y actos pueden calmar a tu acelerado corazón lleno de alegría por ser aceptado por ese otro ser al que amas.

Pero está el otro final que por desgracia es de los más comunes: cuando te rechazan. Cuando te ponen una cara de lástima y te dicen suavemente "No me gustas de esa manera". En ese momento todo se va por donde vino y te quedas solamente con los sentimientos de dolor, desespero y anhelo. Le diste tu corazón y alma a esa persona que te los negó. Tus cariños y mejores deseos estaban dirigidos hacia él/ella y oficialmente se te niega el permiso para entregarlos. Muchos se amargan y rinden, cierran sus corazones y callan sus sentimientos, pero hay otros obstinados que quieren seguir presionando con ellos, no quieren creerse su realidad y en vez de mirar hacia adelante se quedan pegados en el ayer porque, claro, no le gustas de esa forma ahora, pero mañana tal vez puedas hacer algo que lo haga cambiar de opinión.

Yuu Yanase era uno de los obstinados. No le importaban los contras que tuviera en su camino sería fuerte y se ganaría el corazón de Chiaki. Desde hace un tiempo llevaba intentando declarársele a su amigo del instituto, pero este siempre se hacía el desentendido o más bien no se daba cuenta de verdad, a veces ese mangaka era más distraído e ingenuo que un niño de dos años. No importaba cuantas veces y cómo se le declarara este nunca se había dado cuenta, aunque claro, al fin encontró la manera de hacer que lo escuchara: atacando con todo. Su ataque fue extremadamente frustrante y desgarrador. Chiaki había ido a su casa a matar el tiempo, más para alejarse por el momento de Hatori que por querer verlo en realidad, pero eso no le importó al castaño. Le dijo en su cara que lo amaba y después de eso lo besó. Lo hizo pensando que así lo podría confundir, hacerlo pensar en él como una opción más beneficiosa que Hatori, pero para su sorpresa de un puñetazo fue alejado. Aún no entiende como una persona tan distraída como lo es Chiaki fuese capaz de reaccionar así, eso no debió de haber sucedido, o al menos era lo menos probable en su cabeza.

Aún recordaba ese día. Aún podía sentir el puño de Chiaki en su mejilla. Aún escuchaba las palabras que le gritó. Y nunca se cree capaz de poder olvidar el gran vacío que le hizo sentir. Sí, le gritó desesperado, no entendía porqué Hatori era mejor que él a los ojos de Chiaki. Todos hablaban tan bien de él, pero eso es porque no lo conocen, no conocen el daño del cual es capaz de hacer. ¿Por qué Chiaki lo prefería a él si le hizo tanto daño? No, ese tema era uno que Yuu nunca entendería porque no tiene sentido y por lo mismo él quiere luchar por el corazón que anhela proteger sólo que por ahora necesita un tiempo para serenarse. No puede dejar de trabajar y por lo mismo no se alejaría de Chiaki tanto como desearía, pero si puede intentar callar su corazón… o eso era lo que creía.

(…)

Trabajando en la editorial Marukawa se encontraba ayudando otra vez a una mangaka que tenía dificultades. Sus compañeras de trabajo estaban ahí conversando de cosas de mujeres. En un principio Yanase no les ponía atención, pero como lo metían de vez en cuando para tener la opinión de un hombre no le quedaba otra más que distraerse un poco. En eso las escuchó hablar de asuntos del corazón, que a una le gustaba un tipo que ni la miraba, pero que con mucho esfuerzo logró hacerse cercana y que algo sucediera entre ellos.

- Salimos juntos este martes y… -le contaba los detalles a la otra.

- ¿En serio? Que bien, valió la pena el esfuerzo.

- Si, gracias. A final de cuentas sólo me tomó tener un poquito harto de paciencia y "atacar", por decirlo de una manera, en el momento adecuado.

"Asique al final le resultó…", pensó Yanase escuchándolas, pues sí, de ese asunto estaba al tanto desde hace bastante tiempo ya que le preguntaron directamente varias veces que opinaba. Aunque se alegrara por su compañera no podía evitar sentirse vacío. "Ella tomó mi consejo y al parecer lo siguió al pie de la letra obteniendo un buen resultado. ¿Entonces porqué a mi no me funcionó? Lo llevo practicando por años y nada, aún no he logrado que Chiaki se fije en mi a pesar de que Hatori le…"

Sin previo aviso se levantó de su lugar dirigiéndose a la puerta.

- Ya… Yanase-san, ¿a dónde va? –preguntó sorprendida la mangaka a la que ayudaba.

Sonriéndole de la manera más natural y encantadora posible se volteó a responderle su pregunta.

- Voy a comprarme algo para comer que no lo he hecho desde el desayuno, en un rato vuelvo. Con su permiso.

Y con esas palabras salió cerrando la puerta detrás de si. Su expresión volvió a una fría y pensativa casi de inmediato. "Recuerdo que hace una cuantas semanas, Mariko-san, me había preguntado que opinaba del tema ya que a ella le gustaba alguien que estaba recién saliendo de una larga relación. Le dije que lo esperara, si de verdad le gustaba, y que aprovechara cada oportunidad para hacerse más cercana a él. No es bueno forzar a las personas a aceptar los sentimientos de uno, pero tampoco es bueno para uno mismo dejarse estar esperando. Hay que dar los espacios y crear el ambiente… pero ¿cómo con Chiaki eso nunca sucedió? Lo intenté, me mantuve cerca, lo invitaba a salir constantemente, lo ayudo en su trabajo, le doy consejos. ¿Entonces por qué nunca pude lograr que me considerara? ¿Por qué me golpeó esa vez? ¿Por qué le resultó a ella y no a mi?"

Para ese minuto estaba sentado en uno de los banquitos frente a una maquina expendedora de café ya con uno caliente entre sus manos. Su mirada se perdía en el suelo mientras sus brazos apoyados sobre sus piernas lo sostenían para que no cayera. Estaba tan frustrado, extremadamente frustrado. "Con paciencia todo se logra", decían. "Si te esforzabas lo suficiente todo sería posible". ¡Lleva años esforzándose por ganarse el corazón de Chiaki, por el amor de dios! ¿Acaso sus intentos han sido en vano? ¿Acaso ha desperdiciado tantos años por una causa perdida desde un principio?

No lo sentía justo, tantas oportunidades, tantas personas rechazadas o tratadas fríamente sólo porque mantenía la ligera esperanza de ser correspondido. ¿Cómo era posible que por una persona pasara diez años sufriendo? No quiere aceptar su derrota, no puede, pero… pensándolo mejor… ¿no habrá sido esta una señal para que dejara de anhelar algo que por derecho no le correspondía ni hoy ni mañana?

Su mente se quedó muda por unos minutos. Tal vez esa era la respuesta a sus dudas. Pero no, no lo iba a aceptar, no así de fácil. Sacudió la cabeza en negación deteniéndose a mirar con odio al vacío que había entre sus pies ya que todo era culpa de Hatori. "Todo era culpa de Yoshiyuki Hatori."

Repitió esa frase en su cabeza por largos minutos hasta que volvió a sentirse triste demostrándolo en la expresión de su rostro. De verdad que no sabía qué hacer, echarle la culpa a alguien parecía tan fácil, pero eso no solucionaba su problema. Sin siquiera esperarlo su mejilla se enfrió de un momento a otro en el instante que un objeto hizo presión ahí. De un brinco se alejó del objeto buscado descifrar qué era mientras intentaba volver a calentarse la mejilla con la mano.

- ¡Mino-san! –gritó al reconocer al hombre que sujetaba divertido una lata de bebida.

- ¡Hey! Hola, Yanase-san, tanto tiempo –lo saludó parado a su lado levantando la mano que sujetaba la lata como saludo-. ¿Te asusté?

- ¿Qué si me asustó? ¿Acaso no vio el brinco que di? ¡Me dio escalofríos! –le reclamó aún acariciando su mejilla esperando a que entrara en calor.

El editor se rió descaradamente de él antes de tomar asiento a su lado.

- ¿Cómo has estado, Yanase-san, mucho trabajo o cambiaste de empleo?

- Bien –mintió con una pequeña sonrisa-, aún trabajando como asistente. ¿Y tu, sigues teniendo problemas con tus mangakas?

- No, ya no. Ellas saben que si las cosas se ponen complicadas voy a ir a acompañarlas toda la noche junto a mi material de trabajo para animarlas –sonrió ya bebiendo su bebida.

Yuu simplemente se rió antes de advertirle.

- Deberías dejar de hacer esas bromas, Mino-san. Tienes suerte de que yo entiendo tu sentido del humor, pero es tan especial que no me sorprendería que un día lo acusaran de acoso.

Ante esas palabras ambos hombres estallaron en carcajadas. Desde hace bastante tiempo que se conocían. Yanase, al ser un asistente de mangaka temporal tiende a ser llamado por varias editoriales para que ayudara a terminar los manuscritos y por lo mismo tuvo la oportunidad de conocer a todos los editores del departamento Emerald y por esos extraños motivos del destino había formado una excelente amistad con el sonriente eterno de la editorial Marukawa. Aunque en realidad no eran tan extraños como muchos pensarían esos motivos ya que, desde el primer momento que trabajaron juntos, como era de sospechar, ambos acelerados a más no poder por terminar de una vez con el manga que cierta dibujante no podía terminar a tiempo, supieron coordinarse y trabajar a un excelente ritmo. Con otros editores esa coordinación se hacía difícil de mantener. Además, como otro punto para llevarse bien, su destino en el transporte público tenía rutas similares y muchas veces se vieron conversando en el metro o en el bus de regreso a casa encontrando muchos temas en común.

- Jajajaja, tu sabes que es una broma.

- Claro que lo sé, pero pocas personas entienden un sentido del humor tan especial como el tuyo.

- Ow, Yanase-san, por favor, no me recuerdes que tan raro soy –bajó la cabeza haciéndose el deprimido para luego terminarse su bebida de un último sorbo y preguntarle descaradamente-. Ahora cuéntame, ¿qué sucede, acaso embarazaste a tu novia para que pongas la cara de hace un rato?

- ¡Mino-san! –exclamó a modo de reproche- No sabía que pensaras tan mal de mi. Pero para tu información no, no tengo novia a la que embarazar y tampoco amante.

- Me alegro entonces –Yanase arqueó una ceja intentando procesar lo que su amigo acababa de insinuarle-, pero dime entonces ¿qué te tiene tan triste o es que acaso fuiste rechazado?

Bingo. La pregunta de Kanade dio justo en el blanco. Yuu desvió la mirada sonrojándose levemente demostrando una expresión tan adorable a los ojos del hombre sonriente que le provocaron unas ganas salvajes de reírse de él hasta que notó como levemente esa expresión se llenaba de angustia y melancolía. De inmediato se sintió apenado y también un tanto avergonzado desvió la mirada deseando hallar las palabras adecuadas para disculparse con su amigo.

- Si… -respondió después de un largo silencio- me rechazaron hace poco, Mino-san. Por favor, no quiero que me pregunte nada del tema.

- Entiendo, perdona, fui insensible –volvieron al silencio hasta que Kanade lo rompiera posando una mano conciliadora sobre el hombro de su amigo-. Cualquier cosa, si necesitas un día hablar del asunto o pedir un consejo no dudes en llamarme, con gusto te intentaré ayudar.

Yuu lo miró con sus indescifrables ojos rojizos sonriendo agradecido aún expresando con la mirada su pena.

- Gracias por la oferta, la tendré en cuenta para otro momento ya que ahora estoy trabajando, sólo salí por un momento a tomar algo caliente –mostró su taza ya vacía.

- Bueno, entonces quedamos para otra. Que no se te olvide que cualquier cosa te puedo prestar mi oído y hombro –sonrió retirando su mano.

- Claro, como si me fueras a prestar un ojo –se burló relajando el ambiente.

Al final terminaron burlándose en buenos términos el uno del otro con un par de empujones cada cierto rato hasta que Yuu decidió que ya era hora de volver al trabajo.

El inesperado encuentro con Kanade fue más relajante de lo pudo siquiera imaginarse. Su humor se arregló en un instante y sin importar las conversaciones de sus compañeras de trabajo no volvió a decaer por el resto del día. Afortunadamente los días mejoran solos gracias a los amigos.

(…)

Los días pasaron y la angustia de Yanase no se iba. Después de ese día que se encontró con Mino en la editorial no habló más con él, sea esto por tiempo y por estar desganado. Las últimas semanas las había tenido que pasar mucho con Chiaki, más por petición del moreno más que por placer. Nunca lo iba a reconocer en voz alta, pero entre más tiempo compartía con su amigo más se rompía su corazón, sobre todo cuando su tiempo a solas era interrumpido por Hatori que de inmediato lo echaba del lugar.

Muchas veces se imaginó enfrentándolo, pero cuando se decidía a hacerlo y paraba firme frente al editor, ambos intercambiándose una mirada desafiante, se acobardaba y despedía de Chiaki sin quitarle los ojos de encima.

¿Cómo sobrevivió a esos días? En realidad eso era lo que menos hacía ya que en realidad no los soportaba en su cuerpo. Cada día se llevaba algo de él, cada mirada a los ojos de Chiaki se llevaba el brillo de sus ojos, cada sonrisa que le dedicaba perdía honestidad y cada vez que Hatori aparecía frente a sus ojos su cuerpo se debilitaba. Se estaba muriendo por dentro y aún así no se daba cuenta. Todos notaban algo distinto en Yanase a excepción de él mismo y de Chiaki, obviamente. Hasta Hatori había demostrado preocupación dejando que los acompañara para comer, invitación que era rechazada debido a que "su comida no era buena".

Los días, finalmente, los arrastraron a la fecha de entrega del nuevo capítulo del manga de Chiaki y por petición de la editorial tuvieron que ir a una de las salas de trabajo de esta a terminar. Como faltaba mucho para terminar pasaron tres días completos trabajando sin descanso. Al finalizar el trabajo Hatori se llevó a Chiaki antes de que Yuu se aprovechara del cansancio y por lo mismo tuvo que irse sólo al metro.

- ¡Yanase-san! –exclamó un hombre que lo sacó de su ensueño.

Al mirar al origen del sonido siendo saludado por Kanade quien se acercaba sonriente.

- Tanto tiempo… ¡Wow! ¿Qué te pasó? Pareces un muerto –le preguntó interrumpiendo su alegre saludo.

- Oh, Mino-san. Hola, tanto tiempo –respondió al saludo con voz cansada-. ¿Cómo ha estado?

- Yo muy bien, pero ¿y tu? ¿Qué te pasó? –lo tomó por los hombros.

- Nada, acabo de terminar de ayudar a Yoshikawa-sensei con su nuevo capítulo. ¿Tan mala cara tengo?

- Muy mala, ven, siéntate mejor –le ordenó llevándolo a uno de los asientos dentro del vagón del metro que había llegado hace unos pocos segundos.

Yuu se dejó guiar siendo tomado por el brazo y sentado. Tiró su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados aprovechando que a esa hora no había mucha gente y sintiendo a su lado a Kanade que lo miraba con preocupación. Éste se dedicó a regañarlo un poco por el estado en el que estaba por el resto del viaje hasta que llegaron a la parada de Yuu.

- Yanase-san, ya llegamos a la estación F –le dijo viendo como las puertas se abrían y su acompañante ni un musculo movía- Yanase-san… -lo llamó sacudiéndolo suavemente descubriendo que se había quedado dormido- ¿Te quedaste dormido mientras te hablaba? Que grosero de tu parte –le golpeó el hombro en un modo travieso esperando así despertarlo sin éxito-. Oye, si no te despiertas ahora las puertas se cerrarán y tendrás que devolverte solo –le dijo esperando a que reaccionara con eso. Finalmente la puertas se cerraron y Yuu sólo soltó un pequeño gruñido. Kanade suspiró evidentemente preocupado-. Bueno, si quieres te llevo a mi departamento, está cerca del metro, pero tendríamos que compartir la cama porque tengo sólo una King y no pienso ni dormir en el sillón ni en el suelo –silencio. Se mordió el labio ligeramente con la simple idea.

Kanade se lo quedó observando preguntándose qué hacer con su amigo no lo podía dejar ahí, pero no estaba muy seguro si debía llevárselo a su hogar.

(…)

"Míralo como duerme, ¿no te parece lindo?" exclamó alegre la Sonrisa.

Casi sin aliento el Corazón asintió. "En efecto… se ve muy lindo…". Estirando una mano le tocó los cabellos al bello durmiente. "Esto está mal", dijo de repente.

La Sonrisa lo miró de vuelta sorprendido e irritado le preguntó. "¿Por qué? Dime, ¿qué es lo que está mal? ¿Acaso no te emociona verlo así? Hay que aprovechar esta oportunidad para admirarlo de pies a cabeza. Mira esas largas pestañas que adornan sus ojos, se le ve cansado, pero aún así es hermoso. Su pálido cuello es largo y podemos ver su clavícula. Toca sus manos y rostro también. Son tan suaves. ¡Míralo! ¡Tócalo!", le ordenó.

"No puedo…", se comprimió el Corazón, "no sabes cuanto quiero hacerlo, pero no puedo. Si lo hago sé que me ilusionaré y no quiero perder otra vez. Tu también lo sabes, él ama a otra persona, no nos va a corresponder", se escondió en su caja como pudo.

La Sonrisa sólo lo pudo mirar con tristeza al reconocer que tenía razón. Volvió a mirar al muchacho deseando tocarlo, pero las palabras del Corazón calaron hondo en su ser. Por un momento se ilusionó, por un momento pensó que estaba bien tenerlo ahí y sabía que las palabras del Corazón estaban llenas de miedo a sufrir nuevamente, pero hasta cierto punto lo pudo comprender. La última vez él fue el que había sufrido más, por algo se había encerrado y alejó a los Ojos en una estúpida pelea que aún cree irreconciliable.

Lleno de pena, se alejó del muchacho y apegó al Corazón haciéndole caso y callando sus deseos.

(…)


A/N: Por cierto… ¡No me maten! Sé que debo el cuarto capi de "De La Soledad Al Amor", pero me está costando tanto escribirlo que sólo he logrado sacar medio capi. Espero, ESPERO, tenerlo listo para finales de octubre.

Con esto me despido esperando merecer un review.

Bye bye ^^