Desde la Penumbra

Por Lizzig

Capitulo I

-Regresar al lugar de mi infancia – suspiraba Candy con anhelo y una enorme sonrisa en los labios, en su regazo una pequeña bolsa de mano retozaba en un gracioso va y ven que provocaba el movimiento del auto al entrar a la terracería.

-me siento mas tranquilo al saber que te dejo en un sitio que te hará sentir reconfortada y acompañada, ni siquiera notaras mi ausencia – el cabello castaño del hombre volando al viento y su sonrisa picara hicieron estremecer a la rubia

-eso no es posible, bien sabes que te extrañaré cada minuto que pase, pero me sentiré menos sola - Candy sonrió nuevamente para complacencia del hombre que sentado a su lado sentía el Corazón hinchado de amor por ella.

Su corazón había aprendido a latir al mismo ritmo acompasado que su pecosa, la miro de soslayo y al reconocerla tan Hermosa y cándida, recordó que apenas unas semanas atrás había estado a punto de perderla .

-yo también te extrañare pecosa, pero no puedo negarme a asistir a esta reunión es importante para Robert

-para Robert o para ti?

-para los dos….no voy a negar que yo estoy interesado en ese negocio también, pero si tuviera que elegir yo me quedaría contigo, me siento mal dejándote sola , después de todo aun te estas recuperando, de lo contrario irías conmigo….- sus facciones se tensaron y su azul mirar se perdió en el frente, sus blancas manos se hicieron aun mas blancas al tomar el volante con tanta fuerza, se sentía tan temeroso de su bienestar.

-no seas tonto yo ya estoy bien y no hay nada de que preocuparse … estare bien además no estaré sola, Dorothy me hará compañía y Annie me prometió venir en un par de semanas. No me extrañaría que hasta Albert apareciera después de todas las recomendaciones que le diste.

-y tu como lo sabes? – pregunto Terry sorprendido

-lo escuche por casualidad…- sonrió la rubia ruborizándose un poco.

-pecosa tramposa cuantas veces te he dicho que no escuches tras las puertas.

-nunca me lo haz dicho y tampoco escucho tras las puertas, oi de casualidad, baje por un poco de agua y pase por el estudio donde tu y Albert hablaban y sin querer escuche cuando le decías que estuviera al pendiente y que tuviera a alguien de confianza en la mansión para que me atendiera….

-me preocupa que estés tan lejos de la ciudad y que algo te pudiera suceder…..

-estoy bien

-el golpe que recibiste en la cabeza fue muy fuerte y aun tienes esos Dolores de cabeza tan intensos que me preocupan

-te prometo que voy a reposar y que iré a mi cita al doctor en dos semanas y voy a comer bien…

-de eso ultimo es lo único de lo que estoy seguro – dijo con una risilla burlona

-Terry no comiences, - la rubia se sentó en su lugar cruzando los brazos.

-no te enojes, es solo que me siento culpable por ausentarme durante dos meses tal vez tres….

-estaré bien, ya lo veras…

Terry y Candy se habían rencontrado después de tantos devenires en su vida, desde el día que habían dejado el colegio San Pablo hasta que arrastrados por sus sueños llegaron a América y su amor fue aplastado por la enorme sombra de Susana; la tragedia llego a su vida separándolos y arrastrando con ella su amor y deseo por consagrarlo en una familia, con el alma desgarrada los dos siguieron su camino sin poder apartar de sus mentes la imagen del otro, el tiempo tatuó el amor que sentían, hasta que el destino se compadeció de sus noches de sufrimiento y amarga soledad, las lagrimas derrochadas se habían convertido en grandes lagunas donde sus vidas navegaban en una desesperanza interminable, hasta que un día la casualidad los unió en Pittsburg, donde él viajaba en una corta gira y ella acudía a un curso de enfermería que solo las mejores enfermeras con técnicas de cirugía habían sido invitadas, sin planearlo, sin proponerlo llegaron al mismo jardín donde el aire mecía sus cabellos y hacia volar sus pensamientos hasta la felicidad perdida, con la misma nostalgia y el Corazón apretado se encaminaron frente a una fuente , al no saberse solos sincronizaron sus miradas para fulminar a quien osaba interrumpir tan intimo momento, lo que encontraron cambio sus vidas para siempre, tras la caída del agua sus alma se reconocieron para gritarse cuanto se habían extrañando y necesitado, no hubo necesidad de palabras ni intermezzo, caminaron hasta estar frente a frente y se fundieron en un abrazo que rescato sus vidas y lo que quedaba de sus ilusiones para reconstruir nuevos caminos, ninguno de los dos tuvo la fuerza de volver a desistir el amor que sentían y juntos decidieron enfrentar la adversidad que significaba Susana y con la ayuda de Albert y Eleonor lograron dejar a su verdugo fuera de su camino, la boda se realizo poco después y con ello todo cambio para la pareja, Terry había decidido integrarse mas al mundo detrás de bambalinas sin dejar lo que mas le gustaba, su ultimo proyecto era hacer una alianza por una temporada con un grupo shakesperiano Londinense por lo que tenia que viajar hasta el Viejo continente, pero no podría atender a su esposa por lo que acordaron que ella lo esperaría en Lakewood.

-mira Terry ahí esta, ahí esta!…-su risa emocionada hizo sonreír a Terry, su entusiasmo era una de las cosa que mas disfrutaba, era el oxigeno a su relación y a su vida.

-esto esta lleno de arboles con razón tuviste tan buen entrenamiento, colgándote en todos ellos - Terry no se rendía ante la hermosura de la vista, el majestuoso portal de las rosas, era sin duda impresionante pero no le daría crédito, tontamente aun se sentía receloso del recuerdo de Anthony y nada que llevara a ese tema le importaba

-Terry no digas tonterías y mira el portal, no ha cambiado nada, se ve tan hermoso como cuando…..yo vivía aquí de niña – prefirió guardar silencio, estuvo a punto de mencionar el nombre de quien fuera un fantasma peligroso para su esposo…."que bobada" pensó la rubia.

-es lindo, pero los jardines en el Castillo real o simplemente los del Castillo del Duque Granchester son mucho mas imponentes – hablo con orgullo y desprecio por lo que tenia en frente

-quizá tengas razón, pero estos fueron creados con amor por la hermana de Albert y aun siguen de pie dando la bienvenida a sus seres queridos.

-así que la hermana de Albert fue quien creo este jardín, siempre tuve la idea de que ….habían sido puestas ahí por alguien mas.

-por Anthony quieres decir?

-si – Terry miro a la rubia que reía de lo que ella llamaba sus "bobos cellos"

-Anthony solo continúo lo que su madre comenzó y creo un par de nuevas estirpes, entre ellas las Dulce Candy

-como dices? La madre de …el jardinero era la hermana de Albert?

-si Anthony es sobrino de Albert

-era, quieres decir…..no hables de el en presente me da escalofríos – repuso irónico, ante la Mirada reprobatoria de su pecosa – además deja de mencionar su nombre lo pronuncias con mas devoción que el mio.

-eres un niño Terry, sabes bien que aunque Anthony estuviera vivo para mi no hay nada ni nadie mas que tu, eres al único que amare - sus verdes ojos brillaban ante sus declaraciones inflando el ego del ingles que se sabia fielmente amado.

-lo se pero me gusta escucharlo. – estiro su mano para tomar su barbilla.

Una vez que atravesaron el portal de las rosas y pudo apreciar la belleza del jardín se quedo boquiabierto, no serian los del palacio de Buckingham pero eran sin duda majestuosos.

Una vez que bajaron del auto Candy se apresuró hasta una de las rosas que le daban la bienvenida, blancas y olorosas se abrían para ella, con delicadeza tomo sus pétalos y aspiro el aroma que le regalaba, cerro los ojos en apenas un susurro, Candy pronuncio el nombre del creador de tan bella estirpe.

-Anthony !… - el viento corrió como una caricia por las mejillas de Candy apenas sutil pudo sentir unos labios besando su mejilla, abrió los ojos con la premura de conocer al autor de tan sutil caricia, pero a su lado no había nadie mas que la brisa corriendo para enredarse en sus cabellos, volteo detrás de ella y vio a Terry aun pelear con las maletas en el auto.

Decidió hacer caso omiso y fue hasta Terry para ayudarle con el equipaje

-será un largo verano sin ti.- dijo la rubia melancólica

-pero el invierno será aun mejor, estaremos en cama calientitos – le guiño un ojo para acercarse pícaramente a su rostro y robarle un breve beso., a toda respuesta la rubia sonrió con un tenue rosa en sus mejillas.

-cállate que nos pueden oír – los sirvientes se acercaban presurosos para llevar las maletas adentro, tenían ordenes expresas de Albert de hacer su mejor esfuerzo con los Granchester.

A toda respuesta Terry rio mas fuerte, esa chica de verdad lo hacia feliz, iba a sufrir locamente lejos de ella, una vez que los sirvientes llevaron sus maletas y les dieron la bienvenida los dejaron solos disfrutado del sol de Julio, caminaron por el jardín por un rato hasta que Terry se enfado de ver las enormes rosas blancas que a cada paso le sonreían a la pecosa recordándole a su creador, era un niño, un ridículo como le quisieran llamar pero esa rubia era de él y no quería compartir ni sus pensamientos.

Una vez instalados Terry despistadamente llevo a su pecosa fuera de la mansión, caminaron por el bosque por un rato hasta encontrar el portal de agua…" de Archie ", el agua fresca del rio los invitaba a refrescarse y lo hubieran hecho si llevaran las ropas adecuadas, así que tuvieron que desistir y se dejaron caer en el césped recubierto de pasto y florecillas blancas, Candy al lado del amor de su vida miraba el cielo y pensaba cuantas veces había hecho lo mismo en ese lugar anhelando un hermoso futuro y la suerte le había concedió sus deseos uno a uno.

-prométeme que pensaras en este momento cada día y me extrañaras. – Terry miraba al cielo igual que Candy, pensando en lo afortunado que era al haber desposado a la mujer que amaba y ser correspondido, era como tocar el cielo, no imaginaba su vida sin ella.

-pensare en este momento, en el día de nuestra boda, en el día que nos rencontramos después de dos largos años de agonía sin verte, pensare en los días del colegio cuando solo era tarzan pecosa para ti…..

-aun eres tarzan pecosa

-si pero ahora soy tarzan pecosa Granchester.

-me gusta como suena

la voz de Terry se ahogo en la felicidad que sentía, sin poder evitarlo busco los labios de la rubia para unirlos a los suyos, coloco su brazo bajo los rubios rizos de Candy para sostener su cabeza y poder completar su caricia, su mano libre la llevo hasta el abdomen de la rubia que sentía desvanecerse bajo su contacto, la mano inquieta del castaño jugueteo con el listón del escote del vestido hasta que hábilmente se introdujo por debajo de la tela y pudo sentir la suave piel que lo invitaba a continuar, sus besos se hicieron mas entregados, comenzaban a perder la cordura cuando en el bosque se escucho el romper de ramas bajo lo que parecían ser pisadas, Terry se incorporo presuroso mirando a su alrededor, buscando al posible espía.

-que sucede? – pregunto Candy preocupada

-escuche a alguien entre el bosque...

-no lo creo, - negó Candy mientras se sentaba al lado del castaño recorriendo el lugar con la mirada- esta es propiedad es de los Andley y nadie viene por aquí.

-no lo se...lo mejor será que regresemos y mas tarde me pagas lo que me debes – se puso de pie besando brevemente a la rubia, para después ayudarla a ponerse de pie

-a que hora te iras mañana?

-porqué? crees que no será tiempo suficiente para pagar tu deuda? – pregunto Terry con ese brillo en la mirada que solo Candy le conocía.

-no lo decía por eso ...- se sonrojo hasta las orejas, provocando la sonora risa de su esposo – eres un grosero.

-esa es tu mejor escapatoria? – las manos de Terry quisieron atraparla pero ella dio un paso atrás evitando su agarre , Terry acorto el paso y trato de tomarla por los hombros, pero fue muy tarde Candy había salido como un bólido por el bosque de regreso a casa, por un momento Terry la perdió de vista pero sus carcajadas le indicaron el camino y salió tras ella a toda prisa, la vio correr entre los arboles y feliz corrió tras ella hasta que alcanzo a distinguir la sombra de alguien mas correr al lado de su pecosa apresuro su carrera y conforme acortaba el paso vio con mas claridad la silueta que se dibujaba junto a la sombra de Candy, no pudo ver a nadie junto a ella pero si veía la silueta, significaba que alguien la perseguía además de él, el temor lo invadió y acelero el paso a todo lo que daban sus largas piernas con un poco de dificultad logro alcanzarla, la rubia tenia mucho mas movilidad sabia como sortear la arboleda y simplemente ella pertenecía a ese mundo, sin embargo el instinto protector del castaño lo hizo ser mas veloz y apenas le dio alcance la tomo por el brazo he hizo disminuir el paso, tenia que recuperar el aliento, sin distraerse miro alrededor y no vio a nadie, el bosque dejaba entrar algunos rayos del sol iluminando las hoja que bailaban llenas de vida al compas del viento, miro una vez mas el piso y claramente vio dos sombras y una silueta masculina que corría a la par de ellos, no entendía lo que veía y se sintió muy incomodo, sin pensar mucho tomo de la mano a su esposa y acelero ligeramente la carrera hasta lograr ver el portal de las rosas nuevamente, se sintió aliviado de saberse a salvo...aunque se pregunto a salvo de que?

-tenia mucho que no corría así, que bien me sienta la naturaleza – Candy se estiraba llenando sus pulmones de aire.

-pero no quiero que andes por ahí sola, prométeme que estarás en casa y si tienes que salir lo harás acompañada de alguien mas – Terry pensaba hablar con el capataz para ponerlo sobre aviso de los pasos y la sombra que había visto merodeando los bosques de la propiedad, pediría que reforzaran la vigilancia y haría prometer a Dorothy que no dejaría sola a Candy por nada del mundo, sabia lo testaruda que su esposa podía ser e insistiría en columpiarse en los arboles como una chiquilla.

-no te preocupes este lugar es muy seguro, no olvides que viví aquí

-lo se, pero los tiempos cambian y no quiero que algo malo te suceda

-deja de preocuparte se cuidarme sola, lo he hecho siempre – su sonrisa confiada hizo sonreír a Terry que trato de calmarse y sentirse mas tranquilo.

Esa noche la pareja disfruto de su amor por horas, querían despedirse dulcemente quedándose con el sabor y el calor del otro, el momento de la partida de Terry llego, ya se había asegurado de dar las instrucciones necesarias tanto a los hombre que resguardaban la seguridad de la propiedad como a Dorothy y las otras mucamas para que no perdieran de vista a la rubia, quería convencerse que estaría bien en su ausencia.

-si los dolores de cabeza vuelven o te sientes incomoda aquí, por favor regresa a Chicago con Albert.

-y compartir cada día con la señora Elroy? No gracias prefiero que me lleven los fantasmas que viven aquí.

-no tiene gracia, quiero que seas sensata mientras estas sola...

-tranquilízate quieres, no soy ninguna chiquilla siempre he cuidado de mi muy bien.

-lo se, pero creo que ese golpe que recibiste en la cabeza te afecto.

-afectado quedaras tu si no dejas de burlarte de mi.

-ven aquí pecosa peleonera – Terry atrajo a su esposa hasta el para abrazarla fuertemente y besarla en los labios, ante la resistencia de esta ya que la servidumbre estaba presente.

-Terry compórtate – le dijo al oído apenada

-cuídate mucho me oíste, te escribiré y será mejor que contestes

-lo hare y tu también cuídate mucho, busca a tu padre y arreglen las cosas

-no pidas imposibles.

-inténtalo...hazlo por mi

-no me presiones pecosa

-solo piénsalo quieres? Cuídate mucho y regresa pronto.

El castaño dio la vuelta muy a su pesar para subir al auto y comenzar su camino a Inglaterra alejándose de su esposa, sintiendo un poco de culpa arranco su auto he hizo camino a la salida, vio por el espejo retrovisor y aun podía ver a Candy agitando la mano en son de despedida, a su lado Dorothy y del otro lado salió de detrás del pilar un chico rubio con elegante vestir, su sorpresa lo hizo frenar vertiginosamente y voltear su mirada hasta la mansión, pudo ver la expresión de confusión de su rubia y la servidumbre, pero ni rastro del chico, trago saliva y se sentó mirando al frente de nuevo, alzo su mano y la agito para despedirse y salir de ahí, " estas alucinando" se dijo, " esto de dejar a Candy en terreno del tal Anthony me esta haciendo alucinar", sin mas siguió su camino tratando de calmarse, hablaría con Albert al llegar a Chicago para después partir a Nueva York….

Continuara…..


Hola a todos, he regresado con esta historia sobrenatural, espero que sea de su agrado y que logre mantener su atención… quisiera decirles que es un Terryfic, un Anthonyfic …. Pero aun no tengo el final, por lo que solo les dire que es un Candyfic =) …..

Chicas sus comentarios siempre son bien recibidos ….. espero que tengan un buen fin de semana...hasta pronto, Liz.