A/N: Hola, aquí de nuevo con una actualización. "¿Qué raro?", "¿por qué tan pronto", me imagino que se preguntarán algunos y bueno, la respuesta es simple. Como Van y Lini (las dos escritoras de fics que actualmente están trabajando también con esta pareja, una en MY y AY, y la otra en ff net y MY, respectivamente) ya actualizaron su versión de la historia me sentí motivada a continuar este segundo capitulo, en parte porque no quiero quedarme atrás y en otra parte porque quiero intentar organizarme mejor para actualizar con mayor frecuencia sin descuidar la u.

Bueno, eso, espero que nos leamos pronto.

EDITADO: Olvidé decirles, en este capítulo aparece la asistente a la que le gusta Yanase, la llamaré Hana Katou [Nombre brindado por mi familia de JNB y apellido inventado por mi ante la necesidad de uno jiji.


Capitulo 2.


(…)

"Desearía que pudieras ver el daño que le hace a mi corazón ver como lastimas al tuyo sólo por esa otra persona que no ve lo valioso que eres."

Somos ciegos al dolor ajeno y el propio lo provocamos, vemos a esa persona que tanto amamos como el ser más bello y delicado de este mundo mientras éste mismo es capas de dejarse morir sólo por cuidar de ese alguien que ni le corresponde.

(…)

"Sabes…", empezó a decir el Corazón mirando enternecido el rostro adormecido del ser que los acompañó durante la noche y ahora tenía el placer de ver como los rayos del sol matutino lo iluminaban, "hace años pensé que era mejor perder las esperanzas y convencerme de que estaría bien solo, que ese era mi destino y que debía aceptarlo. Pero ahora me doy cuenta que eso es imposible para mi. Me hice tanto daño por años intentando convencerme de una tonta mentira sólo con la vaga esperanza de dejar de sufrir. De verdad que no quiero volver a sufrir por amor, pero…", hizo una pausa para mirar inseguro a la Sonrisa, "después de pasar la noche con él me doy cuenta que no puedo deshacerme de este deseo de… amarlo, de tocarlo, abrazarlo, protegerlo, consolarlo, besarlo y darle todo mi amor. Quiero que me vea y me acepte. Soy un tonto, ¿verdad?", terminó su discurso sonriendo melancólicamente.

La Sonrisa lo abrazó por detrás feliz mientras ambos miraban al bello durmiente. "No eres un tonto", susurró, "sólo estas volviéndote a enamorar."

"No digas esas cosas, ¿no ves que después me las creo?", se quejó el Corazón ante el comentario de su amigo.

"Esa es la idea…" susurró finalmente apegándose más en el abrazo.

(…)

La noche transcurrió silenciosa y apacible, aún así Yuu se removía entre sueños incómodo, casi como si estuviera buscando algo con desespero. Gruñía y rodaba por la cama, rodó y rodó hasta que encontró lo que buscaba. Se abrazó a eso y sólo ahí encontró la calma. Las horas pasaron entonces y eso no se movió de su lugar, a cambio lo abrazó de vuelta y lo dejó dormir. Eso era grande y cálido, Yuu no recordaba nunca haberse sentido tan tranquilo en su vida, sobre todo últimamente porque no podía dormir debido a su amor no correspondido. Ni siquiera tuvo un sueño, simplemente durmió hasta que no pudo más.

Con lentitud se reacomodó en eso saliendo de a poco de su retardo. Sintió los rayos del sol posarse en su cara molestándolo. Gruñó y tapó su cara con eso, entonces sus cabellos se removieron de manera uniforme. Al principio no reaccionó, pero cuando el contacto se repitió se sintió extrañado. Salió de su escondite del sol y con dificultad quiso abrir los ojos. Lo primero contra lo que se enfrentaron –aparte del sol, claro está– fue un cielo blanco desplegarse arriba suyo, luego reconoció unas murallas pintadas de un azul oscuro limpias, sin fotos, posters o algo que las adorne. Estiró sus brazos recordando que entre ellos había algo lo cual miró sólo por mirar, fue entonces cuando reconoció que eso no era ni un cojín ni un delirio de sus sueños. Se encontró frente a frente con el cuello de un hombre. Rápidamente lo analizó, notó su amplio pecho y sus levemente trabajados brazos. Asustado levantó la vista descubriendo la identidad del hombre con el que estaba abrazado.

- Buenos días, Yanase-san, veo que al fin despertaste –lo saludó con una sonrisa.

- Mi… ¿Mino-san? ¿Qué…? ¿Dónde estoy? –fue lo primero que reaccionó en decir sin quitarle los ojos de encima.

- En mi casa, ¿no lo recuerdas?

Se silenció poniendo cara de intentar rememorar lo sucedido el día anterior.

- Lo último que recuerdo –dijo mirando al vacío- es que estaba en el metro y tu apareciste de repente… nada más…

Kanade simplemente sonrió y le quiso contar.

- Pues para que lo sepas te cuento. Anoche cuando estábamos en el metro no quisiste bajarte en tu estación, entonces te invité a mi casa y tu no te rehusaste asique te traje. Por todo el camino sólo te aferraste a mi sin decir nada. Al llegar nos acostamos de inmediato y pasamos una excelente noche –Yuu se puso pálido al escucharlo, pero se quedó en silencio esperando a escuchar algo que le dijera que estaba mal interpretando sus palabras-. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que dormí con alguien, se sintió muy bien –dijo haciendo énfasis en el "muy" abrazándolo contra su pecho.

- Mino-san –tartamudeó aún más pálido- yo… no recuerdo nada de eso –se separó-. Perdóneme, pero no recuerdo nada de lo que me dice.

Estaba apenado, no quería creerse lo que había hecho con su amigo. No porque no lo encontrara atractivo, al contrario, a pesar de su personalidad algo extraña para la gente normal lo encontraba bastante atractivo con su físico que resaltaba la figura de un hombre hecho y derecho; su espalda amplia, brazos medianamente trabajados y una cara con una silueta bastante masculina, lo hacía varonilmente atractivo, pero ellos eran amigos y sólo se podía imaginar a Chiaki en todas sus fantasías sexuales y emocionales ya que, según él mismo, él sólo amará a una persona en toda su vida y esa persona es ese mangaka despistado, nadie más.

- No es para tanto, no tienes que disculparte, después de todo fui yo el que hizo todo ya que tu estabas dormido.

- No, Mino-san, no me cuente los… ¿detalles? –dijo intentando interrumpirla, pero terminando con una pregunta-, ¿estaba dormido?

- Si, te quedaste dormido en el metro. De haber sabido dónde vivías te habría ido a dejar, pero como ese no era el caso preferí traerte a mi casa. No soy tan malo como para dejar a mi amigo abandonado en la calle –sonrió con esas palabras que calmaron y alegraron a Yuu-. No me digas… ¿Qué cosas te estabas imaginando? –rió al ver cómo su rostro se ponía rojo- ¡Eres un pervertido Yanase-san!

Gritó muerto de risa mientras se sentaba en la cama cortando el abrazo que aún mantenían. Yuu hizo un puchero acomodándose de espalda y cruzando los brazos.

- No es mi culpa que tu no te sepas explicar, tonto.

Con eso se rió más fuerte haciendo enojar al asistente que tomó un cojín de la cama y lo intentó golpear para callarlo. Entre risas se quejó.

- ¿Así es como tratas a un amigo preocupado que te trajo a un lugar seguro?

Kanade se defendió del ataque de los cojines con uno propio hasta que se salió de la cama.

- Esta bien, esta bien –dijo levantando las manos a la altura de la cabeza-, la próxima vez te dejo solo en el metro para que un pervertido te encuentre. Mejor para mi, eres más pesado de lo que pareces.

Un cojín voló en su dirección a la vez que se corría para evitarlo mientras se reía de su amigo. Yuu se sentó en ese momento y preparó para levantarse hasta que Kanade lo detuvo y recostó.

- ¿A dónde crees que vas? Tú te quedas acostado, necesitas descansar bien, todavía son las diez, relájate por un rato más.

- Mino-san, tengo trabajo esta tarde –replicó el asistente que intentó sentarse siendo nuevamente recostado.

- En la tarde, tu mismo lo dijiste –le dijo seriamente-. Aprovecha este rato para descansar, iré a preparar algo para desayunar, ¿te gustaría algo en especial?

- No, gracias. Oye, pero en serio yo…

- Tú te quedas aquí, en un rato vuelvo con un delicioso desayuno y después de eso puedes levantarte –le dijo interrumpiéndolo saliendo de la habitación evitando así escuchar alguna protesta de parte del asistente.

Yanase hizo un pequeño puchero mientras lo miraba salir hasta que finalmente decidió relajarse mirando el techo blanco de la habitación. Se sentía raro no solo quedarse a dormir en la cama de otra persona, afortunadamente esta era grande y pudo estirarse cuan largo era. Rodó hasta quedar acostado boca bajo y así se puso a mirar el velador a un lado de la cama. En realidad no había nada interesante que ver, había un reloj alarma común y corriente reposando a un lado, junto a este un celular y un cuaderno con lápiz aparte de una lámpara chica de velador. Al otro lado de la cama había un escritorio con materiales de escritorio, pero nada que llamara su atención. Buscó en las murallas que eran de color azul oscuro algo colgado, pero no había ni siquiera un poster de alguna serie o película, nada. Cerca del armario encontró una silla con unos pantalones, poleras y chaquetas acomodados encima, pero ninguna con algo que indicara algún estilo o gusto en especial. Rápidamente se quedó sin objeto o lugar que curiosear hasta que volvió a fijarse en el velador. Sin darse cuenta había ignorado el portarretrato que estaba boca bajo debajo del teléfono celular. Lentamente estiró una mano para dejar a un lado el teléfono y levantar el portarretrato cuando Kanade volvió con la bandeja del desayuno.

- ¿Qué crees que haces con mi teléfono? –interrogó desde la puerta.

Yuu se sorprendió al escucharlo de repente e intentó balbucear algo.

- Yo no estaba revisando tu teléfono, yo estaba…

- No importa –lo interrumpió dejando la bandeja sobre sus piernas y tomando de sus manos su teléfono devuelta-, no tengo nada raro o comprometedor aquí si eso era lo que buscabas. Pero no me parece muy cortes de tu parte curiosear mis cosas –dijo con un dejo de molestia en la voz.

- Perdón, yo sólo estaba…

- Preparé jugo de naranja, unos sándwiches y café –lo interrumpió tomando uno de los vasos.

Le molestó que no lo dejara terminar de hablar, pero entendía su molestia, él estaría igual o peor si le hubieran hecho lo mismo. Miró de reojo el portarretrato causante de su curiosidad y suspirando agradeció la comida. Al terminarse lo que estaba en la bandeja Kanade la tomó dispuesto a salir de la habitación.

- ¿Cómo estuvo? –preguntó sonriente como siempre. Yuu correspondió la sonrisa.

- Muy bueno, gracias.

- No hay de que. La primera puerta a la izquierda es la del baño, por si quieres darte una ducha.

- Gracias, voy a ir al tiro –dijo destapándose saliendo con él de la habitación.

Kanade sólo le sonrió y esperó a que se metiera en el baño antes de dejar en el lavaplatos los servicios y vasos usados por ambos. Iba a limpiar todo de inmediato, pero en el silencio de la mañana escuchó el agua del baño correr. Entonces se apoyó en el mesón de la cocina suspirando pesadamente posando una mano sobre su pecho. Miró hacia la ventana por un momento respirando profundamente. Peinó entonces sus cabellos y se encaminó a su habitación, ventiló su cama antes de hacerla. Cuando acomodaba los cojines sintió la puerta del baño abrirse.

- Mino-san –lo llamó-, ¿me puede prestar una toalla?

- Por supuesto, usa una de la cajonera que está al lado del lavamanos –dijo desde su pieza sentándose sobre su cama.

- Gracias.

Y con eso se volvió a cerrar la puerta. Preocupado Kanade tomó de su velador el portarretrato y lo miró con nostalgia. Se apoyó con sus antebrazos sobre sus piernas mientras lo miraba, deseaba sonreír ante las imágenes que hacían acto de presencia en su mente, pero en su lugar lo deprimían. ¿Qué habría sido de su vida si…? Empezó a preguntarse mientras miraba la foto. Sin darse cuenta la puerta del baño se abrió y en breve Yuu se adentró a la pieza después de haberlo buscado y hasta llamado por el living y la cocina. Se paró a su lado llamando su atención.

- ¿Quién es ella? –preguntó con cuidado enfrentando su mirada mientras se sentaba a su lado.

Estaba vestido con sus mismas ropas del día anterior llevando sobre los hombros la toalla que usó con su pelo aún húmedo por la ducha. Su rostro aún se mostraba cansado y con ojeras, pero se podía apreciar su curiosidad y preocupación por su amigo. Kanade simplemente lo miró lamentándose para si mismo el que haya visto la foto que tanto desea esconder pero no pudo.

- Es mi ex –respondió con simpleza dirigiendo nuevamente su vista al cuadro.

- ¿Terminaron hace poco?

- No, terminamos hace unos… ¿seis años, tal vez? Creo que más, no sé en realidad, nunca llevé la cuenta.

- ¿Entonces porqué mantienes esa foto?

- Porque con ella aprendí muchas cosas…

- ¿Cómo cuales? –continuó preguntando.

Kanade sólo sonrió divertido y algo incómodo con su curiosidad. Lo miró por unos instantes y luego se levantó de la cama volviendo a colocar boca bajo en su velador el portarretrato.

- Vaya, Yanase-san, no sabía que eras tan curioso. Es la segunda cosa que aprendo de ti hoy día –sonrió mirándolo-. Desafortunadamente no puedo contarte más del asunto, prefiero mantener el pasado en el pasado –terminó por sonreírle guardando las manos en los bolsillos.

- No es de curioso –replicó-, es sólo que tu no hablas mucho de ti. Espera, ¿a qué te refieres con la segunda cosa? –se auto interrumpió recordando su frase.

- ¿Eso? Ah, es porque yo pensé que no habría problema si dormíamos en la misma cama ya que la mía es King, pero no sabía que te gustaba dormir abrazado a algo –se rió al verlo sonrojarse-. No es que me molestara, al contrario, me pareció una actitud muy tierna de tu parte.

- Oye… no digas esas cosas –dijo desviando la mirada en efecto sonrojado.

(…)

Después de un rato en el cual Kanade se dedicó a reírse de Yuu decidieron despedirse. Kanade lo acompañó hasta el metro para mostrarle el camino y aprovechar de decirle que le debe una, asique esperaba que lo llamara un día de estos.

Uno simplemente sonrió asintiendo para luego darse media vuelta y alejarse despidiéndose con la mano al aire mientras el otro contó los segundos que podía quedarse viéndolo sin parecer sospechoso antes de también darse media vuelta y regresar a su hogar.

Apretando su pecho una vez en la calma de su hogar maldijo para si mismo. "Qué ingrato…" No, no estaba maldiciendo a Yanase, estaba maldiciendo a su corazón, a sus sentimientos, a sus actos realizados y a los contenidos de estos.

Yanase simplemente se miró en el reflejo de las ventanas del vagón aún viendo su cara cansada y levemente marcada por las ojeras. "Esto no puede seguir así…" pensó reconociendo lo descuidado que se había puesto con su cuerpo. Sabía que esa actitud era muy poco sana de su parte con su cuerpo y que se debía al rechazo de Chiaki. Y eso no lo entendía, ¿cómo era posible que prefiriera estar con alguien que le hace daño a estar con alguien que lo atesoraba? No lo entendía y le angustiaba, él es mejor que Hatori, él nunca le haría daño de la misma manera en que lo hizo el editor.

Al menos ahora se sentía mucho mejor que los días anteriores ya que al fin pudo dormir profundamente, sin ningún sueño que le atormentara. Aunque le avergonzara reconocerlo, Kanade tenía razón, le gusta dormir abrazado a algo, lo hacía sentir más tranquilo y en relación a la noche anterior al fin pudo descansar sin pensar en Chiaki. Aunque no es algo que diría en voz alta, nunca.

Cerró los ojos por un momento inhalando profundamente. Sí, no había soñado con Chiaki, que alivio. Por un momento se preguntó a qué hora salió de la editorial, pero en realidad ni le importaba, estaba conforme con sentirse más descansado.

En silencio agradeció la calma que le proporcionó Kanade ignorando el cariño y cuidado que le transmitió y que fueron los causantes principales de su descanso.

(…)

Y así pasaron los días, cada uno inmerso en sus respectivos trabajos. Bueno, salvo algunas pequeñas distracciones por parte del editor sonriente que se divertía con el recuerdo del asistente cuando estaba dormido en su casa. Por el lado de Yuu nada nuevo sucedía, seguía trabajando como asistente independiente, ayudaba a unos mangakas de Marukawa y otras editoriales, le pedían que fuera permanente de alguno, pero como siempre lo rechazaba cortésmente. Todo marchaba como siempre en ambos mundos.

- Mino-san –gritó desesperado un día Takano-san después de colgar estruendosamente el teléfono de su escritorio-, ¿tu mangaka ya envió su manuscrito cierto?

- Pues sí, lo acabo de mandar a la imprenta –respondió agotado el llamado.

Hacía sólo un par de minutos desde que se había sentado en su escritorio después de cumplir con su labor, sólo quería sentarse por un momento antes de irse a su casa, pero el llamado de su jefe cambió sus planes.

- Perfecto, entonces estas libre. Ven, toma tus materiales y sígueme –dijo rápidamente tirando las propias en su maletín y saliendo casi corriendo.

Con esas palabras Kanade hizo caso y tomando sus cosas siguió a su jefe intentando mantenerle el ritmo. En menos de treinta minutos llegaran a un edificio de departamentos, el cual subieron rápidamente hasta el destino de Takano. En cuanto pudieron entrar se dio cuenta de lo que sucedía y sin siquiera esperar ordenes se puso a ayudar a los asistentes a terminar el storyboard de la mangaka que se veía bastante alterada sobre su mesa de dibujo.

Así pasaron las horas entre papeles que corregir, pintar o terminar de decorar y gritos de parte de Takano y llantos desesperados de parte de la mangaka. Como Mino estaba cansado ya de antes hizo su mejor esfuerzo por ignorarlos y hacer lo que le pedían que hiciera, casi ni miró a los asistentes y la mangaka.

Fue gracias a ese ritmo frenético bajo el cual se terminó el manuscrito y con el entre sus manos Takano desapareció de escena antes de que los presentes pudieran agradecerle por la labor realizada.

- Gracias por la labor realizada –dijo Kanade colgando su bolso de trabajo al hombro y prepararse para salir, pero unas voces hicieron que se quedara por un rato más.

- Megurime-sensei, despiértese por favor y vaya a acostarse a su cama –escuchó primero a esa voz que le pareció bastante familiar.

- Tiene razón Yanase-san, sensei, debería irse a acostar de inmediato –secundó una voz femenina.

Al voltearse Kanade pudo ver a los dueños de aquellas voces juntos a la mangaka que dormía sobre su mesa de dibujo, ambos de cabellos castaños, el dueño de la primera voz, Yuu, quien miraba preocupado a la mangaka, y la dueña de la segunda voz, Hana, una mujer algo más baja que el primero, de ojos grises y cabello que caía un poco más debajo de sus hombros, también con preocupación en su rostro. Quiso acercarse a ayudar y tomando a la mujer por el hombro se inclinó a susurrarle algo en el oído que ninguno de los presentes pudo entender. Fue entonces que confirmó que la mujer estaba dormida profundamente, esperaba que se quejara o se moviera un poco, pero nada.

- Está profundamente dormida –suspiró enderezándose, luego de pensarlo por unos minutos volvió a inclinarse y tomarla en brazos-. Ayúdame, Yanase-san. Tu tómala de los pies. Katou-san, ¿nos ayudas a dejarla en su habitación?

Con esa repentina petición ambos asistentes hicieron lo pedido para en breve acostar en su habitación a la agotada dibujante y cubrirla con una frazada.

- Muchas gracias por su ayuda, Mino-san –agradeció la asistente siendo secundada por el de ojos rojizos.

- No fue nada, ahora con su permiso, me voy a retirar, se hace tarde –dijo dirigiéndose al comedor donde había dejado su bolso previamente.

- ¿Te vas ahora? Espérame un poco, Mino-san, ordeno mis cosas y te acompaño –dijo Yanase buscando su bolso y guardando sus materiales que estaban sobre las mesa que usó.

- ¿Te vas a ir ahora, Yanase-san? –exclamó la asistente un poco preocupada- Yo tengo que quedarme a ordenar un poco, se lo prometí a Megurime-sensei –dijo mirando al suelo algo decepcionada.

Yuu la observó por un momento y luego miró por la ventana. Guardó silencio por un par de segundos hasta que se decidió mirando a Kanade.

- Está oscureciendo. Te ayudo para que no te vayas sola, ¿nos ayudas, Mino-san?

La sonrisa se le borró por un par de segundos meditando su estado anímico y las ganas que tenía para irse, entonces notó que ahora podría tener otra oportunidad.

- Esta bien, los ayudo, pero me debes otra, Yanase-san –dijo con una sonrisa pícara mirando al castaño que simplemente le sonrió de vuelta.

- Pensé que me dirías eso. Te lo pagaré, ya verás, junto con la última vez.

- Espero que sea bueno con lo que me pagues, que la vez del metro fue algo bastante costoso.

- ¿Ahora me vas a pedir dinero? –preguntó con una sonrisa.

Ambos hombres entonces empezaron a reírse y a burlarse el uno del otro como siempre, a veces dejando fuera de lugar a Hana, la asistente, que no sabía cómo meterse en su conversación. Por eso mismo al final se mantuvo callada durante toda la limpieza que hicieron hasta llegar a la estación del metro.

- Muchas gracias por su ayuda, chicos –agradeció ella una vez que llegaron al metro-, de no ser por ustedes habría tenido que irme hasta el metro sola y siendo honesta eso me asustaba un poco. Aunque no me esperaba que usted se quedara, Mino-san, y mucho menos que ayudara, yo pensé que usted se iba a ir junto a Takano-san.

- En teoría ese era el plan que tenía, pero ni alcancé a pararme de mi asiento cuando él se fue, con manuscrito en mano –le respondió cortésmente, pero de inmediato desvió la conversación hacia el otro asistente-. No sabía que también ayudabas a Megurime-sensei, Yanase-san.

- Normalmente no lo hago, pero esta vez lo hice porque Katou-san me llamó junto a otros asistentes para que las ayudáramos.

- Ya veo, me parece muy amable de tu parte usar tu tiempo libre en esto.

- Pero si no es para tanto, sólo fui a hacer mi trabajo. Además a mi me paga por hacer esto, si haciendo un favor recibo mi paga, pues genial, ¿no?

- Yo insisto que deberías hacerte asistente fijo de algún mangaka.

Y así volvieron a excluir de la conversación a la pobre Hana que ya se estaba hartando e intentó nuevamente cambiar el tema.

- ¿Hacia que lado se van? –preguntó refiriéndose a la dirección que tomarían.

- Nosotros vamos al norte –respondió Kanade en el nombre de ambos-, Yanase se baja en la estación F y yo en la estación K, ¿y tú?

- Ah, yo también voy al norte, pero tengo que hacer transbordo en la estación G –respondió algo desganada intentando llamar la atención de Yuu.

- En ese caso te haré compañía hasta esa estación ya que me bajaré un par de estaciones después.

- Gracias Yanase-san –sonrió para él mientras bajaban las escaleras para llegar al anden-. Me alegra que me vayas a hacer compañía, es mucho más cómodo ir acompañada que sola.

- Por mi no es ningún problema, además tomamos el mismo camino, es algo natural por hacer, ¿no crees?

- Em, bueno, sí, eso creo –sonrió forzadamente ante el comentario de Yuu.

Callaron por unas cuantas estaciones, los tres sentados en el mismo vagón, Yuu en medio de los otros dos que lo miraban cada cierto rato hasta que llegaron a la estación a la estación de Kanade.

- Aquí me bajo, espero que nos veamos pronto, Yanase-san.

- Cuídate, Mino-san, durante la semana te estaré llamando para pagarte los favores que te debo.

-Estaré esperándolo entonces. Adiós, Katou-san –dijo con su típica sonrisa despidiéndose con un gesto de la mano de ambos.

Las puertas del vagón se cerró segundos después de que se bajara y sólo cuando el metro retomó el ritmo, Hana se atrevió a preguntar.

- Yanase-san, usted y Mino-san ¿son muy amigos?

- Algo.

- ¿Más que con Yoshikawa-sensei?

- Eso es imposible, Chiaki y yo somos amigos desde hace años, con Mino-san sólo somos conocidos. ¿A qué vienen esas preguntas? –preguntó de verdad curioso al no sospechar nada extraño detrás de las palabras de la asistente.

- No, por nada en especial, es que me parecieron muy cercanos, como si estar juntos fuese algo muy natural entre ustedes –dijo mirando sus manos que se tomaban entre sí sobre su regazo.

- ¿En serio eso parece? No me había dado cuenta –dijo mirando hacia la ventana contraria de su asiento en el metro meditando las palabras de la asistente.

(…)

"¿Ahora qué te sucede, Corazón?" preguntó una sonrisa ya cansada con la actitud de su compañero.

"A ella le gusta… es competencia y una a la que no le podremos ganar nunca…" decía muy deprimido el Corazón que se hacía un ovillo.

La Sonrisa suspiró cansada con sus contantes angustias. Se sentó a su lado esperando a que se calmara ya que estaba a punto de escucharlo llorar. "No eras tú el mismo que hace unos días me confesaba cuantos deseos tenías de amarlo", el Corazón se mantuvo en silencio, no quiso darle la razón aunque el silencio la otorgara. "Deberías se más seguro, Corazón. Estoy contigo, yo te protegeré, pero necesito que seas fuerte. Ya tendremos nuestra oportunidad para hacernos notar"

"¿Pero que tal si ella lo conquista antes?, ¿Qué tal si la persona que lo rechazó hace poco se retracta?"

"Entonces los perderemos, pero sabremos en qué nos equivocamos si lo intentamos", con esa respuesta el Corazón se calló y limpió el rostro. Miró a la Sonrisa por un momento que no dejaba de devolverle la mirada con su tan característica expresión. Todo iba a estar bien si lo intentaban, ¿no?

(…)


A/N: Y eso es todo por ahora, espero que les haya gustado y quieran leer la continuación de esta historia que creo que tiene para rato.

Read and review me please if you enjoy this chapter, hope to read you soon.