Disclaimer: Los personajes en esta historia pertenecen al único y asombroso Rick Riordan, yo solo me los estoy tomando prestados por un rato, de verdad, me muero por que Percy, Nico y Thalía fueran míos, pero no lo son T.T

Escribí este Fic porque he leído varios en inglés pero ninguno en español, si se saben de uno me dicen xD, me encanta la idea de que los hijos de los tres grandes hayan sido criados en el Olimpo, ¿Como afectaría eso sus personalidades? ¿Los haría aún más poderosos? ¿Que pensarían los demás semidioses de ellos? Son tantas cosas, pero empezando por lo simple y a pasitos de bebe espero que puedan entender mis ideas y les agrade la historia, se las dejo con todo mi esfuerzo y ojala que les guste!


Poseidón no tenía idea de que esperar, ¿Qué dirían sus hermanos? Estaba seguro de que se enojarían, solamente esperaba que no tomaran su ira en contra del pequeño, él era inocente y no podría soportar el perderlo también, acababa de perder a alguien muy importante esa misma noche. El Olimpo estaba lleno de murmullos, todos preguntándose en donde estaría el dios de los mares, justo entonces, este apareció frente a ellos, con un pequeño bulto en sus manos, para la sorpresa de todos, Poseidón no medía cinco metros de alto, sino que tenía el tamaño de un mortal común y corriente.

-¿Qué significa esto?- Vociferó Zeus, lord de los cielos, al tiempo que se encogía para darle frente a su hermano, al acercarse se dio cuenta de lo que el cargaba consigo- ¡Has roto el pacto!

-¿Qué?- Hades, señor de los muertos, se encogió también, saltando de su trono con furia, el resto de los dioses imitaron su ejemplo pero se quedaron a una distancia prudente- ¿Cómo osas a traer esa cosa aquí? ¿Vas a entregarlo para que lo matemos?

-¡NO!- Gritó Poseidón, abrazando al niño posesivamente- Es mi hijo, no una cosa, y nadie le pondrá un dedo encima… sé que he roto el pacto, lo lamento, pero no lamento la existencia de este niño, lo reclamo como mío y pido al consejo que me conceda permiso para criarlo.

-¡Jamás!- Chilló el lord de los cielos y un trueno sacudió el cielo, estaba rojo de ira- Ese niño no pertenece aquí, ni siquiera debería existir, si no quieres que lo pulverice en este instante envíaselo a su madre mortal y adviértele que lo mantenga lejos de cualquier altura.

-Lo haría, créeme Zeus, desearía poder hacerlo- Los ojos del dios se llenaron de una profunda tristeza, bajó la mirada hacia su hijo, el cual dormitaba intranquilo en sus brazos- Su madre está muerta, esta misma noche ha sido asesinada por un monstruo, sabes que los hijos de los tres grandes atraen monstruos más que cualquier otro héroe, Sally no tuvo oportunidad... Mi Sally, mi pobre Sally…

-Entiendo…- La ira en Zeus pareció apagarse un poco, incluso parecía incomodo y avergonzado- Podemos mandar al niño a el campamento, ahí estará seguro.

-No, no lo estará, sabes bien que así no son las cosas, es demasiado peligroso, solo pondríamos en riesgo a los otros campistas- Dijo por fin Hades, quién también parecía haberse calmado un poco- No esperaba que los monstruos pudieran rastrearlos a tan temprana edad, ¿Cuántos años tiene?

-Cinco, solo tiene cinco años y está aterrado, Hades tiene razón, es peligroso para todos dejarlo en el campamento, incluso en el mundo mortal- Poseidón miró a sus hermanos, decidido y suspiró con amargura- Pido al consejo que me dejen criar a mi hijo, aquí en el Olimpo.

-Podría ser el héroe de la profecía, sería sabio tenerlo cerca, cultivarle los valores griegos y guiarlo por el camino de los viejos héroes, convertirlo en un aliado, para así evitar que quiera destruir el Olimpo algún día- Sugirió Athena, era una diosa inteligente y sabía lo que estaba haciendo, los demás la escucharían.

-Tiene razón, ¿Alguien en desacuerdo de dejar al niño en el Olimpo?-ninguna mano fue levantada, algunos de los dioses todavía sorprendidos por lo que había pasado, ¿quién diría que Poseidón rompería el pacto?- Bien, ya que es demasiado peligroso para un hijo de los tres grandes crecer en el reino mortal, el hijo de Poseidón será criado en el Olimpo, y entrenado para ser un héroe.

-Supongo que es mal momento para mencionar esto pero…- Zeus se rascó la nuca y se mordió el labio inferior, sabía que si pudieran lo vaporizarían a el por esto- … Yo también rompí el pacto, tengo una hija y no me gustaría que la maten, a ella o a su madre, pido al consejo que se haga justicia y me dejen traerla a ella también al Olimpo.

Todas las bocas presentes se abrieron, y luego empezó el cuchicheo, sorprendidos de que Hades fuese el único que no había roto sus votos, y sin embargo, estaba tan callado, todos lo miraban, esperando a que explotara en rabia y lastimara a sus hermanos, o convirtiera a sus hijos en huesos nuevos para cerbero, pero no, simplemente miraba al piso, algo nervioso.

-Yo… ¡Yo también tengo un hijo!- Soltó de pronto el dios del inframundo, dejando a todos atónitos- María podría estar en peligro, mi hijo tiene que vivir aquí también, si algo le pasa…

-¡Hombres! Todos sabíamos que no iban a ser capaces de cumplir con sus promesas, traigan a sus bastardos al Olimpo y dejen de lloriquear- Lady Hera gritó con furia y miró a su marido con odio, salió agitando sus brazos y parloteando con cólera, sobre dioses irresponsables, mortales promiscuas y semidioses problemáticos- No pienses Zeus en dormir en mi cama, por un largo tiempo.

Una vez que Hera estuvo fuera de la sala de los tronos, Artemis se acercó a Poseidón con timidez y pidió alzar al niño, se sorprendió al verlo y quedó maravillada. El pequeño tenía la piel de un tono bronceado, como si hubiese tomado la cantidad justa de sol, su cabello negro se suponía que era liso, pero tenía mechones rebeldes, como olas en el mar y sus facciones eran delicadas, era un niño precioso, justo entonces abrió los ojos y no pudo reprimir un "¡oh!" Los ojos del pequeño eran verdes alrededor de la pupila, pero conforme se acercaban a la parte blanca del ojo se tornaban de un tono azul cada vez más profundo, se notaban asustados al no saber donde se encontraba.

-Hola pequeño… Me llamo Artemisa, no te asustes, soy tu prima- Sonrió la diosa, hechizada por los ojos del niño, sin prestar atención al resto- ¿Cómo te llamas?

-Percy- Dijo él, al borde del llanto, no recordaba haber llegado a ese lugar y la gente a su alrededor lo miraba con desprecio, enojados, como si hubiese hecho algo malo- Mi nombre es Percy.

-¿Percy?- Preguntó Apollo, al hombro de su hermana, mirando al pequeño y dedicándole una sonrisa juguetona, de verdad que se parecía a su tío aquel niño- Me suena más a un apodo.

-Su nombre es Perseus, Perseus Jackson- Dijo Poseidón, orgulloso, Hades y Zeus se habían marchado a recoger a sus respetivos hijos, a explicarle la situación a sus madres- Lleva el nombre de uno de los pocos héroes suertudos, su madre esperaba que le contagiara algo de esa suerte, mi Sally era tan optimista.

-¡Oh!- Afrodita pareció asustada, el pequeño Percy había comenzado a llorar ante la mención de su madre, debía de haber sido horroroso para él, tener que ver a su madre morir, y sin entender nada, se lo arrebató de los brazos a Artemisa y empezó a calmarlo con cariño- No llores pequeño, todo estará bien, te vamos a cuidar y ya verás que te gustara el Olimpo, no llores.

Justo entonces aparecieron dos ases de luz, los otros dos dioses mayores aparecieron, cargando con sus hijos, Percy, al ver la cara asustada de los otros dos niños, dejó de llorar y decidió no asustarlos más. La hija de Zeus era un poco más pequeña que Percy, de piel blanca y cabello negro, con ojos azules eléctricos, era una niña bastante mona, pero parecía aterrada. El hijo de Hades era apenas un bebe, todavía tenía que ser cargado por su padre, tenía la piel olivácea y un lío de cabello negro en la cabeza, sus ojos eran de un castaño muy oscuro, como los pozos que habían en el inframundo y a pesar de su edad parecía asustado.

-Esta es mi Hija, Thalía Grace, tiene apenas cuatro años- Dijo Zeus, mirando a la pequeña que se aferraba a su pierna- Su madre ha estado de acuerdo en que venga conmigo, creo que nunca le tuvo mucho afecto.

-Y él es Nico Di Angelo, tiene un año- Hades dejó al niño en el suelo, donde pareció más cómodo que en los brazos fríos del dios- María no quería dejarlo, pero entendió que sería un problema para ella y peligroso para su otra hija, Bianca, el tenerlo consigo.

-Yo soy Percy- Dijo el hijo de Poseidón, pidiendo a Afrodita que lo bajara, le sonrió a los otros niños y aunque Nico era muy pequeño para entender algo, Thalía pareció relajarse de sobremanera.

-Bueno, supongo que serán nuestra familia de ahora en más- Hermes sonrió travieso, algo sorprendido con el cambio del pequeño Percy, rápidamente se había tragado su miedo por el bien de los otros dos niños.

-Bienvenidos al Olimpo- Dijo Hephesto sonriendo a los pequeños.

-Solo no se metan con mis cosas- Advirtió Ares.

-Ojala les guste el cereal- Sonrió Deméter.

-Blablablá, lo que sea- Refunfuñó Dionisio y así fue como los hijos de los tres grandes fueron recibidos en el hogar de los Dioses.