Disclaimer: "Pokémon" es propiedad de Nintendo, "Pokémon Special" es propiedad de "Hidenori Kusaka y Yamamoto Satoshi".

Aviso: Este fic estará hecho en conjunto con mi amigo Red20 (quien no tiene cuenta aquí, pero publica fics en los foros de Zona safari, Alianza Pokémon, etc) , el escribirá un capítulo y yo otro. Este primer capítulo fue escrito por mi, a lo que el siguiente el será quien lo escriba, ¿Capichi? :3


Capítulo 00

"Prólogo"


Todo empezó como un día normal, el sol se había alzado con esplendor sobre ciudad Petalburg. Una ciudad muy cercana a pequeñas zonas marítimas o de playa, al igual que rebosante de alrededores llenos de vegetación fértil. La gente al despertar y arreglarse, los adultos salían de sus hogares al trabajo, mientras que los niños se iban a la escuela o a jugar. Los Taillows tranquilamente reposaban sobre las ramas de los árboles, a las afueras de la ciudad. Así como algunos Pokémon cuadrúpedos correteaban juguetonamente por las calles de la ciudad o bien en las zonas de hierba a las afueras de ésta. El líder de gimnasio de la ciudad, Norman, ya se dirigía a su gimnasio, el cual contenía Pokémon de tipo normal, los cuales se habían vuelto muy fuerte por un intenso entrenamiento que él les había impuesto las últimas semanas. Ahora era el día en que el hombre se preparaba para comprobar los frutos de todos sus esfuerzos, por fortalecer y volver poderosos, de cuerpo y mente, a sus compañeros de combate. Al ya estar frente a las puertas de su gimnasio, de buscar y sacar las llaves de su pantalón, Norman luego procedió a meterla en la cerradura y abrirla, comenzando a abrir la puerta sujetando la perilla con tranquilidad. Ah, sí… ese día todo era tranquilidad absoluta…

—Pero… pero… ¿¡PERO QUÉ DEMONIOS ES ÉSTO!?

Bueno… era absoluta hasta que el agudo y poderoso grito de incredulidad, (ligado a furia), que salió de la garganta de Norman se escuchara por toda la ciudad Petalburg y, posiblemente, por todo Hoenn. ¿La causa de dicho grito? ¡Simple! El líder de tipo normal rugió, cual Tyranitar furioso, a causa del "ridículo horror" (según él) que vio relacionado a los Pokémon de su gimnasio. Su pequeño Spinda vistiendo un encantador chalequito blanco, con bordados ambarinos y plateados en forma de estrellas y lunas, así como llevando un gorrito de copa del mismo color. A su par de Slakoths vistiendo trajecitos finos (similares a las de la época victoriana, para ser exactos) de color café y gris, junto a gorritos del mismo color, adornados con plumitas multicolores, al igual que lucían bigotitos falsos y lentes. Su Slaking, su Vigoroth y su recién capturado Zangoose tampoco eran la excepción, ya que llevaban atuendos similares a pandilleros "cools", chaquetas de cuero negras, perfectamente rasgadas en las mangas y con bordados rojos que decían «I suck and great, baby», junto a lentes de sol oscuros y algunas perforaciones en sus narices orejas, (falsas por supuesto), al igual que guantes negros de cuero, con rasgaduras que permitían a sus garras sobresalir.

Era como si todos sus Pokémon hubieran sufrido el ataque de alguien obsesionado, (con "O" mayúscula), con la moda y la vestimenta de moda, al igual que el elegante retro, causando que los pobres Pokémon quedaran traumados. Y la única persona culpable de dicho suceso, y primera que llegaba a la mente del, en ese momento enfurecido líder tipo normal, era una cuyo nombre empezaba por "R" y tuviera cuatro letras en su nombre, así como fuera el mismo nombre que cierta piedra preciosa de color rojo. Confirmando las descripciones sobre sus sospechas, el hombre tomó aire y soltó un segundo y aun más fuerte grito, el cual seguramente sería escuchado hasta el mismísimo Rayquaza, que reposaba en el Pilar Celeste.

—¡RUBYYYY!


Flashback


La noche del día anterior, Ruby se encontraba en el interior del gimnasio, con sus lentes de diseñador puestos. Sujetando unas tijeras y cinta para medir en sus dos manos, así como con varias telas reposando en el suelo justo a su izquierda, junto a su fiel Mightyena, de nombre "Nana", sentada a su derecha. En lo que era mirado por inocente curiosidad por los Pokémon del gimnasio de su padre.

¡Muy bien, muchachos! ¡Voy a ponerlos super-hermosos! ¿Listos~? —Preguntó con entusiasmo el coordinador, en ese momento perdido en su estado de diseñador, ya que había visto recientemente algo relacionado a modas y pasarelas, dándole otro de sus "ataques de fashionisidad".

Pero los pobres (y al parecer aterrados del entusiasmo y brillos que rodeaban el rostro del muchacho) Pokémon de tipo normal se limitaron a negar con sus cabezas, al mismo tiempo que daban un paso atrás, temiendo por lo que el oji-rojo se propusiera a hacer con esas tijeras, cinta y telas multicolores. Al notar esa respuesta negativa (ignorando el miedo) de las criaturas, la sonrisa del chico se esfumó velozmente, apareciendo en su lugar una expresión fría y peligrosa. Siendo su aura radiante y emocionada reemplazada por un aura oscura y amenazante, que le daría escalofríos hasta el mismo Darkrai. Al igual que un brillito amenazante se reflejaba en sus lentes. Nana chistosamente era rodeada por la misma aura, con sus ojos reflejando un amenazante brillo rojo.

—… ¿No? —Dijo en tono interrogativo Ruby, con voz peligrosamente fría y gruesa, causando que los pobres Pokémon sintieran un escalofrío recorrer sus peludos cuerpos—. Déjenme decirles que no acepto un «No» como respuesta…

Los Pokémon, ahora acorralados y pegados a una de las paredes del gimnasio, se miraron entre sí y luego nuevamente al chico, ahora aterrados por pensar en que el chico ya no usaría esas tijeras para hacer sus cosas fashionistas, sino para cometer un Poké-cidio múltiple en pleno gimnasio. No tuvieron tiempo para reaccionar, cuando el pequeño y aterrado Spinda fue atrapado por una Nana que se arrojó contra él, acorralándolo en el suelo usando una de sus patas. En lo que Ruby se acercaba igual, sujetando la cinta métrica con una mano, las tijeras con la otra y en su boca sujetaba una tela blanca.

¡Voy a hacer que se vean realmente hermosos! ¡QUIERAN O NO! ¿¡Me oyeron!?

Esa sentencia de parte del coordinador, a la vez en que envolvía al pobre y aterrado Spinda con esa tela blanca, como si fuera un burrito, en lo que recortaba la tela con sus tijeras (con cuidado de no cortar al Pokémon), fue acompañado de los gritos de los demás Pokémon aterrados, los cuales resonaron por todo el gimnasio, en lo que eran perseguidos por Nana.


Fin del Flashback


Al ver a su entrenador entrar por la puerta, las criaturas sintieron un enorme alivio y lo vieron como si fuera el mismísimo Arceus que vino a protegerlos, por lo que se arrojaron a abrazarlo de las piernas, luciendo muy asustados. Poco después, el nombrado coordinador se asomó por una de las puertas del gimnasio, con una sonrisa de complicidad, la cual aclaraba las sospechas de que él fue el causante de dicho "crimen", según Norman. La razón de que se encontrara en el interior del gimnasio la noche anterior, fue porque su padre le había pedido anteayer que se encargara de ayudarlo a recoger unas cosas del ático del gimnasio. Lo que no contaba el "macho-man" de Norman, era que en una de las cajas hubiera una revista de modas, la cual Ruby inevitablemente encontró, comenzó a leer y le diera uno de sus ataques de "Fashionisidad".

—¡Oh, papá! Llegaste temprano~ ¿Qué sucede? —Preguntó con inocencia el oji-rojo, entrando a la sala principal del gimnasio, con una toalla en sus manos, seguido de Nana.

—¿¡Me puedes decir que demonios hacen mis Pokémon… vestidos de esa forma tan… Ridícula!? —Exclamó con furia el hombre, al finalmente encontrar la palabra adecuada para describir su opinión del atuendo de sus Pokémon (los cuales se ocultaron detrás de él, aterrados de ver a Ruby acercarse). El comentario pareció ofender al muchacho.

—¿¡Cómo que "Ridícula"!? ¡Deberías estar agradecido! —Exclamó con decisión Ruby, cruzándose de brazos—. ¡Logré darles estilo a tus Pokémon! Luego de tanto entrenamiento, que causó que se ensuciaran demasiado.

—¿¡Qué!?

—¡Como oíste! ¡Durante tus entrenamientos los ensucias más que un soldado en entrenamientos de fango!

Varios segundos después, Ruby pareció extrañarse del silencio que reinó el gimnasio, al no recibir respuesta (a gritos) de su padre. Una sonrisa malévola que apareció en el rostro de Norman le provocó un mal presentimiento al coordinador, provocando que éste tragara saliva y con nervios preguntara que sucedía. El hombre no respondió al acto y solo le dijo que lo acompañara; el oji-rojo tragó saliva y con muchos nervios siguió a su padre, dejando a los Pokémon del segundo en el salón principal del gimnasio, (intentando averiguar cómo quitarse esas ropas sin recurrir a rasgarlas, ya que no querían sufrir la ira titánica de Ruby), siendo seguidos únicamente por la Mightyena del joven.

Ruby siguió a su padre, el cual se encontraba misteriosamente callado, hasta que finalmente ambos entraron al lugar donde inició todo el embrollo: el ático del gimnasio. Ya dentro del empolvado salón, (al cual le faltaba tal limpieza que provocó que Nana estornudara, a causa de su fino olfato). Norman cogió una cajita que yacía sobre un armario viejo, la cual abrió y comenzó a buscar algo. Ruby no estaba seguro de qué sería, cuando finalmente vio que el hombre exclamó un «¡Aja!», en lo que sacaba algo pequeño de la caja.

—¿Y eso? —Preguntó Ruby, con extrañeza.

Norman únicamente se acercó, volviendo a tener su semblante firme y de un veloz movimiento, mostró algo frente al rostro de un sobrecogido Ruby, que dio un salto atrás de la impresión. Las pupilas rojizas del chico se abrieron de par en par, al notar que lo que su padre le mostraba era nada más y nada menos que un folleto, de un curso de un año en una escuela militar.

—¿Bromeas, verdad? —Preguntó un escéptico Ruby, mirando con sarcasmo a su padre.

—Nunca bromearía sobre esto, Ruby —dijo firmemente el líder de gimnasio, explicando que ese folleto promocionaba un cupo en una escuela militar a la que él había asistido cuando tenía la edad de Ruby—. Allí te fomentarán un carácter firme y fuerte. Como se supone que debe ser, puede que haya aceptado que seas coordinador… ¡pero luego de lo de mis Pokémon, no permitiré que sigas con ésta actitud tan… ridícula tuya!

—¡Ni loco! ¡Prefiero ir a un manicomio antes que a ese lugar!

—¡Vas a ir! ¡QUIERAS O NO!

—¡NUNCA! —Gritó con cierto drama el coordinador, arrojando al rostro de su padre la toalla blanca que había sostenido en todo el camino. Aprovechando la desorientación del hombre, el chico salió corriendo afuera del ático, gritándole a su Mightyena—. ¡Nana, corre por tu vida!

El ya nuevamente furioso líder de gimnasio tardó unos segundos en quitarse la toalla del rostro, gritando un fuerte «¡RUBY! ¡VEN ACÁ EN ÉSTE INSTANTE!», el cual se escuchó en el piso de abajo del gimnasio, donde se encontraba un aterrado Ruby, guardando en su mochila a toda velocidad sus ropas y demás cosas, con ayuda de Nana que igual de rápido le tendía las cosas con su hocico. Con terror, coordinador y Pokémon escucharon pasos que retumbaban en el piso superior, los pasos del iracundo "Norman-zylla" que se dirigía a las escaleras. El oji-rojo velozmente regresó a Nana a su Pokéball, agarró su mochila y saliendo corriendo del gimnasio, desapareció por las calles de ciudad Petalburg, usando la super-velocidad de sus deportivas.

«No importa lo que él diga o haga… ¡no asistiré a esa escuela militar!» —Pensaba Ruby, totalmente decidido—. «Necesito un lugar donde ocultarme, el suficiente tiempo para que se le olvide esa idea…»

Pero la pregunta era, ¿dónde ocultarse de Norman? ¿Su base secreta? ¡Ni hablar, allí era el primer lugar donde Norman buscaría! —Ya que Ruby había tenido que mudar su base, al su padre descubrirla recientemente— Esconderse en su propia casa tampoco era una opción. Seguía divagando y corriendo a gran velocidad con sus deportivas, (sin tener que preocuparse de evitar chocar con algún peatón, ya que no había muchos en la calle en ese momento), cuando finalmente una idea le llegó a la mente.

—¡Eso es! —Exclamó como alguien que había resuelto la duda del año, volviendo a pensar—. «¡Sin duda Sapphire podrá ayudarme con esto!»

Y decidido esto, el coordinador continuó corriendo, buscando a la chica con la que siempre podía contar, no importaba que tan diferentes fueran. Sabiendo bien donde podría encontrarla a esas horas de la mañana, se dirigió al bosque a las afueras de la ciudad.

Volviendo al gimnasio, Norman salía por la puerta principal de éste, con cara de pocos amigos, siendo rodeado por una peligrosa aura oscura y dando fuertes zancadas. Su hijo no se le iba a escapar ésta vez, iba a hacer que asistiera a esa escuela militar. Y si para lograrlo debía rastrearlo por todo Hoenn y sus regiones vecinas… ¡que así sea!


Continuará…


Bien, éste fue el primer capítulo, espero les haya gustado. Sé que quedo algo corto, pero es solo la introducción, los siguientes capítulos que mi amigo Red20 y yo vayamos escribiendo serán más larguitos y sobre todo divertidos.

Dejen Reviews, please ;3

¡SAYONARA!