Capítulo 3

Apple Bloom se levantó de buen humor, desayunó, preparó su maleta y se dirigió a la escuela de Ponyville. La mañana era radiante: Sin nubes ni demasiado calor. Los pegasos hicieron bien su trabajo de control climático. Cuando llegó al colegio, se adentró en su clase y se sentó en su pupitre habitual. Cuando vio a Sweetie Belle y a Scootaloo, las saludó contenta, aunque no tuvo tiempo para hablar con ellas porque ya había entrado Cheerilee, su profesora. Ella había dicho el día anterior que tendría una noticia que dar a sus alumnos al día siguiente.

-Buenos días, pequeños. Antes de comenzar la clase quiero contaros una cosa: Vamos a tener un alumno nuevo que viene desde las afueras de Ponyville. ¡Recibamos con alegría a vuestro nuevo compañero!

La puerta se abrió rápidamente y del otro lado apareció una figura pequeña, más minúscula de lo que podría ser un poni joven, de un salto. Fue un poni terrestre blanco de ojos oscuros y con algunas manchas marrones, una de ellas en el ojo izquierdo. Su pelaje era castaño y sedoso. A pesar de su estatura, su presentación despertó tamaña extrañeza en la clase debido al desbordante entusiasmo que presentó.

-¡Buenos días, amigos! ¡Pipsqueak se presenta en una nueva escuela! -El pequeño poni gesticuló tan exageradamente que se pareció varias veces a un títere. Incluso a Cheerilee le parecieron tan extrañas sus formas que revisó su agenda por si se hubiera equivocado de clase o de escuela. Ella hubiera pensado "O de planeta". Si bien fue cierto que hubiera esperado un buen recibimiento por parte de la clase, pareció que con este poni el caso fue al revés, causando cierto shock.

-Ehmmm... vale, eh, Pipsqueak. ¿Puedes hacer una breve presentación?

-¡Sí, Cheerilee! ¡Me encanta el cine, el teatro y los disfraces! ¡Son mis hobbies predilectos! ¡Y si hablamos de piratas, mejor que mejor! -Cuando habló, el pequeño poni blanco con manchas marrones pareció una bomba andante.

-Sí, ya, eh... Bueno, coge un pupitre y empecemos abriendo el libro de Literatura en la página 91. Bienvenido a Ponyville, pequeño. -Le dijo Cheerilee con una sonrisa en esa última frase.

Unas horas después, tocó el timbre para el recreo. Las Cutie Mark Crusaders tomaron asiento en una mesa con sillas unidas que estuvo al lado de un árbol. Sweetie Belle sacó un bocata de huevos fritos con perejil -Ella aclaró que se lo preparó Rarity-; Scootaloo, uno de pollo. Apple Bloom sacó un bocata de mermelada de manzana y ambas ponis compartieron su desayuno. Cuando Sweetie Belle se dio cuenta de que Pipsqueak estaba buscando sitio para comer, ella le llamó.

-¡Ey, Pipsqueak! ¡Ven aquí y comemos juntos los cuatro!

-¿Sweetie Belle? ¡Oh, claro! -Dijo el poni blanco sin pensarlo ni un instante.

La mesa con sillas unidas tenía sólo cuatro asientos. Pipsqueak se sentó al lado de Apple Bloom. Al otro lado de la mesa estuvieron Sweetie Belle y Scootaloo.

-Bueno, ¿qué os contáis, chicas?

-Pues nada, aquí pasando el rato. -Dijo Scootaloo.

Estuvieron los cuatro ponis en silencio durante un minuto. Apple Bloom miró de forma curiosamente feliz al poni blanco, como si le estuviera escudriñando. Reconoció en su cabeza que su presentación había sido exagerada. Sin embargo, a medida que pasó la clase de Lengua, le pareció alguien interesante, y quiso conocerle un poco mejor. Apple Bloom decidió romper el hielo.

-Así que, Pipsqueak, ¿te gusta el cine?

-¡Oh, sí, claro!

-Dinos. ¿Cuáles son tus películas favoritas? -Preguntó Sweetie Belle.

-Mi película favorita es "La maldición de los piratas".

-¡Ay, sí, yo la vi! -Saltó enseguida Scootaloo.

-Creo que todos la vimos. Es mi favorita porque logró que muchos ponis se interesaran por los piratas ofreciendo un argumento misterioso y que mezclara con sabiduría varios géneros.

-A mí me gustó mucho más la segunda, "El cofre del pulpo". -Dijo Scootaloo.

-Hmmm, no sé, esa película no me gustó nada. Me explico: Cuando la productora se enteró de que a esta película le gustaron a los adultos, le dieron una estética tontamente siniestra y no le pegó tanto. Además, la historia pasó de ser misteriosa a ser algo absurda. -Argumentó Pipsqueak.

-¿Ah, sí? -Preguntó Apple Bloom.

-Sí. Por eso no soporto esa película.

El poni entusiasta notó que la hermana de Applejack llevó un colgante.

-Por cierto, tienes un colgante muy bonito, Apple Bloom.

-¡Oh! Gracias. Me lo regaló hace unas semanas Applejack, mi hermana.

-¿Applejack? ¿No es esa poni que está montando un puente con la ayuda de muchos ponis?

-¿Tan rápido te has enterado?

-Sí. Me lo comentó un obrero. Por lo visto no sale en los periódicos y no quiere que esto se sepa porque un señor lo manipularía.

-Ah, ya, Filthy Rich. -Dijo de mala gana Apple Bloom.

De pronto se acercaron Diamond Tiara y Silver Spoon para meterse con las Cutie Mark Crusaders. Llevaron unas revistas.

-Hola, Pipsqueak. ¿Qué haces aquí con estas perdedoras? ¿No ves que no tienen una Cutie Mark? -Dijo la poni rosa con corona con un tono condescendiente.

-Aquí pasando el rato. Estuvimos hablando de la película "El cofre del pulpo".

-¡Anda! ¡A mí me encanta esta película! Y tú -se dirigió a Apple Bloom-, menudo colgante más feo. ¡No tiene ni perlas ni diamantes! ¿Cómo vas a lucir bien comparado conmigo y con mi corona?

-Sí, ni siquiera tiene demasiados colores. -Señaló Silver Spoon.

-Por todos los cielos... -Susurró Apple Bloom. Aprendió con el tiempo a soportar a su rival, y lo que le dijo apenas la afectó.

-Por cierto, Pipsqueak -Diamond volvió para el poni blanco-, ¿quieres pasar un rato divertido con nosotras? Tenemos estas revistas.

-¿A ver? ¿Puedo echarle una ojeada, si no te importa?

-¡Claro que no!

Pipsqueak ojeó rápidamente su contenido. Fueron las revistas habituales pop juveniles con fotos de iconos famosos e inexpresivos y portadas con colores verdosos, amarillos y rosas.

-No, Diamond, gracias, pero no creo que me vaya a gustar. -Dijo tras haberle devuelto sus pertenencias.

-¡Venga ya! ¿Y prefieres estar con estas ponis sin Cutie Mark? -La poni con corona empezó a perder los estribos.

-A ver si lo adivino -Pensó Pipsqueak en voz alta-: ¿Eres la mala de la clase?

-¿Cómo dices? -Preguntó Diamond Tiara de camino al enfado mientras las Cutie Mark Crusaders aguantaron la risa.

-Lo pregunto por ese carácter que desprendes.

Las Cutie Mark Crusaders empezaron a reírse sin parar. Scootaloo casi se atragantó con su bocata de mermelada de manzana que le prestó Apple Bloom por aquel comentario. Diamond Tiara se puso roja de ira.

-¡Pero bueno! ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?!

-No es por sonar arrogante, pero tú empezaste faltando al respeto a mis amigas.

-Bueno, olvídalo. Vámonos, Silver Spoon.

Se fueron el dúo presuntuoso con mala uva y los cuatro ponis continuaron con su desayuno en paz.

-Jopé, Pipsqueak, vaya punto que tienes. -Añadió Scootaloo, limpiándose la boca de la risa.

-¡Sí! -Dijo Sweetie Belle. -Parece que tienes potencial, amigo. ¿Qué os parece, amigas, si le hacemos miembro de nuestro club?

-¿Así tan deprisa? -Preguntó Apple Bloom, nerviosa por la decisión de su amiga unicornio.

-¡Claro! ¡Nos reuniremos esta tarde en la plaza de Ponyville y le llevaremos hasta nuestro centro de mando!

-¿Centro de mando? -Hizo énfasis Pipsqueak, confuso por primera vez entre sus nuevas amigas.

-Sí. Es una idea genial. ¿Estás libre para esta tarde, amigo?

-Ehm, sí, ¿pero en serio tenéis un centro de mando?

-Eh, chicas, va a tocar el timbre. -Avisó Apple Bloom.

-Cierto, tenemos que irnos. Bueno, Pipsqueak, piénsalo, háblalo con tu madre y ya nos pondremos en contacto.

-De acuerdo. -Afirmó el joven poni, ya con la cabeza llena de su decisión habitual.

La tarde fue muy anaranjada en Ponyville donde las nubes moradas crearon una puesta de sol sorprendente. En la plaza del pueblo, las Cutie Mark Crusaders esperaron a su nuevo amigo al lado de una fuente redonda. Al final fue Sweetie Belle quien le localizó.

-¡Eh, Pipsqueak, estamos aquí! -Le llamó. Estuvo caminando a la plaza tal como le dijeron.

-¡Hola, chicas! ¿Qué tal?

-Muy bien. ¿Nos vamos?

Subieron a la cima donde estarían la Sweet Apple Acres y el club de las Cutie Mark Crusaders. Pipsqueak se fijó en el hogar de Apple Bloom con detenimiento mientras lo pasaron.

-¿Aquí vives tú? -Preguntó a Apple Bloom.

-Sí. -Respondió la poni, ligeramente nerviosa.

-¿Sabes, Apple Bloom? Tu hermana es alguien admirable, buscando ayuda. Mi padre -cuando lo mencionó, Sweetie Belle y Scootaloo prestaron mucha atención. -se enteró gracias a un amigo y se lo contó a otros amigos obreros que querían ayudar. Es tan honesta tu hermana que queremos agradecerle con nuestra ayuda.

-¡Un momento! ¿En qué trabaja tu padre? Nunca le habías mencionado hasta ahora. Sólo a tu madre y ya está. -Preguntó inquieta Scootaloo.

-Sinceramente no estoy seguro. Sólo sé que tiene que ver con la justicia.

-¿Justicia?

-Sí, como los superhéroes de cómics, supongo.

-Uauh, seguro que haría un gran equipo con Rainbow Dash. -Dijo la pegaso naranja.

-Por cierto, Apple Bloom, -Volvió Pipsqueak hacia ella. -¿has puesto alguna foto en tu colgante? Me he fijado que tiene una pequeña bisagra.

-Ah, pues no lo sé, todavía no he decidido qué ponerle dentro.

-Bueno, ya se te ocurrirá. ¡Mirad, ya hemos llegado! -Dijo Sweetie Belle refiriéndose al club.

Cuando lo vio Pipsqueak, quedó alucinado por el presentimiento que tuvo si lo hicieron sus nuevas amigas desde cero o lo arreglaron. Su mandíbula inferior quedó tan separada del superior que del cuarteto fue el primero que soltó un grito de guerra antes de que las Cutie Mark Crusaders preguntaran qué le había parecido.

-¡¿A qué estamos esperando, grumetillos?! ¡Al abordaje!

Las tres ponis le siguieron el juego con alegría. Subieron por las escaleras iniciales, entraron por la puerta y lo celebraron con refrescos y videojuegos. Hicieron del debut de Pipsqueak toda una fiesta.

-¡Anda, tenéis ese juego de lucha! ¿Jugamos? -Preguntó el nuevo miembro de las Cutie Mark Crusaders.

-Claro. ¡Ya verás la paliza que le daré a Apple Bloom! -Respondió Scootaloo.

Jugaron los cuatro ponis al juego. Por supuesto, la hermana de Applejack iba perdiendo con una gran diferencia. Lo que no se esperaron era que Pipsqueak fuera muy bueno jugando al juego.

-¿Te resulta difícil, Apple Bloom? -Le preguntó Pipsqueak.

-Bueno...

-Venga, te voy a ayudar.

Después de la última partida ganada, le enseñó a su amiga cuáles eran los combos adecuados para triunfar en una partida. Le explicó los controles, los mejores personajes, sus ventajas y debilidades, etc. Apple Bloom se sorprendió con los trucos que se podía hacer en aquel videojuego. Por consiguiente, los siguientes combates no le parecieron irritantes. No se convirtió en la ganadora que mágicamente remontara una partida, pero supo defenderse muy bien.

-¡Anda, Apple Bloom, cómo has mejorado! -Dijo Sweetie Belle.

-Ya lo creo. Has mejorado mucho. -Dijo Scootaloo.

-Gracias, chicas.

De repente se escuchó un trueno y los cuatro ponis se asustaron. Apagaron la consola y cuando se fijaron en la ventana, empezó a caer una lluvia incesante que hizo que una tarde brillante y naranja pasara a ser muy gris. No llevaron impermeable o un paraguas, así que no pudieron salir porque cogerían un resfriado.

-Uauh, la que está cayendo. -Se sorprendió Pipsqueak.

-¿No crees que tu madre saldría a buscarte con esta lluvia? ¿No Crees que se preocuparía? -Preguntó Apple Bloom.

-Lo normal es que sí. Pero en Ponyville no conoce a nadie. Al menos le conté que estaría bien y que mis amigas son de confianza. Además, no es nada sobreprotectora, así que no me agobio.

-¿Ah, sí?

-Sí. Me dijo que cuando era pequeña no supo aprovechar al máximo su infancia, con lo que su idea de que aproveche la mía le gusta mucho.

-Jo, qué madre más rara tienes, Pipsqueak. -Señaló Scootaloo.

-Apple Bloom envidió un poco a su nuevo amigo porque antes le controlaba mucho su hermana mayor, además de pensar continuamente en que no le tomaba nada en serio. Ese sentimiento le duró muy poco porque notó un cambio en ella.

-Pues a mí me gusta su idea. -Dijo Apple Bloom con una sonrisa.

-Bueno, no tenemos más remedio que quedarnos aquí. Al menos tenemos sábanas, mantas y colchones. -Dijo Sweetie Belle.

-¿Estás sugiriendo que durmamos aquí? -Preguntó Scootaloo.

-Claro, ¿por qué no? Estoy segura que la lluvia durará hasta, como mínimo, mañana.

-No sé, ¿tenemos comida para la cena?

-Sí. Traje en esta mochila varios bocatas.

-Por favor, no me digas que son de perejil. -Refunfuñó Scootaloo, puesto que lo había probado aquella mañana con el desayuno de Sweetie Belle, quien se rió un poco al escuchar lo que dijo.

-¿En serio son de perejil? Maldita sea...

-¡Venga, Scootaloo! Hay que probar de todo.

Refunfuñó de nuevo el pegaso naranja. Pasaron las horas, y dentro del club no jugaron a la consola por si hubiera un riesgo de electricidad. Pasaron el rato leyendo cómics y libros de chistes a la luz de una lámpara de aceite. Apple Bloom, por otra parte, se puso a dibujar. Pipsqueak estuvo leyendo un cómic acerca de un justiciero nocturno hasta que se fijó en los trazos de la obra artesanal de su amiga de lazo rojo.

-Veo que te gusta dibujar, Apple Bloom. -Dijo Pipsqueak con una sonrisa.

-Sí, me gusta mucho.

-¿Puedo ver algunos?

Apple Bloom no pudo contestar rápidamente, ya que le incomodó un poco el enseñarle sus propios dibujos a nuevos amigos.

-No sé, Pipsqueak... me da un poco de vergüenza.

-¿Te avergüenza hacer algo que te gusta?

-No, es que... -La hermana de Applejack se quedó pensativa durante un rato hasta que aceptó enseñárselos sin refunfuñadas. -Bueno, venga, vale.

El pequeño poni de manchas marrones cogió la hoja de papel y observó a dos ponis dibujados de cabeza a cintura. Eran ella misma con Applejack. Ambas estaban abrazadas con alegría y tranquilidad. La pequeña estuvo con los ojos cerrados y la poni naranja los tuvo entrecerrados a la vez que mantuvo su sombrero en la cabeza de su hermana pequeña con la pata delantera derecha. El fondo era verde claro con bordes blancos, y la paleta de colores era limpia y colorida.

-Es precioso. -Dijo Pipsqueak al haberle devuelto el dibujo.

-¿Enserio? Gracias. -Se sonrojó Apple Bloom.

-De nada. Si quieres te enseño algo que tengo en mi mochila.

-¿Uh? ¿A ver?

Pipsqueak se dirigió de tres trotes hacia su mochila, lo abrió y de ahí sacó un cuaderno. Se lo entregó a Apple Bloom y ella sólo vio un montón de hojas con una escritura poco clara. Tras haber pasado un minuto intentando comprender qué leía, le preguntó a su amigo.

-Son historias. Me las invento o me las baso en mis héroes preferidos. De mayor me gustaría ser guionista para películas de aventuras. Me encanta el género. -Habló el joven poni con un entusiasmo pronunciado.

-¿En serio? Tiene que ser muy interesante.

-Sólo espero que para cuando escriba una película que sea un éxito, no me pidan secuelas tontas. Más tontos son ellos, los productores.

-Sí. Hablando de tontos, me ha gustado cómo dejaste en su sitio a Tiara. -Dijo Apple Bloom con una pequeña risa.

-¿Sí? Pues no era mi intención.

Los dos ponis empezaron a reírse entre ellos. Tras eso, hubo un delicado y lento silencio en el que ambos compartieron sus miradas. Sus ojos marcaron ternura. Sus labios, sonrisa. Se habían conocido en menos de un día y empezaron a llevarse como si fuesen viejos conocidos. Hubo una química extraña entre ellos difícil de describir, que mezcló nostalgia, entusiasmo y energía.

-¡BIP! -Pipsqueak tuvo que ser el primero en romper ese silencio con "pulsarle" la nariz de Apple Bloom como si de un interruptor fuese. La poni del lazo rojo se rió con esa tontería. Tras ese extraño momento, Sweetie Belle saltó a la escena.

-Gente, ¿qué os parece si nos vamos ahora a dormir?

-¿Ya, tan rápido? -Dijo Pipsqueak sorprendido.

-¿Cómo que rápido? El reloj marca las once en punto. -Contestó la pequeña unicornio al señalar la hora, lo que sorprendió al dúo terrestre. Se preguntaron si habían perdido la noción del tiempo.

Enseguida prepararon el joven cuarteto los colchones, mantas, sábanas y almohadas para dormir en el club en lugar de en sus respectivos hogares.

-Bueno, ¿estamos listas para dormir? -Preguntó Sweetie Belle.

-Sí. -Dijo Apple Bloom.

-¡Claro! -Respondió Scootaloo, quien abrazó a un peluche celeste de pelo arcoíris.

-Cuando queráis. -Esgrimió Scootaloo.

-¡Pues fuera luces y buenas noches! -Dijo Sweetie Belle antes de haber soplado la lámpara de aceite.

Los colchones donde descansaron los ponis estuvieron cerca de una ventana, donde dos ponis, Apple Bloom y Pipsqueak, no dejaron de observar el cielo resplandecido por la luna y admirarlo, aunque haya sido lluviosa. Después se miraron el uno al otro sonrientes. No dijeron nada, dejaron que hablara el silencio por ellos. Se miraron sonrientes. Apple Bloom se fijó en que tuvieron un par de cosas en común: Una pariente que cuida de ella y que le presta atención y el subconsciente creativo. De nuevo, el joven poni volvió a hablar, esta vez en susurros.

-Apple Bloom, ¿qué te parece la idea de hacer un cómic los dos?

-¿Eh?

-Tú pones el dibujo y yo el guión. Se lo enseñamos a nuestras amigas y si es posible a toda nuestra clase.

La hermana de Applejack quedó pensativa hasta que dio con la decisión final.

-Me encantaría.

-Me alegro. Bueno, buenas noches, Apple Bloom. -Dijo el poni de manchas marrones en un tono cansado pero gratificado.

-Buenas noches, Pipsqueak.

Apple Bloom de nuevo durmió feliz, sin preocupaciones. Y para ser la primera vez que lo habría hecho en un club, se sintió a gusto. Le gustó mucho la idea de hacer un cómic con su amigo, un medio donde se dejarían los dos llevar su imaginación.