La Leyenda de Korra no me pertenece. Yo solo escribo situaciones que vienen a mi mente sin que pueda evitarlo.

¡Disfruten! Los review con dirección los contestare con gusto.

Infortunios.

En ese momento decidió que lo haría.

Sentía con todas sus fuerzas que era la única manera de salir de aquella penosa situación. De poder salir, tomar aire fresco y tener minutos de tranquilidad. Estaba cansada de sentir que su conciencia le martillaba a cada hora, cada vez que le veía o cada vez que escuchaba aquella voz varonil.

Apenas llevaban poco tiempo como amigos, pero siempre le vio inalcanzable. Admiraba su determinación, el misterio tras su actitud reservada, la fuerza y entrega que empleaba en cada cosa que realizaba y el espíritu combativo que le complementaba una apariencia simplemente inquietante.

Caminó hacia el cuarto de baño y se miró en el espejo. Sonrió de lado de manera amarga al ver su desaliñado aspecto. Optó con seguir con un plan inicial de salir a mirar el cielo, pero no contó con que al regresar sus pasos y abrir la puerta corrediza que daba al patio, encontró a Pema sentada en las escaleras y acariciándose la panza.

La mujer le vio por encima del hombro, y su sonrisa conciliadora logró terminar de romper sus barreras de auto silencio y dolor interno.

—Llora tranquila, yo estaré aquí… —susurró Pema y con sus manos le hizo un ademán de acercarse.

Korra dejó la valentía de lado y corrió hacia ella, aferrando sus brazos como una tabla de salvación. No había llegado a su lado cuando ya algunas lágrimas traicioneras surcaban su rostro.

Pero pese a todo, no podía dejarse romper; ella era el Avatar, y más importante, era una Maestra Agua del Polo Sur. No había nada en el mundo que pudiera quebrar el espíritu de un maestro agua, mucho menos doblegarle la voluntad y reducirlo a un manojo de lágrimas. No en esta vida.

—Estoy bien, es solo un ligero momento de debilidad —explicó Korra separándose de su cuerpo y limpiándose las lagrimas furiosamente, sonriéndole lo más abierto que podía.

—Korra, yo… —comenzó, pasando su mano derecha por el cabello de la chica— te entiendo. Se la razón por la que estas así. Y aunque sea difícil asimilarlo, si son felices no debes meterte entre ellos. ¿Tú crees que él se iría de su lado, sabiendo que ella lo ama y que en estos momentos es lo único que le queda?

Aquella pregunta era como un potente rayo directo en el pecho, y le hizo entender algo: lo había perdido. Sabia que jamás lastimaría a esa chica y ella se quedaría al margen esperando secretamente que llegase el día en que todo se resolviera y tomaran caminos diferentes.

No era justo. Y la odió con todas sus fuerzas.

Odiaba a Asami Sato por haber llegado como si nada y haberle quitado su oportunidad con Mako.