Disclaimer: Nada mio, solo la trama.

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"La ira es solo la excusa de un humano al sentirse impotente ante cualquier situación".

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Era el colmo.

Nuevamente sentía la sensación de mis entrañas retorcerse al presenciar dicha escena que provocaba tal malestar en mi persona. Nuevamente te veía con esa estúpida y falsa sonrisa que les mandabas a todas las personas que pasaban cerca de ti y que claro, estas te respondían de igual forma, tan hipócritamente.

Cada vez que te observaba me daban unas enormes ganas de quitar esa mascara que portabas, y que en vez de eso, me mostraras una cara llena de dolor por el gran golpe que pude haberte dado. Era lo mismo todos los días. Era lo mismo cada vez que yo sabía de ti, de tu maldita existencia e incluso de tu maldito nombre.

Cuanto quisiera verte muerto.

Que estés bajo tierra y que estés en lo más recóndito del infierno.

Era curioso. Mis hermanas siempre me lo dijeron, siempre me lo tenían muy presente; Toda esa energía negativa que tengas te hará más daño a ti que a la persona que odies, o tengas mínimo un poco de rencor.

Pero en mi caso, yo sentía que mi odio hacía ti te afectaba de alguna manera. No podía evitar sonreír cuando escuchaba que algo malo, por muy poco que sea, te pasaba. Era tanto mi desprecio que me alegraba el saber lo miserable que podía llegar a ser tu vida… y más cuando era mi culpa.

¿Recuerdas esos meses atrás, cuando había fallecido en un accidente una persona muy importante para ti? Hace cuatro meses fui al funeral sin ser vista o reconocida y me divertí tanto de ver tus tenues lagrimas deslizándose por tus mejillas, de ver tu mirada perdida y sombría, de apreciar tu faceta de sufrimiento interno alimentaba mi ego, pues que giros daba la vida ya que así como te encontrabas… así era como me habías dejado a mí.

¡Oh, era tan dulce el karma!

Y más me alegraba saber que yo era aquello, o bien, causante de dicho karma. Pero era culpa tuya, no mía. Si en primer lugar no me hubieras dejado…

Yo nunca hubiera odiado, nunca hubiera tenido pensamientos tan horribles como lo eran imaginar estarte apuñalando repetidas veces con un cuchillo, asfixiarte mientras dormías, o algunas formas más bizarras posibles; sacar sus tripas y estrangularte con ellas...

Nunca hubiera pensado en eso y mucho menos hubiera tomado la decisión de haber atropellado a tu antigua novia, ahora ex, y por supuesto, ahora muerta.

Pero no era yo la que estaba mal. Tú, idiota, habías provocado todo. Habías provocado mi ira.

Y ahora estabas viendo y conversando tranquilamente con alguien más, mientras se llenaban las mentes con mentiras en un intento de ser felices. Yo no lo era… ¿Por qué tú si tendrías que serlo entonces? Por eso era que me esforzaba en estropear tus planes para vivir en paz, por eso pensaba y quería hacer todas esas cosas infames que creaba mi cabeza.

Mi pobre y débil mente llena de cosas perversas y todo era gracias a ti… Butch.

Era gracias a ti que despertaba cada mañana con la esperanza de que te pudiera pasar algo malo. Gracias a ti aprendí lo que se sentía odiar a alguien, lo que era desear el mal, lo que era esa sensación de querer desahogarte y dejar que fluyera la ira.

No era suficiente desquitarse con la almohada, no era suficiente dibujar tu cadáver o una tumba con tu nombre en el reverso de mis cuadernos ya por las últimas hojas. No era suficiente hacerles daño a las personas cercanas a ti, nada de eso bastaba.

¡Nada! ¡Absolutamente nada era suficiente para quedarme satisfecha, y desechar toda esta maldita ira acumulada en mi cuerpo!

¡Quiero ahorcarte, torturarte, golpearte, atarte, quemarte, escupirte, matarte!

"Bellota… tu actitud se está saliendo de control, te recomendaría calmarte un poco". Pronunciaste sin importancia aquella oración, tachándome de exagerada.

"Debes entender que nuestra relación se está yendo a la mierda". Dijiste eso por... ¿por qué? Por mi forma de ser tan… ¿qué?, ¿agresiva?, ¿desquiciada?, ¿peligrosa?

Pero… Así me querías… ¿No?

"¡Ya no te amo, entiéndelo!" Me gritaste antes de que salieras y me dejaras en shock.

"Ella hace que me sienta bien, alguien especial, algo que tú… Ya ni logras hacer". Y esa fue la última vez que te vi victorioso, creyendo que ganaste al poder estar con tu nueva novia…

Lástima que esa misma noche, esa pobre estúpida se "accidentó". Oh, aún recuerdo tu cara al enterarte de su muerte, donde cuando tú lloraste, yo no paraba de reír de complicidad y triunfo.

Desgraciadamente con eso ni así estaba completamente feliz. Me faltabas tú… de matarte para irte al infierno, claro.

A ti al que alguna vez quise, a ti al que alguna vez le lloré como una imbécil después de tu abandono, a ti al que alguna vez le llame amor

A ti…

Querido…

Espero y que te mueras.